viernes, 17 de abril de 2026

    Un mercado todavía reticente

    Con la vigencia del nuevo sistema jubilatorio, muchos analistas
    anticiparon un desarrollo sostenido del mercado de
    coberturas adicionales para retiro, atención médica y seguridad
    por invalidez y fallecimiento. Quienes ganan más de 60
    Ampos ($ 4.500) y los autónomos estaban destinados a ser los
    principales impulsores de ese crecimiento.
    Pero el pronóstico encontró escaso respaldo en la realidad. El
    estado apenas incipiente de la cultura de ahorro
    previsional, el magro panorama económico-financiero y el
    desconocimiento de esas herramientas de inversión
    convergieron, en 1995, contra la evolución de ese sector. Los
    volúmenes de aportes voluntarios canalizados hacia las AFJP
    y los seguros de retiro no fueron, en general, significativos.
    El menú de las alternativas suplementarias se integra con las
    imposiciones espontáneas y convenidas, y los
    seguros de retiro y de vida. Su clientela potencial es de vastas
    dimensiones. Además de quienes perciben sueldos
    superiores a
    $ 4.500, abarca a las firmas interesadas en aumentar los
    beneficios de sus empleados, los autónomos y quienes deben
    permanecer —por diversas razones— en el régimen
    jubilatorio estatal. “La conciencia de ahorrar para mantener
    el
    nivel de vida logrado en la etapa activa toma cuerpo con el
    tiempo”, explica Emilio Colunga, gerente general de
    Siembra, Seguros de Retiro. “Suele llegar cuando se acerca
    el momento de la jubilación, o bien por una cuestión de
    madurez personal.”
    Las empresas de primera línea son las principales demandantes de
    coberturas adicionales de previsión. Por lo general,
    arman un esquema complementario para sus directivos. Luego lo
    extienden, en forma progresiva, a los demás estratos. “Las
    administradoras de fondos no resuelven las necesidades de
    prevención y previsión de la gente. El sistema jubilatorio
    obligatorio otorga sólo una cobertura básica”, destaca
    Oscar Schmidt, director general de Metropolitan Life.
    Cuando de lo que se trata es de incrementar la pensión, las
    alternativas son dos. Por un lado, están las contribuciones
    adicionales y los depósitos convenidos en las AFJP y, por el
    otro, las compañías de seguro de retiro. “Existen
    múltiples
    recetas que se adaptan a una coyuntura particular”, indica
    Colunga. “Ni los aportes espontáneos ni los seguros de
    retiro son
    mejor per se para unos u otros. Todo depende del perfil, las
    condiciones y las aptitudes de un individuo.”
    Lo primero a definir es si se quiere ahorrar, cubrir un riesgo o
    ambas cosas. Después, habrá que determinar si será por un
    corto o largo lapso, con disponibilidad de fondos o sin ella. Por
    último, es preciso establecer si se busca o no un beneficio
    impositivo. Así, la elección pasa —sobre todo— por
    pagar más gravámenes ahora y disponer de liquidez (seguro de
    retiro y
    vida) o realizar menores contribuciones impositivas y ahorrar
    para la jubilación (imposiciones no obligatorias o depósitos
    convenidos). Los aportes voluntarios son 100% deducibles de la
    base imponible del impuesto a las ganancias. Se trata, en
    realidad, de un diferimiento. Estos seguros tienen desgravación
    con tope. El máximo es de $ 1.260 por año para los
    individuos y de $ 650 para las empresas.

