El plan de estabilización del ministro Cavallo, basado en la libre convertibilidad de la moneda, la apertura de la economía, la presunta reducción del déficit estatal y la liberalización de los sectores productivos, plantea un horizonte distinto para la actividad empresaria. Por lo pronto, para 1991 se espera una recuperación del mercado interno por mayores ventas, que de hecho ya ha comenzado; una menor inflación en el índice mayorista de precios y una lenta mejoría en el resultado operativo de las compañías. La utilización industrial es relativamente buena, pero todavía no existe un fuerte incentivo para invertir. La necesidad prioritaria de las empresas por acrecentar su rentabilidad es el principal frente a aquella corriente, así como también la posibilidad de un mayor nivel de empleo de mano de obra y mejoramiento de las remuneraciones.
Donde el panorama no se presenta tan alentador es por el lado de la exportación, donde, si bien las empresas involucradas hablan de un virtual retraso del tipo de cambio, nadie cree que esta política vaya a cambiar, por lo menos durante 1991. Este “retraso” del valor del dólar y el problema del denominado “costo argentino” (servicios, insumos y fundamentalmente mano de obra) es lo que estaría desalentando el comercio exterior y produciendo una consecuente disminución de los ingresos provenientes de esa actividad. Así y todo, la apertura económica y la integración del Mercosur se ven como iniciativas favorables para expandir los mercados, aumentar la competitividad y revitalizar los negocios de las empresas.
Estas y otras conclusiones surgen de la encuesta exclusiva realizada por MERCADO, con la supervisión técnica de Heriberto Muraro, entre las 200 empresas industriales que más facturaron en el ejercicio del año anterior. La compulsa arrojó una tasa de respuesta de 30% (61), que es considerada amplia frente a la usual en el mundo, de 10%.
De la evaluación del mercado interno surge que 67% de las empresas consultadas espera en 1991 una mejora en sus ventas con relación al año pasado, mientras que sólo 11% estima que serán inferiores. Dentro de las que muestran un mejor desempeño se ubican fundamentalmente las alimentarias y las que tienen un bajo o nulo nivel de exportación; de esto surge que la reactivación o recuperación económica está empezando por el mercado interno.
Esta mejoría coincide con una desaceleración de los precios de los productos en moneda constante, deflaccionados por el índice mayorista nivel general. En tal sentido, 57% de las empresas encuestadas espera una reducción de sus precios para 1991; 18% dice que serán inferiores; y 25% que se mantendrán prácticamente iguales. Las empresas que vaticinan precios inferiores son las alimentarias, mientras que las que aguardan descenso son las privadas extranjeras, y en menor grado las privadas nacionales dedicadas al mercado interno.
Dentro de los costos que mayor incidencia tienen sobre la actividad productiva ,y que actualmente más preocupa a los empresarios, se ubica a la cabeza el del salario y las cargas sociales. 56% de las respuestas recibidas coincidió en este punto. Particular importancia le asignan a este tema las empresas dedicadas a la exportación. Argumentan que es un factor limitante para mantener o alcanzar la competitividad internacional. 18% de las respuestas restantes se inclinó por los servicios públicos; 13% por los impuestos, 8% por los insumos y sólo 5% por los costos financieros, uno de los más importantes en el pasado inmediato y que ahora no está vigente por efecto de la estabilidad.
PERFIL.
Del universo de empresas encuestadas conformado por 61 compañías, 34 son privadas nacionales, 25 privadas extranjeras y 2 públicas de capital mixto. De las extranjeras, 13 son de origen estadounidense, 4 inglesas, 2 holandesas, 2 alemanas, 1 canadiense y 1 francesa. Las dos restantes no precisaron el país de origen. Por sectores, 13 pertenecen al alimentario, 7 al petroquímico, 5 al petrolero, 4 al de electrónica y comunicaciones, 3 al celulósico-papelero, 3 al de cemento, 3 al de la construcción, 3 al de metales no ferrosos, 3 al metalúrgico, 3 al siderúrgico, 2 al automotor y autopartes, 2 al azucarero, 1 al de fabricantes de artículos de limpieza, 1 a artículos de cosmética, 1 a artículos para el hogar, 1 a bebidas sin alcohol, 1 a calzado y artículos deportivos, 1 al frigorífico, 1 a óptica, 1 a fotografía y relojería, 1 a productos químicos, 1 a tarjetas de crédito, 1 a textil y cuero y 1 a fabricantes de tractores y maquinaria agrícola. Varios: 2. De estos totales, 85% se dedica o dedicará a la exportación y 15% no exporta.
