Mil novecientos noventa y uno será una contienda entre la recesión anglosajona y el crecimiento económico alemán y japonés. El comportamiento de la economía en el resto del mundo dependerá de que las locomotoras alemana y japonesa sean lo suficientemente fuertes como para empujar el tren económico internacional mientras los anglosajones aplican sus frenos.
Si los pronósticos de los asesores económicos del presidente George Bush son correctos, la mayor parte del mundo podría escapar a la recesión. Los asesores de Bush esperan que el sector estadounidense de esta recesión anglosajona sea suave (una declinación del PBI de alrededor de 1,5%) y de corta duración (superada hacia el tercer cuatrimestre). Tres factores los condujeron a esta conclusión. Primero, no es necesario acumular excesivos inventarios antes de que se reanude el crecimiento. Segundo, esperan que Alan Greenspan y el Banco de la Reserva Federal bajen las tasas de interés. Tercero, aumentar las exportaciones al resto del mundo abrirá nuevos mercados a los productores de Estados Unidos.
Es probable que los asesores del presidente estén en lo cierto con respecto a la suavidad de la recesión, pero que se equivoquen sobre su duración. La fuerte recuperación que anuncian en el tercer cuatrimestre se va a demorar.
Las razones son muchas.
Las políticas monetarias funcionan mejor cuando van de acuerdo con las políticas fiscales. En 1991 los propósitos de ambas se cruzarán. Algunos aumentos impositivos se hacen efectivos este año y van a contrarrestar algo del estímulo derivado de las menores tasas de interés. Aunque la Reserva Federal reduzca las tasas de interés a corto plazo, ha perdido el control de las tasas a largo plazo.
Esas tasas no descenderán todo lo que se espera porque en Alemania el Bundesbank está tratando de elevar las tasas de interés a largo plazo. Los acontecimientos de principios de febrero (los estadounidenses bajaron las tasas de interés, los alemanes las subieron) se repetirán en el futuro. Si no hay una caída de las tasas de interés a largo plazo, el hecho de que bajen las de corto plazo tendrá un efecto estimulante mucho menor que el normal.
Altos niveles de quiebra en el sector bancario e industrial han conducido a una contracción del crédito. Puede reducirse el préstamo privado aunque bajen las tasas de interés. Esto parece estar ocurriendo ya. Lo que sucede es simplemente que la oferta de dinero no crece como podría esperarse, dada la reducción de las tasas de interés. En un momento de contracción del crédito, los bancos que necesitan reconstruir la relación capital-préstamo tienen menos fondos para prestar y menos también son las firmas que están en condiciones de reunir los viejos requisitos para obtener crédito, mucho menos los nuevos, más altos, debido a préstamos más altos. Menos préstamos significa menos recuperación.
Si bien esta recesión puede ser suave si se la mide en términos de PBI, será severa si la vara de medición son las quiebras. También debería recordarse que cada quiebra deja proveedores sin cobrar los bienes o servicios ya vendidos y un cliente menos para los productos de esa firma. Los que quedan están más débiles de lo que hubieran estado sin esa quiebra.
En casi todas las recesiones aparecen algunas industrias que florecen.
Durante la recesión de 1981-82, por ejemplo, apenas disminuyó el crecimiento de dos dígitos de la industria microelectrónica. En 1991 no se ven industrias de esas características. Precisamente lo contrario; en muchos sectores, firmas como las aerolíneas, por ejemplo, ya iban en picada antes de que comenzara la recesión. Sin industrias fuertes y más industrias débiles de lo que es normal, la recuperación llegará más tarde de lo que podría predecirse aplicando un modelo normal.
Con el colapso de los valores de la propiedad inmobiliaria, una industria muy importante (la de la construcción) prácticamente ha dejado de existir. Pero, aún más importante que esto, la propiedad inmobiliaria sirve de accesorio para muchos préstamos que nada tienen que ver con el sector mismo de la propiedad inmobiliaria. Si, lo que es poco probable, cae el valor de ese accesorio, menos prestamistas van a tener voluntad de prestar.
Finalmente, las exportaciones pueden aumentar con el dólar en baja, pero los efectos no se sentirán hasta 1992. Como resultado, la recesión estadounidense será más prolongada de lo que oficialmente se prevé.
EL IMPACTO DE LA GUERRA.
La Guerra del Golfo no tendrá mucha repercusión sobre los actuales acontecimientos económicos en el mundo industrializado. Como el armamento utilizado fue extraído de las reservas hechas para pelear contra la URSS, sólo una guerra muy prolongada hubiera provocado pedidos de equipos y provisiones.
La guerra fue cara desde el punto de vista de un contador (se gastaron municiones y equipos caros), pero barata desde el punto de vista de un economista (se colocaron pocas órdenes nuevas). La guerra ni ayudó a Estados Unidos a escapar de su recesión ni creó tampoco nuevas presiones inflacionarias.
Es posible que, a la postre, los inventarios estadounidenses de equipamiento militar deban reconstruirse, pero esto dependerá de acontecimientos en la Unión Soviética, no en el Golfo.
Reconstruir el inventario es necesario sólo si se reanuda la Guerra Fría. Con respecto a este tema, es importante no sucumbir a la euforia de un año atrás ni al pesimismo de hoy. Una lectura de la historia nos revela que siempre ha sido improbable que un hombre -en este caso Mikhail Gorbachov- pueda tirar abajo el viejo sistema y construir uno nuevo. La historia revela también que, una vez interrumpido, no es fácil volver a adoptar el capitalismo. Pensemos en Europa occidental desde 1945 a 1948. La recuperación no comenzó hasta que apareció una masiva ayuda extranjera, el Plan Marshall. Europa oriental, si ha de tener éxito, va a requerir la misma ayuda externa.
