El fenómeno de la globalización es, como lo
indica la palabra, global; aquí no se salva nadie. Todos
leemos las noticias sobre las profundas reestructuraciones de las
grandes empresas multinacionales. Todos estamos al tanto de los
conflictos sociales que se repiten en Francia y en Alemania a niveles
desconocidos. Todos nos enteramos de que Alemania -una
economía altamente exitosa en su historia- tiene las tasas de
desempleo más altas desde los años ´30 (y sabemos que
los años ´30 tuvieron una importancia capital en el desarrollo
de Europa y de todo el mundo por lo que pasó en Alemania).
Todos conocemos la reestructuración -brutal e importante- que
se está dando en Italia y en otros países, como
Japón.
Este es un fenómeno global, que no afecta más o
menos a nuestros países; los afecta en forma distinta.
En este punto, querría dar un paso atrás y hacer
una reflexión más general sobre cuál es el
contexto en el que nos encontramos, que es diferente del que se
conoció durante el siglo XIX. Entonces había una
globalización importante pero sólo en términos
del comercio internacional: no es que hubiera, como hoy, cambios
simultáneos en muchas áreas, al mismo tiempo.
Las bases del desarrollo tecnológico
¿Cuáles son hoy las características del
cambio? Comencemos por un aspecto que ha producido quizá la
mayor cantidad de cambios sociales durante el siglo XX: el desarrollo
de la ciencia y la tecnología.
La primera constatación en este tema es que hoy en
día, para los efectos prácticos -no para los efectos
teóricos- no se perciben límites físicos en las
áreas del desarrollo técnico. En otras palabras, no se
ven límites significativos, lo que no quiere decir que no haya
ni límites económicos ni límites sociales.
¿Por qué esto es importante? Porque la tecnología
se desarrolla a través de aproximaciones sucesivas a sus
límites físicos. En el caso específico de la
electrónica, que es un área de rápido
desarrollo, se estima que, por ejemplo, en las plaquetas de silicio
el límite físico es 1.000 veces mayor que el de la
tecnología actual y, por lo tanto, esto implica que las tasas
de desarrollo tecnológico que hemos visto durante los
últimos diez o quince años no solamente se van a
mantener sino que se van a acelerar. Esto es importante porque,
especialmente desde el punto de vista de las empresas -y, de alguna
manera, desde el punto de vista de los gobiernos-, siempre estamos
deseando que amaine el desarrollo técnico y nos preguntamos
cuándo se va a estabilizar.
La computadora personal tiene un ciclo tecnológico de 18
meses; esto no va a cambiar en los años que vienen, al
contrario, el producto se va a diversificar en muchas otras
direcciones y mantendrá su validez el chiste clásico de
que cuando se termina de leer el manual la máquina está
obsoleta.
El segundo componente importante es que creo que la gran
tendencia que caracteriza al desarrollo científico y
tecnológico del siglo XX -y a las grandes innovaciones del
siglo- se basa en dos disciplinas: la física y la
química. Los desarrollos científicos y
tecnológicos que vivimos hoy son producto del desarrollo,
durante los últimos 30 o 40 años, de la
utilización sistemática de la ciencia y la
tecnología para la producción de productos. Esto no
quiere decir que la investigación y el desarrollo sean
actividades que tengan sólo 30 o 40 años, sino que son,
fundamentalmente, un fenómeno posterior a la Segunda Guerra, a
pesar de que muchas viejas empresas, como Siemens o Philips,
hacían investigación y desarrollo antes de la guerra,
pero sólo después de ella se difunde este sistema de
investigación y desarrollo.
Las nuevas tecnologías del siglo XXI van a estar
fundamentalmente basadas en la biología y las ciencias de la
vida. Esto no quiere decir que no vaya a haber física y
química, sino que se va a agregar un desarrollo muy
significativo de esta área científica y
tecnológica. Yo creo que esto es importante desde el punto de
vista de un país como la Argentina en la medida en que el
área de desarrollo de las ciencias de la vida
-biotecnología, microbiología etc.- va a tener su
efecto inicial -pero no su único efecto- durante los
próximos cinco o diez años en el sector agroindustrial,
así como ya lo tiene en el sector farmacéutico.
Debemos reconocer que estas disciplinas plantean problemas que
la física y la química nunca plantearon, especialmente
en sus aspectos éticos y filosóficos. Estos aspectos
generan debates interesantes pero, desde el punto de vista de las
decisiones sobre globalización, cabe constatar que se
plantean, fundamentalmente, en el contexto de las instituciones
judeo-cristianas, ya que no aparecen en las civilizaciones
asiáticas. Una de las explicaciones de por qué la
teoría de la evolución fue tan popular y tan
rápidamente aceptada a fines del siglo XIX en el Japón
fue que, para los japoneses, el concepto de evolución no
planteaba ningún problema ético, filosófico o
teológico. Este es un factor importante porque involucra
aspectos que entran en el juego de la concentración de la
competitividad.