De esta segmentación, es interesante destacar que 50% de las empresas encuestadas que exportan dedican al mercado externo hasta 20% de su producción; 33% destina de 21 a 40%; 12%, de 41 a 60%; 2%, de 61 a 80%; y 3%, más de 80%. Las empresas que más exportan son las privadas extranjeras, mientras que si se analiza por sectores, son las fabricantes de productos masivos, excepto los rubros alimentarios y las industrias metal-mecánicas.
Es precisamente en el segmento de la exportación donde las expectativas empresarias no son positivas. La encuesta arroja en este sentido un resultado contundente: 46% de las empresas que exportan prevé que este año exportará menos que el anterior. Entre las razones que explican esta expectativa, 42% sostiene que se debe a los altos costos internos argentinos; 33% al retraso del tipo de cambio; 8% a problemas de proteccionismo en otros países; 8% argumenta otros motivos; 4% señala decisiones empresarias y 4% no sabe o no contesta. Con este panorama por delante, la rentabilidad esperada de las exportaciones para 1991 será negativa para la mayoría de los casos: 43% afirma que será entre algo o muy negativa, 33% neutra y 25% levemente positiva. En cuanto a los insumos, prácticamente ninguna empresa observa problemas de abastecimiento, no obstante que para 52% aumentaron mucho o algo los costos, mientras que 23% considera que se mantienen iguales y 25% asegura que disminuyeron considerablemente.
Las empresas que registran mayores aumentos de los costos son las alimentarias y las privadas nacionales. Del total de respuestas, 39 dicen abastecerse fluidamente en el mercado interno; 12 exclusivamente en el mercado local y 10 fundamentalmente en el exterior (en este caso, 92% de las respuestas coincide en que tienen fácil acceso por efecto de la apertura económica). A propósito, 59% de los encuestados considera que la política arancelaria del gobierno fue menos costosa en relación con las importaciones de la empresa.
SALARIO Y EMPLEO.
Un capítulo interesante es el referido a la expectativa de las empresas respecto de la política salarial para el resto del año. 71% no cree que haya aumentos salariales por encima de la inflación, mientras que 16% piensa que serán iguales y sólo 13% los estima superiores al comúnmente denominado costo de vida. Las razones que explican esta restricción son: 49%, la necesidad de mejorar la rentabilidad y 26%, la aplicación estricta de los convenios laborales. Pese a todo, la encuesta concluye en que, en general, hay un bajo grado de conflictos laborales en las fábricas, que en la mayoría de los casos son manejables y no impiden la entrega de mercaderías. 48% de los encuestados tiene una relación fluida y cordial con los delegados internos; 48% complejas pero manejables y sólo 5% muy conflictiva. En general se percibe un clima interno de “arreglo y concertación”.
Así y todo, 48% espera disminuciones en su dotación de personal; 38% el mantenimiento de los actuales niveles y 14%, aumento. Las mayores expectativas de despidos se centran en las empresas exportadoras, que son las que están soportando un proceso más acelerado de reconversión.
Consultadas acerca del endeudamiento que prevén las empresas para 1991: 46% cree que será igual al de 1990; 33% menor y 20% superior, con lo que 79% de los encuestados espera incrementos en su endeudamiento, dentro de un esquema de fácil acceso al crédito bancario.
CAPACIDAD FABRIL E INVERSIONES.
