martes, 16 de junio de 2026

    El rey León

    La elegante tranquilidad de esta villa diseñada como para
    una postal se ve año a año conmovida por la
    irrupción de la crema y nata de la creatividad publicitaria
    mundial. Irrupción por cierto masiva, en especial en esta
    última edición que convocó a más de 6.000
    delegados de 70 países. Así, a partir de la
    mañana del 23 de junio las huestes festivaleras -perfectamente
    identificables por los bolsitos de lona con la imagen del
    León, el look casual y la Babel lingüística-
    comenzaron a trajinar la Croissette, una señorial avenida
    costanera habitualmente atestada de Rolls Royces, Jaguars, Ferraris y
    vehículos del estilo.

    Los contingentes más nutridos -por lógicas razones
    de vecindad- fueron los franceses y los italianos, con 600 miembros
    cada uno, seguidos por los alemanes, con alrededor de 500, mientras
    que, desde Latinoamérica, Brasil descollaba con más de
    300 delegados y la Argentina casi duplicaba su representación
    con 130 participantes.

    Pero el verdadero boom tenía sello oriental. Según
    recordó puntualmente Roger Hatchuel, presidente del Festival,
    “hasta 1995 no había un solo delegado de la República
    Popular China; en el ´96 tuvimos 150 y este año son 350”. El
    incremento guarda relación con la expansión de la
    actividad en aquel país; la inversión publicitaria
    creció 34% entre el ´95 y el ´96, con un monto de US$ 1.100
    millones sólo para televisión, en la que los
    anunciantes top son -cuándo no- Procter & Gamble, seguida
    por Jian Li Bao -una empresa de bebidas soft- y Qin Chi, una
    compañía de vinos.

    En cuanto a las piezas inscriptas, a nivel de fílmica la
    cantidad se mantuvo estable: 4.500. La explosión se produjo en
    gráfica, con 6.651 piezas, 37% más que el año
    pasado.

    La presidencia del jurado recayó en Bo Ronnberg, un sueco
    que supo ser el enfant terrible de la publicidad escandinava, hoy
    asociado a McCann, quien planteó de entrada las reglas de
    juego. “La idea creativa tiene que ser la clave, pero debe servir a
    un propósito, hacer algo por la marca”, señaló;
    “aunque todos amamos la ocurrencia y la sorpresa, no podemos premiar
    automáticamente comerciales que son esencialmente chistes
    filmados a los que se les puede adosar cualquier producto. No estamos
    en el show business, sino en el negocio de la comunicación”.

     

    Buenas nuevas

     

    El martes por la mañana, la conferencia de prensa del
    jurado de gráfica deparó la primera gran emoción
    para la Argentina. En la Competencia de Jóvenes Creativos, en
    la que participaron 27 equipos de otros tantos países,
    triunfó la dupla formada por Maximiliano Anselmo y
    Damián Kepel, directores creativos de Agulla & Baccetti y
    Young & Rubicam respectivamente, quienes se llevaron el
    galardón con una pieza gráfica visualmente contundente
    que mereció la ovación de la concurrencia en la
    ceremonia de entrega de premios que se realizó por la noche.

    A esto se sumaron los tres Leones de Plata que obtuvo Fernando
    Fernández por sus avisos para la campaña de seguros de
    retiro de La Estrella, los que también fueron generosamente
    aplaudidos en la exhibición nocturna. A pesar de la
    importancia de estos tres Platas, un cierto dejo de desilusión
    campeaba en la delegación argentina, ya que entre las 246
    piezas inscriptas había unas cuantas que se jugaban a acceder
    a algún metal y que, a la luz de otras que resultaron
    premiadas, quizás habrían merecido mejor suerte.

    Las ideas audaces con una fuerte síntesis conceptual
    cautivaron a los jurados. Así, el Grand Prix fue para el
    afiche “Marcas de frenada”, que Leo Burnett Gran Bretaña
    produjo para Mercedes Benz y que desde una mirada de copywriter
    tanguero se traduciría perfectamente como: “Se paraban pa´
    mirarlo”. El reparto global fue generoso, con 38 Oros, 35 Platas y 43
    Bronces. En términos de países, Gran Bretaña
    volvió a encabezar el score con 48 Leones, seguida por Brasil
    con 34 y España con 24. Resultó también
    destacada la performance asiática, como lo demostraron los 14
    Leones que acaparó Singapur.

    El miércoles arrancó como otro buen día para
    el orgullo local. En el New Directors Showcase, que desde 1991
    Saatchi & Saatchi Worldwide presenta en el marco del Festival,
    tuvo su sitio por primera vez un director argentino. Lucho Bender, un
    joven veterano en estas lides, vio junto a un puñado de
    connacionales alborozados cómo tres de sus producciones se
    exhibían entre los “21 talentos para el siglo 21”,
    codeándose así con otros 20 creadores seleccionados
    alrededor de todo el mundo. El Showcase, en palabras de sus
    organizadores, siempre ha apuntado a detectar los nuevos valores que
    -en muchas ocasiones- se han transformado luego en verdaderas
    estrellas de la actividad. Como ocurrió en su momento con
    Tarsem, ahora indiscutido star, quien dirigió el año
    anterior el impactante comercial de Nike “Good vs. Evil”.

    Esa misma mañana uno de los flamantes auspiciantes del
    certamen, el diario estadounidense USA Today, llevó a cabo su
    seminario “La elección de la gente: una mirada a los avisos
    más votados por el público”. Dottie Enrico, columnista
    del periódico, junto a un panel de creativos de nota,
    descubrieron una estrecha ligazón entre la inspiración
    creativa y la demanda de los consumidores. La afirmación se
    respaldó en el Ad Track, la encuesta telefónica que
    realiza mensualmente el matutino (más de mil casos en todo el
    país), y que según Enrico demuestra que “la gente tiene
    bastante buen gusto, y la mala publicidad simplemente ya no tiene
    lugar donde esconderse”.

    Como en cada edición, Apple y Kodak realizaron sus
    seminarios técnicos, mientras la agencia Foote, Cone &
    Belding enseñaba “cómo mirar un reel” y McCann-Erickson
    Worldwide daba cuenta de los avances en materia de
    comunicación publicitaria a través de Internet.

     

    El plato fuerte

     

    El enjambre publicitario seguía zumbando entre las
    exhibiciones de las diversas categorías de avisos televisivos,
    el Creative Market -donde las proveedoras de la industria
    exhibían sus últimas joyas- y los bares aledaños
    al Palais, sin descuidar el mediodía playero ni las trasnoches
    del bar del Hotel Martínez, a la espera del plato fuerte.

    La primera aproximación se dio el viernes, con la
    difusión de la short list de fílmica. Allí, 12
    piezas argentinas llegaban al repechaje: cuatro de Young &
    Rubicam, tres de Lautrec, dos de Ratto y una de Rainuzzo, de ADV
    Vázquez y del Círculo de Creativos (la polémica
    “Submarino”, que había sido aplaudida en las proyecciones). La
    esperanza seguía en pie. Y, por cierto, no se frustró.
    Después de casi dos décadas, se logró un
    León de Oro en este esquivo rubro y fue a parar a manos de
    Lautrec y su muy festejado aviso de la profesora de francés
    para la AFJP Consolidar. Pero también hubo Bronces: uno para
    las espantadas cucarachas de Ratto (Baygón Verde), y otro para
    el recurrente “Guitarrista” de Juan Cravero (ITMC).