Otro aspecto importante de este debate será el
cuestionamiento de la concepción misma de la vida y si la
evolución del ser humano sólo puede explicarse como una
coevolución con sistemas artificiales; en este caso se
plantean temas filosóficos, religiosos y éticos
radicalmente distintos de los que hemos visto hasta ahora, por lo que
es fácil augurar que el debate social será bastante
más vivo que hoy.
LOS DESARROLLOS
CRÍTICOS
La computación y la evolución de los
sistemas
Ahora bien, ¿cuáles serán los desarrollos
críticos más específicos? Querría
examinar brevemente tres áreas: la primera, y la más
obvia, es el desarrollo de la computación y la
evolución de los sistemas: más allá de que los
sistemas van a ser más rápidos, más baratos y
mejores, creo que hay tres ejes importantes. El primero es el
desarrollo de sistemas de interfases entre la persona y la
máquina con múltiples formas, por ejemplo, el
reconocimiento de la voz como forma común de interfase a
través del desarrollo de microprocesadores más veloces
y de mayor capacidad de memoria. Esto va a cambiar no sólo la
utilización de la máquina sino también la
aplicación de la computación a muchos sectores. En la
medida en que mejore el reconocimiento de la voz vamos a tener todo
tipo de servicios con respuesta automática.
El segundo eje es el de los sistemas de interfases
máquina/máquina: los que usan la computación
saben perfectamente que tienen una máquina en la casa, otra en
la oficina, una máquina portátil, pero también
un teléfono celular, además de la agenda. La imagen es
del nómade en el desierto con su camello lleno de
máquinas. Uno de los problemas clásicos es que si
alguien cambia la dirección o el teléfono de un amigo
en la máquina de la oficina no se cambia en la memoria de su
teléfono. Va a comenzar la difusión de sistemas
completos en los que las máquinas van a desarrollar sus
propias interfases para hacerle la vida a uno más
fácil; por lo tanto, si hay un cambio de un teléfono en
la computadora cambiará el número de teléfono en
la memoria del celular. Este tipo de interfases
máquina/máquina -que, básicamente, implican el
desarrollo de sistemas alrededor de las personas- tienen que ser
abiertas y compatibles, porque uno puede tener un teléfono
Nokia y una computadora IBM, o Hewlett-Packard, o Compaq.
Finalmente, el tercer eje -que, a mi juicio, es muy
crítico- es el de los sistemas de memoria, especialmente en el
desarrollo de las memorias ópticas que permitan grabar y leer
los discos compactos.
Esto significa que esta área de desarrollo
técnico, la computación, va a volver a vivir un proceso
dramático de reestructuración durante los
próximos cinco años. Querría hacer simplemente
un pequeño ejercicio de prospectiva porque cuando hablamos de
tecnología durante los próximos diez años todo
el mundo dice que eso está muy lejos y, efectivamente, el 2007
suena muy lejos. El ejercicio de prospectiva que propongo nos ubica
en 1987, diez años atrás, y es muy interesante. Se
puede decir que entonces no existía Windows (había
habido una versión de Windows tan absolutamente horripilante
que Microsoft tuvo que sacarla del mercado). La gente discutía
si Microsoft iba a tener futuro porque la verdad es que Apple estaba
muy bien. En ese momento se decía que Compaq -que actualmente
es la principal fabricante de computadoras personales en el mundo-
era muy cara, que, además, era un clon y que era jovencita, ya
que había sido creada en 1985. IBM seguía dominando el
mercado y Digital era la segunda, mientras que hoy es la 14a. Se
debatía acerca de si el disco compacto les iba a hacer mella a
las cassettes, o no, si iba a sustituir al de vinilo, o no.
Quiero simplemente recordar que cuando en 1987 imaginamos 1997
siempre nos quedamos cortos. En este caso específico nos
quedamos vergonzosamente cortos porque nadie pronosticó, por
ejemplo, que en 1989 iba a caer el muro de Berlín.
Esto sirve sencillamente para refrescarnos la memoria y para
darnos cuenta de que si miramos para atrás fuimos
extremadamente conservadores en el pronóstico de 1987 a 1997.
Voy a ser exactamente igual de conservador en relación con el
2007, aunque no hay duda de que van a ser muchos más los
cambios y mucho más significativos que lo que podemos imaginar
hoy.
Las telecomunicaciones
El segundo aspecto es el desarrollo crítico del
área de las telecomunicaciones, que diez años
atrás no se consideraba de la manera en que se contempla hoy.
Efectivamente, dos o tres años atrás ningún
experto fue capaz de pronosticar el impacto del desarrollo de
Internet. Si hubiéramos hecho este ejercicio en 1992 para los
próximos cinco años también nos habríamos
equivocado.
