miércoles, 27 de mayo de 2026

    Hacia el primer mundo, pero a oscuras

    Mientras el gobierno vaticina el ingreso de la Argentina en el Primer Mundo, los expertos temen que, de la mano de la reactivación económica y de la consiguiente mayor demanda de electricidad, vuelvan los cortes y los racionamientos.

    Cualquier incremento en el consumo dejará al descubierto la calamitosa situación del parque térmico. Un estudio realizado por Federico Argento, director gerente de Sade, revela que desde hace varios años la mitad de las usinas están “indisponibles”, es decir, fuera de servicio. Como el mantenimiento de las centrales está prácticamente paralizado, la “indisponibilidad” sigue una

    peligrosa curva ascendente.

    El problema alcanza dimensiones preocupantes, sobre todo si se considera que las centrales térmicas proveen de casi la mitad (46,48%) de la electricidad que se consume en el país; las hidráulicas aportan algo más de un tercio (36,59%); y las nucleares, 16,93%.

    La demanda ya supera la oferta instalada. Se estima que este año alcanzará a 44.669 Gwh (gigavatios por hora), en tanto que la producción total de electricidad es de sólo 42.991 Gwh.

    Los apagones de 1988 y 1989 no se repitieron recientemente porque las lluvias y nevadas permitieron que las centrales hidroeléctricas trabajaran a su máxima capacidad. Las usinas nucleares también exhibieron buen rendimiento, pero a fuerza de postergar urgentes tareas de mantenimiento.

    EN MANOS DE DIOS.

    “Salvo que Dios se apiade de nosotros y haya muchas lluvias y nevadas, vamos a tener problemas en 1992 y 1993”, afirma Carlos Pierro, ex directivo de Segba y de YPF y actual director de la empresa consultora Estudios Energéticos.

    Poner en condiciones el parque térmico exigiría, según Pierro, una inversión de aproximadamente US$ 600 millones. El gobierno parece decidido a privatizar las centrales térmicas cuanto antes y dejar las reparaciones a cargo de los nuevos dueños. Pero, según explica Pierro, pueden pasar un par de años hasta que se privaticen los sistemas de transmisión y distribución de electricidad y las centrales térmicas. Luego, los operadores privados necesitarían otros dos o tres años para concluir los trabajos requeridos.

    En un reciente foro sobre energía, Argento dio la voz de alarma y señaló que con las privatizaciones no se solucionará inmediatamente la crisis energética. El experto advirtió que “el mundo ofrece actualmente muchas, muchísimas oportunidades de privatizar centrales eléctricas en países de menor riesgo”, y que “personalmente no sería muy optimista para establecer el lapso en que comenzará a normalizarse el abastecimiento del mercado eléctrico tras la privatización”.

    Ante este panorama, Argento recomienda a las autoridades no paralizar los trabajos de mantenimiento ni la rehabilitación de las centrales. “El país arriesga demasiado con esta apuesta -asegura-. Por otra parte, el gobierno está haciendo planes de desarrollo industrial, y para esto se requiere energía eléctrica.”

    El consultor Nicolás Gallo, ex administrador de ENTel y Subterráneos de Buenos Aires, señala que los apagones podrían evitarse si los trabajos de reparación y mantenimiento comenzaran ya mismo, y advierte faltas de coherencia en la política oficial para el sector.

    “Es como querer vender una casa e hipotecarla antes”, explica. Según Gallo, el gobierno debería hacer un plan de trabajo detallado y pedir asistencia financiera a algún organismo internacional.

    La pregunta inevitable es cómo sortear los inconvenientes que puedan surgir hasta que los operadores privados mejoren el parque eléctrico. Los expertos coinciden en que la solución parecen ser la autogeneración y el uso creciente de gas como fuente de abastecimiento.

    GENERADORES PROPIOS.

    El ex secretario de Planificación y reconocido especialista en el tema, Vittorio Orsi, recomienda que todos los grandes usuarios instalen ya mismo sus propias turbinas a gas. “El costo de capital es de aproximadamente US$ 500 por Kwh y demanda un tiempo de instalación de ocho meses”, señala.

