viernes, 29 de mayo de 2026

    Un pasaje de primera en el tren europeo

    Felipe González mantiene aún la costumbre de conversar semanalmente por teléfono con Margaret Thatcher. La conservadora ex primera ministra británica sigue siendo una fuente de inspiración para el presidente socialista español, quien también busca oportunidades para almorzar con su correligionario y colega francés Franìois Mitterrand y con el democristiano canciller alemán Helmut Kohl.

    En sus contactos europeos, González muestra el mismo espíritu pragmático que lo llevó a rodearse de expertos y tecnócratas, en lugar de ideólogos, dentro de su equipo de gobierno.

    Pero algunos de sus compatriotas ven en estos gestos los signos de una ambición que trasciende las fronteras. Suelen decir que, tras nueve años de exitoso mandato, “parece que España ya le queda pequeña a Felipe”. En Madrid, es un secreto a voces que González aspira a suceder a Jacques Delors en la presidencia del máximo órgano ejecutivo de la Comunidad Europea.

    Ciertas o no, las ambiciones de González resultan compatibles con el propósito español de ascender en el ranking de la Europa comunitaria para acercarse a Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia, y alejarse de la categoría de los “socios pobres” del bloque (Grecia y Portugal).

    La coyuntura internacional es, por cierto, favorable para los planes de Madrid. En la actual era de la posguerra fría, la brecha Norte-Sur tenderá, inevitablemente, a recibir mayor atención por parte de las potencias. (El año pasado, aun en medio de la euforia por la reunificación alemana, Kohl hizo una severa reflexión en ese sentido, advirtiendo que el enfrentamiento Este-Oeste podría ser sustituido por un no menos peligroso encrespamiento del conflicto entre pobres y ricos.)

    Los países industrializados a los que la historia haya ubicado en una particular relación de proximidad con naciones del Tercer Mundo podrían convertirse, así, en nuevos e importantes centros de influencia. Y, entre los ex poderes coloniales, sólo Inglaterra puede exhibir un universo de parentescos tan vasto como el de España. Con la diferencia, a favor de Madrid, de que los procesos independentistas de las colonias británicas fueron en su mayoría violentos, relativamente recientes y traumáticos. Los nuevos países quedaron signados por la diversidad de razas, etnias y religiones.

    América latina, en cambio, muestra una identidad homogénea y mantiene vínculos de amistad con la antigua metrópolis.

    Felipe González parece consciente de la necesidad de profundizar y capitalizar esas relaciones. El enorme despliegue de recursos con que España se dispone a celebrar el quinto centenario del descubrimiento de América da testimonio de ese interés, aunque los críticos del gobierno advierten en todo ello más retórica y ostentación que intenciones sólidas.

    UN AÑO DECISIVO.

    Durante 1992, la Feria de Sevilla y las Olimpíadas en Barcelona colocarán a España en un lugar destacado de la vidriera internacional. Pero, más allá de la “pompa y circunstancia”, el año será determinante para el futuro del país dentro del futuro mercado único europeo.

    Ningún otro miembro del bloque ha depositado en la CE tantas expectativas y tanta confianza como España, que contempló su ingreso, en 1986, como una oportunidad histórica para superar sus dificultades económicas, romper su aislamiento y garantizar el desarrollo de la democracia.

    Vistos a cinco años de distancia, los resultados de esa decisión son alentadores. España cuenta con una de las monedas más sólidas de Europa; sus bancos se encuentran entre los más rentables del mundo desarrollado, y prevé, para este año, un saludable crecimiento económico de 3,3%.

    Economistas y dirigentes políticos procuran, sin embargo, poner una cuota de mesura en las expectativas. Mientras muchos observadores vaticinan que España necesita al menos 20 años para alcanzar el mismo nivel de desarrollo de las potencias líderes europeas, el ex ministro de Finanzas del gobierno socialista, Miguel Boyer, se muestra aún más cauteloso, y asegura que el proceso demorará 40 años.

    “Desde el siglo XVIII, España no ha producido grandes nombres en el mundo de la ciencia. Y Franco se encargó de quebrar la evolución cultural e intelectual del país. Ahora padecemos la enfermedad inevitable de los países en desarrollo: el materialismo, el afán de hacer dinero rápidamente, la fascinación por los signos exteriores de riqueza”, se lamenta Boyer, cuya influencia en el primer gabinete de gobierno del PSOE (1982-85) fue decisiva.