Pero, ¿qué es lo importante en el caso de las
telecomunicaciones? El desarrollo de las redes, que implica un cambio
muy significativo de las intermediaciones.
Tomemos dos ejemplos. El primero es el de una empresa, llamada
Amazonia, con la que se puede comprar libros por la Internet:
está en Estados Unidos y se ha convertido en una de las
grandes proveedoras de libros, simplemente vendiendo por Internet.
¿Cuál es el aspecto interesante de la experiencia? No
tienen ningún stock, sino que el que produce el libro es el
que lo despacha. Este fenómeno, más allá de la
anécdota y su interés, reside en que replantea el
concepto de venta: yo compro desde Ginebra libros en Estados Unidos y
esto cambia la intermediación, los sistemas y los canales de
distribución, los sistemas logísticos, etc.
Segundo ejemplo: la empresa Eurodat, de venta de discos, que
sale al mercado (si no me equivoco) la semana próxima, en
Francia y pronto en el resto de Europa y en Estados Unidos.
Está en la ciudad de St.Génis -vecina a Ginebra- y
vende por la Internet, no discos, sino canciones de a una: yo quiero
Yellow Submarine y puedo comprar ésa y solamente ésa.
El impacto que esto va a tener en la venta de discos va a ser
significativo y todas las empresas de discos -como Virgin y otras- ya
están anunciando que ellos también van a ofrecer el
mismo servicio.
Lo interesante de ambos ejemplos es que son pequeñas
empresas con ideas que cuestionan los procesos de
intermediación y desintermediación. Entre
paréntesis, en este tipo de trabajo (especialmente en el del
disco y la canción) hay tecnologías muy importantes que
implican, en definitiva, un proceso de multiplicación de
empresas.
En resumen, desde el punto de vista del desarrollo de las
redes, el primer mensaje importante se refiere a la
intermediación y la desintermediación, pero el segundo
es que, durante los últimos dos años, ha habido un
proceso de creación de herramientas para trabajar en las
redes, como Netscape o Microsoft Explorer. La próxima fase
será la evolución de las telecomunicaciones a los
teleservicios, los servicios en la red: servicios reales,
significativos, que tengan sentido para la gente, como puede ser la
compra de libros o la de discos. Esa generación de productos y
de servicios comienza a entrar en el mercado y, desde el punto de
vista de las telecomunicaciones, ésa es el área que va
a marcar su desarrollo durante los próximos diez años,
y ya no será exclusivamente el desarrollo de la
infraestructura de la comunicación.
Más allá de lo que suceda en Buenos Aires, el
costo de las llamadas locales baja y bajará; esto es muy
importante porque sectores importantes de la población
-necesariamente de elite, pero importantes en número-
participan en un sistema global de intercambio de conocimiento e
información que generará la creación de muchas
nuevas empresas.
Mi perspectiva es que el desarrollo de las redes -y de Internet
en particular- ratificará la tautología “la gente vive
donde vive”. Hoy, alrededor de 80 o 90% de las comunicaciones que se
producen en una gran ciudad son llamadas locales, y eso
generará que, cada vez más, tengamos empresas de
telecomunicaciones por ciudad -en Buenos Aires, Rosario o
Córdoba- mucho más que empresas nacionales de
comunicación. Las telecomunicaciones también
harán una transición: de proveedores de infraestructura
a proveedores de servicios de telecomunicaciones.
Esta es la transición que vamos a comenzar a ver en los
próximos años y donde habrá grandes
oportunidades para crear empresas de servicios sobre la base de las
telecomunicaciones. A mi juicio, las grandes empresas de
telecomunicaciones, como Telefónica de España o
AT&T, van a pasar a ser, sobre todo, empresas de infraestructura.
Corren el riesgo de sufrir una historia análoga a la de los
ferrocarriles, que fueron incapaces de transformarse en empresas de
transporte.
Las redes van a cambiar de manera significativa el
funcionamiento de las empresas, el de las economías de los
países y, también, el del Estado.
Multimedia
Otra área de desarrollo crítico es la multimedia.
Se trata de una tecnología de síntesis, en el sentido
de que es un área que no puede operar sin un desarrollo
significativo de otras tecnologías, como las del
microprocesador, de las memorias, de la digitalización de
imágenes, etc. Su impacto más importante es que provoca
cambios en el proceso de representación del conocimiento y
produce una metamorfosis del lenguaje.
Querría detenerme un poco en este tema porque creo que es
importante, tanto desde el punto de vista del desarrollo empresarial
como del desarrollo de posibles modelos de desarrollo
económico para países como los nuestros. En el proceso
de representación del conocimiento hay tres momentos
importantes en la historia occidental: el primero fue el desarrollo
del alfabeto, que produjo un impacto importante porque
permitió el desarrollo de la filosofía y el de las
religiones de libro: la Biblia, el Torá y, mucho
después, el Corán y, en fin, el libro escrito. El
alfabeto alteró el desarrollo de la cultura ya que
uniformizó las creencias. Fue un gran momento de la historia
humana; un cambio radical.
