Está en pleno desarrollo el debate más intenso y relevante de
finales del siglo. Es acerca del futuro del capitalismo, del
papel del Estado en una economía globalizada y crecientemente
interdependiente, del papel de los empresarios en una nueva
economía y de la responsabilidad social de la empresa. Pero,
sobre todo, es acerca del crecimiento, de sus límites y de la
posibilidad de que coincida con mayor nivel de empleo y con más
equidad en la distribución del ingreso. Toda la década de los
años ´80 fue dominada, en especial a partir de la caída del
comunismo, por la noción de que lo único relevante era la
economía de libre mercado, con máxima apertura y sin ninguna
traba, la búsqueda de un Estado mínimo y la ausencia de trabas
regulatorias a la libre iniciativa de las empresas. El péndulo
parece oscilar en sentido contrario en esta década. Hay
múltiples indicios de ese creciente debate que ocupará los
próximos años. Un disparador de esa polémica, que ha
contribuido a hacerla pública es, entre otros indicadores, el
recibimiento que tuvo el último libro de Lester Thurow, El
futuro del capitalismo. El nudo del asunto para Thurow es que
sigue la lucha a muerte contra la inflación -aunque parece
dominada en todo el mundo- constriñendo el crecimiento y
obligando a tener altas tasas de interés. En ese contexto, las
empresas se ven obligadas a despedir gente continuamente para ser
rentables.
En las últimas semanas abundaron las señales de que este debate
va in crescendo. Estas son algunas de ellas. * En la segunda
quincena de mayo el presidente Clinton reunió en la Casa Blanca
a la flor y nata del empresariado estadounidense para recordarles
los daños sociales que a su juicio ha impuesto el constante
downsizing sobre las empresas y sobre el nivel de empleo.
También los exhortó a retomar la ruta del crecimiento con
empleo y a tener presente el concepto central de responsabilidad
social de los empresarios.* Robert Reich, secretario de Trabajo
de Estados Unidos, sigue su bombardeo teórico (ver la página
siguiente) con inmuerables apariciones públicas. En una de ellas
recordó a los empresarios que querían un Estado más pequeño,
que ya lo tienen. Ahora, pregunta: ¿quién se ocupará de la
educación, tan necesaria para que una nación sea competitiva?
Su respuesta: los empresarios deben dar un paso al frente.* En un
artículo aparecido originalmente en Le Monde de París, cinco
Premios Nobel de Economía de la Universidad de Chicago, bastión
de la ortodoxia, reaccionaron con virulencia a las tesis de
Thurow. Sostienen que en todo el mundo existe ahora un buen nivel
de crecimiento.* Henry Mintzberg, el legendario profesor de
management, vuelve al ruedo con un provocativo ensayo -publicado
en el último número de la Harvard Business Review- sobre la
naturaleza específica de la gerencia del gobierno y de la
administración, que -dice- no admite el traslado mecánico de
modelos de gestión útiles y eficientes en el sector privado.*
Otro ensayo publicado en la Harvard Business Review (reproducido
en MERCADO de mayo de 1996, número 942, página 136), del
polémico y original economista Paul Krugman, recuerda que
"el país no es una empresa" y que, equivocadamente,
"muchos creen que alguien que ha logrado amasar una fortuna
personal sabe cómo llevar a toda una nación a la
prosperidad".* Reingeniería y downsizing, los dos conceptos
claves del cambio empresarial de los últimos años, están bajo
fuego cruzado. Lo curioso es que sus antiguos defensores se
están pasando al bando de los críticos. Stephen Roach, por
ejemplo, economista jefe del banco Morgan Stanley, envió un
memorando a sus clientes advirtiendo que estas tesis pueden ser
la receta estadounidense para la extinción de la industria.Lo
cierto es que -al menos en el mundo industrializado- la caída en
los salarios reales, el mayor desempleo a pesar de la máxima
flexibilidad laboral y los extraordinarios aumentos en las
remuneraciones de gerentes y ejecutivos son una combinación
explosiva que puede generar una reacción idéntica. El debate se
trasladará ahora a las economías emergentes, como la argentina.
