Delegaciones de medio centenar de países acudirán el 20 de octubre a Buenos Aires para participar en el 13° Congreso Mundial del Petróleo. La ocasión es propicia para examinar la actual situación del sector en Latinoamérica, cuyas reservas de hidrocarburos sólo son superadas por Medio Oriente. Las
aspiraciones de desarrollo o la necesidad de garantizar el abastecimiento energético han impulsado a las naciones de la región a diseñar nuevas políticas, que incluyen la apertura al exterior, planes de inversión a largo plazo y programas de emprendimientos conjuntos.
Esta investigación especial cuenta con el patrocinio de Interpetrol, la gran “trading” petrolera de la Argentina.
El panorama petrolero latinoamericano parece destinado a un cambio espectacular en la próxima década. Y las transformaciones provendrán sólo en parte de los países que ostentan la posición de principales exportadores de hidrocarburos. De hecho, uno de los cambios más significativos se
originará en el otro extremo, ya que el mayor importador, Brasil, confía en alcanzar la
autosuficiencia.
A pesar de la breve bonanza de precios que deparó la crisis del Golfo, el sector petrolero regional no ha crecido mucho, en términos globales, desde 1982, cuando estalló la crisis de la deuda. La producción en ese período se incrementó en sólo 12,5%, lo que equivale a poco menos de 1,5% anual.
Pero estas cifras oscurecen un panorama individual complejo. Entre los grandes
exportadores, la producción de México declinó ligeramente (1,8%), la de Venezuela aumentó algo más que el promedio (13,5%) y sólo la de Ecuador mostró un crecimiento sustancial (38%).
Aparte de México, otros tres países experimentaron declinaciones en la producción, y bastante sustanciales: Perú (-40,5%), Trinidad (-13,4%) y Argentina (-12,2%). Pero esto fue compensado por los notables incrementos en dos países: Colombia (209%) y Brasil (137,8%).
El caso de Brasil es el más notable. Pasó del cuarto al tercer lugar entre los productores de la región, y su tasa de crecimiento se está acelerando hasta el punto de que ya prevé la
autosuficiencia para mediados o fines de esta década.
El crecimiento colombiano, por otra parte, se ha desacelerado en los últimos años; con México, Ecuador y Perú, figura entre los países que necesitan hacer un gran esfuerzo para ampliar el horizonte de sus reservas. La verdadera prueba para estas naciones llegará cuando desaparezcan los efectos de la crisis de la deuda y sus economías comiencen a crecer nuevamente con mayor rapidez, y con ellas el consumo interno de combustibles.
Venezuela, el segundo productor de la región, ha estado acercándose rápidamente al líder, México, y está embarcándose en un programa de expansión que puede llevarla al primer lugar. Esto también podría crear tensiones en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep).
Tras la experiencia de la crisis del Golfo, Venezuela apuesta ahora a que su mayor cliente –
Estados Unidos- privilegie en el futuro la seguridad de los abastecimientos antes que meras consideraciones de precios.
Tanto para Venezuela como para los países que necesitan encontrar nuevas reservas, el gran problema es la disponibilidad de fondos, que deben provenir del exterior.
El rígido nacionalismo en la administración de los recursos petroleros está esfumándose, pero no por entero. Sólo Argentina y Bolivia, entre los nueve productores principales, han optado por una apertura completa a la participación extranjera.
De cualquier forma, el sector se está internacionalizando en un sentido diferente: las empresas estatales incursionan en el extranjero para comprar refinerías y distribuidoras en los países consumidores y también para emprender proyectos de exploración y explotación en otros países productores.
Ranking de Producción.
1990 1982
México 1 1
Venezuela 2 2
Brasil 3 4
Argentina 4 3
Colombia 5 8
Ecuador 6 5
Trinidad 7 7
Perú 8 6
Bolivia 9 9
