miércoles, 22 de abril de 2026

    Anticipo de un libro estratégico

    En la primera parte de este libro señalé que el enfoque de
    Porter refleja la visión de los ´80 en materia de estrategia.
    Como punto de partida se definen escenarios globales a nivel
    macro y de confrontación a nivel micro. De acuerdo con esto,
    Porter propone estrategias competitivas edificadas alrededor del
    eje país en lo macro y de la exclusión estratégica en lo
    micro, con un panorama competitivo de objetivo amplio o limitado,
    según los casos (commodities vs. segmentación). La exclusión
    estratégica implica trabajar sobre costos o sobre
    diferenciación para alcanzar una ventaja competitiva.
    Como ya adelanté, la perspectiva de Porter tiene sus puntos
    débiles: en lo general, no contempla las nuevas realidades de
    los ´90 que abarcan tanto lo macro como lo micro; en lo
    particular no tiene en cuenta los problemas específicos de los
    países que enfrentan rupturas económicas .Con la intención de
    superar estas limitaciones, mi propuesta para las definiciones
    estratégicas en la década de los ´90 contempla, en primer
    lugar, escenarios macro definidos en términos de
    internacionalización y escenarios micro definidos en términos
    de cooperación competitiva. Y, en segundo lugar, estrategias
    competitivas elaboradas sobre el tejido de las alianzas de
    países en lo macro, que apuntan, en lo micro, a la
    complementación, estratégica, con un panorama competitivo de
    objetivos limitados (segmentación).Analicemos con más detalle
    el panorama de esta década, para luego entrar de lleno en las
    nuevas estrategias:1. En el complejo mosaico de la
    internacionalización conviven productos y servicios de alcance
    mundial (globalización) con otros de carácter local amparados
    en barreras naturales (económicas) o artificiales
    (proteccionismo). Estas circunstancias se dan en un marco muy
    diversificado de tendencias que van desde la liberalización del
    comercio internacional hasta los acuerdos de comercio
    bilaterales, pasando por las alianzas regionales.2. En otro orden
    de cosas, la interpretación de los escenarios micro en términos
    de cooperación competitiva implica aceptar una compleja
    dualidad: la de la competencia entrelazada con la colaboración,
    incluyendo en las alianzas no sólo a proveedores, clientes o
    terceros sino a las mismas empresas competidoras. La cooperación
    con otras instituciones es una necesidad frente a la creciente
    complejidad de los procesos y la dinámica generada por la
    aceleración de los cambios.3. El fenómeno de las alianzas
    estratégicas entre países hace que las estrategias competitivas
    elaboradas por las empresas tengan que reconocer el impacto
    decisivo que las primeras tienen sobre la competitividad
    empresaria. Así, muchas actividades industriales o de servicios
    de los países del Mercosur podrán expandirse en la medida en
    que el mismo se consolide. Fuera de este escenario regional, o
    inclusive en el caso de otras combinaciones (como una eventual
    integración individual al Nafta), se modifica el mapa de las
    actividades con potencial expansivo. Pienso que la visión de
    Porter acerca de ventajas competitivas definidas exclusivamente
    sobre el eje país ignora el fenómeno del emblocamiento que, a
    mi entender, constituye una de las realidades decisivas de los
    ´90. Veamos, entonces, cuál es el impacto que las alianzas entre
    países tienen sobre las estrategias empresarias. Por una parte,
    éstas quedan expuestas a una mayor dosis de inestabilidad y, por
    otra parte, los acuerdos políticos internacionales pasan a tener
    una importancia crucial en el terreno de las políticas
    económicas. Cada acuerdo define un espacio económico en el que
    cobran posibilidad y sentido las estrategias de determinados
    sectores o negocios. Cuando se construyen alianzas políticas se
    está contribuyendo, implícitamente, a definir el perfil
    empresario del país.4. En los ´90 las empresas exitosas utilizan
