miércoles, 22 de abril de 2026

    El olimpo del management

    Ningún gerente puede darse el lujo de ignorar las cuatro
    divinidades de la gestión que describe Charles Handy en su libro
    titulado, precisamente, Los dioses del management (Oxford
    University Press). Handy, uno de los más grandes teóricos de la
    ciencia empresarial, recurre a los dioses de la mitología griega
    para simbolizar y describir cuatro tipos básicos de cultura
    organizacional.
    Zeus, patriarca y rey de todos los dioses griegos, gobernaba
    desde el Monte Olimpo enviando rayos a quienes lo enojaban y
    lluvias de oro a quienes quería seducir. Era temido, respetado
    y, en ocasiones, amado. Era el soberano patriarcal, impulsivo,
    poderoso, carismático y benevolente, todo al mismo tiempo. Para
    Handy, Zeus representa la cultura del liderazgo carismático y el
    profesional libre que sigue sus instintos. En los negocios, los
    líderes Zeus buscan el poder por encima de la gente y los
    acontecimientos. No por una cuestión de egoísmo, sino porque
    desean hacer cosas. Los entusiasma el desafío de la
    incertidumbre, y quieren libertad de acción para sus instintos.
    Son los entrepreneurs que conducen empresas nuevas con su
    carismática personalidad pero que a la vez dan a su gente la
    libertad para tomar la iniciativa. Es esta combinación de
    liderazgo carismático con independencia lo que otorga a la
    organización Zeus el clima de un club más que de una empresa.
    En una cultura de club, los individuos son independientes pero
    responsables. Impera la confianza y no el control. Las decisiones
    se toman con rapidez (porque los empleados no tienen que pedir
    autorización a sus superiores). También es económica, porque
    la confianza es más barata que los procedimientos de control.
    Pero la confianza es subjetiva, no objetiva. Se basa en los
    sentimientos y no en el frío análisis racional. Por esa razón,
    la cultura de club suele favorecer las redes de los viejos
    compañeros de colegio. Los gerentes van a confiar más en sus
    viejos amigos y a excluir nuevos contactos o empleados, por muy
    bien preparados que estén.

    Burocracia y control

    Apolo, el dios de las leyes y el orden, representa la cultura de
    la burocracia tradicional y el control. Las organizaciones
    tradicionales, con sus detallados manuales de procedimientos, son
    las que más reflejan a Apolo como dios gerencial. Una gerencia
    apolínea trae orden y control a las organizaciones y delimita el
    trabajo en descripciones separadas y específicas de las tareas.
    La descripción del trabajo controla lo que hace la gente. Los
    empleados deben cumplir con las tareas especificadas allí: nada
    más ni nada menos. Los supervisores existen para asegurarse de
    que la gente no haga cosas que no debe hacer. Tomar decisiones es
    algo que sólo corresponde a los gerentes. Ellos son los que
    piensan. Los demás hacen. En la organización apolínea impera
    una cultura de roles en la que se asignan tareas y se supervisa
    su cumplimiento. En este contexto las personas son máquinas,
    inflexibles e intercambiables. Las máquinas trabajan bien en
    situaciones previsibles. Por eso esta cultura odia el cambio.
    Cuando sobreviene, su primera reacción suele ser ignorarlo, y
    luego hacer más de lo mismo. Los líderes apolíneos son
    lógicos, secuenciales y analíticos. Creen en un mundo
    científico en el que todo se mueve por algún motivo. Si uno
    tiene la información, el conocimiento, las habilidades y la
    experiencia que hacen falta para analizar esa información, se va
    a tomar la decisión correcta. La capacitación y la experiencia
    terminan por conducir a cargos de autoridad. En una organización
    apolínea, la función de liderazgo es algo que se enciende y se
    deja correr. Por eso, los líderes tienen la responsabilidad de
    asegurarse de que la máquina siga funcionando. Más que
    líderes, son administradores.

    Buscadores de soluciones

    Atenea, reina guerrera y protectora de Odiseo, que soluciona los
    problemas de los artesanos y muestra el camino a los capitanes de
    navío, representa la cultura del trabajo de equipo basado en
    proyectos. Para los ateneos gerenciar es buscar constantemente
    soluciones a los problemas. Primero definen el problema, luego
    asignan el personal y equipamiento necesarios para combatirlo. En
    la cultura organizacional de los ateneos, lo único que cuenta es
    el grado de efectividad de las soluciones que encuentra la gente.
    Talento, creatividad, iniciativa e intuición son
    características muy apreciadas en estas organizaciones. Como los
    diferentes problemas requieren diferentes combinaciones de
    talentos, las unidades a cargo de la solución cambian
    constantemente. La gente se reúne en grupos para resolver un
    problema, luego disuelven el grupo y arman otro según los
    talentos que hagan falta .Por eso, las organizaciones ateneas
    tienen una cultura de tareas. Es la tarea, el problema a
    resolver, lo que impulsa a la organización (no la descripción
    del trabajo de las organizaciones apolíneas, ni las
    personalidades en las organizaciones Zeus).El líder ateneo se
    maneja con personas creativas que utilizan el talento y el
    ingenio para encontrar soluciones. A este tipo de personas les
    importan más la pericia y la experiencia que los títulos y los
    cargos. En lugar de dar órdenes, convencen a su gente de que
    tienen la mejor solución.

