En telefonía celular, Movicom es líder, si bien este año apareció la competencia. La meta es mantener la delantera, para lo cual cuenta con cuatro años de ventaja sobre su competidor, pero también con “dos socios importantes como Motorola y Bell y un buen management”.
Mauricio Wior, director general de Movicom, reclama otro blasón para su empresa: “Nuestras inversiones son de 1988. Fuimos los primeros en arriesgar en el sector de telecomunicaciones, mucho antes de las privatizaciones”. Desde aquel inicio hasta 1992 las inversiones sumaron US$ 150 millones; en 1993 la compañía invirtió otros US$ 50 millones para aumentar la capacidad del
sistema.
La facturación del último ejercicio superó US$ 150 millones, cifra idéntica a la de las inversiones de los cuatro primeros años. Wior señala que “somos un ejemplo de productividad; desde la existencia del Plan de Convertibilidad, nuestras tarifas tuvieron aumento cero”, y afirma que la aparición del nuevo operador de telefonía celular en Capital Federal y aledaños, Miniphone, “no tuvo ninguna incidencia sobre nuestro desarrollo. Es un fenómeno demorado y habrá que ver por qué comenzaron a operar un año y medio después de tener la licencia”.
Wior alude a los 80.000 abonados de Movicom, en tanto que los competidores, que se hicieron presentes en abril último, aseguran haber conquistado 30.000 clientes.
Los capitales que componen Movicom formaron una nueva empresa para postularse como operadores de la telefonía celular del interior del país.
En el mercado de Capital y alrededores, Movicom piensa en trabajar para mantener el liderazgo con un espíritu de competencia evidenciado en las palabras de Wior: “A Telefónica ya le ganamos una vez” (en alusión al resultado de la licitación de 1988, cuando se concursó la explotación de la primera
telefonía celular en Argentina). Ahora, Telefónica es socia de la mitad de Miniphone.
MINIPHONE .
– Nacidos para Competir –
En marzo último salieron a ganar mercado en la telefonía celular de Capital. Ofrecieron ventajas económicas a los clientes y la respuesta fue una avalancha.
La gente de Miniphone está contenta con sus errores de cálculo. Y no es para menos: pensaban obtener 10.000 clientes en su primer año de vida pero dicen que llegaron a 30.000 en apenas seis meses, desde el debut, el 9 de marzo último, hasta septiembre. Cuando cumplan un año, en marzo de 1994, esperan llegar a 50.000 clientes.
Para Elías de la Cruz, director general de Miniphone, “no fue un error de cálculo: se abrió un servicio que antes no existía, hubo una baja sustancial de los precios, se tumbaron una serie de barreras y apareció una demanda potencial que estaba escondida”.
“Nosotros no nacimos como monopolio. Nacimos para competir”, dice De la Cruz, aludiendo a la presencia de más de cuatro años de Movicom, que estaba sola en el mercado.
Para conseguir que sus pasos iniciales fueran exitosos, Miniphone lanzó su servicio con ventajas tentadoras: no conexión gratuita, instalación inmediata, amplia gama de aparatos con opciones de precio entre $ 300 y 1.000.
Según el directivo de Miniphone, todas sus tarifas son menores a las de la competencia, y destaca que el modo de facturar por cada 10 segundos -en lugar del minuto- produce grandes ahorros a los clientes.
El 9 de marzo de 1993, día cero de Miniphone, las inversiones ascendían a US$ 42 millones. Desde entonces y hasta septiembre se inyectaron otros US$ 18 millones. En la partida había 100 empleados, hoy llegan al doble. “Una empresa de telefonía celular, en el mundo, demora entre 18 y 24 meses
para equilibrar sus gastos; aquí ya estamos en azul -asegura Elías de la Cruz-, y además se reinvierte 100%”.
Miniphone es el resultado de una sociedad entre Telefónica Argentina y Telecom. Para De la Cruz, esto da solidez financiera, “ambas conocen muy bien el negocio telefónico, y además demuestra que reinvierten”.
La empresa comenzó a cobrar derecho de conexión, al parecer abrumada por la demanda.
