MINA FLOTANTE.
El grupo sudafricano De Beers ha encontrado la manera de aspirar una fortuna del fondo del mar. A diecisiete millas náuticas de la costa de Namibia y con técnicas que nada tendrían que envidiarles a las películas de ciencia ficción, se hallan recolectando diamantes en el lecho marino, 125 metros más
abajo. De Beers, líder mundial en el negocio, está llevando la tecnología minera hasta sus límites, para explorar y recoger decenas de miles de minúsculas piedras preciosas.
De Beers Marine, subsidiaria del grupo, es la única compañía que opera a esas profundidades. Las piedras objeto del deseo exhiben una antigüedad que ronda los 60 millones de años, y deben haber navegado unos 1.500 kilómetros arrastradas por el río Orange.
DBM ha gastado aproximadamente US$ 200 millones para comprar y acondicionar los siete buques que ha aplicado al emprendimiento, y más de US$ 50 millones en la exploración que lleva a cabo desde 1991. Cabe señalar que la mera operación de una nave como el Debmar Atlantic se lleva la friolera de US$ 6 millones al año. A pesar de eso, la mina marina cuesta bastante menos que los US$ 500 millones de inversión necesarios para montar una similar en tierra firme.
SUEÑOS DE BOLSILLO.
La visión de un mercado multimillonario para los comunicadores personales de bolsillo que en su momento llenó de excitación a la industria informática se ha transformado en un espejismo. Entre las compañías que esperaban sacar buen provecho de la aparición de esa nueva categoría de productos electrónicos -dispositivos pequeños que combinan algunas de las funciones de una PC con
las de los teléfonos celulares y fax- crece ahora el consenso de que llevará varios años antes de que las ventas comiencen su despegue.
El desencanto despuntó cuando el publicitado Newton de Apple, lanzado un año atrás, vendió apenas unas 100.000 unidades, cifra por cierto bastante alejada de los millones que esperaban colocar. Por su parte Intel -líder en la provisión de chips para microprocesadores- dio por concluido un emprendimiento conjunto con VLSI Technology, otra compañía de semiconductores del mítico
Silicon Valley, para desarrollar chips para comunicadores personales.
A pesar de todo, la mayoría de los ejecutivos de la industria cree que los adminículos se convertirán en un producto de mercado masivo, aunque no en un futuro cercano. Esperan asimismo una expansión de los actuales servicios de telefonía celular, con el agregado de transmisión de datos y, quizá, de posibilidades de video sumadas a la convencional comunicación por la voz. Pero todo sugiere que los fabricantes dispondrán de un largo tiempo antes de que sus sueños de un enorme nuevo mercado se hagan realidad.
LA NEW AGE AL ATAQUE.
A pesar de sus cada vez mejores performances, ni Coca- Cola ni PepsiCo se pueden dar el lujo de ignorar el gusto cambiante de los consumidores. En los últimos años, el incremento de la conciencia saludable del público estadounidense ha mostrado algunos signos de alejamiento de sus clásicas y
azucaradas colas. En un principio, el movimiento se orientó hacia las versiones dietéticas de ellas, pero ahora el área de crecimiento más importante se da entre las bebidas “naturales”, conocidas como bebidas New Age, tales como jugos de fruta y tés helados. Una fuerza emergente en esta ola es Snapple Beverages, una fábrica que ha capturado el favor de sus clientes con tragos como Té Helado a la Frambuesa, Sorprendente Jugo de Uvas o Locura de Coctel de Mango.
VEDO CONFERENCIAS.
El acuerdo celebrado entre AT&T e Intel para desarrollar y comercializar el DVC (Desktop Video Conferencing) parece destinado a incrementar la adopción de sistemas electrónicos de encuentros personales. El trato, que asocia al más grande productor mundial de chips y la compañía líder en telecomunicaciones en Estados Unidos, da la sensación de haber desactivado una eventual guerra de standards dentro de la industria de las videoconferencias que hubiera dañado por igual a proveedores y usuarios.
James Cosgrove, director general para servicios multimedia de AT&T, dijo que los clientes y productores de equipos podrán invertir en este terreno sin temor de quedar atrapados en un callejón tecnológico sin salida. Sin embargo, algunos expertos de la industria reaccionaron de modo algo renuente, argumentando que el acuerdo tiende más bien a complicar la materia antes que a promover la idea de un único y amplio parámetro industrial.
Las videoconferencias -encuentros electrónicos donde las imágenes de los participantes y documentos son transmitidos a través de las líneas de telecomunicación junto con la conversación- están ya firmemente establecidas en muchas compañías internacionales. ICL, la industria de computación con base en el Reino Unido, por ejemplo, sostiene encuentros de management
semanales con Fujitsu, su matriz de Tokio, merced a este sistema.