Por supuesto que la Guerra del Golfo va a tener serios efectos económicos en el Medio Oriente y el mundo musulmán. La economía kuwaití fue destruida por Irak. La economía iraquí fue destruida por la guerra. Los países que comerciaban con Irak (Jordania, Turquía) se empobrecerán. Aquellos que proporcionaban trabajadores para el Golfo (Jordania, Egipto, Paquistán) echarán de menos, desesperadamente, las entradas que ayudaban a mantener sus balanzas de pagos.
Los que perdieron de ganar durante la guerra podrán recuperarse con creces en la reconstrucción de Kuwait y Arabia Saudita. Qué pasa con Irak si Saddam Hussein se queda, es algo que no está del todo claro. ¿Continúa el embargo? Jordania es, probablemente, el gran perdedor. Su principal socio comercial está en ruinas, sus principales fuentes de subsidios están indignadas con su conducta, y los países del Golfo probablemente no aceptarán a sus ciudadanos como trabajadores invitados luego de su orientación pro-iraquí durante la guerra.
POCA COOPERACION.
Una guerra larga hubiese tenido un importante efecto indirecto sobre el mundo industrializado, causado por la disposición de Estados Unidos o, en este caso, mala disposición para cooperar con aquellos a quienes el público estadounidense considera que no se hacen cargo de su cuota de carga militar.
Qué efecto tendrá la breve guerra en el sentimiento del pueblo norteamericano es algo que queda por verse todavía. Tanto la economía internacional como el medio ambiente necesitarán de la cooperación de todo el mundo en la próxima década si quieren mantener la salud. Pero sin el oso ruso para asustarnos y hacernos solidarios, y con el recuerdo, en la mente del pueblo estadounidense, que las naciones que más compraban petróleo en el golfo Pérsico salieron prácticamente indemnes, la cuota de solidaridad de Estados Unidos podría verse seriamente disminuida.
En la década de 1990, la mayor parte de la cooperación que existe será orientada por la migración.
Estados Unidos está conversando sobre un acuerdo especial con México, no porque creamos en el libre comercio o en ayudar a México, sino para controlar el flujo de mexicanos que entra en Estados Unidos.
Europa occidental sufre, y sufrirá, las mismas presiones tanto de Europa oriental como de Africa del Norte. Para impedir la migración, firmará acuerdos económicos especiales para estas dos áreas.
Pero un acuerdo especial con cualquier área es un problema para cualquier otra. Si los productos mexicanos tienen un lugar especial en el mercado estadounidense, menos productos se importarán de otros países. En los años ´90, la migración conducirá al mundo hacia un sistema de bloques comerciales. Todos no van a tener el mismo acceso a todos los mercados, a pesar de las aspiraciones de los partidarios del GATT.
EL FRACASO DEL GATT.
Los actuales problemas del GATT son más importantes que una incapacidad para negociar un acuerdo en agricultura. Esencialmente, el mundo se ha ido transformando de un mundo económico polar simple, centrado alrededor de Estados Unidos, en un mundo económico tripolar, centrado alrededor de Estados Unidos, Japón y la CEE. Nuestras instituciones internacionales fueron construidas para un mundo polar simple, sin embargo, y no pueden funcionar en un mundo tripolar sin ser reconstruidas. Pero la reconstrucción necesaria ni siquiera está en la agenda de la Ronda Uruguay. Lo que sí figura en el temario, agricultura, no puede negociarse.
La revolución verde funcionó en el mundo desarrollado y en el mundo subdesarrollado. Bajo un sistema de comercio agrícola libre, entre cuatro y cinco millones de agricultores en el mundo templado quedarán fuera del negocio. Más importante todavía, la tierra que trabajan también quedaría fuera de uso. Lo que tiene que ocurrir es lo que sucedió en Nueva Inglaterra cuando se abrió a la agricultura el medio oeste norteamericano, a mediados del siglo 19. El valor de las tierras arables en Nueva Inglaterra desapareció, y esas tierras se convirtieron en páramos, donde crecieron árboles sin valor económico. ¿Qué gobierno va a negociar el shock humano o financiero que engendraría un comercio de agricultura libre?
Si el mercado está a punto de llegar a Europa oriental, el shock humano y material es todavía mucho mayor: 8 a 10 millones de agricultores y la tierra que trabajan. En el siglo 19, Rusia era el mayor exportador de granos del mundo. Retomaría esa posición con un buen sistema de incentivos.
Bien cultivada, Ucrania desplazaría del negocio a muchas zonas trigueras del mundo.
Un gran importador de alimentos se convertiría en un gran exportador de alimentos, en el futuro.
El GATT no está negociando lo que debería negociarse; que no pueda negociar lo que está negociando no quiere decir que sea imposible cambiar el actual sistema de comercio mundial. Las negociaciones para un “nuevo Bretton Woods” ya están en marcha, en Bruselas. Como los europeos escriben las reglas de cómo los de afuera ganan acceso al Mercado Común, quién puede y no puede convertirse en miembro, quién tiene acceso preferencial para impedir la migración, y qué se necesita para ser considerado una “firma europea”, la Comunidad Europea estará, en realidad, escribiendo las reglas del comercio para el siglo 21.
En la última centuria, el mundo jugó con reglas escritas en mayor medida por los estadounidenses; en los próximos cincuenta años, el mundo jugará con reglas escritas, en gran medida, por europeos.
En los últimos cinco años, muchos presidentes y directivos de bancos habían cuestionado y hasta rechazado la implementación de la base de datos para comercializar, porque estos proyectos estaban confinados a la dimensión no tan popular de “estrategias por correo”. Hoy, entienden que las tecnologías existen, y que la base de datos proporciona una dimensión estratégica.
(Copyright: European Affairs)
