miércoles, 22 de abril de 2026

    Hacia un cambio en el equilibrio de poder?

    El presidente de la Unión Industrial no recibe en la sede de la
    institución. Tampoco vive de su industria. El grueso de los
    ingresos de Jorge Blanco Villegas provienen de sus más de 20.000
    hectáreas de la Pampa Húmeda. Pero el dirigente se sigue
    reivindicando industrial. Después de todo, es el accionista
    mayoritario de la fábrica de electrodomésticos Philco (afectada
    por la dura crisis que golpea a todo el sector) y niega que la
    UIA haya perdido peso específico en su capacidad negociadora con
    el gobierno."Lo que pasa -dijo a MERCADO- es que hoy no
    estamos para hacer política; estamos para dar opiniones."En
    otros tiempos, particularmente durante la gestión de José
    Martínez de Hoz -cuando la UIA sí hacía política-, la
    institución tuvo suficiente poder como para influir en el rumbo
    de la economía. Logró, entre otras cosas, que la apertura a la
    que apuntaba el equipo económico del gobierno militar resultara
    atenuada en comparación con los designios oficiales. Blanco
    Villegas declara hoy su apoyo al modelo Cavallo, pero advierte
    que se trata de "un apoyo crítico. Nos gustaría que fueran
    más despacio para dar más tiempo a la
    reestructuración".Este año, gracias al aporte de los
    grandes grupos que Blanco Villegas sumó a la conducción, la UIA
    pudo superar un bache en sus finanzas de US$ 600.000 y desistir
    de la mudanza al viejo edificio de Avenida de Mayo al 1100, que
    le iba a permitir ahorrarse los $ 30.000 mensuales de expensas
    que debe desembolsar en la sede de Catalinas.
    Pero, en realidad, las incorporaciones de Roberto Rocca, de
    Techint, que preside el instituto de Desarrollo Industrial, de
    Martín Páez Allende, de YPF y de Jorge Mostany, de Ford, no
    representaron sólo un salvavidas financiero para la
    institución. La UIA sumó, con ellos, capacidad de acceso y
    gestiones reservadas en los más altos niveles del gobierno.

    Los ocho grandes

    La UIA también suele motorizar en los momentos críticos al
    Grupo de los Ocho, que abarca, además, a representantes de la
    banca y del agro y llega a pronunciamientos sólo por unanimidad.
    Sin embargo, la propia existencia de esta entidad tiende a ser
    interpretada por los observadores como un signo del
    debilitamiento del antiguo bastión de los industriales. Cuando
    se le pregunta a Blanco Villegas por dónde pasan hoy las
    preocupaciones de la UIA, admite el cambio de signo de los
    tiempos, pero reivindica la continuidad del poder de lobby de la
    institución. "Ya no hacemos una defensa a ultranza de los
    intereses particulares. El grueso de nuestros asociados son Pymes
    y 95% de nuestras preocupaciones pasan por tratar de ayudar a
    resolver los problemas que las pequeñas y medianas empresas no
    pueden resolver por sí solas, como pueden hacerlo las grandes.
    Nosotros tenemos buena llegada en el gobierno, en éste y en
    otros: siempre pudimos concientizar al gobierno nacional."

    A la búsqueda de un papel

    Con respecto a la relación de la UIA con su colega brasileña,
    la poderosa Fiesp (Federación de Industriales del Estado de San
    Pablo), da la sensación de que el vínculo no es estrecho, sino
    más bien lejano. Más aún, Blanco Villegas no recuerda el
    nombre de su par en Brasil. El dato no es menor y parecería
    indicar que la UIA avanza más despacio que sus asociados.
    "No puede pensar en términos de un mercado más amplio y
    complementar acciones con entidades empresarias de otros
    países", comenta un consultor que solicita el
    anonimato."Esto es así porque lamentablemente no tenemos
    toda la participación que quisiéramos para tomar las decisiones
    en las cuestiones que nos afectan", se justifica el
    dirigente de la UIA."La Unión Industrial siempre fue una
    organización que funcionó alrededor de un determinado esquema
    económico. Cuando regían la sustitución de importaciones y una
    intensa regulación de la economía, su papel consistía en
    seguir tal decreto de promoción o custodiar el régimen de
    compre nacional. Con la desregulación, su papel consiste en
    acompañar a los asociados en el proceso de reestructuración,
    exigir asistencia financiera del gobierno y una menor velocidad
    en el ajuste", comenta César Tortorella, ex presidente de
    la CGI, que nuclea a las Pymes. Tortorella, dueño de un
    frigorífico en la bonaerense Salto, practica la doble
    afiliación: Unica, la cámara a la que está asociada su
    empresa, tiene sus fichas puestas en la UIA y en la CGI.Hacia el
    futuro, muchos avizoran un cambio en el equilibrio de poder en la
    estructura de la UIA. No se refieren meramente a lo formal
    (dentro de un año vence el mandato de Blanco Villegas y ya no
    podrá ser reelecto) sino al papel que pueden jugar las empresas
    multinacionales en la entidad.Una señal de esta pugna en ciernes
    se manifestó tibiamente en febrero de este año cuando Blanco
    Villegas involucró a las dos cadenas más importantes de
    hipermercados, Carrefour y Wal Mart -ambas multinacionales-, en
    sus denuncias por contrabando. El vicepresidente y el secretario
    de la entidad -Alberto Alvarez Gaiani y Diego Videla, de la
    Copal- salieron al cruce de Blanco Villegas, con lo que se
    desató una crisis institucional que aún no cicatrizó. La Copal
    cobija a las empresas de la alimentación y a los supermercados y
    oficia en las sombras como otro núcleo de poder dentro de la
    UIA: durante varios años el dedo de Copal definió las
    elecciones en la entidad. Y en febrero sus dirigentes expresaron
    el peso que alcanzaron las multinacionales en esa organización:
    la única empresa fuerte de capitales nacionales que queda en la
    alimentación es Arcor.
    Tortorella confía, sin embargo, en que habrá lugar para todos.
    Según el industrial, se marcha hacia un modelo de
    representación empresaria con entidades altamente
    profesionalizadas, organizadas por sectores. Curiosamente, la
    Sociedad Rural es la primera que empezó a profesionalizar su
    cúpula: el presidente y el vice cobran en concepto de viáticos
    $ 7.000 y 5.000 mensuales respectivamente.•