    Las Alternativas

    Hasta el momento, los volúmenes de las imposiciones voluntarias
    canalizadas a través de las las AFJP son modestos.
    Para fines de 1995 sumaban $ 12 millones.
    Las contribuciones adicionales a una AFJP pueden manejarse por
    dos vías. Una es el depósito convenido (la figura que
    toma el aporte por parte de una firma) y la otra es la
    imposición espontánea (efectuada por una persona). Al
    seleccionar la
    primera alternativa es necesario considerar que:
    •Es ahorro previsional puro. No se realizan descuentos para
    el seguro de vida e invalidez.
    •Unas pocas administradoras cobran una comisión que oscila
    entre 1 y 11%.
    •Representan una opción válida para los mayores de 50
    años. Se inmovilizan así capitales por un período corto.
    •Se dispone solamente de esos fondos a la edad de retiro.
    •Su acreditación es inmediata en la cuenta individual.
    •No hay montos prefijados.
    •Pueden efectuarse con la frecuencia que se desee. Incluso,
    una sola vez durante toda la vida laboral.
    El depósito convenido origina un contrato combinado. El
    empleador paga una suma determinada y el trabajador aporta
    una cantidad igual o menor. La forma de contratarlo, sus pautas y
    normas varían de compañía en compañía y de caso en
    caso. Su objetivo es siempre incrementar el saldo de la cuenta de
    capitalización.
    La disponibilidad de estos fondos es un elemento de peso a la
    hora de elegir. “Se evalúa la posibilidad de disponer de
    las
    contribuciones adicionales después de un cierto tiempo, como
    sucede en Chile”, comenta Adrián Sasse, gerente de
    operaciones y servicios de Consolidar. “Se estudia también
    la posibilidad de emplearlos como garantía para acceder a
    líneas
    de crédito. Tal vez, se desarrolle así más el servicio.”
    Del análisis de las cifras, surge a simple vista que los aportes

    voluntarios son empleados como una metodología para diferir
    impuestos. Esto explicaría por qué aumentaron 48% en
    diciembre con respecto a noviembre.
    “Un gran número de afiliados desempleados consultan si
    pueden mantener su condición de aportante regular efectuando
    contribuciones espontáneas”, señala Sasse. “Esta idea
    es errónea, pues son ahorros jubilatorios puros y no afectan a
    la
    cobertura de vida e invalidez.”
    Contratar un seguro de retiro es algo así como hacerse un traje
    a medida. Este servicio fue considerado para un grupo
    selecto y como una herramienta para retener personal. Por lo
    general, se aplica a los empleados jerárquicos o de mayor
    especialización, aunque ya se vislumbra una tendencia a la
    ampliación. Al igual que los depósitos convenidos, la firma
    realiza un aporte y el empleado otro. El trabajador será
    propietario de esos fondos si se cumplen algunas pautas
    establecidas
    por la empresa. Si un particular desea contratarlo puede también
    establecer reglas.
    Las características más sobresalientes de estos seguros son:
    •Ofrecen liquidez total o parcial.
    •Las contribuciones pueden efectuarse en pesos o en
    dólares.
    •Las pólizas en dólares garantizan percibir el capital
    depositado más 4% anual.
    •Poseen un atractivo especial para las épocas de
    convulsión financiera: pueden contratarse en pesos y luego
    pasarse en dólares o
    viceversa, cuantas veces se desee.

    Mucho por Andar

    “No sé si ésta será la etapa del gran despegue de los
    seguros de retiro. Pero, a medida que surgen más grupos
    previsionales compuestos por administradoras de fondos,
    compañías de seguros de vida y retiro, se genera un
    redimensionamiento del producto”, adelanta Antonio
    Gigliotti, gerente de operaciones y sistemas de Tres B,
    compañía de
    seguros. “Este no es un negocio fácil ni de rápida
    evolución. Se debe crear, ante todo, conciencia de
    previsión.”
    El seguro de vida es la tercera opción, tanto para prolongar la
    cobertura del seguro de vida e invalidez previsional como
    para incrementar la futura pensión. Fue, dicen, el producto más
    demandado durante 1995. La actividad creció 45% con
    respecto a 1994, según datos extraoficiales. El tope fijado en $
    4.500 para la imposición jubilatoria reduce los beneficios del
    seguro de vida e invalidez. El ingreso base para calcular está
    vigente desde febrero de 1994. A medida que pasa el tiempo,
    esa cobertura tendrá menor relación con el sueldo real, pues
    habrá un mayor número de aportes limitados por ese tope.
    “La gente compra, en realidad, un seguro de vida de acuerdo
    con sus necesidades”, señala Schmidt. “Los de ingresos
    superiores
    a 60 Ampos no se plantean, por lo común, cuánto les queda
    descubierto en la póliza previsional; a pesar de que tratamos de