    estrategias complementarias que abordan al mismo tiempo los
    resortes de los costos, vía productividad, y de los mercados,
    vía diferenciación. Todo ésto se hace en un marco competitivo
    de objetivos necesariamente limitados, con grados variables pero
    significativos de segmentación. Hoy no se trata sólo de
    producir el auto más rápido, cómodo y seguro sino, además, de
    producir el auto más barato para el segmento de mercado
    considerado. Obviamente, esto no era así para las
    "realidades" en las que Porter basó su trabajo. ¿Qué
    cambió entonces? Dos cosas: por un lado, el nivel de desafío
    competitivo al ingresar nuevos productores en los mercados y, por
    otro lado, las técnicas de management que, ahora sí, permiten
    operar simultáneamente sobre la productividad y el
    producto/servicio recibido por el cliente. Las estrategias
    genéricas de los ´90Con estos elementos me propongo ahora
    introducir una nueva concepción de las estrategias genéricas,
    teniendo en cuenta dos vectores:* El enfoque de los mercados:
    resume la postura con que se abordan los mercados frente al
    fenómeno de la internacionalización. Hay dos alternativas. Una
    defensiva, basada en la retención de los mercados locales, sean
    éstos de carácter zonal (una ciudad, una provincia, una región
    intra o interprovincial) o de carácter nacional. Y otra
    expansiva: basada en la expansión desde los mercados locales
    hacia los mercados internacionales, sean éstos de carácter
    regional, definidos puntualmente para determinados países o
    regiones, o globales.* El tipo de estrategia a desarrollar:
    resume la orientación con que se abordan los mercados frente a
    las demandas crecientes. Por lo tanto, la opción estratégica no
    es entre costos y diferenciación sino entre una estrategia
    excluyente que repose en costos o en diferenciación (al estilo
    de los ´80) y una estrategia concurrente o complementaria, donde
    las acciones sobre costos y sobre diferenciación sean coherentes
    y simultáneas.
    A diferencia de lo que sucedía en los ´80, en que había que
    optar entre un objetivo amplio del tipo de los commodities o un
    objetivo limitado vinculado con un segmento o nicho del mercado,
    en los ´90 todos los enfoques son más o menos segmentados, por
    lo que la diferenciación entre objetivo amplio o limitado ha
    perdido relevancia. Lo que sí interesa estratégicamente es la
    postura defensiva o expansiva con que se enfrenta la
    internacionalización de los mercados. La definición de la
    ventaja competitiva, por su parte, puede continuar realizándose
    con una estrategia excluyente de costos más bajos, basada en la
    productividad, o de mayor diferenciación, basada en el
    marketing. Pero el incesante crecimiento de las demandas y el
    combate cada vez más intenso entre los competidores plantean el
    desafío de lograr, simultáneamente, ventajas en costos y en
    diferenciación. Para alcanzarlas disponemos de las nuevas claves
    estratégicas interfuncionales, que hacen a la concepción y a la
    implementación del cambio estratégico. Mediante la combinación
    de la internacionalización, la cooperación y la emulación en
    la concepción del cambio estratégico y de la calidad, el timing
    y la innovación en su implementación, puede incidirse, al mismo
    tiempo, en la productividad (y por tanto, en los costos y
    precios) y en la diferenciación (y consecuentemente, en los
    clientes y los mercados).Mientras en los años ´70 y ´80 la
    definición de la ventaja competitiva pasaba por elegir entre
    menores costos o mayor diferenciación, el desafío de los ´90
    reside en preguntarse si basta una ventaja edificada
    excluyentemente en costos o diferenciación o si, por el
    contrario, la ventaja competitiva sustentable debe contemplar
    ambas facetas a la vez. Diversos acontecimientos de los últimos
    tiempos, entre los que se destaca el management japonés,
    apotaron nuevas realidades: para ser realmente competitivo hay
    que navegar simultáneamente con los dos motores.
