miércoles, 22 de abril de 2026

    Un arma valiosa en el mercado global

    Uno de los pilares de la competitividad reside en la capacidad
    innovadora de las empresas. Y ésta surge más
    fácilmente en aquellos lugares en los que el mercado
    reúne a consumidores, competidores y proveedores de buena
    calidad. La tesis pertenece a Michael Porter, conocido en todo el
    mundo por su obra, en la que sobresale el ya clásico Ventaja
    competitiva de las naciones. Porter estará en Buenos Aires el
    14 de mayo para dictar una conferencia organizada por HSM en el
    auditorio de Parque Norte. El tema del seminario, “La nueva era de la
    estrategia”, abarca cuestiones vitales para el éxito de las
    empresas, entre ellas: cómo identificar lo que crea valor para
    el cliente y cómo diferenciarse y obtener más
    rentabilidad que sus competidores.

    La importancia de la ubicación física de una
    empresa suele ser un aspecto dejado de lado en el análisis. La
    mayor parte de las investigaciones sobre la estructura de los
    sectores de actividad y los procesos competitivos ha seguido, en
    general, la tradición establecida por la teoría de la
    comercialización, según la cual, a la hora de elegir el
    lugar donde se establecerá una compañía, hay que
    orientarse a minimizar los costos de los insumos como, por ejemplo,
    el valor del inmueble, la mano de obra, el capital y la
    energía.

    Desde ese punto de vista, la elección del lugar es,
    más que una estrategia, un mero detalle operativo.
    Recién después de decidir cómo va a competir, la
    empresa selecciona el emplazamiento físico de sus
    instalaciones. Y siempre respondiendo al principio de que lo
    importante es reducir costos operativos.

    Pero, en los últimos tiempos, este enfoque está
    perdiendo adeptos. El desarrollo de modernas tecnologías de
    transporte y comunicaciones y la reducción de las barreras
    artificiales de carácter regulatorio entre los países
    -cuyas manifestaciones son la disminución de las barreras
    comerciales y la liberalización de los mercados financieros-
    comienzan a hacer variar la concepción que sólo
    vinculaba el valor del emplazamiento físico con la
    minimización de costos.

    Hoy, gracias a la reducción en los costos del
    transporte y las comunicaciones, las empresas ya acceden a diferentes
    insumos por medio de eficientes mercados globales, o concentran
    determinadas actividades en lugares específicos para
    garantizarse la provisión de esos mismos insumos, pero con
    costos especialmente bajos.

    Muchos observadores suelen ir más allá.
    Argumentan que en un mundo de competencia global el lugar ya no es
    relevante. La geografía y las fronteras políticas ya no
    son obstáculos, y las empresas pueden, incluso, deshacerse
    completamente de su identidad local o de su dependencia del lugar en
    el que están instaladas.

    Esta línea de pensamiento, sin embargo, no puede ser
    probada por la evidencia empírica. Lo que sí es
    comprobable es que aún persisten diferencias notables en el
    desempeño económico de las naciones y, entre ellas, de
    los diversos estados y ciudades. El hecho de que gran parte de las
    empresas internacionales exitosas provenga de un mismo país no
    hace más que dar cuenta de la importancia que sigue teniendo
    el lugar.

    En nuestro análisis, comenzamos por examinar los modelos
    de éxito competitivo, en determinados sectores y segmentos
    económicos. Tomamos como referencia a los diez países
    más importantes del mundo por su desempeño comercial y
    los comparamos con otros. En todos los sectores industriales
    estudiados, incluyendo servicios y áreas de reciente
    desarrollo -como las de software, materiales de tecnología
    avanzada y biotecnología-, los principales fabricantes
    tenían su sede, en general, en un grupo específico de
    países o, muchas veces, en un mismo país.

    Una evidencia más de la importancia de la
    ubicación está en la concentración
    geográfica de empresas líderes dentro de un determinado
    país. Baste como ejemplo lo que sucede en Estados Unidos: a
    pesar del libre comercio entre los diferentes estados que conforman
    la Unión, de la existencia de una lengua y una
    legislación comunes y de muchas otras semejanzas, la
    ubicación parece haber adquirido un papel importante en el
    logro de ventajas competitivas. Las producciones
    cinematográficas y televisivas se concentran en Hollywood,
    California; los muebles para oficinas, en la región oeste del
    estado de Michigan; los productos farmacéuticos, en Filadelfia
    o Nueva Jersey; las medias de seda y muebles para el hogar en
    Carolina del Norte. Y la lista continúa.

