Amadeo Vázquez, vicepresidente del Banco Río, sintetizó su opinión sobre el sobredimensionamiento del sistema financiero y su elevado grado de ineficiencia, con una frase feliz: “Hay muchas Hipasam y Somisa”. La reconversión del sistema financiero debe corresponderse con la del productivo. Los ajustes se dan en dos frentes: el estructural y el de objetivos. El primero apunta a mejorar el grado de productividad y a reducir costos. La banca privada lo viene haciendo desde el plan Bonex, y los planteles se han reducido en más de 1.000 empleados.
La banca pública viene demorando el ajuste pero irremediablemente deberá hacerlo. “A mi entender -afirmó Vázquez-, la banca pública debería tener un rol subsidiario y realizar lo que la iniciativa privada no pueda hacer. Si el Estado decide dejar de actuar como empresario, también debe adoptar igual actitud en lo que hace a la gestión bancaria.”
“A la banca pública la veo ajustada estrictamente a la demanda de mercado de cada región o de cada provincia. Lo ideal sería que actuara como banca regional con control privatizado y una participación minoritaria del Estado. Los bancos públicos que no se liquiden o fusionen tendrían que
intervenir en el mercado solamente como bancos de segundo piso para fortalecer aquellos ámbitos del financiamiento donde pueden realizar operaciones mayoristas.”
En lo que respecta a la reconversión de los objetivos, cada banco tiene que definir qué hacer, qué sabe hacer y cómo lo puede hacer. Para cada objetivo debe contar con la dotación de personal, capital y tecnología necesarios.
Habrá, entonces, bancos universales que en la práctica actuarán como supermercados financieros, interviniendo como mayoristas, minoristas y banca de inversión. Si se relaciona el PBI del país y las necesidades del sistema de pagos y cobranzas, se llega a la conclusión de que en este segmento del mercado no deberían existir más de una docena de entidades, siguiendo el ejemplo de elevada concentración bancaria que exhiben los países más avanzados.
Esto no quiere decir que existan solamente 10 o l2 bancos. Puede haber otros 100, pero el verdadero papel de las otras entidades deberá basarse en la especialización, buscando segmentarse con una fuerte profesionalización y elevado valor agregado en temas como mercado de capitales, “merchant banking”, de banca de inversión, ingeniería financiera y especialidad en relaciones con el exterior.
Hay que asumir que vendrán más bancos del exterior, dijo Vázquez, a los que se agregarán los fondos de pensión nacionales que pronto comenzarán a disputar posiciones con el mercado bancario.
Estas transformaciones significan que se racionaliza el sistema bancario, pero con una simultánea expansión del mercado con operadores que aportan otra óptica y nueva tecnología. Las compañías de seguros, a partir de su reconversión, también están llamadas a tener un rol importante como inversoras institucionales, compitiendo abiertamente con la banca. El ajuste en marcha no es de achicamiento, sino de profesionalización.
