miércoles, 17 de junio de 2026

    Alternativas para el desarrollo

    Hace un año, en Neuquén cambiaron las reglas de
    juego en la Legislatura, con la incorporación del sistema de
    representación proporcional. El resultado inmediato fue una
    ampliación del peso de la oposición en las decisiones
    políticas: el Partido Justicialista (PJ), la Unión
    Cívica Radical (UCR) y el Frepaso acentuaron su presencia en
    la vida política neuquina. Paralelamente, creció el
    interés periodístico por la actividad legislativa, dado
    que los resultados han dejado de ser enteramente previsibles.

    La reforma hizo posible que prosperara un plebiscito convocado por el
    intendente Luis Jalil, con el fin de decidir si la
    distribución eléctrica debe seguir en manos de la
    Cooperativa Eléctrica de Neuquén (Calf), y en
    qué condiciones de eficiencia.

    También contribuyó a la pluralización de la
    política provincial la fractura interna del Movimiento Popular
    Neuquino (MPN), dividido ahora en las llamadas Ala Amarilla, que
    responde al actual gobernador y fundador del partido, Felipe Sapag, y
    Ala Blanca —autodenominada “progresista”—, que
    lidera el anterior mandatario provincial (1991/95), Jorge Sobisch, y
    en la que se alinea el diputado nacional Osvaldo Pellín.

    Como sucede en todos lados, los neuquinos aseguran que la interna del
    oficialismo es más dura que las rivalidades entre el MPN y los
    partidos de oposición. De hecho, en la Legislatura de la
    capital los 13 miembros del Ala Blanca forman mayoría con los
    tres concejales radicales y los dos del Frepaso, mientras el Ala
    Amarilla cuenta con el justicialismo como aliado.

    La tercera figura política en importancia dentro del MPN,
    Francisco Salvatori —fue ministro de Economía de Felipe
    Sapag hasta 1987 y gobernador desde entonces hasta 1991—,
    pretende reconstruir el consenso mediando entre ambas
    líneas.

    En una dirección similar, acaba de fundarse en la ciudad el
    Foro de Concertación, integrado por las principales figuras
    del Frepaso y por dirigentes desplazados de la conducción del
    MPN, el PJ y la UCR.

    Según un importante periodista local, la explicación
    para ello es que “hay una serie de dirigentes que buscan una
    alternativa productiva y política porque ven el fin del
    clientelismo y saben que es necesario generar un programa de
    acción para el desarrollo que sea el resultado del
    consenso”. Pero el cronista es escéptico sobre los
    resultados: “Esperemos que realmente pasen de la
    generación de proyectos a la acción; si no, será
    lo mismo de siempre”, advierte.

     

    Reconvertir la Intendencia

    Jalil dice que recibió “una intendencia con $ 20
    millones de deuda, retrasada en sus pagos a los proveedores, con
    graves problemas de manejo y una estructura pesada que hubo que
    achicar notablemente”. Indica que el presupuesto anual es de $
    60 millones, de los cuales sólo la mitad se genera en la
    ciudad; el resto son fondos de coparticipación.

    Uno de los principales problemas de la gestión es el del
    tránsito de automotores. “La infraestructura de la ciudad
    es insuficiente, tanto respecto de semáforos y
    señalamiento de calles como de un cuerpo de tránsito,
    del que el municipio carece”, señala el intendente.

    En materia de obras públicas, el acento está puesto en
    el asfaltado de calles y en el tendido de redes cloacales y de
    distribución de gas. Jalil explica que la mayoría de
    esos emprendimientos se realiza mediante el sistema vecino-empresa,
    según el cual los vecinos contratan directamente a las
    compañías que realizan las obras y les pagan una vez
    que los trabajos están concluidos.

    Otro de los aspectos principales de la gestión de Jalil es la
    homogeneización de la legislación con los municipios
    vecinos de Neuquén, con los que se mantiene una
    relación de cooperación cada vez más estrecha.
    En esa tarea, según el intendente, “se avanzó
    grandemente”.

    Por otra parte, la comuna acaba de firmar un convenio con la
    Universidad del Comahue para redefinir el Plan Urbano Ambiental.
    “El crecimiento urbano estuvo mal encauzado y tenemos que
    reordenarlo para el futuro”, justifica Jalil, y anticipa que,
    entre otras medidas, se trasladará la estación terminal
    de ómnibus, actualmente en el Parque Central, a un predio de
    seis hectáreas que el municipio compró en el extremo
    oeste de la ciudad. “Eso también generará un
    pequeño polo de desarrollo en esa zona”, dice.

