sábado, 14 de marzo de 2026

    De los papeles a la práctica

    Con la llegada de los primeros aportes, la corriente inversora de las AFJP´s tomó cuerpo e impulso.

    De las hipotéticas carteras se pasó a la constreñida realidad. Existían interferencias entre las instrucciones de la Superintendencia (SAFJP) y la situación de los mercados. Salvarlas exigía -más que nunca- de un equipo de hombres y mujeres bien entrenados, capaz de detectar las posibilidades

    ocultas en la ley sin arriesgar los fondos de los afiliados.

    La mayoría de las administradoras formaron portafolios conservadores. “Algunos no sólo fuimos cuidadosos en las estrategias del armado de las colocaciones para disminuir la volatilidad”, apunta Marcelo Perri, gerente de Inversiones de Consolidar, “sino también en la selección de las estrategias y

    los títulos. Intentamos no encontrarnos con sorpresas”.

    Hubo, ante todo, una gran cantidad de inversiones en renta fija y valores de bajo riesgo.

    “Posiblemente, el corazón de los portafolios no sufrirá cambios rotundos. Surgirán oportunidades para diversificarlos aún más”, señala Marcelo Otermin, gerente de Inversiones de Prorenta. “Salvo que cambie en forma sustancial el panorama actual, no se modificarán las políticas; puede cambiar, sí, una parte de su composición.”

    Ante la escasez de instrumentos, casi todos tuvieron problemas para ubicar 22% de las carteras. “En realidad, ese segmento era difícil de aplicar, y ahí radicó la diferencia”, explica Ricardo Bluthgen, gerente de Inversiones de Activa. “Desde mi óptica, era interesante aprovechar las revaluaciones y

    devaluaciones de la plaza.”

    CUESTION DE LEY..

    Esta actividad plantea un objetivo distinto del de todos los negocios que se dieron hasta ahora en el país. Su fin es permanecer en el tiempo. Con excepción de las personas que se jubilen por invalidez, los afiliados tienen una vida laboral promedio de 30 años. “Todos operamos interpretando de la

    mejor manera las normas de la SAFJP”, comenta Perri. “Por su parte, el ente regulador fue bastante flexible. No controló la composición de los portafolios hasta fines de agosto; de esta forma, cada administradora alcanzó el riesgo que quiso.”

    Según las estadísticas oficiales, los grupos previsionales habrían recibido $ 95 millones para colocar, durante el primer período, en el mercado de capitales. Las AFJP´s calculan, en cambio, entre 80 y 100 millones. Para septiembre, dicen, la suma se habría incrementado entre 10 y 15%, y el stock rondaría

    los 200 millones.

    En líneas generales, los portafolios coincidieron en cuatro puntos. Nadie dejó de realizar colocaciones en títulos públicos nacionales y provinciales, plazo fijo y Fondos Comunes de Inversión.

    Como era lógico y previsible, 50% del cupo de instrumentos de oferta pública nacional fue empleado a pleno, tanto en su modalidad de investment account (25%) como en trading (25%).

    Aunque la posibilidad de adquirir a vencimiento era optativa, las administradoras la aprovecharon sin excepción. Esta operación tiene en cuenta la tasa de retorno del título y no considera las fluctuaciones de la plaza. Así, se restringe la liquidez y se logra un mejor rendimiento.

    PUNTO DE ATRACCION.

    También existió cierta correlación en los valores escogidos. En investment se realizaron operaciones con los de larga duración (Pre, FRB y Bocones), mientras los de menor plazo (Bonex, Bote y Bocrex) se compraron con el otro 25%.

    “Cuando empezamos a operar, no existían títulos públicos provinciales o municipales calificados.

    Entonces, la Superintendencia amplió ese rubro de 5 a 15%”, afirma Eduardo Rondina, gerente de Estudios Económicos y Financieros de Activa. “Luego, incluyó a las cédulas hipotecarias del Banco de la Nación.”

    Esa variación se ejecutó casi sobre fines de agosto. Los grupos volcaron entre 4 y 15% de sus carteras en esas letras. “Nuestro caso fue distinto. Destinamos a esos documentos casi 35%”, afirma Julio Valdez, gerente general de Nación, “pues tenemos la obligación de invertir en economías regionales.

    Estos papeles son la única forma de cumplir con ella, por el momento”.

    Con esos instrumentos se verificaron también grandes distorsiones en los precios, porque se las podía comprar a vencimiento.

    En los casos de investment, la SAFJP tuvo en cuenta una cotización diferente de la del mercado. Esta situación provocó una baja de algunas cuotas partes. “Claramente, la instrucción 60 daba a entender una forma de evaluación distinta de la aclarada en la 72. La Superintendencia obligó a valuar esos títulos a término a un precio promedio que ella calculaba”, señala Liliana Ferreiro, directora de Inversiones de Previnter. “En muchas ocasiones, difería bastante del vigente en la plaza. Además, no sólo se descontaban ciertas transacciones, sino que se trasladaban los valores en dólares a pesos, según el tipo de cambio transferencia comprador del Banco de la Nación.”

    ASIGNATURA PENDIENTE.

    Ese procedimiento originó pérdidas o ganancias el día de compra y tendió a aumentar la volatilidad.

    Actualmente, la SAFJP estaría reviendo la medida. Permitiría crear un fondo de fluctuaciones para descontar las variaciones a lo largo de la vida del papel.

    La manzana de la discordia fueron las Obligaciones Negociables (ON). “La relación riesgo-retorno- liquidez de ciertas ON era inaceptable”, señala el gerente de Anticipar. “Además, al desprenderse de ellas el resultado entre el precio de compra puede diluir la ganancia de tres meses.”

