miércoles, 1 de abril de 2026

    Sorpresas en las 500 empresas más rentables (parte II)

    Para confeccionar este listado de las empresas más rentables se requerían más datos que los que habitualmente recoge MERCADO en este tipo de trabajos. Hacía falta -para cada empresa- trabajar con el último balance cerrado en 1992, y consultar cada uno de ellos para establecer: primero, si había utilidad; segundo, determinar el patrimonio neto; y tercero, hacer la relación entre ambos elementos para establecer la rentabilidad expresada en términos porcentuales.

    El lector advertirá que el ranking tiene seis columnas: la primera, con la posición que cada firma ocupa en el listado; la segunda, con el nombre de la empresa; la tercera, la rentabilidad expresada en porcentaje; cuarta, la utilidad neta del ejercicio, en miles de pesos; quinta, el patrimonio neto, también en miles de pesos; y sexta, la actividad a la que se dedica cada una.

    Para un trabajo de esta magnitud hacían falta especialistas de primer nivel y un banco de datos único. Así se contrató a Dun & Bradstreet, la mayor empresa mundial de información comercial y calificación de riesgo con una trayectoria internacional de 152 años, y presente en la Argentina desde hace casi un siglo.

    Antes de encarar la tarea de búsqueda de la información, Dun & Bradstreet debió diseñar un software especial que tuviera en cuenta los objetivos del trabajo. Una vez que se contó con esta herramienta fue posible localizar primero a las que tenían utilidades, y luego a todas aquellas que en la relación

    utilidades/patrimonio neto dieran un índice elevado.

    A partir de ahí, hubo que contabilizar las que ocuparon las primeras 500 posiciones. La número 1 tuvo una rentabilidad de 305,8%; y la número 500, de 31,1%.

    Las utilidades netas de estas 500 empresas durante 1992 totalizan $ 979,5 millones; mientras que el patrimonio neto de todas ellas asciende a $ 1.914,9 millones. Es decir que la rentabilidad promedio para las 500 firmas seleccionadas es de 51,1%.

    PATRIMONIO NETO.

    La decisión de elaborar este ranking calculando la rentabilidad sobre el patrimonio neto, en lugar de hacerlo sobre el capital, obedece a que este concepto refleja en su totalidad el verdadero respaldo de la empresa. En él se incluye, por supuesto, el capital representado por las acciones de cada socio.

    Pero, a través de los años, una compañía puede resolver mantener el capital sin variantes, a pesar de haber acumulado buenos resultados, que pueden haber sido distribuidos en su totalidad o mantenidos en disponibilidad para futuras contingencias. De esta forma, el patrimonio se incrementa sin necesidad de variar el capital.

    Cuando las ganancias quedan en la cuenta de resultados se suman a las nuevas que va obteniendo la empresa. Así se conforma lo que en la jerga contable se denomina resultados no asignados, es decir que están disponibles pero sin destino fijo.

    En otras compañías, los directivos, mediante la resolución de la asamblea de accionistas, pueden destinar parte de las utilidades a un fin determinado; por ejemplo, para abonar futuros dividendos, renovar la planta industrial u otros.

    En los años previos al plan de convertibilidad, las partidas contables que tenían como finalidad reflejar el impacto de la inflación sobre los activos físicos de las empresas también se contabilizaban en una reserva especial, que formaba parte del patrimonio neto. Las asambleas de accionistas estaban en condiciones de enviar esa reserva, total o parcialmente, al capital, mediante la respectiva distribución y emisión de acciones en relación proporcional con las tenencias de cada inversor.

    Muchas empresas optaron por esta variante, pero otras no. En este último caso, el capital quedó totalmente descolocado frente al conjunto de las reservas y los resultados acumulados. Por esta causa, el verdadero capital de las empresas, desde el punto de vista de su solvencia y rentabilidad, es el que resulta de sumar al valor de las acciones el conjunto de las reservas (incluidas las de origen inflacionario) y los resultados acumulados.

    EL DEBUT DE LAS SRL.

    Resulta sumamente sugestivo que 115 de las compañías que integran el ranking sean sociedades de responsabilidad limitada (SRL), en lugar de sociedades anónimas. Es la primera vez que en una medición de este tipo aparecen simultáneamente ambos tipos de empresas. Normalmente, los

    estudios se realizan únicamente con compañías que desarrollan sus actividades bajo la forma de sociedades anónimas, que por su envergadura son consideradas mucho más representativas que las SRL. Esto es así, porque en la mayoría de los casos estas últimas están constituidas por integrantes

    de un mismo núcleo familiar y recién se transforman en SA cuando alcanzan una envergadura mayor.

    Desde el punto de vista comercial e industrial, prácticamente no hay diferencias entre una y otra, pero, desde la óptica individual de los socios, hay distinciones importantes. En las SA, los movimientos de incorporación y retiro de socios se realizan con mucha más facilidad que en las SRL.

    Por estas razones y otras de tipo fiscal, las SRL se hallan mucho más vinculadas con negocios que no requieren grandes inversiones de capital; por otra parte, las funciones directivas muchas veces se confunden con las industriales y comerciales y son realizadas por los principales integrantes de la

    sociedad, mientras que en las SA, por lo menos en las de cierta envergadura, la tarea de administrar y conducir la empresa es realizada por terceros.

    LIDERES SECTORIALES.

    Para confeccionar los rankings por rubro de actividad se tomaron en cuenta únicamente las empresas más representativas de cada sector, con un patrimonio superior a $ 1 millón. Es importante aclarar esto, porque debido a esa limitación se excluyeron firmas que exhibían una rentabilidad mayor que

    las que figuran en los respectivos cuadros.

    Esto condujo, además, a que en algunos rubros solamente quedaran una o dos empresas, razón por la cual se optó por excluirlos del ranking sectorial.