El segundo momento, menos conocido pero muy importante en la
historia de Occidente, es el del desarrollo del libro
portátil, por parte de Manutius, en Venecia. El libro no ha
sido siempre portátil: las grandes bibliotecas medievales
tenían sólo libros enormes, como lo mostraba la
película El nombre de la rosa. El libro se convirtió en
portátil durante el Renacimiento, básicamente con el
desarrollo de las letras itálicas que permiten sintetizar
proporcionalmente los libros del scriptorium y de la biblioteca
medieval clásica. ¿Por qué es importante el libro
portátil? Porque permite la creación de la biblioteca
individual y la difusión del conocimiento. La gente, por
primera vez en la historia humana, puede llevarse el libro a su casa,
y esto produce un impacto enorme en el desarrollo de la
civilización occidental. El más significativo fue la
impresión de la Biblia, que llevó a la
interpretación personal del texto, lo que, a su vez, condujo a
la reforma protestante y al desarrollo de las burocracias del Estado
y a la posibilidad de la creación de los Estados nacionales,
porque en la medida en que se desarrolló el libro en lenguaje
vernáculo fue posible que los galos descubrieran los
límites de la lengua francesa y que los teutones descubrieran
los límites de la lengua alemana, y eso comenzó a darle
una personalidad a esas áreas, lo que era inconcebible hasta
ese momento.
Dos comentarios a pie de página. El primero, que no fue
el invento de Guttenberg lo que permitió la difusión de
conocimientos, sino el de Manutius; el de Guttenberg sólo
facilitó que se imprimieran más rápido. El
segundo, que es muy interesante leer acerca del desarrollo del libro
portátil en Venecia porque el debate que se producía
era exactamente el mismo que el que se observa hoy día acerca
de Internet. Las autoridades estaban en contra del desarrollo del
libro portátil porque iban a aparecer libros
pornográficos y contra la Iglesia. Otra gran
preocupación de los venecianos era quién iba a
garantizar la calidad de la producción de los clásicos.
Volvamos al desarrollo de la multimedia. ¿Por qué
pongo tanto énfasis sobre este tema? Simplemente para tratar
de destacar que un cambio en las características de la
representación del conocimiento es de una radicalidad y de un
impacto muchísimo mayor que lo que aparece como
expresión tecnológica.
A partir del desarrollo de la telegrafía sin hilo, como
se llamaba a la radio a principios de siglo, comenzamos un proceso de
reedición o de reevaluación de lo oral: de repente lo
oral -que era un fenómeno de grupo- pasó a ser un
fenómeno de masas. Así surgieron el cine, la
televisión y todo lo que sabemos que surgió a partir de
la Segunda Guerra y más especialmente durante los
últimos veinte años. Todos estos fenómenos -la
televisión, el cine, las interfases gráficas, etc.- son
fundamentalmente sensoriales y muy diferentes del lenguaje del libro,
ya que el libro representaba al lenguaje de una manera
específica mientras que todos estos desarrollos de la
multimedia lo representan de manera muy distinta. Quiero aclarar que
no creo que el libro vaya a ser sustituido, así como el cine
no sustituyó al teatro, ni la televisión al cine.
En los últimos tiempos he participado en el desarrollo
de un curso sobre el sistema circulatorio humano por el que el
estudiante navega. La producción costó alrededor de US$
2,5 millones, se va a vender en las facultades de medicina por US$ 15
y va a ser muy difícil que un profesor pueda explicar este
tema con la misma capacidad pedagógica que este sistema,
porque la capacidad de retención de la enseñanza
sensorial es muchísimo mayor -en algunos casos tres veces
mayor- que la de la enseñanza clásica. Esto implica -y
por eso enfatizo este tema- que entramos en un proceso que
sería el tercer paso y una evolución significativa en
la representación del conocimiento. Esta experiencia es
radicalmente distinta de la que hemos vivido en los últimos
siglos, del siglo XVI a esta parte, con el desarrollo del libro
portátil. Y esto es muy importante, no solamente desde el
punto de vista del desarrollo de las culturas y de las empresas, sino
también desde el punto de vista del desarrollo del sistema
educacional.
Esto también significa que el mercado educacional se
globaliza, por ejemplo, en el caso de este curso sobre el sistema
circulatorio que se vende en el mundo entero. Pero, además,
nosotros comenzamos a desarrollar, paulatina pero
sistemáticamente, lenguajes ideográmicos. Un ejemplo
clásico es el de China, donde la gente del sur y la del norte
no se entienden cuando hablan pero pueden leer el mismo texto, porque
el ideograma es neutral en relación con la fonética de
cada uno de los lenguajes. Muchos de ustedes tienen todos los
días un caso frente a sus ojos: con los iconos de Windows
pueden ir a cualquier parte del mundo en un lenguaje que ustedes no
conocen. Sin embargo, frente a la computadora con Windows ustedes
saben exactamente lo que están haciendo. Esta metamorfosis de
los lenguajes es lenta -como toda metamorfosis- y nunca sucede por
diseño, sino que sucede por procesos sociales.
