miércoles, 29 de abril de 2026

    Alicia en el país de las maravillas

    Alicia Moszkowski es gerente comercial de Alto Palermo Shopping, una de las últimas construcciones del género, que abrió sus puertas hace dos años, y por donde desfilan, cada mes, un millón y medio de personas (un promedio que trepa a dos millones en julio y diciembre, bajo el influjo de las vacaciones de invierno y la temporada navideña).

    Madre de un chico de ocho años y un bebé de tres meses, Moszkowski es abogada y cursó un doctorado de relaciones internacionales en Francia. De regreso a la Argentina en 1980, comenzó a trabajar en la comisión técnica mixta de Salto Grande para el ordenamiento de un programa de desarrollo regional financiado por el BID. Pasó luego a American Express como gerente de relaciones públicas, marketing directo y ventas, un puesto que la llevó a realizar un entrenamiento muy intenso en el país y en Estados Unidos.

    Se incorporó a Alto Palermo seis meses antes de la inauguración del shopping, como gerente a cargo de la política comercial, la planificación y la relación con los locatarios. Desde hace tres meses se dedica exclusivamente a la política comercial.

    “Es un trabajo hacia afuera y hacia adentro, porque el crecimiento del complejo fue tan rápido que hizo falta diversificar las tareas. Tuve que concentrarme especialmente en el marketing, que cada vez tiene que ser más especializado. Yo venía del negocio de las tarjetas de crédito donde se trabaja con un público que no se ve, ni se toca, ni se siente. En un shopping se produce algo muy especial, porque se está en contacto vivo con la gente: se la ve reaccionar y se ve cómo funcionan los programas de incentivo al consumo, la conducta del público frente a determinadas propuestas.”

    Cuando Moszkowski ingresó a Alto Palermo, el perfil de los locatarios ya estaba definido. “En un shopping es necesario buscar con muchísimo cuidado el equilibrio de rubros y servicios. Hay un manejo estratégico que lo diferencia de una galería comercial, donde se puede comprar un local y ponerlo como uno quiere y donde quiere.”

    Un lugar para todos.

    La idea de Alto Palermo apuntó a abarcar un amplio espectro socioeconómico. “La preocupación fundamental fue que no se identificara a Alto Palermo con casas de gusto muy exclusivo y que sirviera en los distintos niveles para toda la familia, la casa, el tiempo libre y los servicios. Por eso hay un banco, una peluquería, cines, restaurantes, un entorno muy completo para que la gente pasee y compre”, señala Moszkowski.

    Las cláusulas contractuales de Alto Palermo exigen a los comerciantes que los precios dentro del shopping no superen a los que rigen en el mercado. El cumplimiento de esta norma se verifica regularmente mediante auditorías “porque un locatario que tiene precios caros está perjudicando la imagen de los otros 199”, afirma Moszkowski.

    Alto Palermo procuró, de esta manera, anular la imagen de los shoppings predominante a principios de los ´90, cuando se suponía que el costo de la infraestructura de confort, seguridad y deslumbrante arquitectura tenía que reflejarse, necesariamente, en precios más altos. “Y nos llevó tiempo modificarla, porque lo que paga este complejo es la cantidad de transacciones que se realizan mensualmente”, explica Moszkowski.

    A fines de marzo del año pasado, Alto Palermo lanzó su propia tarjeta de crédito, de la que ya hay más de 10.000 usuarios. “Es una manera de captar la fidelidad del público y, por otra parte, constituye un instrumento de pago novedoso y conveniente ya que cada vez que alguien la utiliza está generando puntos a su favor, que luego se traducirán en beneficios, como un sistema de millaje.” Esta política se suma a una campaña intensa y continua de promociones e incentivos al consumo, a través de una fuerte inversión publicitaria.

    Alicia Moszkowski se muestra optimista sobre el desarrollo de este centro, propiedad de los grupos Pérez Companc e Ilver Shop, en el que se han invertido US$ 40 millones que, según los planes, deberán recuperarse en los primeros cuatro años de existencia. Y la tendencia de estos emprendimientos tiene aún perspectivas de desarrollo en algunas zonas de Buenos Aires porque, dice, “se trata de un nuevo estilo de oferta y de consumo”.

    Mabel Itzcovich.

    Viajar sin Compañía.

    Una encuesta publicada por la revista especializada Condé Nast Traveler revela que 85% de los hombres que viajan solos lo hacen por razones de negocios (frente a 57% de las mujeres). Pero una de cada cinco viajeras solitarias respondió que hacía turismo sin compañía por decisión propia, porque así disfrutaba más de sus vacaciones. (Sólo 15% de los hombres dio esta respuesta).

    Pero no todo es color de rosa. Una abrumadora mayoría (77%) de mujeres admiten que se sienten menos seguras al viajar sin compañía (sólo 45% de los hombres reconocen tal cosa). El temor también impulsa a 87% de las viajeras a no salir solas durante la noche.

    El lugar del mundo donde las mujeres que viajan solas se sienten más inseguras o amenazadas es Brasil (49% de las respuestas), seguido por Medio Oriente y México. Gran Bretaña y Alemania aparecen, en cambio, como los destinos más seguros.

