Hace un año, en Neuquén cambiaron las reglas de
juego en la Legislatura, con la incorporación del sistema de
representación proporcional. El resultado inmediato fue una
ampliación del peso de la oposición en las decisiones
políticas: el Partido Justicialista (PJ), la Unión
Cívica Radical (UCR) y el Frepaso acentuaron su presencia en
la vida política neuquina. Paralelamente, creció el
interés periodístico por la actividad legislativa, dado
que los resultados han dejado de ser enteramente previsibles.
La reforma hizo posible que prosperara un plebiscito convocado por el
intendente Luis Jalil, con el fin de decidir si la
distribución eléctrica debe seguir en manos de la
Cooperativa Eléctrica de Neuquén (Calf), y en
qué condiciones de eficiencia.
También contribuyó a la pluralización de la
política provincial la fractura interna del Movimiento Popular
Neuquino (MPN), dividido ahora en las llamadas Ala Amarilla, que
responde al actual gobernador y fundador del partido, Felipe Sapag, y
Ala Blanca —autodenominada “progresista”—, que
lidera el anterior mandatario provincial (1991/95), Jorge Sobisch, y
en la que se alinea el diputado nacional Osvaldo Pellín.
Como sucede en todos lados, los neuquinos aseguran que la interna del
oficialismo es más dura que las rivalidades entre el MPN y los
partidos de oposición. De hecho, en la Legislatura de la
capital los 13 miembros del Ala Blanca forman mayoría con los
tres concejales radicales y los dos del Frepaso, mientras el Ala
Amarilla cuenta con el justicialismo como aliado.
La tercera figura política en importancia dentro del MPN,
Francisco Salvatori —fue ministro de Economía de Felipe
Sapag hasta 1987 y gobernador desde entonces hasta 1991—,
pretende reconstruir el consenso mediando entre ambas
líneas.
En una dirección similar, acaba de fundarse en la ciudad el
Foro de Concertación, integrado por las principales figuras
del Frepaso y por dirigentes desplazados de la conducción del
MPN, el PJ y la UCR.
Según un importante periodista local, la explicación
para ello es que “hay una serie de dirigentes que buscan una
alternativa productiva y política porque ven el fin del
clientelismo y saben que es necesario generar un programa de
acción para el desarrollo que sea el resultado del
consenso”. Pero el cronista es escéptico sobre los
resultados: “Esperemos que realmente pasen de la
generación de proyectos a la acción; si no, será
lo mismo de siempre”, advierte.
Reconvertir la Intendencia
Jalil dice que recibió “una intendencia con $ 20
millones de deuda, retrasada en sus pagos a los proveedores, con
graves problemas de manejo y una estructura pesada que hubo que
achicar notablemente”. Indica que el presupuesto anual es de $
60 millones, de los cuales sólo la mitad se genera en la
ciudad; el resto son fondos de coparticipación.
Uno de los principales problemas de la gestión es el del
tránsito de automotores. “La infraestructura de la ciudad
es insuficiente, tanto respecto de semáforos y
señalamiento de calles como de un cuerpo de tránsito,
del que el municipio carece”, señala el intendente.
En materia de obras públicas, el acento está puesto en
el asfaltado de calles y en el tendido de redes cloacales y de
distribución de gas. Jalil explica que la mayoría de
esos emprendimientos se realiza mediante el sistema vecino-empresa,
según el cual los vecinos contratan directamente a las
compañías que realizan las obras y les pagan una vez
que los trabajos están concluidos.
Otro de los aspectos principales de la gestión de Jalil es la
homogeneización de la legislación con los municipios
vecinos de Neuquén, con los que se mantiene una
relación de cooperación cada vez más estrecha.
En esa tarea, según el intendente, “se avanzó
grandemente”.
Por otra parte, la comuna acaba de firmar un convenio con la
Universidad del Comahue para redefinir el Plan Urbano Ambiental.
“El crecimiento urbano estuvo mal encauzado y tenemos que
reordenarlo para el futuro”, justifica Jalil, y anticipa que,
entre otras medidas, se trasladará la estación terminal
de ómnibus, actualmente en el Parque Central, a un predio de
seis hectáreas que el municipio compró en el extremo
oeste de la ciudad. “Eso también generará un
pequeño polo de desarrollo en esa zona”, dice.