    Los diversos tipos de Obligaciones ocupan -en conjunto- uno de los cupos más altos del menú. Sin embargo, algunas AFJP´s utilizaron porcentajes pequeños. “Debemos manejarnos con cuidado en esta cuestión hasta que la oferta crezca y los valores sean transparentes”, subraya Daniel Cagnoni, gerente de Inversiones de Máxima.

    “La mayor parte de las emisiones que están en el mercado se hacen a través de Luxemburgo.

    Conseguir aquí una a buen precios fue, a fines de agosto, una tarea titánica”, dice Liliana Ferreiro.

    “Recién ahora algunas tramitan sus listados en la Bolsa local, pero es un proceso lento.”

    PEQUEÑOS CIRCUITOS.

    En contrapartida, las administradoras emplearon hasta el tope la cuota de plazo fijo. Los períodos más demandados fueron 30, 60 y 90 días. La excepción fue Prorenta. Prefirió colocarlos a 150 y 180.

    “En general, no pensamos que la tasa en pesos suba”, acota Martín Benegas Lynch, gerente de Inversiones de Siembra. “Pero al colocar a períodos extensos no se pierde la posibilidad de renovarlos por porcentajes mayores.”

    Las tasas rondan entre 11 y 13%. “La diferencia entre las colocaciones en pesos con las que se hacen en dólares justificaba optar por las de moneda nacional”, aclara Cagnoni. “Se logra entre 4 y 5 puntos a favor.”

    El número de entidades entre las que se repartieron las colocaciones fue dispar. Y esto se relaciona de manera directa con los montos. De este modo, las medianas y pequeñas las distribuyeron entre tres y seis bancos. Los más grandes las diversificaron en alrededor de 20.

    “Fijamos un cupo por debajo del que establece la Superintendencia y calificamos in house a los bancos”, aclara Julio Valdez. “Atomizamos el dinero entre 18 y 20 instituciones financieras. El esfuerzo fue mayor, pero minimizamos más los riesgos.”

    Los Fondos Comunes de Inversión fueron otro instrumento ampliamente utilizado. “La mayoría acudimos a los FCI para depositar la liquidez”, agrega la directora de Previnter. “Uno de los inconvenientes propios del inicio era el pago de las comisiones y del costo del seguro, que representan una proporción importante. Por eso, se debía manejar con cuidado la disponibilidad de

    fondos.”

    NEGOCIOS RIESGOSOS.

    Las aguas se dividieron al llegar a la Bolsa. Algunas administradoras prefirieron abstenerse. “Al iniciar una actividad es difícil tomar un riesgo significativo en acciones. Nadie quiere que la cuota parte peligre”, afirma el ejecutivo de Siembra. “Hoy por hoy, esos papeles exhiben una volatilidad mayor que la de los instrumentos de renta fija.”

    Existieron criterios disímiles entre quienes se animaron a entrar en la plaza accionaria. “Debido a la escasez de Obligaciones Negociables decidimos invertir en esos papeles, principalmente en Transportadora Gas del Sur, que da buenos dividendos”, explica Ricardo Bluthgen. “Superó nuestras expectativas (subió 9%) y la vendimos para comprar Bote 10. También adquirimos Pérez Compac y Telefónica de Argentina.”

    Cuando las administradoras salieron a invertir, sólo cinco de esos instrumentos estaban calificados. “No colocamos en acciones una proporción grande, sólo 3%, debido a la volatilidad”, apunta el directivo de Máxima. “Buscamos títulos de bajo riesgo. Nos decidimos por los de servicios.

    ” Así y todo, en septiembre se observó una corriente inversora más importante hacia la Bolsa. Los brokers internacionales golpearon las puertas de las AFJP´s. Al parecer, recibieron respuesta positiva sólo de una. Aunque las instrucciones permitían colocaciones en el exterior, no se podían ejecutar.

    Las plazas no organizadas no están autorizadas. En ellas se negocia un flujo considerable de títulos de Estados y sociedades del exterior.

    “Hasta el presente, la letra de reglamentación no las permite totalmente. Sin embargo, existen ventanas para ejecutarlas”, comenta Benegas Lynch. “Se puede hacer algo con bonos corporativos extranjeros en la Bolsa de Nueva York.”

    IMAGEN Y SEMEJANZA.

    Algunos expertos opinan que a las AFJP´s de menor tamaño -que manejan volúmenes de 2 o 3 millones- les resulta más fácil lograr altos rendimientos. Las otras deben moverse con cautela. “Ahora no se ve porque los fondos no son de grandes proporciones. Pero al manejar más dinero, podrán hacer oscilar los precios”, apunta el gerente general de Nación. “Entonces, una AFJP de peso o mediana puede desequilibrar la plaza.”

    “En general, nos movemos con pies de plomo”, señala Rondina. “Las utilidades fueron bastante parejas”. Generalmente, rondaron entre conservar el capital y un rendimiento de 1,5%. Los resultados de Anticipar fueron distintos. Su rentabilidad de agosto fue de 3,8%.

    “Los logros del primer trimestre son irrelevantes; como lo es proyectar la ganancia futura sobre la base de las inversiones de hoy”, remarca Marcelo Otermin. “El mercado en su conjunto está -más o menos- de la misma manera.”

    Una esperanza asoma en el horizonte de las AFJP´s: el crecimiento de la oferta de herramientas y el surgimiento de otras nuevas. Si esto no ocurre, advierten los expertos, más de uno se verá en la necesidad de aceptar un grado creciente de volatilidad en su portafolios. Lo que implicaría asumir riesgos innecesarios en fondos con un promedio de manejo de 30 años.