Otra gran transición está relacionada con el
desarrollo del video y la digitalización de la imagen, que
produce un rescate de la imagen y grandes cambios en la
representación del conocimiento en forma de imágenes,
de grafismos y de sonidos. Esta es una transición muy
importante desde una relación lógica y lineal en la
representación del conocimiento a una representación
sensorial y sensual. Creo firmemente que los historiadores de las
tecnologías de la información sólo van a
rescatar el cambio de la representación del conocimiento y
dejarán de lado la robótica, el aumento de la
productividad y todo lo demás.
El medio ambiente
La cuarta área de desarrollos críticos durante
los próximos años es el ambiente. Se considera en
nuestros países que éste es un lujo de los ricos o un
fenómeno fundamentalmente hippie, lo que es, primero, una
subestimación grave del problema y, segundo, una carencia o,
para decirlo de otra manera, una pérdida significativa de un
momento u oportunidad para países como los nuestros.
¿Qué sucede con la situación ambiental? Lo que ha
ocurrido en el último siglo está influyendo en forma
significativa en los sistemas del clima con efectos nocivos para la
salud, pero lo más importante es que no hemos sido capaces de
internalizar los costos ambientales.
En otras palabras, no hemos internalizado ni el costo del aire
puro ni el costo del agua pura. El fenómeno que se
producirá durante los próximos años es el de un
proceso creciente de internalización de costos ambientales que
va a afectar las características del modelo de desarrollo
económico. Si se pudiera decir cuál será la
inflexión más significativa de los modelos de
desarrollo económico en los próximos diez o quince
años, una de las áreas más importantes va a ser
la de la internalización del costo ambiental.
Hay dos aspectos que me interesa destacar, más
allá de este fenómeno general: el primero es que
crecientemente la tendencia es a responsabilizar a las empresas por
la vida total del producto. Históricamente, si yo le
vendía un producto a un señor, el problema era de
él; en Europa, a partir del 1º de enero del
próximo año, si yo le vendo un televisor a este
señor, yo tengo la responsabilidad de tomarlo de vuelta y
reciclarlo. Esta es la tendencia en Europa; Estados Unidos
está más atrasado pero viene en camino.
Que las empresas asuman la responsabilidad total de la vida del
producto pasa a ser un fenómeno muy importante tanto desde el
punto de vista del desarrollo económico como del modelo
económico. A muchos les sorprendería saber que las
empresas automotrices europeas están haciendo gran lobby en
Bruselas diciendo: “¡Por favor! obliguen al reciclaje completo
de los vehículos a partir de 1998”, año en el que en
Europa se acaban las cuotas para las importaciones japonesas. Esta
sería una manera muy verde de proteger al sistema, ya que
simplemente se obligaría a las empresas japonesas a agregar
casi todo su valor dentro de la región europea. Este aspecto
es importante porque la logística del ciclo total del producto
pasa a ser un elemento mucho más crítico del costo.
Querría decir que, por lo que indica mi experiencia
empresarial en esta área, el reciclaje de productos
electrónicos es altamente rentable por una razón muy
simple: la industria de los juguetes electrónicos está
atrasada dos generaciones en términos de utilización de
microprocesadores; por eso, si yo reciclo un microprocesador 486 se
lo puedo vender a la industria de los juguetes, no como nuevo pero
prácticamente como nuevo porque, desde el punto de vista
funcional, tiene una vida de 30 años. IBM acaba de desarrollar
la tecnología que permite sacar el microprocesador con
robótica, sin utilizar mucha mano de obra. Cuando yo estaba en
Digital le vendíamos todos los microprocesadores reciclados a
Nintendo, que nunca utilizaba microprocesadores nuevos, excepto en
sus nuevas generaciones de juegos.
Lo importante, desde el punto de vista de la empresa y del
modelo económico, es que yo tengo que asumir la
responsabilidad completa del producto, y esto implica también
un diseño para demanufacturar heladeras, lavarropas, sistemas
electrónicos y, más tarde, automóviles.
La próxima ola -no de los próximos tres
años pero sí de los próximos veinte- va a ser la
de crear productos que se acerquen cada vez más a los sistemas
naturales clásicos. En la naturaleza no existe el desperdicio,
la basura de un organismo se convierte en fertilizante del siguiente;
por eso, uso la expresión del nacimiento a la tumba para la
situación actual y del nacimiento a la reencarnación
para la situación futura.