    Aunque a primera vista, como política de desarrollo, ésta parecería ser una medida antieconómica, Orsi argumenta que “en el futuro, cuando la red esté privatizada, los usuarios con generadores propios podrán vender su energía a la red privada”.

    “La autogeneración, especialmente por la vía de turbogás o ciclo combinado, por su bajo costo, actuaría como elemento testigo o “challenger” del sistema eléctrico privatizado”, explica.

    La actual situación de precariedad energética puede revertirse si el país encara un verdadero plan maestro nacional, afirma Orsi. “Frente al resto de los países del Mercosur -dice- la Argentina tiene reales ventajas iniciales, como será su “mix” térmico-hidroeléctrico en manos privadas.”

    El ex funcionario cree que, con una buena administración, la Argentina puede reunir las condiciones para ser, en el mediano y largo plazo, un productor de energía eléctrica de fuentes diversificadas con un costo próximo a los US$ 35 por mw a la salida de la central.

    La principal ventaja del país, dice Orsi, son sus grandes recursos de gas natural. “La Argentina huele a gas -dice-; por eso creo que el gas debe ser la reserva de valor y el elemento de referencia determinante al evaluar la instalación de nuevas centrales térmicas o hidroeléctricas y al definir toda nuestra política energética”.

    María E. Estenssoro.

    Indisponibilidad térmica por empresa (%).

    1988 1989 1990 1991.

    AyEE 46.5 50.1

    SEGBA 31.2 43.3

    ESEBA 56.8 57.6

    EPEC 46.7 57.3

    TOTAL 39.9 41.0 48.9 49.0.

    Nota: para el año 1991 se tomaron los cinco primeros meses.

    Demanda de energía (Gwh).

    Año

    1988 45720.

    1989 43204.

    1990 42720.

    1991(*) 44669.

    1992(*) 46800.

    1993(*) 49400.

    (*) Estimada.

    Participación por tipo de generación (Gwh) Año 1990.

    Energía %.

    Hidrául. 15730 36.59.

    Térmica 19982 46.48.

    Nuclear 7279 16.93.

    Total 42991.

    Participación de las empresas en la generación térmica (Gwh) Año 1990.

    Energía %.

    AyEE 6381 31.93.

    SEGBA 10006 50.07.

    DEBA 2066 10.34

    EPEC 1530 7.66.

    TOTAL 19983.

    LA MARCHA DE LA PRIVATIZACION.

    El pasado 4 de abril se decretó la reconversión del sector eléctrico, que debería concluir en enero de 1993. El proceso incluye la privatización de las centrales térmicas de Agua y Energía y de Segba, además de la red de distribución y comercialización de esta última empresa.

    En junio se envió al Congreso el proyecto de ley que establece el marco regulatorio para el proceso de reestructuración, privatización y reglamentación de la industria. Recientemente el Senado aprobó con importantes modificaciones el proyecto oficial. Los especialistas consultados por MERCADO opinan que los cambios introducidos por el Senado le han quitado al futuro ente

    regulador el poder necesario para controlar efectivamente a los concesionarios privados, ya que éstos podrán apelar sus disposiciones ante el Ministerio de Economía.

    También argumentan que el mecanismo de fijación de las tarifas no está claro. Según los expertos, a pesar de que el gobierno afirma constantemente que procura evitar los errores del pasado (deficientes marcos regulatorios en el sistema de peaje y de control de los operadores telefónicos), podrían surgir problemas similares en el sector eléctrico.

    La privatización de la red de distribución y comercialización de Segba es la que está más adelantada. La empresa canadiense Hydro Quebec, las consultoras Raymond Chabot-Spilzinger y los bancos de inversión First Boston, Kleinwort & Benson y el General de Negocios están llevando adelante el proceso licitatorio. Se prevé que los pliegos de venta estén terminados antes de fin de año, y que la adjudicación se lleve a cabo en el primer semestre de 1992.