    El Anunciante del Año fue la compañía
    japonesa de alimentos Nissin -que, paradójicamente, en esta
    edición no obtuvo ninguno de sus acostumbrados Leones-; el
    primer puesto entre las agencias lo ocupó la estadounidense
    BBDO -con un meritorio tercer lugar para la brasileña DM9-; la
    Palma de Oro de las productoras se la llevó
    Propaganda/Satellite Films de Estados Unidos, en tanto que el premio
    de la prensa fue a manos de la holandesa Result DDB y su festejada
    pieza “Museo” para la aseguradora Centraal Beheer.

    Por fin, el Grand Prix se le otorgó a la campaña
    creada por la sueca Paradiset DDB para los jeans Diesel, con dos
    piezas que según el jurado fueron elegidas por consenso casi
    unánime y que, sin embargo, dividieron las aguas de las
    opiniones entre los que se rendían fascinados frente a su
    frescura y sencillez y los que planteaban que no tenían la
    envergadura que se espera de un galardón de esa magnitud.

    La ceremonia de entrega de premios fue esta vez austera, sin shows
    ni mucha puesta en escena. La gala final, otra vez en el fastuoso
    Palm Beach, discurrió entre una refinada cena y la magia del
    espectacular despliegue de fuegos artificiales que iluminó el
    Mediterráneo. Cuando se apagaban sus últimas luces, la
    marejada creativa se arrastró hasta el Martínez para
    brindar, gozar -o envidiar discretamente el goce ajeno- y empezar a
    soñar un sueño de Leones para el año que viene.




    Damián Kepel y Maximiliano Anselmo

    Juntos son dinamita

    El equipo argentino se alzó con el premio en el certamen
    de Young Creatives que les valió el pasaporte a Cannes ´98, un
    impresionante equipamiento técnico y el orgullo de colocar al
    país en la primera plana.

     

    Promedia el Festival, y ellos transitan el territorio del
    sueño. El literal, producto del poco dormir, y el otro, el
    grande, el de haber obtenido un premio que es un hito para la
    creatividad argentina, para sus carreras y también para las
    expectativas de otros jóvenes que -como ellos- trajinan el
    trabajo cotidiano con la ambición de ser los mejores.

    Damián Kepel, 27 años, es director creativo de Young
    & Rubicam y empezó en esto en el ´90, como trainee en De
    Luca. Maximiliano Anselmo, 29 años, también es director
    creativo, pero en Agulla & Baccetti, y comenzó en el ´92
    en Casares como pasador. Elegidos por votación de un grupo de
    los pesos pesados de la creatividad local, constituyen el equipo que
    ocupó el primer puesto en el podio del certamen de Young
    Creatives. Una competencia exigente en la que, recién
    aterrizados en Cannes, les presentaron un brief y les dieron 24 horas
    para producir una pieza gráfica que debía confrontar
    con las de otros 26 países.

    “Las primeras tres o cuatro horas estuvimos pensando qué
    teníamos que decir, buscando el concepto”, confiesa Kepel,
    “porque sabíamos que si pifiábamos el camino
    quedábamos afuera”. Para Anselmo, eso tiene que ver con la
    forma en que trabajan con los clientes: “Esto, que era directamente
    para un premio, lo hicimos así porque es el modo en que
    trabajamos habitualmente. Llegamos al concepto, donde uno se plantea:
    ´Vamos a decir esto, ahora busquemos el vehículo que mejor lo
    muestre´; tenía que cerrar, se tenía que entender”.

    ¿Qué significa el premio? “Para mí, lo
    bárbaro fue que todos teníamos el mismo brief, el mismo
    tiempo, los mismos recursos”, afirma Kepel; “en Buenos Aires nos
    quejamos de que en Estados Unidos tienen dos meses para hacer una
    campaña y nosotros dos días, que ellos tienen no
    sé qué máquina y nosotros no, pero acá
    todos estábamos igual. Y demostramos que la creatividad
    argentina puede competir en excelente nivel con cualquiera”.

    “Los obligamos a poner al país en tapa, a subirnos al
    escenario”, se entusiasma Anselmo, “sabiendo que a
    Latinoamérica siempre la corren a un costado, la tienen como
    ahí, que no se mueva. Eso es fantástico”.

     

    Salven a los chicos

    El brief de la organización no gubernamental Save the
    Children planteaba un difícil desafío. Apuntaba a
    conjugar la idea de la explotación de los chicos que trabajan,
    que en muchos casos originó boicots hacia las empresas que los
    empleaban, con los riesgos mayores que conlleva que esas mismos
    niños y niñas, para sobrevivir, deban apelar al delito
    o la prostitución. Algo así como optar por el mal menor
    y bregar para que las condiciones de trabajo de los menores sean las
    mejores posibles.

    El team argentino se lanzó a una idea y una estética
    jugadas, de fuerte contenido sexual, shockeantes sin llegar a lo
    desagradable. La imagen, potente, está acompañada por
    un texto que sintetiza claramente el concepto: “Para entender lo que
    un chico tendría que hacer para vivir si alguien le sacara su
    trabajo, haga esto: tape con su mano el cajón de lustrabotas.
    El trabajo de los chicos es malo, pero no tanto como su
    prostitución. Déjelos trabajar, si lo necesitan, pero
    al mismo tiempo déjenos darles educación, salarios
    justos y horarios razonables”.




    Lautrec y Consolidar en el centro del
    escenario

    Una jubilación dorada

     

    Las coincidencias felices quizá no son sólo fruto
    del azar. Los directivos de Consolidar ganaron el concurso -nada
    azaroso- que organizó su agencia para llevar un anunciante a
    Cannes y, como fruto de un trabajo muy integrado, subieron con la
    gente de Lautrec a recibir un León de Oro.

     

    José Aragone, director de Marketing de la AFJP Consolidar,
    disfruta del impasse del mediodía playero en el beach
    restaurant del hotel Carlton sin animarse demasiado a soñar
    con el escenario del Oro en el Palais que lo aguarda en la noche del
    sábado. “La experiencia es poder estar viviendo lo que
    representan las presentaciones de las distintas categorías en
    un mismo momento, compitiendo todos por un premio, ver lo que
    está haciendo el resto del mundo en lo que a uno le interesa”,
    reflexiona con calma.

    Lo que a su empresa le interesa le suscita impresiones diversas;
    “en la categoría seguros vi cosas interesantes, con
    creatividad, con transmisión de mensaje”, señala. “La
    de bancos me sorprendió más negativamente, medio chata
    y bastante aburrida; en los últimos tiempos, en la Argentina,
    tal vez hubo mejores cosas para este tipo de producto”.

    Ricardo Rodríguez Marengo, director comercial de la
    empresa, apunta que en ese rubro “teníamos la expectativa de
    ver mejores comerciales; se trata de una categoría en la que
    hay que transmitir cosas que tienen que ver con la seriedad, pero por
    otro lado hay algunos productos, como las tarjetas de crédito,
    con los que se pueden hacer cosas más divertidas, aunque en
    muchos casos hay una especie de afán de encontrar un chiste o
    algo creativo que termina en un mensaje que está fuera de lo
    que podría ser el anuncio de una institución
    financiera. De todas maneras, hay que reconocer que son
    categorías más difíciles de resolver. Ahora
    hemos podido valorar mejor el esfuerzo de nuestra agencia con las
    ideas que nos traen”.

