domingo, 19 de abril de 2026

    Por venir

    Dinero inteligente

    Japón se sumó recientemente a la carrera internacional por la
    eliminación del dinero en efectivo. Nippon Telegraph and
    Telephone (NTT), el gigante de las telecomunicaciones, introdujo
    una tarjeta electrónica que puede ser utilizada por cualquier
    titular de una cuenta bancaria. La tarjeta de NTT, desarrollada
    con el apoyo de un equipo de ingenieros del Banco Central de
    Japón, podrá ser utilizada para todo tipo de transacciones
    comerciales minoristas, uso del teléfono, e incluso acceso a
    Internet. El sistema de NTT tiene una particular diferencia con
    los que están a prueba en el resto del mundo: establece un banco
    central digital, que emitiría dinero electrónico para las
    tarjetas en cooperación con los bancos minoristas donde los
    usuarios de las tarjetas tengan sus cuentas. El costo aproximado
    de cada tarjeta electrónica es de US$ 7 a 9. Los promotores del
    dinero electrónico confían en que los consumidores no
    mostrarán resistencia a pagar esa suma teniendo en cuenta la
    cantidad de ventajas que les ofrece el sistema. Sin embargo,
    reconocen que aún es muy difícil persuadir a la gente de que
    abandone por completo el uso de dinero efectivo por completo. Se
    estima que el período de transición llevará no menos de diez
    años.

    El problema del milenio

    Una pequeña compañía británica propone una solución radical
    al llamado problema del milenio que afectará a todas las
    computadoras a partir del año 2000. Los sistemas de
    almacenamiento de datos no pueden diferenciar entre el siglo XX y
    el XXI porque para las fechas sólo está previsto utilizar dos
    dígitos, y no cuatro. Reprogramar los sistemas es difícil por
    la cantidad de códigos informáticos que contienen. La solución
    que ofrece la compañía PHD se basa en utilizar el procesador de
    una computadora de alta capacidad de almacenamiento sólo para
    guardar información. Una segunda computadora conecta la primera
    a una Intranet (red interna que utiliza tecnología Internet).
    Cuando la información pasa por la segunda computadora las fechas
    son cambiadas para indicar el cambio de siglo. Cada pequeña
    computadora conectada mediante Intranet estará equipada con un
    web browser de bajo costo capaz de extraer la información de la
    computadora madre. PHD admite que su sistema no soluciona
    definitivamente el problema, pero permite ganar tiempo para que
    los usuarios sigan operando con la mayor normalidad posible hasta
    que aparezca un sistema que corrija las fechas en el
    procesamiento de datos.

    Buscar trabajo online

    Internet está transformando el mercado laboral estadounidense.
    En menos de dos años, el volumen de empleos ofrecidos a través
    de la Red se ha extendido de una pequeña lista de búsqueda de
    especialistas en informática a una enorme variedad de puestos y
    tipos de trabajo. En los primeros 15 bancos de datos online se
    ofrecen ahora medio millón de empleos que se renuevan a diario.
    En 1994, los puestos ofrecidos online sólo llegaban a 15. 000.
    El Departamento de Trabajo de Estados Unidos creará "zonas
    de acceso a Internet" en escuelas, universidades y 1. 800
    centros de ayuda para desempleados. Las bolsas de trabajo on-line
    ya existen en 36 estados y para fin de este año otros 12
    estarán en la Red. Se estima que 50. 000 empleadores están
    presentes en el banco de datos del Departamento de Trabajo. El
    impacto de Internet en el mercado laboral es positivo: tiene
    alcance nacional, reduce el tiempo de desempleo y permite a quien
    quiera cambiar de trabajo buscar uno nuevo en su tiempo libre
    desde su casa o visitando algún centro de acceso. Claro que nada
    de esto sería posible sin la liberalización del sector de las
    telecomunicaciones que permitió la expansión nacional de
    servicios como el de America Online. Las ofertas de empleo
    también se han ampliado a escala internacional: el Wallace Civic
    Center de Fitchburg -Massachusetts-, por ejemplo, trajo a su
    nuevo director desde Canadá.