El promedio de la capacidad industrial utilizada es de 71%. 87% está utilizando más de 60% de su capacidad y 44% espera una mayor utilización en lo que resta del año.
En cuanto a las inversiones, las opiniones se dividen prácticamente en partes iguales: 52% sostiene que las realizó o las realizará durante 1991 y 48% que no las realizó ni las realizará. El promedio de inversiones es de US$ 8,3 millones, sobre la base de la respuesta de 32 empresas que proyectan realizarlas, en tanto que el promedio sobre el total (61) alcanza a sólo US$ 4 millones, un monto insignificante si se considera que se trata de las empresas de mayor facturación del país.
Con todo esto, el resultado operativo final de las empresas será en 1991 “muy o algo” rentable con relación al año pasado (46% de las respuestas); equilibrado (21%) y algo o muy deficitario (33%).
En materia de inflación medida por la evolución del índice de precios mayoristas, el promedio de las empresas estima para 1991 un incremento entre 80 y 150% y un comportamiento del dólar por debajo de ese nivel (68% de los encuestados). Sólo 12% espera una paridad superior, 10% igual y 8% prefiere no contestar. Las privadas extranjeras y las que no exportan estiman un dólar
superior al de la inflación. La tasa de interés será, para 76% del universo, muy o algo superior a la de los niveles inflacionarios, al igual que los de los servicios públicos.
Otra conclusión interesante que surge de la encuesta es la referida a la reforma impositiva impulsada por el gobierno. 30% considera que el impacto en la empresa, en términos impositivos, será favorable, en tanto que 33% sostiene que será neutro y 34% desfavorable. Esto constituye toda una novedad, ya que tradicionalmente los empresarios se mostraron reacios a cualquier reforma de este tipo que significara una mayor presión sobre los contribuyentes.
No tan positiva es la respuesta recogida acerca del proceso de privatización de empresas públicas. 52% considera que los objetivos se cumplirán lentamente, 39% en forma parcial y, entre los extremos, 2% estima que será veloz y otro 2% que se paralizará. 82% de los encuestados considera que el proceso iniciado es favorable, pero que se debería actuar con más cuidado.
Domingo Cavallo y su plan de estabilidad tienen 92% de las opiniones positivas (44% dice que las medidas son muy favorables y 48% que son favorables), mientras que sólo 8% tiene una calificación negativa. El mayor número de respuestas a favor se concentra en las empresas alimentarias, las privadas nacionales, las extranjeras y. fundamentalmente, aquellas que no están dedicadas a la exportación. Dentro de este segmento, 74% de los empresarios entiende que las medidas tendrán un efecto beneficioso para sus empresas; 18% desfavorable y 8% neutro.
Algo impensable hasta hace poco tiempo es que 30% de los encuestados asegura que esta vez se logrará el equilibrio fiscal mediante la fuerte racionalización y reestructuración del Estado que se está encarando; con todo, Cavallo cuenta con un grado de credibilidad tal que, para 80% de los encuestados, producirá algún tipo de mejora con su gestión. Sólo 9% cree que no habrá mejoras.
En cuanto a los efectos de los procesos de integración económica entre los países del Mercosur, 66% considera que es favorable en particular para las empresas de la alimentación, las privadas nacionales y aquellas que destinan sólo hasta 20% de su producción a la exportaciones.
Finalmente, ante la consulta sobre las expectativas acerca de la economía argentina para el segundo semestre del año, las respuestas optimistas concentraron 75% de las opiniones; las neutras 13% y las pesimistas 10%.
¿Cómo estima que serán sus ventas de 1991 en relación con el año pasado?
¿Cómo estima que será el nivel de precios de sus productos en moneda constante en relación con el año pasado, utilizando como deflactor el índice de precios mayoristas nivel general?
¿Cuál ha sido el ítem de aumento de sus costos que más le preocupa en este momento?
¿Su empresa realizó o realizará exportaciones durante 1991?
¿Qué porcentaje de su producción o de las ventas totales destina a la exportación?
