El Boston Consulting Group, una de las consultoras más importantes a nivel mundial, acaba de inaugurar su filial
argentina. Richard Clarkeson, CEO de la organización, expone las razones del arribo y su visión del mercado local.
¿Por qué la Argentina, y por qué en este momento?
La respuesta es muy simple: por lo que hacemos, podemos ayudar al management senior en tiempos de cambio y
discontinuidad. La economía argentina ha entrado en una nueva etapa; suponiendo que los lineamientos económicos y las
hipótesis políticas que los sustentan respondan, el desafío para las empresas ahora que la competencia, la privatización,
los mercados en apertura a nivel regional y global constituyen la regla es que los antiguos patrones de conducta no van a
ser adecuados para el nuevo medio. Y creo que una consultora como la nuestra, que se especializa a nivel mundial en
cuestiones de estrategia, de dirección y desempeño, resulta muy útil para quienes están aprendiendo a jugar este nuevo
juego.
Quizá la pregunta implícita sea: ¿por qué no en Brasil? Todos piensan que se trata del gran mercado, y obviamente es
verdad. Muchísimos de nuestros clientes multinacionales que ahora toman a Sudamérica más seriamente dicen: Brasil es
muy grande, tiene que ser el primero en nuestra lista, y podrían dar un par de razones para justificarlo. Pero para nosotros
la elección correcta es la Argentina, Buenos Aires. En primer lugar, hay motivos para considerar que el modelo que se ha
desarrollado aquí es un poco más avanzado y estable que el que vemos en Brasil. En segundo término, necesitábamos una
ubicación regional y pensamos que ésta es la más adecuada.
¿Cuáles son los servicios más importantes que ustedes ofrecen a sus clientes? ¿Se concentran en management,
marketing, es un mix?
Se trata de todo, pero todo con un propósito. En un período de cambio, no es cuestión sólo de reaccionar y adaptarse; hay
que efectuar algunas elecciones fundamentales. Por ejemplo, si va a expandirse más allá de la Argentina a otra área
geográfica más amplia o quizá globalmente, no puede hacer eso en todos los negocios simultáneamente; pronto se va a
tropezar con restricciones de gente, de recursos financieros, de comprensión del management. Así que la habilidad de
seleccionar la combinación de las mejores oportunidades es fundamental. Una de las cosas que podemos ayudar a hacer es
clarificar el sentido del rumbo y del propósito de la organización, y a realizar las elecciones que dentro de cinco o diez años
resultarán ser finalmente las esenciales para su desempeño. Pero para esto no se puede considerar que esas decisiones son
nada más que un problema de marketing, o de producción, o financiero; hay que tomarlo como una máquina de negocios
integral. BCG fue fundada como la primera consultora general de management que se ocupó específicamente de la
estrategia y dirección de las empresas, y todavía el núcleo de nuestra actividad sigue siendo ése.
¿Cuál es el perfil de las empresas que supone serán sus clientes en la Argentina?
Creo que podemos tener una relación más fructífera con aquellas empresas que están dispuestas a cambiar, a tomar
medidas más progresistas, más drásticas. No sólo para resolver los problemas de los próximos doce meses, sino que intenten
desarrollar una visión de largo plazo. Es difícil hacer una suposición; esto es lo que complica a cualquier hombre de
negocios aquí. Por un lado, quiere creer que ha entrado a la nueva era política y económica, pero debe manejarse con
cautela por si no resulta ser así. Pero, por otra parte, debe estar preparado para actuar como si estos cambios fueran a
perdurar, porque pienso que algunos de ellos son irreversibles. Como el Mercosur, que se inserta en una tendencia mundial:
las economías protegidas están desapareciendo en todos lados, e incluso un mercado muy grande ya no basta. Así que diría
que nuestros clientes serán quienes tengan la ambición de mirar hacia el futuro y decir: Podemos cambiar y ser parte de
este nuevo medio, que al menos es más extenso que otros.
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