    Las concentraciones en campos específicos no son un
    fenómeno excluyente de Estados Unidos: pueden encontrarse en
    todos los países desarrollados. El caso estadounidense es, sin
    embargo, notable. Dentro del país no hay fronteras
    económicas relevantes y la economía norteamericana es
    una metáfora de lo que puede llegar a suceder en una Europa
    totalmente integrada.

    Finalmente, la importancia de la ubicación para la
    competitividad también aparece en las sedes centrales de las
    grandes empresas multinacionales. A raíz de la
    diversificación, el grado de dispersión
    geográfica generalizada de los grupos multinacionales puede
    ser engañoso. Si sus actividades internacionales abarcan
    varias áreas de productos diferentes, las de un determinado
    sector son mucho menos dispersas.

    Lo más importante sigue siendo observar la diferencia
    entre los tipos de actividades que esos grupos desarrollan en cada
    país. Las empresas internacionales tienden, por ejemplo, a
    concentrar sus actividades más sofisticadas exclusivamente en
    su país de orige: Hewlett-Packard tiene actualmente más
    de 16.000 líneas de productos comercializados en todo el
    mundo, pero la responsabilidad mundial de esas líneas
    -incluyendo el núcleo de fabricación, el sector de
    investigación y desarrollo y la toma de decisiones
    estratégicas- está concentrada en un solo lugar.

    Competencia global

     

    La aparente paradoja entre la globalización de la
    competencia y el importante papel desempeñado por el
    país o la ciudad de origen de la empresa en la
    determinación de su ventaja competitiva puede aclararse si
    analizamos la competencia internacional y los orígenes de la
    ventaja competitiva de forma diferente.

    Para simplificar, vamos a hablar en términos de
    competencia internacional, pero los mismos argumentos valen para la
    competencia entre diferentes regiones de un mismo país.

    El postulado que gobierna la competencia internacional se ha
    modificado. El antiguo paradigma se basaba en la eficiencia
    estática: la empresa con menores costos de insumos o mayor
    economía de escala era la que ganaba la carrera.

    No obstante, la globalización de la competencia y el
    avance de la tecnología contribuyeron en gran medida a
    neutralizar los beneficios de una buena ubicación. Las
    empresas pueden obtener materias primas, capital y hasta
    conocimientos científicos en diversos mercados internacionales
    y sitúan sus actividades específicas en el exterior
    para aprovechar insumos a bajo costo. El tamaño del mercado
    del país de origen es menos importante que la capacidad de
    entrar en mercados globales.

    El avance tecnológico también les otorgó a
    las empresas la capacidad de superar problemas inherentes a factores
    locales. Las compañías japonesas, por ejemplo,
    compensan altos costos de energía con tecnologías de
    bajo consumo. Nuevas tecnologías contribuyen también a
    disminuir la importancia de la economía de escala de una
    empresa, permitiendo que sea rápidamente neutralizada por
    competidores más pequeños y más creativos.

    Así, la base de la ventaja competitiva se ha desplazado
    de la eficiencia estática al mejoramiento dinámico.
    Hoy, las posibilidades de competencia no residen en los insumos
    baratos o en la economía de escala de las empresas, sino en la
    capacidad constante de una compañía para renovar y
    perfeccionar sus conocimientos y tecnologías de modo tal que
    le permitan incrementar su competitividad.

    En este tipo de competencia, el papel de la ubicación
    cambia profundamente. Las empresas operan de manera global en la
    búsqueda de proveedores de insumos y en el acceso a mercados.
    Sin embargo, la ventaja competitiva viene del proceso de
    innovación. Y en la mayoría de los casos la variable
    innovadora se concentra en la matriz o base de origen de la
    compañía o en la unidad donde tienen su sede el equipo
    administrativo estratégico, las principales actividades de
    investigación y la masa crítica de la producción
    sofisticada de una línea determinada de productos.

    La capacidad de renovación y mejoramiento depende, en
    gran medida, del ambiente que rodea la base de origen de un
    determinado negocio. Entre las cualidades de la ubicación,
    nuestras investigaciones demostraron que las siguientes son las
    más decisivas: la presencia de una concentración de
    empleados calificados -en constante proceso de renovación de
    conocimientos-, de tecnologías aplicadas, de una
    infraestructura personalizada y de fuentes experimentadas de capital.
    También la existencia de un núcleo de consumidores
    sofisticados y exigentes -cuyas necesidades están a la
    vanguardia con respecto a las que exhiben los consumidores de otros
    lugares-, una masa crítica de proveedores locales de
    componentes, máquinas y servicios especializados -que
    contribuyan significativamente al mejoramiento del producto o del
    proceso de producción- y la presencia de otros competidores
    ubicados en el mismo lugar, que promueven el progreso.