“Decidimos poner un alto para que nuestro crecimiento fuese sano”, explica De la Cruz, quien promete que en 1994 se invertirán US$ 60 millones, la mayor parte destinada a ampliar la capacidad de transmisión.
LAS NOVEDADES.
Algunos de los servicios llegados y los que están por llegar son:
El 0800. Es el código para llamadas con cobro revertido: paga la comunicación quien la recibe. El método tiene añares en otras latitudes. Resulta atractivo para las empresas que desarrollan televentas, tele-marketing, servicios de postventa, y además números de orientación, de ayuda al consumidor. Un cliente potencial puede llamar gratis para pedir las características de una mercancía y hasta puede llegar a adquirirla desde su casa. Es una nueva forma de hacer negocios que tuvo rápida aceptación, pero se espera un mayor desarrollo.
Discado Directo Entrante. Es el sistema para grandes empresas, mediante el cual se sortea a la operadora, marcando a continuación del número telefónico el interno de la persona buscada.
Redes Privadas Virtuales. Otra oferta para empresas que estará disponible a partir del año próximo y permitirá comunicarse con un punto distante a través de líneas internas (caso típico: entre las oficinas ubicadas en el centro y la fábrica en el Gran Buenos Aires o en Córdoba).
Telefonía Personal. Es el nombre del servicio que se desarrollará entre 1994 y 1996. Consiste en desviar las llamadas hacia el lugar donde esté la persona buscada, mediante una tarjeta telefónica personal que se implanta en el aparato más cercano; esto se aplica tanto dentro de un edificio, como si el poseedor de la tarjeta se desplaza a otro sitio de la ciudad, el país o el mundo.
STARTEL.
LOS SERVICIOS DE ULTIMA GENERACION.
Desde remozados télex hasta las flamantes videoconferencias, pasando por el tentador mercado de la transmisión de datos, el objetivo de esta empresa es comunicar.
Startel es otro fruto de la sociedad entre Telecom y Telefónica, con un grupo de empresas radicadas en el país, como Citicorp, Techint, Pérez Companc y J. P. Morgan. Su especialidad es la prestación de servicios en informática y telecomunicaciones, entre ellos, transmisión de datos, télex, radiotelefonía
terrestre o móvil marítima y aeronáutica y, desde abril pasado, videoconferencias.
Enrique Jalle Pérez, director general de Startel (Servicios Argentinos de Telecomunicaciones), recuerda que desde su creación en 1990 se invirtieron en la empresa US$ 40 millones, y existen planes para disponer otros US$ 25 millones durante 1994.
Las expectativas de desarrollo están en el segmento que corresponde a transmisión de datos. “En este país está todo por hacer en ese campo”, asegura Jalle Pérez, quien espera una mayor expansión de la demanda; estima que tendrá una media de crecimiento de 30% anual.
El futuro del volumen tiene que ver con el incremento de empresas informatizadas y la adaptación al uso de nuevos instrumentos. Pero será la multiplicación de servicios de datos lo que acompañará el crecimiento. Cada vez habrá mayor diversidad de bancos de datos, correo electrónico, sistemas de
comunicación comercial, reservas automáticas. “Estos servicios inducen a un mayor uso”, especula el director de Startel.
Telecompras es otra de las perspectivas en las que incursionará Startel, además de operaciones bancarias a distancia, o “banco en casa”.
Una de las novedades es el servicio de videoconferencias, habilitado no hace mucho. Startel tuvo que adquirir su propio espacio satelital para este uso. El servicio tendrá aplicación lenta, por ahora, ya que se necesita la capacidad de transmisión que dan los sistemas digitalizados, así que la difusión del uso de la videoconferencia será paulatino mientras la digitalización avanza.
NOVEDADES Y CLASICOS REMOZADOS.
El télex es un viejo comunicador de mensajes escritos, pero ahora una especie de lifting lo remozó y es más eficiente y fácil de operar, ya que se integra a la PC mediante un periférico. El uso del télex está muy establecido en el mundo de los negocios y sigue teniendo importancia por la validez legal de los textos o documentos transmitidos por este medio.