Para entender cómo será posible ir del nacimiento
a la reencarnación hay mucho trabajo que hacer sobre toxicidad
de materiales.
La electrónica -y vuelvo sobre ella porque la conozco
más de cerca- tiene un problema muy importante desde el punto
de vista del desarrollo ambiental, porque en ella hay una
combinación de ciclos tecnológicos cortos con ciclos
largos de vida de productos. La tendencia es a conservar los recursos
pero la tecnología tiene la tendencia opuesta, la de reducir
la vida tecnológica de los productos. El ciclo de la
computadora personal es de 18 meses y está condicionado por un
componente -que es el microprocesador-, porque los otros tienen tres,
cinco o siete años de vida. Ahí vamos a comenzar a
desarrollar conceptos nuevos de diseño, en los que se va a
desvincular la vida de los componentes cortos con la de los
componentes largos. Esto no es nuevo, ya que la industria
aeronáutica tiene bastante experiencia en tomar un
avión, desarmarlo y volver a armarlo con tecnología
nueva. Un ejemplo sería que la empresa de computación
le venderá la PC pero le arrendará el microprocesador,
y cada dos años le dirá: “Yo le entrego este nuevo
procesador pero sigo manteniendo todo el resto de su equipo”.
LOS IMPACTOS
Ahora bien, ¿cuáles son los impactos de estos
desarrollos críticos? El impacto es el de aumentos
sistemáticos y sostenidos de productividad. Esta es una
obviedad, pero es importante repetirla. Lo que sucede es que ahora
comienzan a darse aumentos sostenidos de la productividad a otros
niveles que los clásicos, que se daban en el punto de
producción. Históricamente aumentábamos la
productividad en el punto de producción a través de
robótica, de procesadores de texto, etc. Hoy en día
somos capaces de optimizar sistemas completos. Por ejemplo, un caso
específico es el de la logística, y éste es un
fenómeno nuevo que tiene efectos significativos en lo que
comienzan a ser los modelos empresariales de futuro.
La empresa que vende el libro pero que ni lo empaqueta ni lo
despacha es un caso clásico de integración de sistemas
a través de organizaciones que son entidades legales distintas
y que tienen sistemas distintos pero comienzan a integrarse
horizontalmente. Este tipo de organización en red pasa a ser
un aspecto muy importante de los impactos que tienen estos
desarrollos técnicos.
El tercer aspecto es un aumento en las barreras de entrada en
sectores industriales. Cuando se habla, por ejemplo, de tomar el
producto de vuelta o de cosas de ese tipo se están aumentando,
necesariamente, las barreras de entrada para los actores que no
estén ya presentes. Lo que no implica -y yo querría
enfatizar esto- que necesariamente exista un fenómeno de
concentración industrial. De hecho, en los últimos
veinte años -en gran medida como producto del desarrollo
científico y tecnológico- hemos tenido un proceso de
desconcentración industrial en algunas actividades, cuando las
teorías clásicas del uso de los factores
llevaría, en teoría, a una concentración. Esta
es una de las cosas complicadas de explicar para los economistas
clásicos y los menos clásicos, o neoclásicos.
Un caso clásico es el de la electrónica, en la
que hace veinte años teníamos dos o tres actores
importantes y hoy tenemos muchísimos. Este es un caso
especialmente importante e intrigante para alguien que quiera hacer
una tesis de doctorado, porque se produce algo que la economía
clásica tiene dificultades para explicar: la
desconcentración en un sector de rapidísimo desarrollo
técnico aunque las empresas que tienen más control del
mercado deberían ser, en teoría, las más capaces
de reproducir el sistema en forma más adecuada.
Finalmente, el cuarto punto es un cambio en el origen del valor
agregado. El valor agregado lo comenzamos a encontrar mucho
más en el área de investigación, de
diseño, de aplicación, de logística y de
mercadeo que en la manufactura propiamente dicha. Por ejemplo, el
costo de producción de un reloj Swatch es de 4,50 francos
suizos debido a que el principal aspecto revolucionario de la
producción del reloj ha sido utilizar un producto muy barato
-la fuerza de la gravedad- para ensamblar los microcomponentes.
Swatch trató de hacer microrrobótica, trató de
hacer todo lo posible y finalmente desarrolló un sistema en el
que los componentes caen exactamente donde deben caer por gravedad, y
esto les ha permitido reducir los costos. Sin embargo, el costo total
del Swatch es de 35 francos. Si el costo de producción es de
sólo 4,50 y el resto es marketing, ¿qué es el
Swatch? Es un producto de la imaginación, no un producto de la
producción, y para nosotros, con mentalidades latinas,
ingenieriles, esta cuestión es muy complicada y nos parece muy
tropical. Sin embargo, es muy suizo. Insisto en este tema porque en
nuestros debates económicos y empresariales ésta es un
área en la que muchos tienen dificultades para entender que el
cambio de las características del valor agregado pasa a ser
mucho más importante.