    Todas esas cualidades se potencian en un proceso acumulativo,
    de refuerzo mutuo, en el que resulta difícil asegurar
    cuál es la causa y cuál la consecuencia. Una de las
    manifestaciones más importantes de esas influencias locales
    está en la formación y en la presencia constante de
    verdaderos agrupamientos de industrias interrelacionadas en
    determinados lugares, muchas de ellas competidoras directas. El
    resultado de esa concentración es que las economías
    regionales y nacionales terminan siendo altamente condicionadas por
    un número relativamente pequeño de agrupamientos de ese
    tipo.

    Mejoramiento dinámico

     

    Las bondades que puedan atribuirse a la ubicación no se
    apoyan únicamente en la eficiencia estática, sino
    principalmente en la capacidad de mejoramiento dinámico. La
    presencia de proveedores locales, por ejemplo, es importante no tanto
    por el acceso fácil y rápido a insumos de bajo costo,
    sino por la posibilidad de fomentar intercambio de
    información, relaciones de trabajo y contactos, que generan la
    posibilidad de imprimir mayor velocidad a las innovaciones.

    La ubicación también ejerce una influencia
    crucial en la capacidad de innovación de la empresa cuando
    permite realizar comparaciones entre el propio desempeño y el
    de los competidores locales.

    En un mundo de competencia dinámica, en el cual los
    bajos costos de los insumos son neutralizados como ventajas
    competitivas y las economías de escala se tornan cada vez
    más vulnerables ante las nuevas prácticas, lo
    más importante para la empresa es recibir un flujo de
    informaciones especializadas sobre la tecnología y las
    necesidades de clientes y competidores, conocer la naturaleza y
    garantizar la eficacia de las relaciones entre los participantes
    locales y estar impulsada por esos participantes en la
    búsqueda del progreso.

    La proximidad -tanto física como cultural- de los
    consumidores, principales proveedores y competidores es valiosa en el
    modelo dinámico de competencia justamente por su influencia
    sobre el flujo de informaciones y sobre la motivación.

    A partir de allí, la necesidad de que la empresa
    concentre sus actividades en un lugar apropiado se torna imperiosa,
    porque facilita la coordinación interfuncional e integra
    conocimientos e insumos recogidos en forma global, en vez de
    distribuir actividades aisladas en diversos lugares con el
    único objetivo de minimizar los costos.

    En un modelo dinámico de competencia, los atributos de
    la ubicación también determinan tanto el movimiento del
    comercio como las inversiones externas directas en la empresa. Estos
    atributos no sólo explican la capacidad exportadora de una
    empresa, sino también su capacidad para crear activos
    intangibles en un negocio, que suelen ser los motores indispensables
    para la obtención de inversiones externas directas.

    El nuevo aprendizaje sobre la importancia de la
    ubicación plantea una rica gama de temas para futuras
    investigaciones: sugiere la necesidad de retomar el análisis
    de las economías de otros países y lanza una nueva luz
    sobre el estudio de las economías de aglomeración, de
    los conocimientos regionales e inclusive de las políticas
    industriales y económicas.

    Nuestra investigación sugiere, por ejemplo, que las
    áreas económicas relevantes son más
    pequeñas que muchos estados y al mismo tiempo pueden superar
    fronteras provinciales e inclusive nacionales. La mayoría de
    las influencias decisivas de política económica suele
    sentirse a nivel local. Por eso, las investigaciones sobre la
    capacidad de atraer inversiones externas directas y de fomentar el
    comercio tienen que comenzar a poner el acento en la estrategia de la
    ubicación.

    Para la empresa, la preocupación debe ir más
    allá de la optimización delimitada por ataduras fijas
    -impuestas por la tecnología o por los insumos- y abarcar
    procesos que -como en el caso de la ubicación- permitan romper
    con esas ataduras.

     

    QUÉ TIENE QUE TENER EL LUGAR

     

    . Mano de obra calificada que renueve en forma permanente sus
    conocimientos.

    . Tecnología aplicada

    . Infraestructura

    . Fuentes de capital

    . Consumidores sofisticados y exigentes cuyas necesidades
    estén adelantadas en relación con las de los
    consumidores de otros lugares.

    . Proveedores de máquinas, componentes y servicios que
    contribuyan al mejoramiento del producto y del proceso de
    producción.

    . Competidores directos de la empresa que generen
    motivación para progresar.

    volver al índice