    ¿Cuál es el concepto de comunicación que
    quieren transmitir? Para Aragone, “lo que uno está comunicando
    es un servicio; uno está dando un intangible, hay que generar
    una ilusión, un sentirse bien en la gente, una afinidad hacia
    la marca, pero no está el producto concreto para mostrarlo. No
    se puede mostrar cómo es un plan de jubilación, de
    retiro, de prevención en el caso de accidentes de trabajo; hay
    que generar un vínculo que sirva como abrepuertas, para que
    después los profesionales de la venta puedan cumplir su papel
    porque ya hay una relación con el público. Toda nuestra
    comunicación ha trabajado para generar eso, demostrar que
    somos para todos, que se trata de una marca con respaldo que va a
    estar dentro de 30 o 40 años, que es cuando la gente realmente
    la va a empezar a disfrutar”. ¿Venden promesas? “Exactamente, y
    hay que ser creíbles en esa promesa.”

     

    Del maratón al vino francés

     

    “Nosotros veníamos de una campaña como la de
    ´Maratón´, que nos había dado muchas satisfacciones”,
    señala Rodríguez Marengo; “entonces, salirse de una
    campaña exitosa es una decisión más
    difícil que cuando uno viene mal y tiene que cambiar sí
    o sí”. Para Pablo del Campo, director general creativo de
    Lautrec, “una cosa importante en este proceso fue que hicimos mucha
    búsqueda a la hora de definir la comunicación. De hecho
    tuvimos una reunión -que hasta se podría recordar como
    nefasta- donde presentamos desde la línea más
    tradicional hasta la más audaz, pero era algo bueno como
    ejercicio para encontrar el camino que teníamos que seguir. Y
    sentimos que el cliente entró en el proceso creativo, que lo
    hicimos en equipo; ahí fue donde quedó ´Forever
    young´”.

    Aragone destaca que “una de las grandes incógnitas era ver
    si el público iba a estar preparado para aceptar la muestra de
    lo que puede ser su jubilación a futuro, porque la historia es
    muy pesada; todos tenemos algún pariente cercano que
    está jubilado y hay que seguir ayudándolo,
    manteniéndolo. Entonces, ¿cómo transmitir a las
    futuras generaciones de jubilados que eso va a cambiar? Y que tampoco
    sea una promesa exagerada, porque si uno le muestra al jubilado
    estadounidense, no se la creen. Por eso pienso que el equilibrio que
    se logró con esta campaña de ´Forever young´, combinada
    con el ´quizá no podamos hacer que deje de trabajar, pero
    sí que no lo necesite´, es un poco eso”.

    “Hay una promesa de mantener los estándares de vida que uno
    tiene”, acota Del Campo, “y eso es clave. El hecho simple de poder
    seguir yendo al cine, a comer a un restaurante y pedir un vino, son
    cosas simbólicamente muy importantes dentro de la
    campaña”.

    “A lo que apunta el mensaje”, concluye Rodríguez Marengo,
    “es a que la dignidad no sólo tiene que ver con lo
    económico, sino con la posibilidad de seguir siendo lo que uno
    es. El profesor tal vez se jubiló pero sigue siendo profesor
    toda su vida; el médico, el bicicletero, todos, y que en
    definitiva uno puede seguir trabajando, pero porque tiene el derecho
    de hacer lo que quiere, y ése era un punto que nos
    pareció importante”.

     

    La fiebre del oro

     

    Pablo del Campo, director general creativo de Lautrec Nazca
    S&S, acaba de atrapar su segundo León de Oro consecutivo.
    El año anterior fue en gráfica -con la campaña
    de Sony- y esta vez en fílmica, que por casi dos
    décadas había negado a la creatividad local semejante
    distinción. Lo que no es poco, máxime si se considera
    que se trató de la única fiera dorada que la cadena
    internacional Saatchi & Saatchi capturó en esta
    edición de Cannes.

    En la ocasión, el anunciante tuvo la chance de compartir la
    euforia del éxito por haber ganado una suerte de Prode que
    organizó la agencia entre todos sus clientes
    (exhibiéndoles todos los premios de Cannes ´96 y
    haciéndoles determinar cuáles habían sido, a su
    juicio, los Oros).

    La pieza, “Francés”, donde una arquetípica profesora
    jubilada -que lo es en realidad- emprende una clase del idioma con un
    mozo/alumno compuesto por un excelente actor, cosechó, junto
    con el premio, risas y aplausos de la concurrencia. Como dicen que no
    hay dos sin tres, Del Campo ya vela sus armas para la cacería
    del ´98.




    Rafael Argüelles

    Los Leones son los Oscar de la publicidad

    Presidente de Massalin Particulares desde hace poco más
    de un año pero vinculado a la empresa desde hace casi 25,
    Rafael Argüelles comenzó a incursionar en Cannes desde
    fines de los ´70, convencido de que los empresarios tienen que
    sumergirse en estas aguas para empaparse de las tendencias en boga en
    materia de comunicación.

     

    “Yo soy un hombre de marketing y una de mis grandes pasiones es la
    publicidad, la comunicación, pero sobre todo desde lo visual,
    la imagen. Por eso, esto siempre me fascinó y sigue siendo un
    tremendo aprendizaje”, confiesa Rafael Argüelles, presidente de
    Massalin Particulares. “Sé que voy a repetir un clisé,
    pero es así: en este mundo globalizado es importante ver si
    hay algo que empieza a diferenciarse, nuevos caminos, nuevas formas
    de comunicación. Sirve para detectar las nuevas tendencias,
    ver de dónde vienen los tiros”.

    Argüelles asume que Cannes es una gran vidriera: “Los Leones
    son los Oscar de la publicidad desde hace tiempo”. Pero esta vez hay
    un elemento que lo ha conmocionado y es el factor juvenil. “Es una de
    las cosas que más me ha impresionado después de siete
    años que no venía. Encuentro muy gratificante la
    presencia y la importancia de los jóvenes. Que haya una
    categoría, que se los empiece a reconocer, eso incluso hace
    que -al darles un peso mayor- todos se desacartonen un poco, en todo
    sentido, hasta físicamente.”

    En cuanto al nivel del material, afirma que “lo encontré
    bastante chato; claro que el humor siempre salva. En la
    categoría que tiene que ver con mi actividad, no vi nada
    extraordinariamente creativo. Me llamó sí la
    atención un comercial de una marca brasileña no muy
    conocida que jugaba con una actitud entre irreverente y hasta
    cínica, ya que salía en la pantalla una leyenda que
    decía: ´La pimienta puede causar hemorroides´, otro flash con
    ´la grasa de la carne puede causar colesterol´, y terminaba con lo de
    ´el cigarrillo puede provocar efectos perjudiciales para la salud´. Y
    hay dos cosas que me impactaron: que una tabacalera lo dijese -porque
    muchas veces hemos pensado esto de los factores de riesgo-, y la
    segunda fue que lo aplaudieron. Después estaba el habitual
    comercial de Hamlet, los cigarritos ingleses, apelando al humor pero
    bastante risquè, usando no digo sexo explícito pero
    algo de tono muy subido, onda casi Jaimito, porque era luces apagadas
    y todo un juego de ´quién lo tiene más largo´; claro
    que con ese estilo inglés tan bien hecho. Después, lo
    otro, todo más de lo mismo”.