    hacerlos razonar en ese sentido”. El espectro de clientes de
    esos productos va de 30 a 50 años. Compran, en la mayoría de
    los casos,
    el capital mínimo asegurado y perciben un salario que oscila
    entre
    $ 3.000 y 5.000. “La decisión de adquirir un seguro de vida
    surge del grupo familiar. Por ello se desdibuja un poco la
    cuestión de
    los $ 4.500”, agrega Juan Carlos Urreaga, gerente del área
    de vida individual de Sur. “De este modo puede suceder que
    el ingreso
    familiar en su conjunto ronde 60 Ampos.”
    La desgravación impositiva de este seguro tiene un tope de hasta
    $ 996 anuales para las personas, y de 100% si lo
    contrata una empresa para un trabajador.
    Empieza a gestarse, por otra parte, una demanda de seguros de
    vida desde los sectores de bajos sueldos. “Muchos
    empleados de pequeñas empresas que tienen un seguro colectivo
    contrataron este servicio en los últimos meses”, destaca
    Inés Torres, gerenta general de Sur Vida. “Al no
    brindárselo su empleador, lo buscan en forma individual. Estas
    personas
    cobran salarios bastante inferiores a $ 4.500.”
    Hoy por hoy, las posibilidades de seguro de vida adicionales son
    grandes. Estos son algunos ejemplos de lo que ofrece la
    plaza.
    •El temporario es el más clásico. Son los más baratos y
    se contratan por un lapso prefijado.
    • El de retiro con cláusula vida recibe aportes de la firma
    y del empleador que se efectúan con la periodicidad
    deseada o fijada de antemano. De esas contribuciones se deduce la
    prima del seguro de vida. Se lo puede
    complementar con una póliza por invalidez. En algunos casos, el
    costo de la prima sube a medida que el asegurado
    cumple años. En otros, en cambio, decrece según aumenta el
    patrimonio acumulado en la cuenta de retiro.
    •El de vida más ahorro es para toda la vida. Tiene una
    prima nivelada y puede ser de invalidez total o parcial. Se
    acumula un fondo de ahorro al que se aplica una tasa de interés.
    Recibe, además, un porcentaje de las utilidades
    financieras de la compañía, si obtiene un rendimiento superior
    al fijado al contratarse la póliza. Existe la posibilidad
    de graduar la proporción de previsión y la de ahorro según lo
    desee el cliente.
    Es bastante habitual que el gerente de Recursos Humanos de una
    empresa tome la iniciativa de extender la cobertura de
    fallecimiento e incapacidad y de retiro de los trabajadores. El
    proceso suele comenzar por quienes ganan más de $ 4.500 y
    se expande luego al resto del personal.
    “Una vez que la compañía define la política de beneficios
    para sus empleados, analiza primero la problemática de quienes
    perciben más
    de 60 Ampos . Restan la cobertura del Sistema Integrado de
    Jubilaciones y Pensiones (SIJP) y por la diferencia piden una
    cotización a una
    aseguradora”, precisa Inés Torres. “Se obtienen, en
    muchos casos, cotizaciones interesantes. Tuvimos algunos que
    llegaban a $ 5 millones
    por invalidez.”
    Para satisfacer esta demanda, algunas compañías de seguros
    comenzaron a utilizar el método del work site marketing.
    Este sistema es empleado con buenos resultados en Estados Unidos.
    Una empresa se contacta con un proveedor de seguros
    para que le arme paquetes especiales de coberturas (tanto de vida
    como de retiro) para su personal a precios más bajos que
    los vigentes en el mercado. Después, los trabajadores deciden
    voluntariamente si adquieren o no esos productos.