Al mismo tiempo que tenemos estos impactos en el sector
producto tenemos impactos significativos en el sector servicios, con
colapsos en las barreras de entrada para áreas de uso
intensivo del conocimiento, de producción de bienes
culturales, para servicios en general y, específicamente, para
servicios comerciales. Por ejemplo, en el sector seguros comienzan a
entrar compañías con ventas desintermedializadas a
través de simples usos del teléfono o la
computación, sin inversiones en propiedades físicas.
Así se produce una caída de las barreras de entrada en
áreas que creíamos relativamente consolidadas.
Creo que los bancos van a sufrir una suerte similar en
áreas significativas de sus negocios. No quiero decir que
vayan a desaparecer, porque no son sólo instrumentos de
transacción, son también instrumentos de seguridad y de
confianza, pero hay ciertas áreas intensivas en transacciones
en las que los bancos van a sufrir ese mismo proceso de cambio.
El tercer impacto significativo es la
internacionalización de productos y de sistemas culturalmente
protegidos, específicamente en las áreas de salud y
educación. En salud, por ejemplo, tenemos el caso de Jamaica,
que está desarrollando una especialización en medicina
geriátrica, a partir de telemedicina en conexión con
las principales universidades y hospitales de Estados Unidos y de
Inglaterra. En otras palabras, sin tener especialistas en casa, los
tengo. Y, como es mejor estar enfermo en Jamaica que en Chicago, el
sistema funciona.
De repente comenzamos a deslocalizar servicios y a ponerlos en
lugares muy distintos, sin tener el problema de la
comunicación de conocimientos y capacidades técnicas.
Otro caso interesante es el de las ciudades de Temuco y Valdivia, en
Chile, donde se produce el mismo fenómeno: clínicas que
practican telemedicina en asociación con las clínicas
más importantes de Santiago.
Con respecto a la educación, querría recordar que
el desarrollo del libro portátil creó nuevas
profesiones; por ejemplo, antes no existían ni las casas
editoras ni todo lo que está alrededor de ellas. En el caso de
la multimedia vamos a ver el mismo tipo de fenómeno de
aparición de nuevas profesiones y de nuevas habilidades.
¿Cuál es la respuesta? En el siglo XIX, en la
época de la independencia, Sarmiento, Bello, los padres de la
patria, inventaron el futuro. Tuvieron la increíble
osadía de decir no solamente: “Nos vamos a independizar de la
madre patria”, sino que además dijeron: “Vamos a construir un
país mejor”.
Fenómeno interesante el del siglo XX, en el que nosotros
copiamos -en forma absolutamente reflectiva- los modelos
desarrollados en los países desarrollados y comienza el
concepto de la periferia; somos países periféricos y el
fenómeno es que, como somos países periféricos,
vamos a continuar siendo periféricos; quiere decir que
merecemos ser periféricos. Yo creo que ésta es una
reflexión importante, porque lo más grave que nos puede
suceder en el contexto de la globalización es la mentalidad de
periféricos; por eso, cualquier respuesta al fenómeno
de la globalización es necesariamente una respuesta de
reflexión.
LA RESPUESTA
ESTRATÉGICA
Todos los países desarrollados buscan cómo
adaptarse, qué nuevo tipo de modelo pueden adoptar en esta
situación de globalización. Lo que a mí me
parece más evidente es que, dadas las características
del fenómeno del contexto que describía, el
fenómeno de focalización en el desarrollo de los
recursos humanos pasa a ser fundamental.
El segundo aspecto debe ser el de una prioridad significativa a
los diferentes tipos de educación. Simplemente quiero decir
aquí que lo clásico de nuestras herencias culturales
nos hace decir: “Educación básica o educación
media o educación universitaria”. Sin embargo, tenemos
experiencias de distinto tipo, como las de Suiza y Alemania, que no
son países subdesarrollados, que tienen muy poca gente en las
universidades… pero tienen otro sistema de educación
técnica.
Yo creo que uno de los aspectos importantes en el desarrollo de
los recursos humanos es la necesidad de darnos cuenta de que uno de
los impactos de la globalización es la necesidad de
diversificar la oferta educacional, porque vamos a necesitar mucha
gente de distintas características para hacer cosas muy
distintas.
El desarrollo de una infraestructura técnica y de
telecomunicaciones es muy importante, aunque más no sea por
los aspectos que comentamos de las redes. La utilización y la
difusión de la tecnología de red está
estrictamente correlacionada con el precio de la llamada
telefónica y, en este sentido, las estadísticas son
perentorias. El problema de la reducción de las tarifas de
telecomunicaciones ya no es simplemente un problema de
infraestructura social, pasa a ser un problema de desarrollo
económico; por lo tanto, la desregulación de las
telecomunicaciones -para obligar a la reducción de las
tarifas- es un problema de desarrollo económico, no
simplemente de concesión de telecomunicaciones.