     

    Cowboy go home

     

    Puesto a considerar la comunicación de su empresa en la
    Argentina y las imágenes de sus distintas marcas,
    Argüelles señala que, por ejemplo, “con Marlboro
    allá pasa una cosa muy curiosa, ya que es el único
    país del mundo que no usa la campaña del cowboy. Esto
    pasó de un modo entre accidental y lógico: el
    último decreto que firmó el presidente Lanusse en 1973
    prohibía el uso de material publicitario importado y, por otro
    lado, con la efervescencia de la época, la gente iba al cine,
    veía un cowboy y lo silbaba. Eran los tiempos del yankees go
    home. Pero también era el momento de la Fórmula Uno
    fuerte, de Lole Reutemann, así que largamos con esa
    campaña basada en deportes de motores y deportes fuera de lo
    común. Hoy Marlboro tiene 36 puntos de mercado, es una marca
    líder y con una imagen feroz. Otra marca que es chica pero
    tiene una imagen soberbia es Parliament, y ahora con los avisos de
    Antonio Banderas, ni que hablar. Yo diría que el liderazgo no
    es accidental, con todo el respeto por la competencia, porque Nobleza
    es una gran empresa, es un placer competir con ella. Pero creo que
    supimos anticipar una tendencia que es que todo está lleno de
    marcas internacionales con las que uno se siente cómodo y de
    algún modo viaja haciendo zapping; cuando uno ve en una
    carrera un auto ´marlborizado´ -como lo llamamos-, o va al aeropuerto
    de Niza y en el Duty Free hay un bruto aviso de Marlboro, es como si
    el producto te fuera siguiendo”.

    En cuanto a por qué tener varias agencias para manejar la
    publicidad de las marcas, Argüelles confiesa que “nunca me
    detuve a pensarlo; en realidad no son tantas, la más pesada es
    Radiux, que es casi como una cautiva y tiene Marlboro, Benson,
    Parliament, LM y Philip Morris, Lautrec tiene Le Mans y, desde hace
    unos meses, Young & Rubicam tiene Chesterfield, que ahora es un
    proyecto para Latinoamérica que vino enlatado”.

    Sobre el final, Argüelles se pregunta cómo es que la
    Cámara de Anunciantes no participa de estos eventos: “Yo estoy
    aquí en mi calidad de anunciante, y es incomprensible esa
    indiferencia como institución, con todo lo que tienen para
    hacer y decir en ese papel. Parece que fuera nada más que un
    sello en manos de una dinastía; a mí me
    encantaría que hubiera una suerte de revolución de
    jóvenes turcos que tomaran la entidad y la hicieran funcionar
    de verdad”.




    Alejandro Manzanares

    Los premios del prójimo

    Desde su posición de gerente de comunicaciones
    corporativas y de marketing de Philips Argentina, Alejandro
    Manzanares viene de la publicidad y la ama. Satisfecho con el
    posicionamiento de la empresa, no desdeña las mieles de los
    premios.

     

    A mitad de camino entre las vacaciones y el trabajo, este hombre,
    que cruzó hace años la frontera de su actividad como
    publicitario para hacerse cargo del marketing y las comunicaciones de
    Philips Argentina, reconoce que en Cannes se ve la mejor publicidad
    del mundo y se entusiasma con la idea de analizar la categoría
    de audio y video.

    “En este momento en la Argentina somos líderes del
    segmento, y también en iluminación y
    electrodomésticos; son mercados que se han movido mucho en los
    últimos años y donde estamos compitiendo con primeras
    marcas a nivel mundial. Nos ha ido muy bien tanto desde el punto de
    vista del negocio como desde el de la imagen”, comenta satisfecho.

    Sin embargo, reconoce que en un momento la empresa se quedó
    algo estancada: “Philips tiene 106 años, en la Argentina
    cumplió 60, y sí, se trabajó mucho tiempo para
    un mercado local cerrado; se producía con las matrices que se
    podían conseguir allí y para lo que la demanda local
    requería. Pero también era un problema de la empresa a
    nivel mundial, de una cierta actitud conservadora en los
    diseños, de un quedarse con las glorias del pasado; es el
    peligro de pasar de ser una marca tradicional a una marca vieja, con
    todo el riesgo que eso implica. Pero en los últimos
    años eso se revirtió, se lanzaron nuevos desarrollos,
    un excelente diseño de productos y un trabajo importante en el
    plan de management. Es algo complejo, en una empresa como
    ésta, manejada originalmente por ingenieros o administrativos,
    explicarles que lo fundamental es esa cosa tan virtual y poco
    tangible como el marketing”.

    ¿Y no les da un poco de envidia el impacto de la
    multipremiada campaña de Sony del año pasado? “Y,
    sí”, reconoce, “fue un campañón, pero
    también es un orgullo saber que uno está arriba en
    ventas, en imagen. Claro, que el masaje de ego de algunos premios
    nunca viene mal”.




    La estrategia de Leo Burnett

    Pensamiento local, gestión global

    Michael Conrad, vicepresidente y chief creative officer de uno
    de los pesos pesados del mundo de la publicidad, aprovecha el sol de
    Cannes para conocer a su pichón argentino, Bobby Ventura, e
    integrarlo al desafío que se plantea la agencia a nivel
    internacional: ser una de las diez más grandes y una de las
    tres primeras en creatividad.  

     

    “Un festival como éste es una especie de feria donde todos
    pueden venir, estudiar, competir, ver cuál es el
    estándar mundial en creatividad y tomarlo como un
    desafío; llevarlo bajo el brazo de vuelta a casa para hacer un
    trabajo mejor”, reflexiona Michael Conrad sentado al lado de Bobby
    Ventura -flamante responsable creativo de la filial de Burnett en la
    Argentina- en la terraza de su hotel, protegido del sol de media
    tarde con una gorra de su equipo, los Chicago Bulls.

    “Además”, prosigue, “nosotros mismos nos preguntamos:
    ´¿Vende lo que hacemos en publicidad?´. Para eso desarrollamos
    un exhaustivo estudio (que fue presentado por MERCADO en Buenos
    Aires) y la respuesta es un claro ´sí´. Aun así,
    algunos son escépticos cuando las agencias tratan de ganar
    premios, y pienso que debemos cuidar algunos aspectos: tenemos que
    producir ventas y construir una marca; tenemos que tener clientes
    felices; tenemos que tener una agencia feliz y una comunidad que nos
    respete. La creatividad se desarrolla dentro de ese entorno y hay que
    supervisar todo. Por eso es muy importante cuando las marcas que
    anunciamos brillan más y tienen mejor imagen que otras en el
    mercado”.

    La presencia de anunciantes en el Festival le parece fundamental;
    “primero, ellos también pueden estudiar su categoría,
    ver qué se hace en el mundo y saber cuáles son los
    niveles de calidad con los que tienen que competir. Pero,
    además, pueden detectar cuál es el clisé de la
    categoría, y eso es muy importante para pensar cómo
    librarse de él. Al final del Festival se ve el trabajo que de
    veras prueba nuevas maneras y, por ende, agrega nuevos valores a las
    marcas. Yo recomiendo a cada cliente que aproveche la oportunidad de
    venir, y creo que volverán a su país con una gran
    motivación para cambiar la vieja creatividad de la agencia”.

     

    Marlboro man

     

    Alemán de origen, Conrad construyó su propia agencia
    en Frankfurt, que en 1980 se fusionó con Leo Burnett. Tiempo
    después aterrizó en la oficina de Chicago donde -entre
    otras muchas tareas- contribuyó a hacer crecer la marca
    Marlboro a punto tal de ganarse entre sus pares el apodo de Marlboro
    man. Desde esta perspectiva, requerir su opinión acerca de las
    recientes disposiciones adoptadas en Estados Unidos sobre la
    publicidad de cigarrillos parece inevitable. “Tenemos que estudiar
    bien qué significan estos acuerdos”, afirma con cautela; “ver
    lo que está permitido y lo que no, esperar un briefing del
    cliente, y eso va a llevar tiempo. Cuando uno recorre el mundo se
    encuentra con diferentes situaciones de mercado influidas por ciertas
    restricciones, ciertas posibilidades, y nosotros tenemos que ser
    buenos ciudadanos y vivir de acuerdo con la ley. Claro que creemos
    que un producto legal debería gozar de la libertad de
    expresión, tener el derecho de ser publicitado”.

