“El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.
Es una de esas frases que revelan más por lo que
sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
daño que no se manifiesta tanto en los números como en
otros terrenos, quizá no menos estratégicos.
Viejos pecados
Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
abierto sus puertas a un medio periodístico para una
investigación a fondo de su situación y sus
perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
local en más de medio siglo.
Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
el primero en admitir que la compañía incurrió,
años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
organización, pero que adquiere trascendencia
filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.
En cuanto al difundido rumor de que la compañía
-decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
ve en ninguna parte”.
Una vidriera casi vacía
El potencial del mercado informático argentino que
seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
la investigación que se publica en la página 41 de esta
edición).
La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
cibercomercio.
Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
multiplicando sucursales y cajeros automáticos.
Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
interactivas a través de la televisión.
“Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
argentinos”, admiten en la agencia.
La PC, antes que la heladera
Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
ventas por catálogo son una tradición exitosa en
Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
cuestión cultural más profunda, que sólo se
superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
“Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
“Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”
Navegantes jóvenes y educados
La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
Research que, a través de su método Equitrend, mide el
grado de calidad que el público percibe en los productos y
servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
población(ver página 92).
Este año, la investigación incluyó, entre
las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
nítido del actual navegante local de la Web. Los
jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
productos y servicios mejor calificados.
También hay de por medio una cuestión
socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.
Los argentinos y la calidad
La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
resultados con los de la investigación realizada con el mismo
método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
no fue posible incluir en esta edición el ranking
norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
on Demand).
La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
puestos en todos los segmentos de la muestra.
En Estados Unidos también se hace sentir el
mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
31º para encontrar a BMW.
Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
50 notas más altas.
Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
el ranking estadounidense sobresalen las películas
fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
Páginas Amarillas de la guía telefónica.
La primera vez
“El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.
Es una de esas frases que revelan más por lo que
sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
daño que no se manifiesta tanto en los números como en
otros terrenos, quizá no menos estratégicos.
Viejos pecados
Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
abierto sus puertas a un medio periodístico para una
investigación a fondo de su situación y sus
perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
local en más de medio siglo.
Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
el primero en admitir que la compañía incurrió,
años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
organización, pero que adquiere trascendencia
filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.
En cuanto al difundido rumor de que la compañía
-decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
ve en ninguna parte”.
Una vidriera casi vacía
El potencial del mercado informático argentino que
seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
la investigación que se publica en la página 41 de esta
edición).
La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
cibercomercio.
Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
multiplicando sucursales y cajeros automáticos.
Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
interactivas a través de la televisión.
“Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
argentinos”, admiten en la agencia.
La PC, antes que la heladera
Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
ventas por catálogo son una tradición exitosa en
Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
cuestión cultural más profunda, que sólo se
superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
“Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
“Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”
Navegantes jóvenes y educados
La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
Research que, a través de su método Equitrend, mide el
grado de calidad que el público percibe en los productos y
servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
población(ver página 92).
Este año, la investigación incluyó, entre
las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
nítido del actual navegante local de la Web. Los
jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
productos y servicios mejor calificados.
También hay de por medio una cuestión
socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.
Los argentinos y la calidad
La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
resultados con los de la investigación realizada con el mismo
método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
no fue posible incluir en esta edición el ranking
norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
on Demand).
La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
puestos en todos los segmentos de la muestra.
En Estados Unidos también se hace sentir el
mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
31º para encontrar a BMW.
Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
50 notas más altas.
Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
el ranking estadounidense sobresalen las películas
fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
Páginas Amarillas de la guía telefónica.
La primera vez
“El negocio, desde el punto de vista de las finanzas, ha sufrido
muy poco”, dice, en una entrevista con MERCADO (ver página 20)
el flamante gerente general de IBM Argentina, Antonio Romero.
Es una de esas frases que revelan más por lo que
sugieren que por lo que afirman. No es difícil advertir,
aquí, el reconocimiento implícito de que el trauma
provocado por el affaire Banco Nación ha causado un
daño que no se manifiesta tanto en los números como en
otros terrenos, quizá no menos estratégicos.
Viejos pecados
Esta nota de MERCADO transita por circunstancias que
representan, por diferentes razones, una primera vez. Desde el
estallido de la crisis que barrió con su cúpula y con
su hasta entonces impoluta imagen pública, IBM no había
abierto sus puertas a un medio periodístico para una
investigación a fondo de su situación y sus
perspectivas en el país. Es, también, la primera vez
que el nuevo CEO concede una entrevista. Y, dicho sea de paso, el
venezolano Romero es (si se excluye el breve interinato del uruguayo
Wilmer Gueçaimburu) el primer extranjero que comanda la filial
local en más de medio siglo.
Quizá porque eso le permite tomar distancia, Romero es
el primero en admitir que la compañía incurrió,
años atrás, en el pecado de soberbia, convencida de que
nada conmovería su liderazgo ni su prestigio. La prioridad,
ahora, es el cliente, algo que puede parecer obvio en cualquier otra
organización, pero que adquiere trascendencia
filosófica en esta etapa de la historia de la Big Blue.
En cuanto al difundido rumor de que la compañía
-decidida a evitar mayores daños a su imagen- podría
optar por retirarse del país, Romero es contundente: “No
existe esa posibilidad”. Y expone con claridad las razones: “Si el
país va a crecer 5 o 7%, el sector de information technology
crecerá entre 12 y 16%. Es una cosa impresionante, que no se
ve en ninguna parte”.