    Conseguir credibilidad

    Las figuras ateneas y las del tipo Zeus disfrutan con la
    variedad. La diferencia está en que las primeras son
    solucionadoras, mientras que los gerentes Zeus son líderes
    visionarios. Los ateneos se concentran más en las cosas. Acotan
    un problema para dedicarse concretamente a él. Cuando una
    compañía atenea triunfa, crece, y crecer significa menos
    actividad ad-hoc y más rutina y procedimiento. Al final, la
    cultura de tareas se convierte en una cultura apolínea. Muchas
    organizaciones comienzan siendo ateneas y terminan apolíneas.
    Dionisos, el dios del vino y de la música, representa la cultura
    del individualismo y la independencia. En la empresa dionisíaca,
    la organización es esclava del individuo. En las otras tres
    culturas, ocurre lo contrario: el individuo es esclavo de la
    organización. La cultura dionisíaca es existencialista. Los
    existencialistas creen que el mundo no responde a un propósito
    más alto. Los humanos existen y deben asumir la responsabilidad
    de existir. Están al mando de sus propios destinos. Al mismo
    tiempo, lo que quieren para ellos mismos es válido para todos.
    Esto no es un imperativo moral, sino lógico: si queremos una
    sociedad segura y justa, debemos ser justos nosotros mismos. Una
    típica organización dionisíaca es un consultorio médico,
    donde cuatro o más profesionales comparten una oficina, una
    secretaria y un teléfono. Cada uno maneja su actividad como
    quiere, mantiene su individualismo. La organización sólo sirve
    de soporte. Cada individuo en una sociedad es responsable de su
    negocio individual. Pero, para que la sociedad funcione, para que
    de verdad ayude a los individuos a lograr sus objetivos, las
    condiciones deben ser las mismas para todos. Los socios en una
    cultura dionisíaca se ayudan entre sí, pero no dependen unos de
    los otros. Un socio que se retira será reemplazado por otro sin
    ningún cambio en la organización. El desafío gerencial de la
    organización dionisíaca existencialista es que no puede haber
    un patrón. Como todos los socios son iguales, ninguno tiene más
    autoridad que otros para tomar decisiones. Y así, cualquier
    decisión que afecta a la organización debe tomarse con el
    consentimiento de todos. La medicina y la abogacía son los
    típicos trabajos dionisíacos. Hoy, esta clasificación incluye
    también a los profesionales que trabajan por contrato, como
    especialistas en computación, asesores en relaciones públicas,
    analistas de sistemas y otros profesionales independientes.
    Lo que Handy llama la teoría de la corrección cultural no es
    otra cosa que un método para mantener un adecuado equilibrio
    entre los cuatro dioses. La tarea gerencial será adoptar la
    cultura adecuada para cada lugar y propósito. Los cuatro dioses
    están presentes en todas las organizaciones porque las distintas
    actividades exigen las características de todos ellos. Algunas
    actividades son previsibles, rutinarias, otras son creativas,
    otras excepcionales, de emergencia y no les cabe ninguna regla.
    Hay cuatro factores que influyen en la combinación de dioses o
    culturas presentes en una organización: Tamaño. Los sistemas
    ateneos, por ejemplo, funcionan con pequeños grupos de personas.
    Cuanto más grande el número, menos eficiente el grupo.

    Ciclo de vida

    En una fábrica que hace el mismo producto año tras año, el
    dios es Apolo. Pero en una industria donde el ciclo de vida del
    producto es corto (como la fabricación de chips de computación)
    es importante el desarrollo de nuevos productos y son las
    actividades creativas de Atenea las que se hacen necesarias para
    desarrollarlos. Patrón de trabajo. El trabajo adquiere
    diferentes aspectos. Puede tener un patrón de encadenamiento
    (cada sección alimenta a la siguiente), o un patrón repetitivo
    (las distintas sucursales de una cadena hacen el mismo trabajo),
    o unitario, donde la tarea siempre cambia, como en el caso de un
    artista o un consultor. La gente. La gente es siempre diferente,
    y aunque tenga un poquito de cada dios en su interior, hay uno
    que domina. Y el dios que domina depende de muchas influencias,
    como cultura, edad y educación. La cultura japonesa, por
    ejemplo, favorece el conformismo apolíneo. La clave de la
    armonía en una organización está en la tolerancia cultural.
    Las diferentes culturas no deben tratar de imponerse a las otras.