    De vuelta al territorio de Cannes, cuyo jurado presidió en
    el ´96, se aviene a describir lo que considera el mejor perfil para
    alguien con esa responsabilidad: “Sería bueno si comprende un
    poco el mundo, los diferentes mercados, ya que se trata de un
    festival mundial que está basado en la publicidad local de
    todos los países; por eso tiene que reunir al equipo para que
    se escuchen unos a otros y, en algunos casos, estén dispuestos
    a revisar ideas locales si no son fáciles de entender pero
    representan soluciones altamente creativas. Tiene que ser un
    constructor y no un dictador. La dirección de este año
    me gusta -incluso más que la mía-, eso de ´creatividad
    con un propósito´, y pienso que va a ser la base de un buen
    festival”.

    ¿Qué espera de Ventura y de Burnett en la Argentina?
    “Nuestra estrategia es estar entre las diez agencias más
    grandes del mundo y entre las tres mejores en creatividad. Ahora
    estamos entre esas diez y el año pasado, si tenemos en cuenta
    todos los premios que ganamos en el mundo, fuimos la agencia
    más premiada, así que la estrategia funciona.
    Allá, Bobby (Ventura) nos va a convertir en una de las tres
    mejores agencias en creatividad, él tiene talento y tiempo
    para hacerlo con sus colegas”, dice mientras palmea a un Ventura que,
    ante esa mezcla de halago y desafío, reconoce que “ése
    también es mi sueño; cuando me llamaron, lo primero que
    pensé fue que lo que Burnett estaba buscando y lo que yo
    pensaba eran lo mismo, la misma idea”.

     

    El poder de la red

     

    Conrad cree absolutamente en las redes: “Por lo menos 50% del
    negocio publicitario está en manos de compañías
    globales y no hay otra manera si uno quiere conservar la uniformidad
    de la marca”. Sin embargo, no adhiere al principio think global, act
    local; “simplemente se trata de entender la frase misma”, sostiene.
    “Esta estrategia no permite un pensamiento local, sólo una
    implementación local; es una idea centralista que no genera
    compromiso y en nuestra experiencia conduce a un alto índice
    de fracaso. Nosotros la damos vuelta: pensamos localmente y
    después manejamos el pensamiento de modo que se adapte a la
    visión de una marca o a otro punto en común en todo el
    mundo. Puede ser el mismo producto, pero surgen diferentes
    estrategias porque la gente hace diferentes cosas con él.”

    Claro que se ocupan de integrar a sus distintos responsables
    locales en la estrategia y la filosofía global de la agencia,
    aunque cuidándose bien de no caer en estructuras
    burocráticas. “Si se parte de un pensamiento centralista”,
    sostiene, “una campaña se va a dictar desde Estados Unidos; si
    se piensa localmente, y la dirección lo siente, se permite a
    la gerencia local -que también es responsable de las ganancias
    y de las pérdidas- aplicar lo que yo llamaría una
    técnica gestáltica. Se tienen posibilidades de evaluar,
    descubrir cosas, sacar conclusiones, y se le da a la gerencia local
    el beneficio de la duda. No es que ´demos libertad´, simplemente
    decidimos con nuestros clientes qué es lo que está
    bien. Un equipo global sólo funciona si tiene la capacidad de
    crear un equipo local en torno de ese desafío”.




    Ted Bell

    Ideas para vender productos

    Alumno dilecto de Bill Bernbach, Ted Bell pasó
    también por Leo Burnett hasta recalar en Young & Rubicam,
    donde se ocupa de la creatividad mundial de la red. Convencido de que
    las ideas creativas son siempre locales, destaca en ese aspecto el
    potencial de América latina y en especial el de la filial
    argentina.

     

    Ted Bell porta un currículum que lo define como uno de los
    grandes nombres de la creatividad internacional. Trabajó diez
    años con el mítico Bill Bernbach, a lo que le
    siguió otra década en Leo Burnett -donde fue presidente
    y chief head officer- para recalar finalmente, hace cuatro
    años, en Young & Rubicam con la responsabilidad de
    director creativo mundial.

    Desde esa trayectoria, exhibe una inmejorable perspectiva para
    evaluar las transformaciones en la actividad durante los
    últimos años. “No creo que haya habido cambios
    sustanciales en lo que hace al negocio en sí”, señala.
    “Aún se trata de tener ideas para vender productos. Es decir
    que el concepto no cambió, aunque sí la manera de
    llevarlo a la práctica. Para el creativo, el impacto
    más poderoso fue el de la tecnología, el boom
    informático, pero aun así hay que tener una buena idea,
    sin ella no se tiene nada, no importa cuán alto sea el valor
    de la producción. Gracias a Dios, las máquinas no
    piensan.”

    En cuanto a la globalización, cree que “lo tramposo es que
    unos años atrás todos creían que iba a haber
    esto llamado ´marketing global´, que todas las marcas iban a ser
    globales, pero ello no es posible. No se puede tomar cualquier
    producto y decir: ´Lo voy a convertir en una marca global´, porque
    las culturas son demasiado diferentes para que una idea creativa
    funcione en todos los países; la creatividad es local, con
    unas pocas excepciones. Coca, Pepsi, quizá Nike, Levi´s, pero
    eso es todo”.

     

    La apuesta latinoamericana

     

    Más allá de su concepción de la globalidad,
    Young & Rubicam es una de las más importantes
    multinacionales de la actividad, con oficinas en casi todo el mundo
    que le pertenecen totalmente o constituyen sociedades donde Y&R
    lleva la batuta. Bell habla de una suerte de filosofía o
    cultura “Young & Rubicam” para explicar la manera de integrarse
    de la red.

    Su posición de pivote internacional le permite comparar el
    potencial de las distintas regiones, a nivel creativo y en volumen de
    negocios. “Para mí”, apunta, “los avances más grandes
    en el negocio se dieron en América latina. Y en Buenos Aires,
    Río de Janeiro y San Pablo es donde vi el mayor progreso en
    términos de creatividad. Hicimos unos trabajos estupendos en
    la Argentina; sí, diría que es la que más
    mejoró. Y también podría señalar a
    Australia como un área de parecidas características”.

    Dentro del mundo sajón, ¿cuál es la diferencia
    entre la publicidad británica y la estadounidense? Bell, un
    norteamericano que ama la creatividad inglesa, piensa que “nosotros
    somos demasiado chatos tratando de vender, y ellos a veces se alejan
    tanto tras el arte que se olvidan un poco de que se trata,
    precisamente, de vender. Pero admiro la calidad de lo que piensan y
    escriben, la dirección, la actuación; me parece que son
    los mejores. Y tengo una teoría para explicarlo: la publicidad
    televisiva estadounidense salió de la radial, que
    básicamente era cantada; anunciantes, jingles, todo
    venía de la radio. Cuando apareció la
    televisión, sacaron las ideas de la radio y las trasplantaron:
    les pusieron una cámara a las personas, hicieron cantar los
    jingles en un escenario, y así. En Gran Bretaña, dado
    que la BBC tenía prohibida la publicidad en radio, los
    anuncios televisivos nacieron más del teatro, del cine, y
    ésa es toda una diferencia. Allá hay una fuerte
    tradición de grandes actores y autores de teatro desde hace
    cientos de años. Nosotros no tenemos eso, creo que por ese
    motivo ellos son mejores”.

