domingo, 21 de junio de 2026

    El viaje de Bill Gates a las galaxias

    El legendario creador de la compañía Microsoft acaba de asociarse a un magnate de la telefonía celular para empezar a desarrollar lo que muchos consideran una visión genial y otros tantos califican de pesadilla. Se trata de llevar el proyecto de la autopista electrónica a alturas jamás previstas. A través de 840 satélites, el mundo entero quedaría conectado de manera eficiente y barata a los más sofisticados servicios de telecomunicaciones.

    La idea parece fascinante, pero los antecedentes cercanos no parecen tan prometedores. El publicitado acuerdo entre Bell Atlantic y TCI (la mayor compañía norteamericana de TV por cable) se hundió hace dos meses, y con él un proyecto de fusión de US$ 22.000 millones encaminado a construir la gran autopista para la televisión interactiva. También naufragó un plan similar, más

    reciente, pergeñado entre Southwestern Bell y Cox Enterprises.

    En ambos casos, los protagonistas argumentaron que sus intentos no podían prosperar bajo el peso de las antiguas y nuevas regulaciones del gobierno estadounidense (que ordenó, hace poco, recortar las tarifas de la televisión por cable). Lo cierto es que la incertidumbre en torno de la viabilidad económica y las dimensiones reales del mercado de estos megaproyectos viene sembrando de baches el camino hacia la supercarretera informática. Quizá se requiera la audacia de un Bill Gates para poner esta formidable maquinaria en marcha.

    Se trata, en parte, de 2001, odisea del espacio, y en parte de La guerra de las galaxias. Pero los críticos dicen que el proyecto de US$ 9.000 millones de Bill Gates y Craig McCaw de lanzar 840 satélites de comunicación podría terminar pareciéndose a Perdidos en el espacio.

    “La gente es demasiado escéptica, debido a las enormes dificultades y a cuestiones tales como de dónde va a provenir la financiación”, dice Joseph S. Kraemer II, director gerente a cargo del departamento de consultoría de Electronic Data Systems. “Esa es, más o menos, la creencia popular”.

    Paradójicamente, no más de un año atrás, la creencia popular habría sido alabar a Gates y McCaw por su visión.

    Pero el escepticismo sobre la supercarretera de la información crece a medida que se demoran otros proyectos de alto perfil, y alto costo.

    Los críticos cuestionan la capacidad para conseguir financiamiento, para lanzar y manejar un sistema, que es tal vez la aventura más ambiciosa en su especie que se haya intentado jamás.

    Bill Gates, presidente y director ejecutivo de Microsoft, y Craig McCaw, presidente de Cellular Communications, acaban de dar a conocer sus planes sobre Teledisc Corp., una red global de comunicaciones satelitales que brindaría una multitud de servicios -voz, videoconferencia, multimedios interactivos, datos- a través de 840 satélites. El modelo del servicio tiene semejanzas con la Iniciativa de Defensa Estratégica del Departamento de Defensa, más conocido como Guerra de las Galaxias.

    Teledisc no se propone comercializar los servicios directamente a los usuarios. Lo que prevé es una red abierta para que otros distribuyan sus propios servicios.

    El sistema abriría comunicaciones entre nuevos dispositivos sin cables, pero también serviría para los sistemas existentes de teléfonos cableados.

    Gates y McCaw están decididos a lanzar su odisea del espacio en el año 2001. Pero muchos críticos argumentan que no son muchas las probabilidades de lograr el despegue del proyecto, a pesar de los anteriores éxitos de sus auspiciantes. Gates creó la compañía de software para PC´s más exitosa del

    mundo. McCaw reunió el grupo de sistemas telefónicos celulares más grande del país y el año pasado vendió parte del paquete accionario de McCaw Cellular Communications al coloso AT&T.

    Los dos hombres invirtieron, cada uno, “un par de millones de dólares”, y cada uno tiene algo más de 30% del paquete accionario de Teledisc, la compañía (establecida en Kirkland, en el estado de Washington) formada para manejar la aventura satelital, dijo un vocero de McCaw.

    McCaw es presidente de la nueva compañía, y McCaw Cellular tiene una participación minoritaria en Teledisc a través de una empresa afiliada.

    ¿UN JUGUETE CARO?.

    Aunque Microsoft está avanzando agresivamente hacia la supercarretera de la información, desarrollando programas para ser usados por productos futuros, la compañía no cumple ningún papel en Teledisc, dijo un vocero.

    En realidad, Teledisc es “una inversión personal de Bill”, señaló el portavoz. “La participación financiera (de Gates) es muy modesta. Habría que suponer que McCaw y McCaw Cellular son los que están haciendo gran parte del aporte.”

    AT&T tomará la participación de McCaw Cellular en Teledisc cuando la adquisición de la empresa de telefonía celular se complete durante la segunda parte del año. Pero AT&T, que respalda una variedad de prometedoras tecnologías interactivas, por ahora parece estar dejando el proyecto Teledisc en manos de McCaw.

    Aunque los éxitos de Gates y McCaw son innegables, el de Teledisc está lejos de ser un hecho.

    Es común que los líderes en tecnología obtengan mucho espacio en los medios y gran respaldo de inversores cuando se embarcan en nuevos proyectos, a veces para fracasar.

    El emprendimiento satelital inmediatamente provocó escepticismo en medios científicos.

    Actualmente hay unos 350 satélites activos, la mayoría satélites fijos ubicados en el espacio a unos 15.000 kilómetros.

    Los 840 satélites de Teledisc describirían una órbita a unos 300 kilómetros de la Tierra, eliminando el tiempo que toma la comunicación con satélites distantes.

    Mientras muchas de las otras tecnologías interactivas que se proponen se basan en aplicaciones que generan ganancias, como películas a pedido o compras desde el hogar, Teledisc se propone metas más idealistas. La compañía sueña con usar sus satélites para abaratar los precios de los servicios de comunicaciones a las zonas rurales y remotas del planeta, y llevar al Tercer Mundo al siglo XXI.

    “El servicio universal siempre ha sido el núcleo de la política de telecomunicaciones de este país”, dijo McCaw en una declaración. “Ahora hay una oportunidad de ampliar esta visión para incluir a todos los ciudadanos del mundo.”

    Queda por verse si esa visión está respaldada por un plan de negocios viable o si Teledisc tropezará con los enormes obstáculos de trabajar con gobiernos y con monopolios telefónicos y, a pesar de eso, dar ganancias. Bradley Johnson. Advertising Age.