A partir de la crisis mexicana, las economías de los países emergentes y especialmente las de América latinaquedaron
atrapadas en la tenaza que conforman, por un lado, la fuga de capitales y, por el otro, la creciente dificultad para acceder a
las fuentes de crédito.
Esta situación condujo, inevitablemente, a una menor fluidez de la demanda interna, agravada por las restricciones que
enfrentan las empresas para mantener una financiación adecuada de sus ventas.
El sector externo ha pasado a tener, así, una gravitación fundamental en el desarrollo de la economía argentina, que ahora, más
que nunca, requiere de una vigorosa expansión de las exportaciones para amortiguar el fuerte déficit de la balanza comercial, (US$
5.800 millones). Los préstamos concertados para cubrir esta brecha se lograron con tasas de interés superiores a las de 1993.
El sacudón de México actuó, además, como detonante de la crisis del sistema financiero local, sobre todo en los
bancos mayoristas y en los de pequeña y mediana envergadura, que vieron drásticamente recortadas sus líneas de
crédito y debieron hacer frente a un importante retiro de fondos.
Todo indica que durante este año se quebrará la tendencia ascendente de la actividad económica. Las autoridades
tardaron en reconocer públicamente esta situación, aunque en privado mostraban desde hace tiempo su preocupación
por el tema, que afectará también la recaudación impositiva, base fundamental para evitar que al déficit de la balanza
comercial se sume el de origen fiscal.
Pronosticos en Danza
Las estimaciones oficiales auguran que en 1995 las exportaciones treparán a US$ 20.000 millones. El pronóstico
revela un notable optimismo, considerando que representa un salto de 27% con respecto a los US$ 15.740 de 1994.
Analistas del sector privado señalan, en cambio, que una cifra cercana a los US$ 19.000 millones podría aproximarse
más a la realidad y continuaría siendo muy satisfactoria, puesto que marcaría una expansión de 20% con relación a
los valores del año pasado.
Si no se producen cambios sustanciales en la economía brasileña, el gigantesco vecino actuará como un
importante receptor de productos argentinos, con lo que se registraría el fenómeno inverso al ocurrido en 1991,
cuando la implantación de la convertibilidad provocó una avalancha de productos brasileños.
Por el flanco de las importaciones, hay razones para prever que este año mostrarán un perfil más bajo que en los años
precedentes, tanto por las restricciones financieras como por el aumento de los aranceles extra Mercosur y la menor
actividad de la economía, que actuarán como freno para la concertación de nuevos negocios.
Por lo tanto, es improbable que este año las importaciones superen a las de 1994, cuando ascendieron a US$ 21.550
millones. Por el contrario, algunos analistas sostienen que podrían bajar en US$ 1.500 millones. De confirmarse esta teoría,
retrocederían a US$ 20.000 millones y serían prácticamente similares a las exportaciones, si se cumple la estimación oficial.
En ese caso, y por primera vez desde que está en vigencia el plan de convertibilidad, la balanza comercial mostraría un
saldo equilibrado.
Estas estimaciones son, en rigor, más optimistas que las del propio secretario de Programación Económica, Juan José Llach,
quien vaticinó oficialmente un saldo negativo de US$ 1.500 millones, pero sin aclarar cómo llegaba a esa cifra. Si se parte de las
informaciones oficiales, es probable que el funcionario parta de la base de que las importaciones resultarán similares a las del año
pasado y las exportaciones confirmen la meta oficial de alcanzar los US$ 20.000 millones.
Lo esencial es que, por efecto de la menor actividad económica, las importaciones parecerían destinadas a perder buena
parte de su gravitación como factor desequilibrante de la balanza comercial.
PANORAMA DESDE LA CRISIS
Ante este cuadro, se explica sobradamente el énfasis del gobierno en la necesidad de impulsar las exportaciones.
En buena medida, la intención oficial se vería favorecida por el mayor saldo exportable de la producción agrícola, al
amparo de una cosecha récord estimada por las autoridades en 45 millones de toneladas (aunque, también aquí, el
sector privado se muestra menos optimista).
Con los mejores precios internacionales, derivados de contingencias climáticas desfavorables en algunos países
productores y de los menores stocks existentes en los países integrantes de la Unión Europea, el aumento de las
exportaciones de origen agrícola podría acercarse a US$ 600 millones (de US$ 5.100 subirían a US$ 5.700 millones)
El sector ganadero tambien aportaría su cuota: las exportaciones del sector se acercarían a 450.000 toneladas (100.000
más que en 1994), con un valor estimado de US$ 900 millones contra US$ 700 millones del año pasado.
De esa forma, el sector agrícolo-ganadero podría aportar este año US$ 800 millones adicionales de exportaciones,
que no toman en cuenta al sector lechero, cuyas ventas también se beneficiarán con la reactivación de la economía de
Brasil.