    Su reflexión final roza un tema añejo: “Pienso que
    los clientes sospechan un poco de los festivales y los premios;
    qué se le va a hacer. Pero estoy seguro de que los avisos que
    ganan premios son mejores en ventas que los mediocres o apagados, y
    eso ya se ha demostrado”.




    Bob Isherwood

    Las redes funcionan con comunicación

    Australiano formado en Londres, Bob Isherwood ocupa desde hace
    menos de un año el cargo de director creativo mundial de la
    cadena Saatchi & Saatchi, desde donde apuesta a la
    interacción permanente para enriquecer al conjunto.

     

    Graduado en la escuela de artes en su Melbourne natal, Bob
    Isherwood se trasladó a Londres para zambullirse en el mundo
    de la publicidad. Después de cinco años en la oficina
    local de Young & Rubicam, pasó a Collett Dickenson Pearce,
    una agencia vastamente reconocida en los ´70 como de las más
    creativas del mundo. Allí se quedó durante 12
    años y se transformó en uno de los directores de arte
    más premiados del Reino Unido. De vuelta a Australia, se
    consagró como un director creativo líder y se dio el
    gusto de obtener el primer León de Oro en fílmica para
    su país.

    Desde 1986 en las filas de Saatchi & Saatchi, fue designado en
    agosto del año pasado director creativo mundial de la cadena.

    Enfrentado al cuestionamiento en boga respecto de las redes -su
    pesadez, su burocracia, su pérdida de creatividad-, responde
    que “eso depende de cómo uno estructure la red; yo pienso en
    las redes como conjuntos de gente pensante, que proporcionan una
    serie de posibilidades que de otra manera no serían factibles.
    Por ejemplo, si no fuéramos una red, no podríamos
    concretar el Showcase de nuevos directores que presentamos desde hace
    años en Cannes; lo hacemos porque tenemos oficinas en todo el
    mundo y somos capaces de detectar y recolectar esos trabajos. Otro
    periodista me preguntaba esta mañana por qué lo
    hacemos. Me puse a pensar en ello, y es porque cuando comenzamos con
    esto en 1991 no había modo de que un nuevo director pudiera
    tener presencia frente al mundo. Así, pues, las redes
    están en condiciones de ofrecer un montón de alimento
    creativo, y eso es muy bueno para la actividad”.

    Otro de los beneficios que Isherwood destaca de este tipo de
    organizaciones es que “permiten trabajar en una agencia local y ser
    parte al mismo tiempo de una experiencia global; por ejemplo: Pablo
    del Campo (director general creativo de Lautrec Nazca S&S) tiene
    libertad de pensamiento pero a la vez puede aprovechar toda nuestra
    experiencia global. Y nosotros también aprovechar la suya.
    Podemos incorporar tendencias del mercado más sofisticadas en
    algunos países e incorporarlas a mercados menos sofisticados
    de manera que los clientes se beneficien con la nueva
    información. Las redes no funcionan cuando la gente no se
    comunica”.

     

    Ideas que se sienten

     

    Como la mayoría de sus pares, Isherwood está
    convencido de que lo más importante de la actividad son las
    ideas; “no hay nada más”, enfatiza. ¿Cuáles
    prefiere? “Sé que es algo obvio, pero por supuesto me gustan
    las grandes ideas. Una manera muy simple de evaluar esto es ver si
    esa idea funciona en uno; cuando es buena, se la puede sentir, hay
    algo que vibra. Le doy un caso concreto: en Estados Unidos alguien
    tenía que hacer un comercial para conseguir sacerdotes para la
    Iglesia, lo que se dice un brief difícil. Creó un
    poster cuyo copy dice: ´Que haya un sacerdote como yo´, y la imagen
    mostraba a Cristo en la cruz; sin duda, es algo que se puede sentir
    vibrar, incluso si uno no es creyente. Algunas veces se puede
    trabajar con humor, otras con las emociones, en realidad no importa
    mucho. Nike no usa demasiado humor, y es poderosa; otros sí lo
    hacen, y también son poderosos. Depende en cierta medida de la
    personalidad que se le quiera dar a la marca, es una actitud de la
    compañía; uno no compra zapatillas, compra una
    actitud.”

    En cuanto a la trascendencia de festivales como el de Cannes,
    estima que “es el único lugar donde se puede medir el propio
    trabajo frente al de todos los demás; si uno sale vivo de
    ahí, sabe que aún puede competir en el mercado. Desde
    ya, es fantástico que vengan los jóvenes, y
    también los clientes, para que vean los miles de avisos de
    todo el mundo y puedan comprobar si están haciendo lo mismo
    que los demás. O no”.

    El tumultuoso alejamiento de los hermanos Maurice y Charles
    Saatchi, fundadores de la agencia, debe haber supuesto alguna
    conmoción en la cadena. “La verdad”, dice Isherwood, “cuando
    ellos estaban ahí, el año anterior a que se fueran, no
    ganamos ningún premio, y al año siguiente de su partida
    nos ganamos todo, aquí y en la mayoría de los
    certámenes regionales. Financieramente, somos más
    grandes y más rentables que cuando ellos estaban. Ahora nos
    disponemos a atravesar otro cambio, ya que estamos a punto de
    separarnos de Bates Network, tenemos un holding propio con el que
    vamos a estar en línea tal vez a partir de enero, y eso es
    bárbaro porque se trata de algo nuevo”.

    Su impresión de Lautrec, la agencia asociada en la
    Argentina, es óptima: “Creo que es fantástica; ya desde
    el espacio físico se aprecia el espíritu, el concepto.
    Cuando entré, pensé: ´Si uno es un cliente, se tiene
    que enamorar de este lugar´. No parece una típica oficina,
    están el director creativo, el ejecutivo de cuentas, el
    planificador de medios, todos trabajando juntos, en equipo; me parece
    excelente”.




    Fernando Fernández

    “Me gusta el jogo bonito”

    La agencia de Fernando Fernández acaparó los tres
    Leones de Plata en gráfica con sus avisos para la
    compañía de seguros de retiro La Estrella, a partir de
    pensar desde la gente y las ideas simples, en una suerte de retorno a
    las esencias.

     

    “Es una alegría enorme, increíble, y, bueno, estamos
    disfrutándola”, dice Fernando Fernández, un personaje
    tan reconocido por su creatividad como por su sencillez. Presidente y
    director creativo de la agencia que lleva su nombre, se lanzó
    hace casi dos años a la aventura de la independencia movido
    por un puñado de principios, el primero de los cuales plantea:
    “No creemos en la publicidad sin creatividad”.

    “Esto me lo enseñó Bernbach -con quien nunca
    trabajé”, señala, “y también David Ratto, con
    quien gracias a Dios estuve. Y me parece que realmente la cosa pasa
    por ahí; la esencia es la idea. Yo no creo que sea creatividad
    lo desopilante, el chiste por el chiste en sí mismo; pienso
    que el humor es una de las herramientas que tiene la creatividad. No
    es la única, aunque hoy en día sea la que más se
    utiliza. Me parece que hay que defender día a día esto
    de volver a las ideas, lo que uno aprendió en las
    raíces, algo tan vapuleado actualmente por la
    electrónica, la MTV, todo eso. Si tuviéramos un eslogan
    como agencia, sería, seguramente, ´volver a las fuentes´”.

    Para Carlos Hermansson, vicepresidente y director de
    Atención al Cliente, “el negocio se está redefiniendo,
    porque hoy los clientes hacen su marketing, cursan los medios,
    encargan directamente las investigaciones. Entonces,
    ¿cuál es el metier de la agencia como proveedora de
    servicio de comunicación?: creatividad. Es un punto al que
    estamos volviendo, no sólo localmente sino internacionalmente:
    a las agencias se les demanda creatividad, que es realmente el
    diferencial que tienen como empresa”.