    Por otra parte, los posicionamientos defensivos que se basan en
    gran parte en barreras naturales (económicas) o artificiales
    (proteccionismo) pueden ser sostenidos con una ventaja
    competitiva tradicional y limitada. Los posicionamientos
    expansivos, por el contrario, deben lograrse a pesar de las
    barreras de los mercados internacionales. Esto implica amalgamar
    las ventajas competitivas que derivan de menores precios basados
    en menores costos y de mayor captación y retención de clientes,
    en función de los productos y servicios ofrecidos.
    En síntesis: cuanto más expansiva sea una estrategia en los
    años ´90, más probable es que deba basarse simultáneamente en
    costos y en diferenciación. Cuanto más defensiva sea la
    estrategia, más probable es que pueda continuar basándose sólo
    en costos o en diferenciación.•

    50% y 50%
    Por Miguel Angel Diez

    50% del mérito que tiene este libro, Diagonales del cambio
    empresarial, se debe a una feliz conjunción de
    aptitudes y experiencias de su autor. Armando Bertagnini, a lo
    largo de una intensa y exitosa carrera profesional, ha estado en
    todas las posiciones que importan para indagar y reflexionar
    sobre los temas centrales de la empresa.Exitoso consultor, tuvo
    una interesante etapa de formación y de aplicación concreta de
    conocimiento durante su paso por las filas de Coopers &
    Lybrand, la reconocida firma internacional de auditoría y
    consultoría gerencial. Gerente de empresas de primera línea en
    un grupo empresarial como Bunge & Born en la época en que
    este conglomerado era una verdadera escuela de gestión, le tocó
    tomar el tipo de decisiones que definen el éxito o el fracaso.
    Finalmente, la arraigada vocación académica -evidente desde su
    graduación como contador público primero, como doctor en
    ciencias económicas después, y como asistente a cursos
    internacionales en forma permanente- definió la actual etapa
    vital de Bertagnini.
    Profesor en distintas casas de estudio de Buenos Aires, tanto en
    cursos de grado como de postgrado, le tocó protagonizar una
    valiosa experiencia reciente: la organización del Departamento
    de Administración de la Universidad de San Andrés. Esta inusual
    combinación de habilidades se refleja constantemente en el
    planteo del libro, que lleva el sello de Ediciones Macchi. Pero
    el otro 50% es todavía más interesante. Lo que se revela en
    cada página es una mente de primera para sistematizar
    conocimiento, para transitar -ida y vuelta- de la macro a la
    microeconomía pero, sobre todo, una originalidad de pensamiento
    y una independencia de criterio formidables. Bertagnini conoce
    muy bien la obra de Michael Porter. La ha estudiado en
    profundidad, y además ha discutido con el profesor de Harvard,
    aquí y allá. Sin embargo, no hay ni sombra de servidumbre
    intelectual en esta relación. Respeto, pero buena dosis de
    disidencia también
    Para muchos podría parecer presuntuosa la actitud de
    cuestionamiento a este nuevo gurú del management. Pero
    Bertagnini lo hace con humildad, aunque con honrada obstinación.
    La especialidad del autor es la estrategia y, visto el libro
    desde este ángulo, es donde se aprecia la claridad expositiva
    del escrito, el rigor intelectual a que es sometido cada párrafo
    y las horas de reflexión propias que ha dedicado Bertagnini a la
    materia. En suma: un libro esencial para empresarios con escaso
    tiempo disponible y que odian la jerga que suele poblar la
    literatura empresarial. Aquí hay sustancia e ideas claras.
    Invita a discutir. Tanto como el autor lo hace con Porter, uno
    puede hacerlo con Bertagnini. También tendrá repercusiones en
    el ámbito académico, donde colegas y estudiantes lo
    convertirán en tema obligado de análisis y debate. Conclusión:
    tal vez el libro más importante que se publique durante este
    año, de autor local, en el dilatado territorio del management.