Sin embargo, la oposición no está de acuerdo con
instalar allí la terminal, porque se trata de una zona de
chacras. Tampoco avala el plan de trasladar 1.000 familias a la
Cuenca 15, a la que se considera una zona potencialmente
inundable.
La preocupación del municipio por el ambiente también
se refleja en su programa de recuperación de aquellos espacios
de la ciudad que “se están convirtiendo en
basurales”, según el intendente. La iniciativa Apilemos
las pilas promueve un tratamiento especial para los amontonamientos
de residuos: “Las pilas de basura se recogen y se introducen en
bloques de cemento que después se usan para construir
paredones y otras obras públicas”, explica Jalil.
La Intendencia realiza también asambleas abiertas, cada lunes
en un barrio distinto de los más de 40 que tiene la ciudad.
“Esto nos permite estar en contacto directo con los problemas de
la gente y tomar decisiones que, de otro modo, tardarían mucho
tiempo”, dice el funcionario.
El municipio está estudiando, asimismo, el futuro del sistema
de transporte, que, a juicio del intendente, “no funciona”
porque existen cuatro empresas “para una ciudad que no da para
más de dos”.
Por último, está trabajando en la conformación
de un centro de información estadística sobre la
ciudad, “algo que históricamente no le interesó al
municipio, pero que hay que construir porque todo lo que pasa en esta
ciudad es competencia del municipio y éste, entonces, tiene
que saberlo”, concluye Jalil.
Un análisis mínimo
En conversación con MERCADO, algunos productores de
Plottier analizaron el desfase entre la manera de operar del Estado y
las necesidades de los productores. “A través del
Programa Joven, el Estado nacional nos ofrecía créditos
de $ 8.000 a sola firma, una cifra pequeña, pero útil
para inversión agrícola”, cuenta uno de ellos.
Los productores relatan que llegó a haber 30 aspirantes, pero
detallan cómo comenzaron los problemas: “Nos exigieron
presentar un proyecto que tardarían seis meses en evaluar,
pero nuestras necesidades eran inmediatas. Además, el
préstamo llegaría a través del banco provincial,
que pedía garantías; ya no era a sola firma”.
Otro de los productores señala: “Hicimos cuentas. El
grupo de funcionarios que vino a Plottier constaba de 20 personas. Si
demoraban seis meses en evaluar los 30 proyectos, a razón de $
3.000 por mes por cabeza, el Estado habría gastado $ 360.000
sólo en sueldos. Si nos hubieran dado enseguida $ 8.000 a cada
uno, habrían invertido sólo $ 240.000, de los cuales,
seguramente, habrían recuperado al menos una parte.
¿Dónde está la racionalidad?”.
Como sea, ése es el único proyecto existente en la
provincia desde 1996 para la reconversión productiva.
Excelencia formativa y apoyo a la sociedad
Con 15.000 alumnos, la Universidad Nacional del Comahue (UNC)
—que cumple en estos días 25 años— concentra
40% del alumnado patagónico, según su rector, Pablo
Bohoslasky. En la ciudad de Neuquén residen el rectorado y
cuatro de sus facultades: Economía y Administración,
Ingeniería, Humanidades y Turismo.
En San Martín de los Andes tienen sede las carreras de
Guía de Turismo y Técnico Forestal. En Zapala se dicta
la Licenciatura en Minas, dependiente de la Facultad de
Ingeniería.
En Río Negro hay facultades de Ciencias de la Educación
(en Cipoletti), Ciencias Agrarias (en Cinco Saltos), Derecho y
Ciencias Sociales (en General Roca) y Biología (en San Carlos
de Bariloche, con un doctorado en Ciencias Biológicas que
tiene la mejor calificación nacional y financiamiento
internacional del Fondo de Mejoramiento de la Calidad), además
de la carrera de Tecnología en Alimentos (en Villa Regina) y
el Instituto de Biología Marina (en San Antonio Oeste).