     

    Back to basics

     

    Con respecto al concepto base de esta campaña para seguros
    de retiro La Estrella, Fernández plantea que “lo primero que
    hicimos fue analizar la esencia del producto y su problema, y su
    problema es que el target piensa que nunca va a ser viejo. Pero la
    realidad es que la vida sigue; entonces, ¿por qué no
    vivirla dignamente? Así que decidimos enfocar la
    campaña con un tratamiento muy humano y desde las cosas que le
    pasan a la gente, con ideas que reflejan un poco esa simpleza. Porque
    otro de nuestros principios básicos es ´soluciones simples de
    situaciones complejas´, y creemos mucho en eso. En el caso de una
    AFJP o una compañía de seguros de retiro, para
    mí es como un producto farmacéutico: para complicado
    está el prospecto; vamos a tratar de venderle a la gente esto
    que le cura la gripe, ya después el prospecto se encarga de
    complicarlo. Mensajes claros, concretos, y quizás ése
    es el secreto del éxito de La Estrella: hablarle a la gente,
    decirle: ´Usted decide´”.

    Cuando se le señala que en los avisos hay un sutil, ligero
    toque de humor, Fernández reconoce que “el humor es la llave
    para entrar a un tema que la gente prefiere no tocar. Y
    también es como la fotografía; nosotros casi nunca
    hacemos avisos con ilustraciones porque el dibujo te permite todo,
    pero la fotografía es la verdad. Lautrec también
    usó el humor con Consolidar, y lo hizo muy bien”.

    Además de los tres Leones de Plata, Fernando
    Fernández se ubicó entre las 10 agencias independientes
    más creativas del mundo, exactamente en el octavo puesto.
    ¿Agrandados por eso? “No”, asegura, “desde el punto de vista
    profesional yo digo que los premios son una gratificación,
    alientan, pero a veces dejan esa cosa de ´yo pensé que
    tendría que haber ganado y no gané´, o ´creí que
    esto no iba a ganar y ganó´; son muy subjetivos. Prefiero
    quedarme con dos grandes satisfacciones que tuve en mi vida
    publicitaria: la primera cuando ´Cuatro cabezas´, de Noblex,
    más allá de haber ganado muchos premios, se
    publicó en una revista holandesa que recopila la mejor
    publicidad del mundo; ahí me dije: ´Estamos en carrera, hay
    que seguir´. Y hoy nos pasa con esto de la octava agencia, es como
    ´vamos que se puede´. No tengo nada contra Racing, pero no quiero
    seguir viviendo el gol contra el Celtic; creo que esto para lo
    único que sirve es para decir: ´se puede, hay que darle para
    adelante y lo único que hay que hacer es trabajar´”.

    Plantado en la metáfora futbolística,
    Fernández se identifica con José Pekerman: “Yo estoy
    cerca de lo que es el trabajo, de gozar con lo que se hace, del jogo
    bonito; si en el Mundial del ´86 teníamos un arquero con nueve
    dedos por capricho del entrenador, con uno que tuviera diez no
    íbamos a dejar de salir campeones. La cosa es hacerlo todo un
    poquito mejor, porque ´cómo no se va a vender con $ 10
    millones en pauta´, pero el tema es tomar otro camino, el de creer en
    la publicidad de verdad. Y caemos en el ABC de la cuestión:
    sin idea no hay comunicación. Es bueno volver a decirlo,
    porque es tan tonto que por ahí no se entiende”.








    Los bronces de
    la televisión

    El equipo de Ratto
    BBDO que creó esta pieza para el producto
    Baygón Verde, un cucarachicida de efecto residual,
    estuvo encabezado por José Mollá -hoy emigrado
    como director creativo a la exitosa agencia estadounidense
    Wieden Kennedy- e integrado por Joaquín Mollá
    como redactor y Juan Manuel Ricciarelli en la
    dirección de arte. Según sus creadores, la
    idea central apuntó a instalar el concepto de que el
    producto sigue actuando varias semanas después de su
    uso y que logra el resultado de establecer una suerte de
    barrera protectora para que las cucarachas ni siquiera
    entren a la casa. El recurso de la animación -para el
    que se consiguió un sofisticado software importado-
    reforzó la cuota de humor y el impacto del comercial.
    Fue dirigido por Carlos Sorín y realizado en apenas
    dos semanas, lo que consideran una verdadera proeza.
    Finalista en el Clío y en el Fiap, obtuvo una de las
    preciadas estatuillas de bronce de esta edición de
    Cannes.

    Después de
    rodar por varios festivales del mundo -en Londres se
    alzó con la codiciada figura alada-, esta pieza de
    Juan Cravero reincidió en Cannes, este año
    inscripta por Young & Rubicam, la agencia donde ahora su
    autor ejerce como director creativo. Ya había tentado
    suerte en la edición anterior pero, por haber estado
    inscripta en una categoría que no le
    correspondía, las autoridades de la Riviera la
    aceptaron esta vez en Corporate, donde finalmente
    logró atrapar un León de Bronce. Realizada con
    un bajo presupuesto, “Guitarrista” impacta por su
    concepción y la sutileza del manejo del sonido -que
    forma parte del concepto y fue responsabilidad de los
    muchachos de La Raya-, y ratifica que la creatividad se
    impone a las estrecheces monetarias.




    Opina el jurado argentino

    Entre el prejuicio y la soberbia

    por Hernán Ponce

     

    Fue una experiencia fantástica que, como alguna clase de
    experiencias, uno no quiere volver a repetir. Me gustó
    transitarla y pienso que lo tenía que hacer, pero es una
    semana muy fuerte, agotadora por la cantidad de piezas que se ven,
    por los horarios y, sobre todo, por la presión que uno siente
    a sus espaldas; es como si la responsabilidad cayera sobre el jurado
    y no sobre los comerciales que hicieron los demás, como si
    todos estuvieran en manos de uno.

    Pero, nobleza obliga, debo aclarar que yo no recibí
    ningún tipo de presión de parte de mis colegas
    argentinos; todos se portaron muy bien conmigo, no me hicieron sentir
    ninguna forma de pressing, ni siquiera me preguntaban. Después
    descubrí que la presión era interna, mía, eso de
    ser “representante de”, que tiene una carga muy fuerte.

    En cuanto al desempeño dentro del jurado, no hubo pelea;
    diría, más bien, discusiones, pero en buenos
    términos. Obviamente, los anglosajones siempre tratan de hacer
    prevalecer sus ideas, que creo que son muy buenas, de alguna manera
    mejores que las del resto del mundo. Pero eso no implica que otros no
    puedan tener también piezas muy buenas; no obstante, ellos
    tienen un prejuicio en cuanto a que si no es de sus países no
    tiene la misma calidad. De ahí que las discusiones fueron en
    torno de eso, de defender cosas que uno cree que merecen ser
    premiadas más allá de su origen; quebrar un poco el
    prejuicio, decir: “Este comercial es bueno, no importa si es de
    Bangladesh, la Argentina o Inglaterra”. El presidente fue muy polite;
    escuchaba, era reflexivo; tuvo una actuación correcta.

    En general estoy muy contento con el reel final, creo que la torta
    de Oros es brillante, realmente se premió lo mejor; con los
    Platas estoy de acuerdo en 75, 80%, y con los Bronces en 50%. El
    Grand Prix está bien, aunque también lo hubiera estado
    si se elegía a alguno de los otros tres candidatos -Alka
    Seltzer, Guinness y Tango-, y eso indica que había buenos
    materiales.