Si realiza exportaciones, ¿cuál será el comportamiento de las mismas en dólares con relación al año pasado?
Si las exportaciones resultaran inferiores o si no exporta, ¿cuál de estos motivos es el principal de esa situación?
¿Cómo será la rentabilidad de sus exportaciones en 1991?
Con relación al abastecimiento de sus principales insumos, ¿cuál es la situación de su empresa en la actualidad?
Con relación a los costos de sus principales insumos, ¿cuál es ahora el comportamiento de sus precios en moneda constante en relación con el año pasado?
¿Dónde compra sus insumos?
Si importa y/o seguirá importando insumos en 1991, ¿cuál es la facilidad para acceder a ellos?
Con relación a la política arancelaria, ¿qué incidencia tuvo ella sobre las importaciones de su empresa en relación con el año pasado?
De acuerdo con sus conjeturas o estimaciones, ¿cuál será su política salarial en términos reales durante los meses que restan del corriente año?
Si estima que los salarios aumentarán en lo que resta del año por encima de la inflación, ¿cuál podrá ser la causa?
Si estima que los salarios aumentarán por debajo de la inflación en lo que resta del año, ¿cuál podrá ser la causa?
Con respecto a los conflictos laborales, ¿cuál fue la situación?
Si hubo conflictos, ¿cuáles fueron sus consecuencias?
Con respecto a las relaciones de la gerencia con los delegados internos, ¿cómo las calificaría?
En lo que va de 1991 y para lo que falta hasta fin de año, ¿en cuánto estima que variará la dotación de esa empresa?
En 1991, ¿cómo será el endeudamiento de su empresa?
Con respecto al crédito bancario en 1991, ¿cómo lo calificaría en relación con el año pasado?
En promedio para todo 1991, ¿cuál será la capacidad utilizada de las instalaciones productivas de esa empresa?
Con respecto a 1990, la capacidad utilizada en 1991, ¿cómo será?
Durante 1991, ¿su empresa realizó o realizará inversiones en plantas nuevas, proyectos nuevos, expansiones o compras de bienes de capital?
Si en 1991 hizo o hará inversiones, ¿de qué montos serán?
Si hubo o habrá inversiones en 1991, ¿cómo serán con respecto a 1990?
¿Cómo estima que será el resultado operativo final de su empresa en 1991?
¿En cuánto estima que será la variación porcentual de la tasa de inflación medida por el índice de precios mayoristas durante el corriente año?
¿Cuál cree que será el comportamiento de la variación del precio del dólar en relación con la variación de la tasa de inflación medida según el índice de precios mayoristas nivel general?
¿Cuál cree que será el comportamiento de la variación de la tasa de interés activa en relación con la variación de la tasa de inflación medida según el índice de precios mayoristas nivel general?
¿Cuál cree que será el comportamiento de la variación de los precios de los servicios públicos en relación con la variación de la tasa de inflación medida según el índice de precios mayoristas nivel general?
Con respecto a la reforma tributaria aprobada por el Congreso de la Nación, ¿cuál considera que será el impacto para la empresa en términos de costos impositivos?
En relación a las privatizaciones, ¿cómo considera que seguirá el proceso?
¿Cuál es su opinión sobre las privatizaciones realizadas hasta la fecha?
En términos generales, ¿diría Ud. que las medidas adoptadas hasta ahora por el ministro Cavallo tendrán consecuencias para la economía de este país?
Y hablando específicamente de su empresa, ¿considera que las medidas adoptadas hasta ahora por Cavallo tendrán para ella qué tipo de repercusiones?
¿Cuál es su opinión sobre las cuentas del Estado?
¿Cuál considera que es el grado de credibilidad económica en la gestión del ministro Cavallo en este momento entre los empresarios del sector al que corresponde esa empresa?
¿Cómo considera que incidirán los procesos de integración (Mercosur) en 1991 en esa empresa?
¿Cómo definiría Ud. sus expectativas acerca de la economía argentina para lo que resta del corriente año?