    Algunos indicadores parecen justificar la tesis del primer ministro. Los profesores universitarios se quejan de que la educación superior ha sido uno de los pocos sectores excluidos de la ola de bonanza. Aunque España es el principal exportador europeo de automóviles, todas las marcas de los vehículos que vende al exterior son extranjeras. Lo mismo ocurre con las industrias química y de alimentos, administradas por ingleses, franceses, italianos y holandeses.

    El país exhibe otros baches peligrosos en su proceso de modernización, particularmente en la informática, las telecomunicaciones, la industria farmacéutica y la producción de maquinarias y equipos eléctricos.

    La evasión impositiva, un tradicional signo del subdesarrollo, sigue manteniendo proporciones asombrosas en España: se estima que alrededor de US$ 40.000 millones (8% del Producto Bruto Nacional) circulan cada año en la llamada “economía negra”.

    A LA BUSQUEDA DE LA DISCIPLINA.

    Nada de esto, sin embargo, empaña el optimismo oficial. El gobierno de González, uno de los más firmes promotores de la aceleración de los procesos integradores de la CE, asegura que en 1997 España estará en condiciones de participar como miembro pleno en la Unión Monetaria Europea, y se opone a la instauración del llamado “mecanismo de dos velocidades”, que posterga la incorporación al sistema de los países más pobres del bloque. Según las proyecciones del banco central, la inflación española habrá alcanzado para entonces un nivel de 4% (compatible con los índices de los principales socios de la CE), en lugar del actual 6% anual.

    La adhesión a la Unión Monetaria Europea, y a la adopción del ecu como futura moneda común, no es para el gobierno del PSOE sólo una cuestión de principios. En la visión oficial, éste será el instrumento más eficaz para imponer en España la disciplina financiera y económica que exigen los nuevos tiempos.

    Pero, hasta ahora, las altas tasas de interés han logrado sólo en parte poner freno a la inflación, en tanto que sus efectos secundarios parecen preocupantes. La elevada renta financiera lanzó sobre España un verdadero alud de capitales, lo que a su vez se refleja en la cotización de la peseta y en el consiguiente encarecimiento de las exportaciones y en los costos del turismo.

    Estas grietas del “boom” español -a las que deben sumarse las todavía profundas desigualdades sociales- no descalifican, sin embargo, al país como serio aspirante a ocupar un asiento de primera clase en el club europeo.

    Francia, sobre todo, parece particularmente consciente de las oportunidades que ofrece su vecino al otro lado de los Pirineos. A pesar de la cordial rivalidad que ha marcado las relaciones entre los socialistas Mitterrand y González, la desconfianza que inspira en París el resurgimiento alemán y la impaciencia suscitada por las vacilaciones británicas, han hecho madurar en el Elíseo la idea de formar un “polo mediterráneo” con Italia y España, para enfrentar a la llamada “Mitteleuropa”, impulsada desde Bonn.

    Dolores Valle.

    Inversiones Extranjeras Directas.

    (millones de dólares)

    Origen 1990 1989 % 89/90

    Holanda 3.979 2.283 74,27

    Francia 4.500 1.605 180,41

    Bélgica/Luxemburgo 609 224 171,78

    Alemania 1.231 837 47,16

    Italia 641 385 66,55

    Gran Bretaña 1.553 1.427 8,84

    Irlanda 18 5 228,22

    Dinamarca 56 35 62,02

    Portugal 200 51 288,74

    Suiza 850 908 -6,31

    Estados Unidos 975 509 91,66

    Japón 362 235 54,08

    TOTAL 18.241 12.629 44,44

    Las 10 Empresas Españolas Más Grandes.

    Nombre Ingresos Sector

    1. Repsol 11.542 petróleo

    2. Telefónica 7.109 comunicac.

    3. El Corte Inglés 6.658 grandes tiendas

    4. Tabacalera 6.517 alimentos-tabaco

    5. Endesa 5.380 gas-agua-elect.

    6. Seat 4.862 automotores

    7. Cepsa 4.528 petróleo

    8. Fasa-Renault 4.496 automotores

    9. Iberia 3.884 transp. aéreo

    10. General Motors Esp. 3.727 automotores