    Con respecto a la performance argentina, tuvimos más short
    lists que las previstas, y cuando llegamos a la short short quedaron
    cuatro y se obtuvieron tres premios, lo que me parece que está
    bien; claro que me habría gustado meter algo más, pero
    no fue fácil. Haber ganado un Oro en televisión
    después de tantos años creo que es muy bueno, es como
    sentar un precedente bárbaro, algo así como “volvimos a
    las ligas mayores”. Y haber formado parte del jurado que lo
    otorgó por supuesto me hace feliz. Creo que otros años
    hubo buenas piezas como para Oro, pero quizá funcionó
    de parte nuestra la otra cara del prejuicio, de pensar que no
    podíamos llegar; yo me dije: “¿Por qué no?”, y
    decidí empujar. Pero sin sobrevaloración -nada de
    “somos los campeones del mundo”-; quizá la cosa pase por ese
    delicado equilibrio entre el prejuicio y la soberbia.




    La noche argentina

    Un clásico nacional

    Los casi 130 patriotas que asumieron el desafío de
    enfrentar a los Leones en la Costa Azul, se reunieron en la
    tradicional cena que año a año ofrecen “los Suez” -Luis
    y señora, Andrea, Mariano y Javier-, representantes locales
    del Festival. Como de costumbre, entre manjares y buenas bebidas, los
    asistentes no se privaron de opinar.

    Ramiro Agulla

    Presidente – Agulla & Baccetti

    “De lo que vi hasta ahora en el Festival, en televisión no
    hubo cosas que me gustaran mucho. Sí me encantó el
    Grand Prix de gráfica. Respecto de qué pasa con
    nosotros, no sé, será que me dan miedo los leones.
    Bueno, nada, ya van dos años seguidos que no ganamos, y no
    estamos acostumbrados a no ganar. Recién estábamos
    hablando con Máximo (Anselmo), y yo le decía que la
    última vez que ganamos un León fue hace dos
    años. Pero no nos gusta llorar, en vez de eso vamos a ganar en
    el ´98. Un León de Oro, como mínimo. Porque ya tres
    veces sería… Pero Cannes es muy así; creíamos
    que íbamos a ganar en gráfica y no entramos ni en una
    short list. Claro que es medio anecdótico, la semana
    ésta te importa y después ya no te importa más.
    Sin embargo, tiene que ver con nuestro carácter, y nuestro
    carácter es muy competitivo; es venir y ganar, así que
    tomo ese compromiso. Cualquier persona normal no debería
    desesperarse porque dos años seguidos no gana nada en Cannes,
    pero Agulla & Baccetti sí. Así que el año
    que viene se los dedico. Prometido.”

     

    Omar Di Nardo

    Director general creativo – R. De Luca Publicidad

    “Lo que he visto, en comparación con otros años, es,
    en general, bastante flojo. No encontré aquella pieza -como
    encuentro todos los años- de la cual hablo, ni puedo imaginar
    cuál puede llegar a ser la que gane el Grand Prix. Sí
    me pareció excelente la gráfica, superando a la
    televisión. En fílmica hay categorías que me
    decepcionaron totalmente, muy cargadas de cosas que no sirven. Hablo
    en general, no de las piezas argentinas, entre las que hay algunas
    muy buenas que quizá no trascendieron como deberían
    haberlo hecho. Lo que más me gustó es haber visto a
    esos dos chicos (el equipo de Young Creatives), que tuvieron las
    mismas alternativas que todos, el mismo tiempo, el mismo material, e
    hicieron esa pieza y ganaron. Eso, para mí, es como el Grand
    Prix; eso es publicidad, eso vale.”

     

    Gabriel Dreyfus

    Presidente – Dreyfus Comunicaciones

    “Siempre hay que tener presente que éste es un festival
    internacional, con sus pros y sus contras, y que los premios son
    buenos y es lindo ganarlos, pero hay cosas que son muy importantes
    localmente y no ganan premios afuera. Pero además está
    pasando algo en este festival, y es que hace 15 años los
    jurados de Cannes eran números uno indiscutidos en el mundo;
    ahora el certamen se ha ampliado -porque el mundo lo ha hecho-, y de
    pronto hay un chino, un croata, un serbio, y ahí ya son
    códigos totalmente distintos. Uno no puede ser elitista porque
    después de todo viene del fondo del planeta, pero yo me
    cuestiono si un croata o un ruso que hace cuatro años no
    sabía qué era la publicidad está en condiciones
    hoy de ser jurado en Cannes. Creo que no, quizás alguno
    excepcionalmente, pero que 30% del jurado sea de países que
    hace unos años no tenían publicidad me parece un
    disparate. Se baja el nivel; una cosa es que el premio lo dé
    David Ogilvy, y otra, que el que lo otorgue sea Wan Ho.

    Después, lo de gráfica; la Argentina tiene un buen
    resultado porque gana tres Platas, y me alegro por Fernando
    Fernández, porque los tres son de él. Pero son tres
    piezas con la misma idea, y en la producción argentina
    había 15 piezas tan buenas como ésa y no están,
    y ni siquiera llegaron a la short list.

    En otro terreno, de pronto hay cosas hechas para concurso, como
    por ahí el premio de la película ´Guitarrista´, que es
    buena, pero yo no sé si existe siquiera la academia de
    música que figura como anunciante.”

     

    Rodrigo Figueroa Reyes

    Director general creativo – Pragma/FCB

     

    “Cannes me parece alucinante porque es mi primera vez; yo
    sabía por lo que la gente me comentaba, pero no me imaginaba
    lo que era esta energía, esta carga de adrenalina. Y
    también el hecho de sacarme de encima algunos mitos que uno
    tiene con ciertos países que cree que lo único que
    mandan son genialidades, y por cierto tienen cosas geniales, pero
    también cosas normales y hasta malas, como tenemos todos. Lo
    que pasa es que yo estoy acostumbrado a ver los premios, y
    decía: ´Qué increíble, cómo trabajan
    estos tipos´; ahora me doy cuenta de que sí, trabajan
    bárbaro, porque muchas veces esas películas superan por
    lejos lo que hacemos nosotros. Pero el resto, las que vienen abajo,
    cuando uno ve las categorías completas, se da cuenta de que
    hay de todo; muchas iguales a las nuestras, y muchas peores.”

     

    Jorge Heymann

    Director general creativo – Savaglio TBWA

    “El festival siempre tiene un buen nivel, nunca se premian cosas
    que están mal. Cuando uno ve todas las categorías se da
    cuenta de que sigue siendo uno de los certámenes más
    importantes del mundo; algunas veces hay piezas premiadas que son
    excelentes, pero la mayoría de las veces son buenas o muy
    buenas. En realidad vine a ver algunas categorías. Lo que es
    una pena es que haya muchísimas ideas interesantes que no
    llegan a la short list; pero claro, hay un cupo, como hay un
    máximo de piezas que pueden llegar a sacar Leones en
    porcentaje estadístico. Venir acá es muy valioso para
    cualquiera que trabaje en esta profesión: para un creativo,
    para un cliente, para un hombre de cuentas. Es la posibilidad de
    sumergirse una semana en esto, ver todo el material, y volver
    preocupado por pensar en qué se puede mejorar lo que estamos
    haciendo nosotros.”

     

    Darío Straschnoy

    Presidente – Young & Rubicam

    “La short list de press and posters me ha gustado
    muchísimo, toda la gr&aa