    Sin embargo, la oposición no está de acuerdo con
    instalar allí la terminal, porque se trata de una zona de
    chacras. Tampoco avala el plan de trasladar 1.000 familias a la
    Cuenca 15, a la que se considera una zona potencialmente
    inundable.

    La preocupación del municipio por el ambiente también
    se refleja en su programa de recuperación de aquellos espacios
    de la ciudad que “se están convirtiendo en
    basurales”, según el intendente. La iniciativa Apilemos
    las pilas promueve un tratamiento especial para los amontonamientos
    de residuos: “Las pilas de basura se recogen y se introducen en
    bloques de cemento que después se usan para construir
    paredones y otras obras públicas”, explica Jalil.

    La Intendencia realiza también asambleas abiertas, cada lunes
    en un barrio distinto de los más de 40 que tiene la ciudad.
    “Esto nos permite estar en contacto directo con los problemas de
    la gente y tomar decisiones que, de otro modo, tardarían mucho
    tiempo”, dice el funcionario.

    El municipio está estudiando, asimismo, el futuro del sistema
    de transporte, que, a juicio del intendente, “no funciona”
    porque existen cuatro empresas “para una ciudad que no da para
    más de dos”.

    Por último, está trabajando en la conformación
    de un centro de información estadística sobre la
    ciudad, “algo que históricamente no le interesó al
    municipio, pero que hay que construir porque todo lo que pasa en esta
    ciudad es competencia del municipio y éste, entonces, tiene
    que saberlo”, concluye Jalil.

     

    Un análisis mínimo

    En conversación con MERCADO, algunos productores de
    Plottier analizaron el desfase entre la manera de operar del Estado y
    las necesidades de los productores. “A través del
    Programa Joven, el Estado nacional nos ofrecía créditos
    de $ 8.000 a sola firma, una cifra pequeña, pero útil
    para inversión agrícola”, cuenta uno de ellos.

    Los productores relatan que llegó a haber 30 aspirantes, pero
    detallan cómo comenzaron los problemas: “Nos exigieron
    presentar un proyecto que tardarían seis meses en evaluar,
    pero nuestras necesidades eran inmediatas. Además, el
    préstamo llegaría a través del banco provincial,
    que pedía garantías; ya no era a sola firma”.

    Otro de los productores señala: “Hicimos cuentas. El
    grupo de funcionarios que vino a Plottier constaba de 20 personas. Si
    demoraban seis meses en evaluar los 30 proyectos, a razón de $
    3.000 por mes por cabeza, el Estado habría gastado $ 360.000
    sólo en sueldos. Si nos hubieran dado enseguida $ 8.000 a cada
    uno, habrían invertido sólo $ 240.000, de los cuales,
    seguramente, habrían recuperado al menos una parte.
    ¿Dónde está la racionalidad?”.

    Como sea, ése es el único proyecto existente en la
    provincia desde 1996 para la reconversión productiva.

     

    Excelencia formativa y apoyo a la sociedad

    Con 15.000 alumnos, la Universidad Nacional del Comahue (UNC)
    —que cumple en estos días 25 años— concentra
    40% del alumnado patagónico, según su rector, Pablo
    Bohoslasky. En la ciudad de Neuquén residen el rectorado y
    cuatro de sus facultades: Economía y Administración,
    Ingeniería, Humanidades y Turismo.

    En San Martín de los Andes tienen sede las carreras de
    Guía de Turismo y Técnico Forestal. En Zapala se dicta
    la Licenciatura en Minas, dependiente de la Facultad de
    Ingeniería.

    En Río Negro hay facultades de Ciencias de la Educación
    (en Cipoletti), Ciencias Agrarias (en Cinco Saltos), Derecho y
    Ciencias Sociales (en General Roca) y Biología (en San Carlos
    de Bariloche, con un doctorado en Ciencias Biológicas que
    tiene la mejor calificación nacional y financiamiento
    internacional del Fondo de Mejoramiento de la Calidad), además
    de la carrera de Tecnología en Alimentos (en Villa Regina) y
    el Instituto de Biología Marina (en San Antonio Oeste).