La UNC “está haciendo un esfuerzo importante para
legitimarse socialmente; abrimos nuestras puertas a la comunidad y
tratamos de atender sus necesidades”, dice el rector, e informa
que este año se reunirán unos $ 2 millones como
producto de los trabajos que la casa de estudios realiza por encargo,
lo que representa alrededor de 5% del presupuesto, que asciende a $
42 millones.
“También atendemos en forma gratuita requerimientos de
cámaras, sindicatos, organizaciones no gubernamentales e,
incluso, empresas”, agrega Bohoslasky, quien considera que
ésa “es una forma de rescatar lo que siempre
creímos que debe ser la función de una universidad como
la nuestra, casi de frontera”.
El rector señala que a partir de 1991 se puso en marcha una
serie de carreras cortas que “apuntan a la inserción
laboral” y que permitieron a la casa de estudios “aumentar
la matrícula y conseguir un mejor presupuesto para prolongar
las tareas de investigación”.
Bohoslasky agrega, orgulloso, que, junto a la Universidad de
Misiones, la UNC “es una de las dos universidades asentadas que
tienen un mayor crecimiento de la matrícula” y que, luego
de la Universidad de Buenos Aires, es la que tiene “mayor
porcentaje de alumnos que vienen de otras regiones”.
La UNC invirtió este año $ 650.000 en becas
estudiantiles. “El año que viene queremos dedicarles 2%
de nuestro presupuesto”, asegura el rector, e indica que se
elevó el monto de las becas a $ 200 por mes porque “es
necesario colaborar con la creación de una verdadera igualdad
de oportunidades y ése es un medio, modesto, pero
real”.
Bohoslasky apunta que “lo central del programa es que el becario
se reciba y se transforme en un profesional, no que viva un tiempo de
la beca y abandone”.
Para ello se decidió estimular la renovación de la
beca, otorgándole 11 meses al alumno que la prorroga, contra
10 para el que la pide por primera vez.
“Y para renovar la beca hay que haber aprobado 70% de las
materias del año”, advierte el rector.
Por otra parte, la UNC está ampliando su oferta de posgrados y
mejorando la calidad de los ya existentes. “La calidad docente
es preocupación principal en nuestra casa”, afirma
Bohoslasky, y agrega: “Durante el período de
normalización, el doctor Arístides Romero impuso un
proceso de evaluación externa al profesorado. El procedimiento
generó entonces mucho resquemor, pero fue repetido por los
rectores siguientes y eso mejoró la calidad de la
enseñanza y la purificó de ciertos mecanismos
corporativos que aún se mantenían”.
Política comunitaria
Gira Sol Asociación de Oyentes es un asociación sin
fines de lucro con sede en Plottier, cuyo objetivo es brindar
espacios de comunicación social. Nació hace dos
años, con la emisora Gira Sol Comunicadora, como
proyección de una iniciativa editorial de alternativas
comunitarias que editaba un boletín con el mismo nombre. Ambas
iniciativas están destinadas a promover y difundir opiniones
de todos los sectores de la comunidad de Plottier.
Su director, Mauricio Czertok, es, además, presidente de la
Comisión Vecinal Provisoria del Chacay, uno de los 25 barrios
de Plottier, con 10% de la población. Hace cinco años
que el boletín mensual circula, con cerca de 1.000 ejemplares.
La iniciativa se ha transformado en el corazón de las
discusiones oficiales y extraoficiales sobre todos los problemas
sociales de Plottier.
Tanto el boletín como la radio tienen una peculiaridad
destacable: son sostenidos por la comunidad en su conjunto.
Particulares, kioscos y empresas los mantienen. Actualmente, el
boletín es centro de una discusión acerca de si es
pertinente o no que la intendencia acepte un crédito del BID,
a 20 años, para financiar obras de infraestructura de
saneamiento ambiental.
“La carta orgánica del municipio establece que para
aceptar un empréstito a más de 10 años hay que
hacer un plebiscito y aquí no se hizo; por otra parte,
Plottier tiene dos empresas cooperativas que podrían llevar
adelante la misma obra, con menor costo, aunque en un poco más
de tiempo”, dice Czertok.