La vinculación del télex a la PC, en lugar de utilizar la máquina teletipo, lo hace más versátil; se puede programar el envío para el horario que elija el remitente, y ya no hace falta el picado de la cinta que exige la teletipo. En el caso del servicio de Startel, el télex permite acceder a la red Arpac.
La Argentina tiene 11.800 abonados a télex, mientras que en el mundo hay aproximadamente 1.800.000.
La red Arpac de datos es un servicio de telecomunicaciones destinado a transmisión informática y teleinformática. Además, abre el acceso a bases de datos nacionales e internacionales de más de 100 países. La información consiste en cotizaciones en los mercados financiero, cambiario, bursátil y de
materias primas, estadísticas, Boletín Oficial, resoluciones, impuestos, leyes, comercio exterior, ferias y congresos, y titulares de las noticias del día. Startel brinda asesoramiento, provisión de equipos, mantenimiento y supervisión de la red. Bancos, empresas y oficinas gubernamentales son los principales usuarios; también ofrece alternativas en educación e investigación.
El servicio móvil marítimo y aeronáutico se presta en VHF, HF y MF y permite establecer desde embarcaciones, en cualquier lugar del mundo, comunicaciones con abonados telefónicos o con otras embarcaciones.
El servicio radiotelefónico terrestre fijo y móvil permite el acceso a la red telefónica a través de las radioestaciones de Startel; el medio es vital en localidades que no cuentan con otros modos de comunicación.
Startel comenzó a ofrecer el servicio de videoconferencia en abril último. Este medio permite sostener comunicación audiovisual entre dos puntos distantes. Se aplica en reuniones empresarias, ya sea dentro de un mismo edificio o entre oficinas remotas; para presentación de productos a nivel nacional o internacional, o en conferencias. La instalación de equipos demanda inversiones de entre US$ 30.000 y 70.000, según la configuración que se necesite. Ese valor incluye la cámara de televisión, el monitor y el codec, la pieza que permite la digitalización y comprensión de la imagen y el sonido. Startel ofrece además salas públicas que se alquilan a un costo de $ 400 por hora. Este valor incluye las dos salas ubicadas en los puntos que realizan la comunicación.
TELINTAR.
– Ya No Existe la Larga Distancia –
El lenguaje cambia: ahora se dice comunicación internacional. Y la tecnología progresa. Un delgado cable submarino de fibra óptica unirá al país con el mundo y permitirá hacer 40.000 llamadas simultáneas.
Algo más de mil personas manejan las comunicaciones internacionales entre Argentina y el mundo.
Esa es la dotación de personal de Telintar, la operadora de telecomunicaciones internacionales surgida tras las privatizaciones. Su capital lo integran, por partes iguales, Telefónica y Telecom.
Las inversiones de Telintar están dirigidas fundamentalmente a montar una red digital global, con enlaces terrestres, satelitales y por cable submarino. El objetivo se alcanzará entre 1994 y 1995, cuando culminen una serie de proyectos iniciados poco después de formada la empresa.
El gerente general de Telintar, Juan Tomassoni, habló con MERCADO acerca de la empresa, y de su papel en la reconversión de las telecomunicaciones en la Argentina.
– Por un lado hay planificación, pero por otro están las metas que fijan los pliegos de privatización.
¿Cómo se relacionan ambas cosas?
– En algunos casos se superan las metas. En otros se está en término. Cuando las operadoras se aproximaron a la realidad surgieron grandes imprevistos. El estado de la planta externa telefónica, el cableado, estaba en una situación espantosa. En la mayoría de los casos hubo que tirar todo.
– En el caso de Telintar, ¿cuál es el nivel de cumplimiento de las metas?
– Estamos en la implementación del cable submarino Unisur, que va a vincular a la Argentina con el resto del mundo. Este era un proyecto que estaba en una etapa muy preliminar cuando se privatizó la empresa, y se concreta, se plasma en esta gestión. Ese cable nos va a permitir tener una capacidad adicional muy alta en relación a la existente. Estamos agregando unos 46.000 circuitos, totalmente digitalizados, porque el cable será de fibra óptica.
