El banco utiliza algunos de sus recursos para hacer algo más que simplemente negocios. Es, de algún modo, la función del mecenas de la antigüedad. Si los jóvenes son los que construirán el futuro, creemos que hay que trabajar, transmitirles las malas experiencias para que no se repitan y las buenas para que las conozcan”, afirma Ekkerhad Wagner, gerente general del Deutsche Bank.La investigación que cristalizó en la edición del libro La juventud argentina, una comparación de generaciones se realizó conjuntamente con Demoskopia y el Centro de Estudios de la Persona. Los distintos items desarrollados -objetivos profesionales, la familia, la política, la religión, la educación, las drogas, el Sida- surgieron luego de un extenso trabajo de preproducción donde se consultó a jóvenes de Capital Federal y Gran Buenos Aires acerca de sus principales inquietudes.
El trabajo de campo abarcó a más de dos mil jóvenes y llevó casi dos años para su conclusión. Como resultado de la gran cantidad de información reunida, se conformó lo que Wagner da en llamar “proyecto de continuación”.
“Junto con Demoskopia y el Centro de Estudios de la Persona hemos montado una pequeña estructura para poder funcionar como centro de información. El libro es sólo una síntesis del extensísimo banco de datos que se formó.” Esta estructura está dispuesta para recibir las consultas de todas las instituciones, tanto privadas como estatales. Wagner insiste en afirmar que “no quisimos
dar recetas, para hacer este trabajo dejamos afuera cualquier tipo de preconcepto. Sólo se intentó sacar una foto de los jóvenes aquí y ahora”. También se planea contextualizar el estudio con datos obtenidos de investigaciones similares en Europa y Estados Unidos. Acerca de los próximos pasos a seguir, Angela Beherendt, de Asuntos Institucionales, reconoce que “uno de los sueños es ampliar el estudio a todo el país, para que realmente sea completo. El problema es el costo, ya que en el interior costaría dos veces y media más que en Capital Federal y Gran Buenos Aires”.
Estímulo al Arte.
El Deutsche Bank también es reconocido por sus aportes a las artes plásticas. Durante 1993 se realizó el Concurso de Arte Joven (Ecología), al cual se presentaron 714 trabajos, y cuyo primer premio correspondió a Oscar Suárez, un mendocino residente en Córdoba. De las 34 obras finalistas, 31 recorrieron los museos de Mar del Plata, Santa Fe, Mendoza y Córdoba.
“Tuvimos una repercusión increíble en el interior”, apunta Beherendt, “todas las exposiciones fueron espontáneas, la gira no estaba prevista pero nos llamaron de todas partes”. Acerca de las posibilidades de apadrinar otras disciplinas artísticas, Wagner afirma que “tenemos un presupuesto cercano a los US$ 200.000, no se puede hacer todo si se quiere hacer algo sustancial”.
Por último reconoce que “tenemos que rechazar muchos proyectos que nos proponen diariamente, pero preferimos hacer poco y bien. Además -sonríe- yo también soy banquera y de vez en cuando tengo que dedicarme a los negocios”.
