martes, 26 de mayo de 2026

    Top level

    TIEMPO DE TRABAJO.

    El estrés y la recreación parecen términos antagónicos, pero cada vez con mayor frecuencia se manifiestan juntos, según la firma internacional de consultores Priority Management. Un estudio reciente indica que, en los países desarrollados, los ejecutivos han incrementado 20% sus horas de trabajo durante la última década, y esto, a su vez, alimenta una creciente preocupación acerca de la forma de administrar el tiempo libre.

    El afán por combinar el descanso, los deportes y la vida social en márgenes cada vez más estrechos conduce a muchos ejecutivos a planificar sus actividades extralaborales con el mismo rigor con que diseñan su agenda de negocios. De este modo, explican los psicólogos, la recreación pierde todas sus

    propiedades reparadoras y termina convirtiéndose en una fuente adicional de ansiedad. El único remedio, admiten los expertos, es entrenarse en el viejo y olvidado arte del ocio.

    MEDIA JORNADA.

    En contraste con este fenómeno, una gran porción de la población laboral estadounidense ve incrementado su tiempo libre, en muchos casos contra su propia voluntad. La necesidad de muchas empresas de programar turnos reducidos para lograr mayor flexibilidad y disponibilidad del personal fortalece esta tendencia. Casi cinco millones de trabajadores norteamericanos se encuentran en esta situación. Otros tres millones optan deliberadamente por la media jornada, entre ellos profesionales especializados que cobran altas remuneraciones por sus servicios y mujeres que deben ocuparse de la crianza de niños pequeños.

    El número de los “part-timers” forzosos se incrementó 121% en los últimos 20 años, según estadísticas oficiales, en tanto que el índice de aumento correspondiente a los que trabajan medio tiempo por propia decisión es de 69%.

    KAROSHI.

    Hasta los industriosos japoneses comienzan a preocuparse por las presiones laborales.

    Según una investigación realizada por la Universidad de Michigan, el ciudadano japonés medio trabaja 33 horas más por mes que sus pares norteamericanos, y pasa 52 semanas por año en el empleo, en lugar de las 44 habituales en Occidente.

    Los japoneses han llegado, incluso, a acuñar una nueva palabra: “karoshi”, para designar a la muerte producida por exceso de trabajo. El diario “Japan Times” informó que el año pasado 1.300 familias realizaron consultas legales para demandar a empresas privadas o al Estado por la muerte de un pariente presuntamente afectado por el nuevo síndrome.

    El gobierno de Tokio puso en marcha una iniciativa para reducir la semana de trabajo de seis a cinco días, pero con escaso éxito. Sólo 7,3% de las empresas adoptaron el nuevo programa, y muchas de ellas tienden a compensar el “día perdido” con horas extras durante el resto de las jornadas.