– El cable submarino no era una meta exigida por la privatización, ¿a qué se debe que asuman este proyecto?
– Hay dos factores. Uno externo y otro interno. En el externo hay una tendencia, una corriente muy fuerte para desarrollar capacidad internacional a través de cables de fibra óptica. Europa, Estados Unidos, la cuenca del Pacífico están recibiendo importantes inversiones con este fin. En Latinoamérica, Brasil en tres años está invirtiendo US$ 600 millones en proyectos de instalación de
fibra óptica; México dispuso US$ 300 millones; Chile prácticamente tiene cableado todo el país. Hay una tendencia internacional a mejorar y ampliar la capacidad.
En lo interno, la demanda del servicio de comunicación internacional es una curva creciente. La cuestión no es acelerar los plazos, sino cumplirlos.
– ¿Cuál es la razón por la cual se invierte en proyectos como el cable submarino, existiendo la posibilidad de comunicarse mediante los satélites?
– El cable tiene ventajas. Es más fácil y más barata su instalación, comparada con otros sistemas.
Desde el punto de vista del mantenimiento tiene una confiabilidad mayor. El satélite impone acuerdos de transmisión entre los que lo utilizan, el cable simplemente vincula sin intermediación.
Las grandes distancias que hay que recorrer para subir y bajar del satélite limitan algunos servicios.
Todo esto se supera a través de la fibra óptica. Yo diría que el satélite reemplaza al cable de cobre, puesto que ofrecía una tecnología superior. Y ahora viene la fibra óptica, que permite la transmisión digital y supera al satélite. Hay muchos satélites en el aire, existe puja por capacidad, algunos
satélites están saturados, el lanzamiento es sumamente costoso. La fibra óptica se instala, se entierra y las posibilidades de corte son mínimas comparadas con el satélite.
– ¿El cable submarino sería la inversión más importante de Telintar?
– Sí. Tenemos una serie de obras. Estamos digitalizando todas las portadoras satelitales, es decir la planta de Balcarce y Bosque Alegre (Córdoba). Así que estamos en todo un programa de transición a la digitalización que termina a fines de 1994.
Estaríamos en ese momento en 100% de transmisión digital, y no son muchos los países que tienen todo su sistema digitalizado.
DE LAS TONINAS AL PLANETA TIERRA.
Las Toninas, nombre de un tramo de playa de arena de 4 o 5 kilómetros en las Playas del Tuyú, será a partir de abril de 1994 el punto de partida del cable submarino de fibra óptica por el que saldrán y entrarán a la Argentina 40.000 llamadas internacionales simultáneas.
El cable submarino Unisur partirá desde Las Toninas hacia Punta del Este, Uruguay, y desde allí a Florianópolis, Brasil. Las obras insumirán US$ 75 millones. Telintar participa con 36% de la inversión; el resto es capital de Brasil, Uruguay y varias empresas internacionales.
Desde Florianópolis, el cable se une a la red de fibra óptica de Brasil, para llegar hasta Recife, en el norte, y de allí conectarse con otros tendidos hacia los Estados Unidos y finalmente a Europa y el Pacífico. Todo esto es posible en el marco de los acuerdos internacionales que tienden redes con el fin de interconectar al mundo.
Por ejemplo, habrá un tendido entre Las Toninas y Las Cuevas, Mendoza, para permitir el tránsito ida y vuelta a Chile, que de este modo se conectará mundialmente.
Telintar participa del proyecto de la Red Digital Global. En el tendido del cable submarino Américas-
1, que va desde Fortaleza, Brasil, hasta Florida, Estados Unidos, pasando por Trinidad, Venezuela y St. Thomas, la inversión total es de US$ 278 millones, y Telintar aporta US$ 15,3 millones (5,53%).
Para llegar hasta México y Europa, Telintar participa del tendido del Columbus II, lo que le demandará una inversión de US$ 8,3 millones, 2,32% del valor de la obra.