Las lanas aportarán entre US$ 70 y US$ 80 millones más que en 1994, cuando los 103 millones de kilos exportados
representaron US$ 192 millones. Es muy factible que en 1995 el volumen resulte similar al de 1994, para lo cual se
utilizaría parte de los remanentes existentes de años anteriores. La producción de 1995 aportaría solamente 80 millones de
kilos, lo que revela la crisis que en los últimos años afectó al sector lanero, que exhibe cifras inferiores a la producción
estimada de Uruguay (85 millones), tradicionalmente menor a la argentina.
Las principales empresas exportadoras de lanas figuran este año en el ranking de MERCADO, igual que la totalidad de
las comercializadoras de cereales, oleaginosos, frutas y frigoríficos.
En cuanto a las frutas, las expectativas también se presentan favorables, por las colocaciones en el mercado brasileño,
que en 1994 prácticamente se mantuvo inactivo.
Las exportaciones totales de este rubro pasarían de los 27 millones de cajones colocados en 1994 (básicamente, peras,
manzanas y cítricos) a más de 30 millones. A esto habría que sumar una mejora estimada de 10% en el precio promedio; si
bien en Europa los precios se mantendrían relativamente estables, no ocurriría lo mismo con Brasil, donde las expectativas
muestran mejoras cercanas a 20%. De esta forma, los US$ 250 millones que en 1994 aportó el sector podrían elevarse a
US$ 300 millones.
La minería y la pesca también podrán aportar niveles interesantes de exportación. Algunos proyectos mineros iniciados
en 1992 ya estarían en condiciones de empezar a concretar negocios a partir de la segunda mitad del año. La pesca, por su
parte, se beneficiaría con la sensible mejora que en los tramos finales del año pasado registraron los precios de las
principales especies comercializadas internacionalmente.
Todo indicaría (ver MERCADO N_ 925) que en 1995 las exportaciones de origen pesquero podrían acercarse a US$ 900
millones, un nivel significativo, que revelaría las posibilidades máximas del país en la materia, sobre la base de los niveles
actuales de precios. Lograr valores muy superiores a éstos implicaría poner en peligro la captura de los próximos años. En
1994 las exportaciones totales del sector alcanzaron a 525.000 toneladas (US$ 711 millones) con un promedio de US$ 1.354
por tonelada.
Los US$ 900 millones esperados para este año representarían una expansión de 25%, proveniente en su casi totalidad de
los diferentes niveles de precios.
PISAR EL ACELERADOR
Las exportaciones de petróleo también mostrarían aumentos significativos, y lo mismo se espera de las empresas
automotrices, que este año estarían en condiciones de lograr nuevos niveles récord en sus ventas al exterior, tanto por la
menor fluidez de la demanda interna como por la posibilidad de que la demanda proveniente de Brasil se mantenga en
cifras relativamente elevadas.
En este contexto, es muy factible que en 1995, por primera vez desde la entrada en vigencia de la convertibilidad, el
balance comercial del sector automotor con Brasil alcance niveles equilibrados o ligeramente favorables, después de exhibir
durante tres años un saldo fuertemente negativo para la Argentina, tal como lo reflejaron las importantes sumas en concepto
de recargos que las empresas terminales abonaron a fines de febrero, por incumplimiento de los compromisos de
exportación.
El año pasado las ventas al exterior del sector automotor rondaron los US$ 1.050 millones. El liderazgo correspondió a
Autolatina, que con US$ 380 millones superó holgadamente a Sevel (US$ 270 millones). La empresa de los Macri estuvo
por debajo de los niveles que había alcanzado en 1993 (US$ 294 millones).
Nuevamente en 1994 YPF lideró el ranking de los exportadores con US$ 1.157 millones. Esta cifra es 44,4% superior a
la de 1993, cuando alcanzó a US$ 801,1 millones y representó 6,1% de las exportaciones totales de ese año (US$ 13.090
millones). El año pasado, en cambio, el aporte de YFF equivale a 7,4% de las exportaciones totales del país.
El principal incremento de las ventas de YPF se originó en Chile, como consecuencia de la habilitación parcial, en
febrero, del oleoducto trasandino, que recién comenzó a operar a pleno a fines de junio. De las exportaciones
realizadas el año pasado, US$ 708 millones correspondieron a petróleo crudo, US$ 130 millones a nafta sin plomo y
US$ 92 millones a gasoil.
Según las previsiones de la compañía, las exportaciones de 1995 podrían estimarse en cerca de US$ 1.200 millones, sobre la
base de que YPF tiene proyectado un nuevo aumento en la producción de petróleo (20%), parte del cual (entre 6 y 7%) se
canalizaría hacia el exterior.
En cuanto a las exportaciones de origen industrial también se esperan mejoras, aunque en este caso mucho más difíciles
de precisar. El panorama de las ventas de manufacturas al exterior se vería en parte favorecido por la creciente debilidad del
dólar en los mercados internacionales, que en la práctica actúa como una devaluación indirecta del peso con relación a las
monedas fuertes, especialmente el marco alemán y el yen.
En la Secretaría de Industria existen compromisos por parte de las empresas, dentro del régimen de especialización
industrial instituido por el decreto 2641/92, de incrementar las exportaciones durante este año en US$ 350 millones sobre
los valores de 1994, que a su vez mostraron aumentos de US$ 280 millones con respecto a 1993.