Una vidriera casi vacía
El potencial del mercado informático argentino que
seduce a IBM se revela con particular intensidad en el segmento del
comercio vía Internet, donde la experiencia local -aun
comparada con las relativamente exiguas proporciones del negocio
mundial- es todavía embrionaria. (Así se desprende de
la investigación que se publica en la página 41 de esta
edición).
La lentitud de conexión que atormenta a los navegantes
locales y la baja tasa de penetración de las PC en los hogares
argentinos suelen ser mencionadas por los expertos como las causas
determinantes de la falta de ímpetu en el crecimiento del
cibercomercio.
Pero, también en esto, hay una primera vez. Y entre los
más dispuestos a explorarla se destacan los bancos,
entusiasmados con la perspectiva de bajar sus costos administrativos
y de hacer viajar a sus clientes por la Web, en lugar de seguir
multiplicando sucursales y cajeros automáticos.
Una alternativa para compensar la escasez de computadoras
asoma por la pantalla del televisor, un viejo conocido, presente en
todos los hogares. Eiffel, la empresa de promociones de la agencia
Lautrec, apuesta a un sistema que permitirá operaciones
interactivas a través de la televisión.
“Pero, para que se concreten compras efectivas en Internet, se
tienen que dar cambios en la mentalidad y en la cultura de los
argentinos”, admiten en la agencia.
La PC, antes que la heladera
Durante su última visita a Buenos Aires, el presidente
de Hewlett-Packard, Lew Platt, conversó con MERCADO acerca del
relativamente lento crecimiento del comercio en Internet.
Admitió que el principal obstáculo no proviene tanto de
los problemas de seguridad (en vías de solución) ni de
la imposibilidad de un contacto físico con los productos (las
ventas por catálogo son una tradición exitosa en
Estados Unidos). Señaló, en cambio, que hay una
cuestión cultural más profunda, que sólo se
superará cuando la generación que hoy tiene menos de 25
años llegue a la madurez y haga sentir su poder de compra.
“Tengo cuatro hijos que ya viven fuera de casa”, relató Platt.
“Cuando se instalaron por su cuenta, antes de pensar en comprar una
heladera se aseguraron de poder contar con una PC en su nuevo hogar.
No conciben la vida sin una computadora, de modo que, para ellos,
hacer las compras en un site de la Web será algo natural.”
Navegantes jóvenes y educados
La afirmación de Platt encuentra amplio respaldo en la
última encuesta realizada en la Argentina por la firma Total
Research que, a través de su método Equitrend, mide el
grado de calidad que el público percibe en los productos y
servicios. MERCADO analizó los resultados de este estudio
discriminados por edad, sexo y nivel socioeconómico de la
población(ver página 92).
Este año, la investigación incluyó, entre
las marcas analizadas, a Internet. El resultado traza un perfil muy
nítido del actual navegante local de la Web. Los
jóvenes menores de 35 años colocaron a Internet entre
el 7º y el 8º puesto de su ranking de calificaciones. Los
adultos de 36 a 45 años se mostraron menos fervorosos:
ubicaron a la Red de Redes en el 30º lugar. Y los mayores de 46
años ni siquiera llegaron a considerarla entre los 50
productos y servicios mejor calificados.
También hay de por medio una cuestión
socioeconómica: Internet ocupa el 5º lugar del ranking en
los segmentos ABC1 y C2-C3, pero desaparece abruptamente en el
listado de las 50 marcas más valoradas en la franja D1-D2. Los
hombres, por cierto, se muestran más convencidos de las
bondades de Internet: la llevan a la 12ª posición del
ranking, en tanto que las mujeres la ubican en la 19ª.
Los argentinos y la calidad
La encuesta de Total Research es reveladora, también, en
otros aspectos. Y lo es mucho más si se comparan sus
resultados con los de la investigación realizada con el mismo
método Equitrend en Estados Unidos. (Por razones de espacio,
no fue posible incluir en esta edición el ranking
norteamericano de las 100 marcas más valoradas, que los
lectores pueden obtener a través del servicio gratuito de Fax
on Demand).
La encuesta local muestra que los argentinos de cualquier
edad, sexo y posición social perciben a Mercedes Benz y BMW
como las marcas que en mayor medida representan el concepto de
calidad. Ambas se mantienen, sin variaciones, en el primer y segundo
puestos en todos los segmentos de la muestra.
En Estados Unidos también se hace sentir el
mítico influjo de la estrella de Mercedes, pero la marca se
ubica recién en el 10º puesto. Y hay que llegar al
31º para encontrar a BMW.
Los argentinos conceden, decididamente, las más altas
calificaciones de calidad a los automóviles: hay cuatro en los
primeros diez puestos del ranking, y doce entre los 50 top. En la
investigación realizada en Estados Unidos, sólo una
marca de automotores está en el cuadro de honor de las diez
mejor calificadas y apenas tres logran ubicarse en el listado de las
50 notas más altas.
Los norteamericanos tienden a identificar la calidad con la
vida cotidiana y los afectos, más que con la alta
tecnología y el prestigio. Entre las marcas mejor ubicadas en
el ranking estadounidense sobresalen las películas
fotográficas Kodak, las herramientas hogareñas
Craftsman, las tarjetas navideñas Hallmark, el parque de
diversiones Disneyworld, el papel de aluminio Reynolds, los jeans
Levi´s, las bananas Chiquita, los juguetes Fisher Price y los
caramelos M&M. Alcanzan también posiciones prominentes
productos tales como el polvo de hornear Arm & Hammer y las
Páginas Amarillas de la guía telefónica.