    La UNC “está haciendo un esfuerzo importante para
    legitimarse socialmente; abrimos nuestras puertas a la comunidad y
    tratamos de atender sus necesidades”, dice el rector, e informa
    que este año se reunirán unos $ 2 millones como
    producto de los trabajos que la casa de estudios realiza por encargo,
    lo que representa alrededor de 5% del presupuesto, que asciende a $
    42 millones.

    “También atendemos en forma gratuita requerimientos de
    cámaras, sindicatos, organizaciones no gubernamentales e,
    incluso, empresas”, agrega Bohoslasky, quien considera que
    ésa “es una forma de rescatar lo que siempre
    creímos que debe ser la función de una universidad como
    la nuestra, casi de frontera”.

    El rector señala que a partir de 1991 se puso en marcha una
    serie de carreras cortas que “apuntan a la inserción
    laboral” y que permitieron a la casa de estudios “aumentar
    la matrícula y conseguir un mejor presupuesto para prolongar
    las tareas de investigación”.

    Bohoslasky agrega, orgulloso, que, junto a la Universidad de
    Misiones, la UNC “es una de las dos universidades asentadas que
    tienen un mayor crecimiento de la matrícula” y que, luego
    de la Universidad de Buenos Aires, es la que tiene “mayor
    porcentaje de alumnos que vienen de otras regiones”.

    La UNC invirtió este año $ 650.000 en becas
    estudiantiles. “El año que viene queremos dedicarles 2%
    de nuestro presupuesto”, asegura el rector, e indica que se
    elevó el monto de las becas a $ 200 por mes porque “es
    necesario colaborar con la creación de una verdadera igualdad
    de oportunidades y ése es un medio, modesto, pero
    real”.

    Bohoslasky apunta que “lo central del programa es que el becario
    se reciba y se transforme en un profesional, no que viva un tiempo de
    la beca y abandone”.

    Para ello se decidió estimular la renovación de la
    beca, otorgándole 11 meses al alumno que la prorroga, contra
    10 para el que la pide por primera vez.

    “Y para renovar la beca hay que haber aprobado 70% de las
    materias del año”, advierte el rector.

    Por otra parte, la UNC está ampliando su oferta de posgrados y
    mejorando la calidad de los ya existentes. “La calidad docente
    es preocupación principal en nuestra casa”, afirma
    Bohoslasky, y agrega: “Durante el período de
    normalización, el doctor Arístides Romero impuso un
    proceso de evaluación externa al profesorado. El procedimiento
    generó entonces mucho resquemor, pero fue repetido por los
    rectores siguientes y eso mejoró la calidad de la
    enseñanza y la purificó de ciertos mecanismos
    corporativos que aún se mantenían”.

     

    Política comunitaria

    Gira Sol Asociación de Oyentes es un asociación sin
    fines de lucro con sede en Plottier, cuyo objetivo es brindar
    espacios de comunicación social. Nació hace dos
    años, con la emisora Gira Sol Comunicadora, como
    proyección de una iniciativa editorial de alternativas
    comunitarias que editaba un boletín con el mismo nombre. Ambas
    iniciativas están destinadas a promover y difundir opiniones
    de todos los sectores de la comunidad de Plottier.

    Su director, Mauricio Czertok, es, además, presidente de la
    Comisión Vecinal Provisoria del Chacay, uno de los 25 barrios
    de Plottier, con 10% de la población. Hace cinco años
    que el boletín mensual circula, con cerca de 1.000 ejemplares.
    La iniciativa se ha transformado en el corazón de las
    discusiones oficiales y extraoficiales sobre todos los problemas
    sociales de Plottier.

    Tanto el boletín como la radio tienen una peculiaridad
    destacable: son sostenidos por la comunidad en su conjunto.
    Particulares, kioscos y empresas los mantienen. Actualmente, el
    boletín es centro de una discusión acerca de si es
    pertinente o no que la intendencia acepte un crédito del BID,
    a 20 años, para financiar obras de infraestructura de
    saneamiento ambiental.

    “La carta orgánica del municipio establece que para
    aceptar un empréstito a más de 10 años hay que
    hacer un plebiscito y aquí no se hizo; por otra parte,
    Plottier tiene dos empresas cooperativas que podrían llevar
    adelante la misma obra, con menor costo, aunque en un poco más
    de tiempo”, dice Czertok.