viernes, 29 de mayo de 2026

    Startel busca el premio mayor

    El año pasado, Telefónica y Telecom ganaron la primera gran batalla de las comunicaciones en Argentina. Ahora quieren ganar la guerra.

    Bajo las cláusulas del pliego de licitación de ENTel, se repartieron entre ambas el sistema telefónico de casi todo el país y se asociaron para crear otra empresa que administrara las comunicaciones internacionales.

    En marzo de este año presentaron a Startel, el “joint-venture” con el que esperan dominar el mercado de los servicios de comunicaciones de valor agregado, un negocio que en el resto del mundo ya se ha convertido en el de más rápido crecimiento dentro de la industria telefónica.

    En Europa, Estados Unidos y Japón los servicios de valor agregado facturaron el año pasado US$ 19.455 millones. Se prevé que para 1993 esa cifra habrá aumentado a casi US$ 33.900 millones, lo que representaría un crecimiento de casi 42% en tres años.

    Los servicios de valor agregado son todos aquellos productos que no incluyen la transmisión de voz, y que se incorporan a la red telefónica para transmitir, almacenar y procesar información.

    demás de los conocidos radiomensajes, incluyen servicios de correo electrónico, las comunicaciones satelitales y sistemas más sofisticados como el EDI (Electronic Data Interchange), que conecta las computadoras centrales de grandes industrias o cadenas minoristas con sus proveedores, automatizando todo el proceso de compra y venta.

    Veteranos y Debutantes.

    “Somos el complemento infinito de la telefonía de voz”, explica el ingeniero Enrique Jalle Pérez, un español que dirige la empresa junto con el francés Marc Wojciechowski.

    Aunque sus oficinas en Leandro Alem 628 aún huelen a pintura fresca, Startel no es una empresa nueva en sentido estricto. Cuando abrió sus puertas ya tenía más de 500 empleados -en su mayoría provenientes de ENTel- y tres negocios en funcionamiento: el servicio de télex, la red de transmisión de datos ARPAC y el servicio de radio móvil de comunicación marítima.

    Jalle dice que seguirán prestando el servicio de télex aunque cada vez son menos sus usuarios, ya que se trata de una tecnología superada.

    Sin embargo, Startel ya ha decidido invertir US$ 4 millones en mejorar y ampliar la red ARPAC, que es el sistema nervioso sobre el que podrán ofrecer muchos de sus otros productos.

    Wojciechowski también espera que antes de fin de año la empresa salga a competir en el mercado de servicios satelitales.

    Asegura que no les preocupa ser un recién llegado al sector en el que ya operan cuatro empresas (IMPSAT, Teosel, Alcatel y Satelnet). “El negocio satelital es muy interesante porque Argentina tiene un territorio muy extenso”, explica.

    Conscientes de que, durante los últimos meses, un ejército de empresas de comunicaciones ha desembarcado en el país a la búsqueda de negocios, tanto Jalle como Wojciechowski se resisten a dar pistas sobre los otros servicios que podrían ofrecer a corto plazo. Pero señalan que Startel se ha propuesto abarcar todos los ámbitos de las comunicaciones de valor agregado.

    La empresa planea inaugurar un sistema de videotext abierto, que permitirá que otras firmas ofrezcan toda una gama de bancos de datos montados sobre un sistema básico instalado por Startel.

    Su primer contacto con el gran público se producirá antes de mediados de 1992, cuando lance su servicio de telefonía celular en el área comprendida entre Zárate y La Plata, donde competirá directamente con Movicom, el consorcio liderado por Bell South, que comenzó a operar en 1989 y que ya cuenta con alrededor de 18.000 teléfonos en la calle.

    Algunos empresarios del sector señalan que, aunque Movicom cuenta con la ventaja de estar ya ubicada en el mercado, debió invertir mucho tiempo en informar a sus potenciales clientes sobre la naturaleza del servicio que ofrecía y crear su necesidad. Experiencias de telefonía celular en el exterior indican que el número de abonados al servicio aumenta considerablemente dos o tres años después del lanzamiento del producto.

    Wojciechowski afirma que Startel no tendrá dificultades en lanzar un sistema de telefonía celular AMS 800 analógico, impuesto por Estados Unidos en todo el continente, pese a que ni France Telecom, Stete o Telefónica de España operen con una tecnología similar en ninguna parte del mundo.

    No descarta, sin embargo, la posibilidad de que Startel se asocie con una empresa estadounidense para ofrecer el servicio, aunque lo considera poco probable. “El aspecto técnico no es un obstáculo grave”, asegura.

    Algunos observadores señalan que seguramente Movicom perderá las ventajas -y los amplios márgenes de ganancias- que le deparó, hasta ahora, su virtual monopolio del servicio celular.

    “Es muy amenazadora la presencia de Startel”, afirma un empresario que conoce en profundidad el mercado de la telefonía celular. “Pero, al tener que competir en el mercado abierto, nos va a permitir comprobar si Telefónica y Telecom realmente se desempeñan a niveles internacionales”.