La resurrección de una antigua y recordada marca forma parte de los planes de una empresa líder en electrodomésticos, decidida a impulsar el actual auge del sector.
La estabilidad parece ser el mejor promotor de negocios para los sectores industriales y comerciales.
Así lo afirma Pedro Waisman, director de relaciones institucionales y de exportaciones del grupo empresarial Aurora. No es para menos. La demanda comienza ya a superar a la oferta productiva, como lo demuestra el hecho de que las 5.000 suscripciones mensuales de planes de ahorro para la compra de electrodomésticos que se registraban a principios de año hayan trepado ahora a 20.000.
Las cifras de ventas de Aurora incluyen, cada mes, 38.000 aspiradoras, radiograbadores, aparatos de video, televisores, lavarropas, lavavajillas, heladeras, freezers, termotanques, calefactores, hornos de microondas y antenas satelitales. A esa cifra hay que agregar 250.000 casetes, aparatos de pequeñas dimensiones -como el encendedor Magiclick- y reproductores de audio, bajo las marcas Aurora, Siam, Grundig, Sony, Toshiba, Pioneer y Aurosat.
El dinamismo de la demanda decidió a la compañía a encarar la incorporación de nuevos productos que satisfagan las expectativas de consumo de alta tecnología, como es el caso de una nueva generación de televisores de color que próximamente serán lanzados al mercado. También se adelantará la presentación de una línea de ciclomotores Siambretta de nuevo diseño.
Los aires de renovación y aumento de la producción también llegaron a un producto que fue el fuerte del ex imperio de los Di Tella: la heladera Siam. En diciembre de 1986 el grupo Aurora le compró al Estado, a través de una licitación pública (por el equivalente de US$ 2 millones de aquella época) la antigua planta de electrodomésticos Siam, en Avellaneda. Para entonces, la fábrica contaba con una dotación de 430 trabajadores y producía nueve motobombas para la extracción de petróleo al año y 700 heladeras por mes.
El nivel productivo ya cambió. Ahora se llegó a un ritmo de 72 motobombas anuales y un promedio de 5.000 heladeras al mes. Pero “lo mejor aún está por verse”, se ufana Waisman. “El plan de ampliación que ya está en marcha tiene como meta llegar a un promedio de 10.000 heladeras por mes. El presupuesto de inversiones es de US$ 7,5 millones, se incorporará nueva tecnología y se utilizarán equipos robotizados que permitirán incrementar la producción y la productividad. El manejo computarizado nos permitirá hacer la inyección de poliuretano de a cuatro heladeras por vez, en lugar de a una, como ahora. Van a desaparecer las soldaduras del tanque interno porque se trabajará con inyección directa, y este proceso, que actualmente demora 7 minutos, se reducirá a 5 segundos.”
La nueva línea de heladeras llevará la tradicional marca Siam, porque las encuestas de opinión revelaron que el nombre exhibe un alto índice de recordación y que el público argentino lo asocia con durabilidad y confiabilidad.
Por otra parte, productos con la marca Siam se vendieron durante años en Brasil, Uruguay y Chile, mercados hacia donde se piensa lanzar una ofensiva exportadora amparada bajo el paraguas de los recientes convenios que Argentina firmó con esos países. En estos momentos, Aurora exporta por un valor FOB de US$ 5 millones a varios mercados, principalmente en el área de América latina.
Desde un Pequeño Taller.
Todo comenzó en 1928, cuando León Vainer, un obrero metalúrgico y su hijo Mauricio, empleado administrativo, comenzaron a producir en un pequeño taller accesorios niquelados para baño. Los calefones de alcohol de quemar, y luego estufas, faroles y cocinas de querosén, marcaron la segunda etapa de esta historia.
En la década de los ´50, con la construcción del gasoducto entre Comodoro Rivadavia y Buenos Aires, se impuso el consumo masivo de gas natural, y los artefactos domésticos debieron responder a la ola de modernización.
Otro gran salto tecnológico se produjo también en esos años, cuando el Canal 7 inició sus transmisiones en blanco y negro. Irrumpió entonces la demanda de televisores y de aparatos reproductores de sonido.
En l968 Aurora inició la fabricación de 3.000 aparatos cuya marca ha llegado a identificarse con el producto: Magiclick, de los que ya lleva vendidas 15 millones de unidades.
Diez años después, la empresa llegó a un acuerdo con Grundig de Alemania y se lanzó a la fabricación de aparatos de televisión en color. “Caro, pero el mejor” llegó a convertirse en una de las más exitosas apelaciones publicitarias para esta línea de productos. Este fue el primero de una serie de convenios que incluyeron nombres famosos, como Pioneer, Sony y Toshiba. Recientes contratos con firmas estadounidenses le permiten a Aurora fabricar, bajo licencia, frenos para vagones de ferrocarril, surtidores de nafta y bombas para la producción primaria y recuperación secundaria de petróleo.
El grupo cuenta con ocho plantas industriales -cuatro de ellas en Buenos Aires y otras cuatro en Tierra del Fuego- y se enorgullece de poseer la fábrica más austral del mundo: Bencer. “Allí podemos producir mensualmente 100.000 aparatos Magiclick, 25.000 videocasetes, 250.000 cintas de audio, 10.000 lavarropas y 28.000 televisores”, asegura Waisman.
