miércoles, 22 de abril de 2026

    Las provincias (XI)

    Como otras provincias pequeñas donde el costo del auxilio para
    el Tesoro Nacional es accesible, Jujuy ha continuado arrastrando
    problemas de fondo que le han generado sucesivas crisis y
    conflictos, especialmente con los agentes de la administración
    pública local. En 1995, estimaciones anteriores al cierre del
    ejercicio fiscal ubicaban el monto del déficit anual en una
    cifra cercana a los $ 80 millones en comparación con un
    desequilibrio de $ 124 millones durante 1994. Si bien la
    reducción en las necesidades de financiamiento de la provincia
    habría sido significativa entre estos dos años, el déficit
    como porcentaje de los recursos en 1995 representó 17%, una tasa
    considerablemente superior a la de la media nacional, de 10,6%.
    La estructura y el nivel del gasto del sector público parecen
    ser datos insoslayables al analizar el desequilibrio fiscal de la
    provincia. El gasto en personal representa 55% de las erogaciones
    totales, muy por encima de la media nacional de 51,2%. En 1994,
    las transferencias a los municipios (coparticipación provincial)
    representaban 24% del total de las erogaciones, algo por encima
    de la media nacional en ese año, pero cayeron abruptamente en
    1995 a 21,5%, lo que revela que la provincia financió su
    desequilibrio parcialmente con retenciones de coparticipación a
    los municipios. Con respecto a la inversión pública, medida a
    través de los gastos de capital, representó 13% del total de
    erogaciones en 1995, en comparación con 16% en 1994, de lo que
    se desprende que ésta fue otra válvula de escape para achicar
    el déficit durante el año pasado.

    Llover sobre mojado

    Si bien la estructura del gasto no parece estar tan alejada de lo
    que muestran otras jurisdicciones, los aumentos otorgados al
    personal de la administración pública en 1993 y 1994 agravaron
    una situación que ya era difícil, y que necesitaba de un
    importante incremento en los fondos a ser recibidos por
    coparticipación federal para mantener cierto equilibrio. Sin
    embargo, y para complicar el estado de las cosas, en 1995 no
    sólo los ingresos por coparticipación no aumentaron, sino que
    cayeron fuertemente debido a la recesión desatada tras la
    devaluación del peso mexicano. Por otra parte, el tamaño de la
    administración pública provincial en relación con su PBI, de
    aproximadamente 16,5%, supera ampliamente el promedio observado
    para la totalidad de las provincias, de 8,9%.Con respecto a los
    ingresos fiscales de Jujuy, 74% proviene de recursos de origen
    nacional, entre coparticipación, aportes del Tesoro y otros
    fondos. La proporción de recursos de origen nacional con
    respecto a los ingresos corrientes totales se sitúa por debajo
    del promedio del NOA (82%) pero muy por encima de la media
    nacional, de 57%. Existen dos fuerzas que empujan a la provincia
    a realizar los ajustes necesarios para equilibrar los números en
    el corto plazo. Por un lado, en 1993, en ocasión del Pacto
    Fiscal celebrado entre la Nación y las provincias, Jujuy
    recibió $ 132 millones en bonos en concepto de reconocimiento de
    deudas. Esos mismos fondos fueron utilizados en 1995, sin que la
    provincia registre algún remanente significativo. Por otra
    parte, el banco provincial, habitualmente utilizado como
    prestamista de última instancia, se halla en vías de
    privatización, y sus futuros dueños evaluarán cuidadosamente
    la salud de las cuentas del sector público antes de financiarlo.
    En ausencia de mecanismos que le permitan diferir el ajuste,
    Jujuy deberá enfrentarse con la necesidad de equilibrar sus
    cuentas sobre bases permanentes, lo que conduce inevitablemente a
    una reducción en el nivel del gasto público. Para terminar de
    complicar el panorama, cabe mencionar que en el primer trimestre
    de 1996 la provincia recibió un nivel 6,6% inferior de recursos
    de origen nacional con respecto al mismo período anterior.

