domingo, 31 de mayo de 2026

    Tucumán: cambio de guardia en la crisis

    En 1994, el déficit de Tucumán fue de alrededor de $ 129 millones, lo que equivale a una décima parte del total de las

    necesidades de financiamiento que tuvieron los 24 estados provinciales. Para cubrir esta brecha la provincia se endeudó con

    el sistema financiero privado en $ 76 millones y recibió de la Nación préstamos en Bonos del Tesoro por $ 107,8 millones.

    Esto le permitió hacer frente a su déficit corriente y a pagos por amortizaciones de la deuda de $ 32 millones.

    Las cifras del año pasado revelaron, en rigor, un deterioro con respecto a 1993, cuando la provincia había obtenido un superávit de

    $ 14 millones. En términos generales, la crisis se explica a partir del estancamiento del total de recursos con un nivel de gasto

    creciente (19% de aumento). En 1994, los egresos en personal resultaron 13% superiores a los de 1993, mientras que los gastos de

    capital aumentaron en un porcentaje mayor.

    El porcentaje del gasto corriente dentro del total se situó claramente por debajo del promedio del total nacional, lo cual

    representa un rasgo claramente positivo. Mientras que para Tucumán este valor es de 81,1%, para el promedio de las 24

    administraciones provinciales es de 87,2%. Sólo Formosa, Santa Cruz, San Luis y La Pampa se sitúan por encima de

    Tucumán.

    Al mismo tiempo, es importante destacar que entre 1991 y 1994 los egresos corrientes de la provincia crecieron en 52%,

    contra 64% del promedio nacional. La diferencia se explica por el importante incremento de los gastos de capital de

    Tucumán, que crecieron 300% en ese mismo peródo, mientras que el total nacional aumentaba en 81%.

    Es cierto que el punto de partida para el crecimiento de los gastos de capital era realmente bajo en el caso de Tucumán, pero

    puede considerarse que la última administración mejoró sustancialmente la proporción en la estructura del gasto. Entre

    1991 y 1994 la participación de los gastos de capital en la provincia pasó de 6% a 14% de los gastos totales.

    El gasto en personal representa 67% del total de los gastos corrientes, frente a un promedio de 60,8% de todas las

    provincias. Los pagos de intereses de la deuda representaron en 1994 apenas 0,3% de los gastos corrientes, contra 2,4% de

    la media nacional. Pero es probable que en 1995 se invierta la tendencia, ya que el fuerte endeudamiento en el que incurrió

    Tucumán durante 1994 obligará a pagar más intereses, que podrían repercutir en las restantes partidas de gasto corriente.

    La Caída de los Ingresos

    Es necesario hacer un análisis de la composición de los ingresos provinciales para intentar estimar en cuánto puede verse

    afectada la provincia por la caída en la recaudación tributaria. Durante el primer trimestre de 1995 las transferencias

    corrientes de la Nación a las provincias disminuyeron en 5,3% con respecto al mismo peródo de 1994. La merma en la

    recaudación de los principales impuestos coparticipados fue el principal factor determinante de este hecho.

    Durante 1994 los ingresos corrientes de la provincia se repartieron de este modo: sobre un total de $ 742 millones, los

    recursos de jurisdicción provincial sumaron $ 175 millones, mientras que los de jurisdicción nacional totalizaron $ 567

    millones. De estos últimos, $ 488 millones correspondieron a coparticipación. Además, la provincia recibió $ 47 millones

    de aportes, lo que lleva el total de recursos y aportes a $ 790 millones.

    La proporción de recursos de jurisdicción provincial se sitúa, en Tucumán, muy por debajo del promedio nacional: 23,6%

    frente a 29%. A esta altura del año está claro que la coparticipación que recibirán las provincias no será (ni siquiera

    partiendo de las hipótesis más optimistas) superior a la que recibieron en 1994. De modo que un grado relativamente alto de

    dependencia de los recursos de la administración central constituye un dato preocupante.

    Por supuesto que también es de importancia en el análisis considerar cómo será el comportamiento de la economía regional

    con respecto al agregado, ya que si se espera que la crisis impacte con más fuerza en la provincia que en la Nación, un

    fuerte componente de recursos propios puede ser un arma de doble filo.

    Las Perspectivas

    Podría decirse que la situación fiscal de Tucumán luce complicada en 1995, pero que el gobierno provincial ha sido sólo en

    parte responsable de este hecho. El caso se parece no sólo al de otras administraciones, sino también al de empresas

    privadas o incluso individuos. El déficit de 1994 y las dificultades de 1995 podrían entenderse en el marco de una economía

    que venía montada sobre una tasa y una expectativa de crecimiento muy elevada y que de pronto es desviada de esa

    trayectoria por un shock que afecta sus ingresos, sus posibilidades de financiamiento, y que debería terminar en última

    instancia en una reducción del gasto. El hecho de que la provincia haya mejorado su perfil de gasto en los últimos años será

    una ayuda importante a la hora del ajuste, ya que resulta más sencillo (sin juicios de valor acerca de lo que sería correcto)

    reducir los gastos de capital que bajar los salarios.

    Es preciso tener presente que la carta de intención suscripta entre la Argentina y el FMI pone límites muy concretos a la

    posibilidad de la Nación de financiar como ha sido habitual entre 1993 y 1994 a las provincias mediante la emisión de

    bonos del Tesoro, y restringe la posibilidad de los estados provinciales de aumentar su endeudamiento con el sistema

    financiero privado.

    Puestas en esta situación, y ante la disminución tal vez transitoria de sus ingresos nominales, a las provincias les

    quedan pocos caminos a seguir. El más recomendable pasa por racionalizar el gasto, sin embargo también puede acudirse a

    la venta de activos públicos (privatizaciones) o a la peor solución, que sería la utilización de la banca provincial oficial

    como fuente alternativa de financiamiento.

    En ese marco, la provincia de Tucumán ha encarado la venta de los servicios de agua potable (ya concretada), y de 51% de

    la empresa eléctrica. Además se planea la colocación de 60% de las acciones del Banco Provincial. La entidad cuenta con

    un reducido patrimonio ($ 11,5 millones a agosto del 94) y una alta proporción de cartera anormal.

    (*) Economista de la firma consultora Macroeconómica SA.