LAS LÃDERES DE 1994
Entre las diez empresas que más exportaron en 1994, sólo dos exhiben un perfil netamente industrial: Autolatina y
Siderca. Las restantes están vinculadas con la comercialización e industrialización de productos de origen agropecuario,
especialmente aceites.
Autolatina pasó a ocupar el liderazgo exportador entre las terminales de la industria automotriz. Siderca, la
fábrica de tubos sin costura para la industria petrolera, no logró mantener los niveles de ventas al exterior registrados
en 1993 (descendió de US$ 330,1 a US$ 297,1 millones), lo que la hizo retroceder del cuarto al octavo lugar en esta
nómina.
Las menores colocaciones de Siderca en el exterior están relacionadas con un mercado internacional que durante la
mayor parte del año mantuvo un exceso de oferta. Recién en los últimos meses se advirtió una ligera recuperación de los
precios, a medida que fue consolidándose la reactivación económica en los principales países industrializados.
Siderca se caracteriza por ser una de las pocas empresas industriales nacionales de gran envergadura que canaliza la
mayor parte de sus ventas (más del 70%) al exterior, aunque en los últimos meses esa relación se redujo ligeramente, como
consecuencia de la reactivación del mercado interno que trajo consigo la desregulación del sector petrolero.
Si no se tomaran en consideración las otras terminales automotrices (Sevel, Ciadea y Mercedes Benz), habría que llegar
hasta el puesto 28º del ranking para encontrar una empresa no vinculada con los productos tradicionales.
Se trata de otra compañía del grupo Techint: Siderar, que aglutinó a diversas firmas del holding, entre las que se
encuentra la ex Somisa, sometida a un profundo proceso de reestructuración para mejorar la calidad de su producción y
reducir los costos operativos.
Las exportaciones de Siderar, constituidas básicamente por laminados en frío elaborados en la ex planta de Propulsora
Siderúrgica, en Ensenada, sumaron US$ 92,9 millones, un nivel que este año podría llegar a US$ 100 millones debido a las
mejores condiciones que exhiben los mercados internacionales. La empresa complementó las exportaciones con productos
galvanizados y laminados en caliente, que en conjunto absorbieron 15% de sus exportaciones totales.
En el puesto 29º se ubica la fábrica de aluminio Aluar con US$ 87,2 millones, una cifra que podría superar con cierta
holgura este año debido a la valorización del producto en los mercados internacionales, que en algunas semanas de este año
llegó a tocar US$ 2.100 la tonelada, mientras que a mediados de 1994 se mantenía en cotizaciones 30% inferiores.
En la industria de la alimentación se destaca Sancor, que con US$ 35,8 millones prácticamente duplicó sus
exportaciones de 1993 (US$ 18,1 millones), lo que de alguna forma revela las nuevas condiciones en el mercado
brasileño a partir de la implantación del plan Real. Las ventas a Brasil estuvieron compuestas en su casi totalidad por
leche en polvo y quesos.
En lo que va de este año, las ventas a Brasil continuaron exhibiendo un ritmo muy satisfactorio, que podría elevar las
exportaciones totales de la empresa a más de US$ 50 millones.
Su principal competidora en el mercado local (Mastellone) también muestra un impulso significativo en sus
exportaciones (US$ 16,2 millones), que estuvieron constituidas principalmente por leche en polvo y manteca.
LOS TRADICIONALES
Las exportaciones de productos tradicionales (granos, aceites y subproductos) alcanzaron en 1994 a US$ 5.000 millones,
lo que equivale a una tercera parte del total del país (US$ 15.740 millones). El principal exportador de este sector continuó
siendo Cargill (US$ 704 millones), que en materia de oleaginosos colocó en el exterior 410.278 toneladas (261.839 de soja
y 148.439 de girasol), con un ingreso de US$ 296 millones. En granos también mostró una gran actividad. Exportó 1,6
millones de toneladas, constituidas básicamente por 700.000 de maíz, 400.000 de trigo pan y 300.000 de soja. En cuanto a
subproductos, mantuvo una fuerte participación, con un total exportado de 1,2 millones de toneladas.
La principal intervención de su escolta, Nidera, en el mercado fue a través de los granos, fundamentalmente trigo pan,
maíz y soja, que le aportaron en conjunto un ingreso algo superior a US$ 200 millones, mientras que los subproductos
agregaron a esa cifra US$ 111 millones.
Aceitera General Deheza concentró sus ventas al exterior en los aceites de girasol, soja y maní, particularmente de los
dos primeros, que en conjunto sumaron 228.000 toneladas (171.400 de soja y 56.600 de girasol), mientras que el de maní
aportó 27.600 toneladas.
Los otros dos gigantes del sector son La Plata Cereal (US$ 320 millones) y Vicentin (US$ 313 millones); en ambos
casos, las exportaciones provinieron sobre todo de los pellets y aceite de soja.