    Nicolás Dujovne

    Entre el Mercosur y el Pacífico
    Promesas y dificultades

    Con la mirada puesta en el Pacífico aunque sin abandonar las
    expectativas en el Mercosur y con los recuerdos de la perdida
    bonanza del tabaco, la caña de azúcar y el arrabio de acero,
    los jujeños viven tiempos difíciles: el indicador de pobreza
    estructural alzanza a 35% de la población, estimada en 550.000
    habitantes. La industria azucarera había alcanzado en Jujuy una
    trascendencia tal que hacía de uno de los ingenios jujeños
    -asentado en el Departamento Ledesma- el complejo integrado más
    grande del mundo. Pero la caída de los precios del azúcar en
    los últimos años ha provocado sucesivos estados de crisis para
    la industria. Con respecto a la minería, el ex gobernador
    Roberto Domínguez explica que "la falta de inversión en el
    sector y el abaratamiento mundial de los productos trajeron como
    consecuencia que las pocas empresas que en Jujuy procesaban los
    minerales, estén en bancarrota". Para revertir la
    situación, Domínguez entiende que "el sector necesita
    imperiosamente reconvertir sus empresas con minerales que existen
    en la provincia y que son mucho más rentables".También hay
    expectativas en torno de una mayor recuperación que pueda
    verificarse en la producción de aceros de la planta levantada en
    Palpalá para trabajar la pirita de Zapla. El presidente de la
    Cámara del Tabaco de Jujuy, Sergio Giacopo, señala, por su
    parte, que el momento por el que atraviesa la actividad es
    favorable, aunque advierte que el negocio está sujeto a los
    avatares del precio internacional, "porque entre 50 y 60%
    del tabaco producido en Argentina es para exportación".Para
    hacer frente a la mayor demanda se decidió ampliar en unas 2.000
    hectáreas la superficie plantada, pero los esfuerzos se
    concentran en incrementar el volumen producido por hectárea.
    Se calcula que este año la demanda de tabaco superará los 40
    millones de kilos, una cifra bastante superior a los 33,1
    millones de kilos acopiados en la campaña que finalizó.El
    azúcar y el tabaco aportan 74% de las exportaciones jujeñas, el
    resto, dentro del rubro agropecuario, corresponde a porotos,
    citrus y paltas. La provincia produce, entre sus principales
    manufacturas, jugos de frutas concentrados y cemento tipo
    Portland. El aporte de Jujuy al PBI nacional es de 1,20%.El
    Mercosur está en el pensamiento y la expectativa de los
    jujeños. El diputado nacional Horacio Macedo sostiene que
    "nos encontramos en el corazón del centro-oeste
    sudamericano, donde se amalgama una única realidad territorial e
    histórica: el sur peruano, Bolivia y Paraguay, con el Mato
    Grosso brasileño, el norte chileno y el noroeste
    argentino", aunque también advierte que "la economía
    del NOA corre el riesgo de quedar atada a la ruta del
    subdesarrollo y, consecuentemente, nuestra vinculación con el
    mercado nacional y los mercados mundiales se ha ido tornando cada
    vez más débil y difícil".Un núcleo de cooperativas
    agrícolas de la zona de los valles cultivan cebolla y ajo que
    desde hace algunos meses exportan a Brasil. El paulatino
    crecimiento de la demanda los impulsó a estrechar filas con la
    Universidad Nacional de Jujuy, el Inta y el gobierno provincial
    para realizar un curso de producción y comercialización. En el
    área del comercio exterior, otra perspectiva importante transita
    por el paso de Jama: una vía que a través de la cordillera de
    los Andes une Jujuy con el norte chileno (Antofagasta e Iquique),
    transitable todo el año y de 800 kilómetros de extensión.
    Productos argentinos, paraguayos y brasileños pueden llegar por
    este camino a los puertos chilenos y proyectarse desde allí a
    los mercados de la cuenca del Pacífico.Mientras tanto, la
    privatización del banco de la provincia, la transformación de
    la Dirección de Energía de Jujuy, la controvertida
    transferencia del Instituto Provincial de Previsión Social
    -todos procesos en curso, con mayor o menor dificultad y a la
    espera de respuesta en términos de asistencia financiera
    prometida por la Nación- son los temas que hoy están en boca y
    oídos de gran parte de la comunidad jujeña.(en Jujuy) Eduardo
    Horacio Sánchez

    Retroceso argentino
    De nuevo con plomo y sin catalizadores
    Por Daniel Gustavo Montamat

    La eliminación del incentivo fiscal para producir naftas SP
    representa un paso atrás y desalienta las inversiones de la
    industria petrolera.
    Según las estadísticas del Banco Mundial, los vehículos
    automotores demandan la mitad del consumo total de petróleo y
    son responsables de 90 a 95% de las emisiones totales de plomo y
    monóxido de carbono. El plomo es una sustancia tóxica en altas
    concentraciones, con distintos efectos nocivos sobre la salud
    humana (anemia, trastornos renales, hipertensión, trastornos
    neurológicos. El monóxido de carbono es el producto de la
    combustión incompleta del carbón contenido en los fósiles.
    Hace decrecer la capacidad de oxigenación de la sangre
    (carboxihemoglobina) con consecuencias sistémicas múltiples.
    Los gases de escape también contienen otros contaminantes como
    óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre, y se han convertido en
    una verdadera pesadilla en los grandes conglomerados urbanos. La
    industria automotriz debe incorporar en los nuevos modelos el
    convertidor catalítico. Por su parte, la industria petrolera
    debe reformular las gasolinas, reduciendo gradualmente el
    contenido de plomo, y comenzar a producir las naftas sin plomo
    compatibles con el uso de los convertidores catalíticos. El
    plomo inutiliza el catalizador. La combinación entre el uso de
    nafta sin plomo y la adopción del catalizador permite llegar en
    un plazo de 10 a 15 años a la reconversión del sistema: un
    parque automotor dotado de convertidores catalíticos que consuma
    nafta sin plomo. Así funciona el mundo desarrollado. En la
    Argentina la eliminación del incentivo impositivo a producir
    naftas sin plomo representa un retroceso disuasivo de inversiones
    para la industria petrolera. La inversión requerida para
    producir naftas sin plomo es elevada. La industria petrolera
    argentina ya produce casi todas las naftas sin plomo. YPF, por
    ejemplo, reformuló sus naftas para adecuarse a los parámetros
    más exigentes del mercado norteamericano. Evitó la sustitución
    del plomo por aromáticos e incorporó a la formulación un
    compuesto oxigenado, el MTBE, que a su vez aporta oxígeno, lo
    que permite reducir la emisión de monóxido de carbono. Esto
    beneficia al medio ambiente, independientemente del uso del
    catalizador. El desafío ambiental imponía la exigencia
    inmediata del uso de catalizadores en las nuevas unidades
    automotrices, y no la eliminación del incentivo a producir
    naftas sin plomo. La coyuntura de apremios fiscales vuelve a
    distorsionar objetivos de largo plazo convergentes con el
    desarrollo sustentable. Sin catalizadores y sin incentivos para
    generalizar el uso de las naftas SP, se retrocede al principio y
    se castiga a los petroleros que invirtieron creyendo en el
    cambio.•