    ¿Y qué es lo que temen las viajeras sin compañía?: casi la mitad (47%) se preocupa por la posibilidad de que un extraño pueda entrar a su habitación de hotel y una cuarta parte duda antes de tomar un taxi.

    La realidad, sin embargo, suele ser más benévola que las fantasías. Un tercio de las encuestadas dijo que había sido molestada por vendedores callejeros durante un viaje (frente a 38% de los hombres).

    Apenas 14% relató haber recibido amenazas verbales (13% en el caso de los hombres). Y sólo 5% fue víctima de un delito. Teniendo en cuenta que 4% de los hombres respondieron afirmativamente a esta última pregunta, la experiencia indica que las viajeras solitarias no parecen correr muchos más riesgos (o son más cuidadosas) que sus colegas masculinos.

    Lentes para Usar y Tirar.

    Las ventajas estéticas y funcionales de las lentes de contacto son bien conocidas. Pero no menos difundida es la impresión de que su uso y cuidado resultan tareas engorrosas. Según los expertos, hasta los usuarios más veteranos deben dedicar entre 30 y 40 minutos diarios a la atención de sus lentes.

    La solución parece haber llegado a través del concepto “úselo y tírelo”. Johnson & Johnson (que, más allá de su imagen de fabricante de productos para bebés, es una de las más avanzadas compañías farmacéuticas del mundo) acaba de lanzar al mercado las primeras lentes descartables. Se usan en forma permanente (no es necesario quitárselas para dormir) y, al cabo de una semana, se cambian por otras. No requieren mantenimiento alguno, ni enjuages, ni conservadores. Además de la comodidad, la ventaja más importante es que evitan la acumulación de depósitos de sustancias perjudiciales que suelen producir las lentes convencionales.

    Johnson & Johnson acaba de presentarlas en la Argentina bajo la marca Acuvue. El costo de todo un año de uso (alrededor de $ 400) equivale, aproximadamente, al precio de un par de lentes blandas.

    El Precio de los Cromosomas.

    ¿Cuánto les cuesta a las ejecutivas norteamericanas, en términos de pérdida de salarios, el hecho de pertenecer al sexo femenino? Según una investigación dirigida por el profesor de economía Peter Hammerschmidt, del Eckerd College del estado de Florida, la suma exacta es US$ 11.724 anuales.

    El estudio, que se realizó con una muestra de 194 gerentes de nivel medio y alto de grandes compañías en todo el territorio de Estados Unidos, reveló que los hombres reciben un sueldo anual promedio de US$ 80.722, en tanto que sus colegas mujeres ganan US$ 65.258.

    Hammerschmidt asignó un valor en dólares a siete factores determinantes: edad, tamaño de la empresa, raza, educación, sexo, tipo de organización y nivel gerencial. Llegó así a la conclusión de que las causas genuinas de la brecha salarial justificaban sólo una diferencia de US$ 3.740 anuales. El resto sólo puede atribuirse a los cromosomas de los ejecutivos.

    c 1992 Working Woman.

    Escorpios en la Cumbre.

    Aunque no mucha gente admite creer en los horóscopos, pocos resisten la tentación de averiguar qué le deparan los astros. Es interesante, por ejemplo, enterarse de que una encuesta reciente realizada en Estados Unidos entre 1.500 altos ejecutivos reveló que uno de cada seis presidentes de empresas nació bajo el signo de Escorpio. Ejemplos notorios son los CEO´s de American Express y General Electric. En cambio, los de Leo tienen una presencia poco relevante (4,9%). Aries, un signo tradicionalmente vinculado con las virtudes de líderes y pioneros, tuvo un desempeño apenas superior al promedio: 9,75%.

    Los astrólogos no parecen sorprendidos con el éxito de Escorpio, al que le atribuyen creatividad, magnetismo personal, capacidad de análisis, audacia y espíritu independiente. Según los augures, los de Leo, en cambio, ven obstaculizadas sus carreras por ser “demasiado emocionales”.

    c 1992 Working Woman.

    ¿Droga Milagrosa?.

    El tratamiento de la menopausia con estrógeno artificial ocupa el centro de una enconada polémica.

    La epidemióloga Trudy Bush, de la escuela de medicina John Hopkins, recomienda que todas las mujeres mayores de 50 años reciban estrógeno durante el resto de sus vidas. Antes de la menopausia, 30 de cada 100.000 mujeres padecen enfermedades graves del corazón. Pero el índice se eleva a 170 después del climaterio. Bush cita investigaciones que demostrarían que la administración de la hormona artificial reduce a la mitad la incidencia de las afecciones cardíacas.

    En la vereda de enfrente se sitúan quienes sostienen que el aumento en los casos de cáncer de útero y de mama en Estados Unidos coincide con el auge de los tratamientos con estrógeno.

    En medio de la guerra de las estadísticas, las cifras proporcionan al menos un dato alentador. En contra del mito que establece que la menopausia representa la muerte del deseo, una encuesta de Gallup indicó que 37% de las mujeres consultadas revelaron que sus relaciones sexuales habían mejorado tras el climaterio, y 55% no habían encontrado diferencias entre antes y después.

    c 1992 Working Woman.

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