Actualmente las telecomunicaciones plantean problemas
específicos porque, al mismo tiempo que son un instrumento de
desarrollo económico, son una infraestructura social y, por lo
tanto, estoy absolutamente seguro de que un sistema de
teléfonos públicos en Neuquén no es rentable,
como tampoco es rentable en Inglaterra un sistema de teléfonos
públicos en las Shetland Islands, pero por eso se constituyen
los fondos compensatorios. Todos los países que han
desregulado sus telecomunicaciones han desarrollado fondos
compensatorios para mantener áreas que no son rentables pero
son necesarias en la infraestructura social, incluyendo en ella, por
supuesto, a las escuelas. En el caso específico de Chile,
parte de los fondos compensatorios se canaliza a través de una
de las obligaciones de las empresas de telecomunicaciones que es la
de entregar conexiones de Internet a las escuelas.
Este tipo de reflexión es muy importante que la hagamos
como país, especialmente nosotros, que somos relativamente
nuevos en la economía de mercado, y nos hemos convertido en
conversos fanáticos, entonces todo lo que sea una mano del
Estado por aquí, una mano del Estado por allá, se
convierte en una especie de tabú. Entre paréntesis, no
conozco ningún país que haya desregulado sus
telecomunicaciones y que no lo haya hecho con ese tipo de mecanismo:
lo más importante es que haya una competencia -la más
feroz posible-, de manera que las tarifas bajen lo más
rápidamente posible.
El cuarto aspecto se refiere a la necesidad de asumir las
tendencias del siglo XXI; entre ellas, querría destacar
aquella por la que nos preocupamos menos, que es la de aceptar que el
desarrollo económico del siglo XXI va tener que internalizar
los costos del medio ambiente. Quiero insistir sobre la ventaja que
tienen nuestros países en este sentido y que consiste en que
tienen menos historia que los países desarrollados.
LA RESPUESTA INMEDIATA
La respuesta inmediata pasa por la internacionalización
de las empresas. En el lenguaje empresarial, a nadie le gusta
participar en un nicho, ya que todos quieren participar en los
grandes mercados; la verdad es que los mercados son colecciones de
nichos y que un nicho en el mercado global puede significar muchos
miles de millones de dólares. Un ejemplo es la conocida
teoría del alfiler en China: si yo vendo un alfiler a cada
chino soy la principal empresa de alfileres del mundo.
Nuestra tendencia es creer que tenemos que participar en estos
mercados con portafolios complejos de productos, en lugar de entender
que lo importante es dominar nichos específicos.
El segundo aspecto es que debemos dar prioridad a las
industrias de productos y de servicios más que a las
industrias de procesos. Históricamente, nuestra estructura
industrial ha sido dominada por las industrias de infraestructura y
de proceso. Mientras que hoy día la innovación y los
mayores valores agregados se dan crecientemente en sectores de
productos. Un problema de los productos es que históricamente
están relacionados con la mediana, pequeña y
microindustria. Las industrias de procesos son industrias intensivas
en el uso de capital, con barreras de entrada relativamente grandes,
con economías de escala complejas e importantes mientras que
el valor agregado, en la medida en que se basa en el conocimiento y
en el diseño, crecientemente va a estar encarnado en el
producto, y el producto necesariamente nace en la pequeña y
mediana industria.
En nuestra mentalidad -y creo que esto es válido para
Brasil, y también para la Argentina- hemos tenido una
incapacidad histórica de manejar el problema de las
pequeñas y medianas industrias. La verdad es que tanto en
Europa como en Estados Unidos -y, sobre todo, en Japón- hay
políticas muy explícitas, muy claras y muy
sistemáticas de apoyo a la pequeña y mediana industria.
Yo no compro el argumento fiscal, porque es una especie de cuento del
loco que me dice: “Preste atención, que no hay recursos”.
Todos sabemos que no hay recursos pero yo puedo decir, por
experiencia personal, que crear una empresa en Francia exige tres
semanas mientras que crearla en Estados Unidos demora 24 horas. Y en
este punto el Estado no tiene nada que ver; el Estado no recauda
menos o más o me paga menos o más: es un problema de
simplificación de procesos administrativos. Pero tengamos en
claro que desde hace muchísimos años la gran industria
no crea empleos y no creará empleos: el empleo va a estar en
la pequeña y mediana industria.
Otra área de respuesta inmediata es la necesidad de
asumir como parte del desarrollo económico las áreas de
la cultura y del saber, que han estado, en general, reservadas a
artistas y profesores. Sin embargo, están pasando a tener un
valor económico importante en la medida en que la diversidad
cultural pasa a ser un producto que tiene su nicho importante en el
mercado mundial.
