miércoles, 17 de junio de 2026

    Sacrificio fiscal de us$ 1800 millones

    En la ultima década, el problema impositivo en la Argentina vivió una contradicción constante: los distintos gobiernos anunciaban que iban a aplicar una reducción de la presión impositiva y sin embargo ella crecía cada vez mas; decían que iban a simplificar el sistema, y el sistema terminaba siendo más complejo; que iban a atacar con rigor a la evasión y aparecían mas evasores; que no aplicarían un blanqueo más porque era antiético, y aparecía uno tras otro; que la recaudación iba a aumentar y la recaudación caía.

    En que va a cambiar este cuadro de situación la reforma impositiva del ministro Domingo Cavallo? La impresión primera es que va a ser reactivante al aliviar la carga tributaria sobre el capital y el trabajo, pero en los círculos mas especializados se mira con cierto temor el elevado sacrificio fiscal que significa el nuevo esquema. Se calcula que se perderían US$ 1.800 millones anuales por las modificaciones en el impuesto a las ganancias (se pasa del concepto de gravar la ganancia devengada al de ganancia percibida y se elimina la 4a. categoría de los trabajadores en relación de dependencia) y la eliminación de otros tributos “parches” (sellos, cheque, divisas, etc.) que no serian compensados totalmente por los mayores ingresos que aportaría el IVA por la reactivación económica y la disminución de la inflación.

    “Todavía no hay conciencia de la importancia de pagar impuestos entre

    los argentinos y no hay respeto a la ley; tuvimos que poner el cepo a los autos mal estacionados para que respetarámos la ley de tránsito”, reflexiona Manuel Solanet, ex secretario de Hacienda durante la gestión de Roberto Alemann al frente del Ministerio de Economía, en 1982.

    Casi en estos mismos términos coincide Marcelo Da Corte, director de la DGI durante el gobierno radical, entre enero de 1986 y abril de 1989, quien sostiene que en el país debería funciona una suerte de ley del cumplimiento voluntario; esto es la actitud generalizada de los contribuyentes de pagar sus impuestos en tiempo y forma, sin necesidad de gestión alguna por parte de la DGI. “En la Argentina, menos de 40% de los contribuyentes obligados a presentar sus declaraciones juradas lo hace”, dice. Como se ve, mas allá del respeto a la ley, y de la misma política impositiva de las distintas gestiones, el problema de fondo pasa por la fiscalización tributaria: en otras palabras, por la DGI.

    COMO ARREGLAR LA DGI

    Cuenta el anecdotario de la administración publica que cuando Juan Alemann se hizo cargo del manejo de la hacienda nacional, en 1976, reunió a un grupo de expertos tributaristas y conocedores de las cuentas publicas. Un viejo funcionario le aconsejó entonces:

    “Mire, arreglar la DGI le va a llevar no menos de 15 años”.

    Alemann pensó que eso era una exageración, pero a poco andar le tuvo que

    dar la razón a aquel viejo conocedor de los despachos públicos.

    “Luego de cinco años de gestión , recuerda hoy , me di cuenta que había

    avanzado poco…, y actualmente la DGI sigue sin funcionar y sigue siendo una bolsa de coimeros”. El problema radica en que el ente recaudador tiene un plantel de 10.000 empleados, con inspectores que cobran un sueldo de US$ 1.000 y tiene que fiscalizar una masa de un millón y medio de contribuyentes. Esto hace que el control sea prácticamente imposible, se haga a través de una maraña interminable y compleja de formularios para las empresas y no mediante un accionar externo de fiscalización en sede de las empresas.

    “Un buen inspector, para que sea efectivo, tiene que ganar de US$ 2.000 a 3.000 mensuales. Cualquiera que trabaje por menos de US$ 1.000 es porque es un inútil o un deshonesto; si no, estaría como asesor en la actividad privada”, sostiene Alemann.

    Hubo varios intentos por poner en orden a ese organismo. Pero hasta ahora fueron vanos. En 1976, y tras una breve suspensión del régimen de prescindibilidad del empleado público, se echó a unos 300 inspectores considerados no aptos para el desempeño de su función y se puso en marcha un fuerte operativo intimidatorio a través de una campaña que tenía como protagonista principal a un “tanquecito”.

    INFORMATIZAR EL SISTEMA

    Mas tarde, durante la gestión radical, se intentó informatizar el sistema por medio de un aporte tecnológico hecho por el gobierno de España. Este programa permitía juntar toda la información sobre cada contribuyente de manera de poder inspeccionarlos luego con los datos en la mano. La información incluía la declaración jurada, su historial de pago, secreto financiero, su historial de compraventa, sus operaciones bursátiles, sus propiedades y sus balances, datos que hoy están en la DGI, pero en forma dispersa.

    La propuesta radical, que incluyó la novedosa Clave Unica de Identificación Tributaria (CUIT), preveía además: la aplicación de las cuentas corrientes tributarias para determinar cuanto debe cada contribuyente y quien presenta o no la declaración jurada; el control, en un principio, de 2.000 de los 5.000 grandes contribuyentes, y la creación de una carrera tributaria para capacitar a los futuros profesionales y escuelas para los 1.200 inspectores.

    “Yo no se que ocurrió con todo esto -dice Da Corte-, pero esta claro que ha perdido impulso por parte del actual gobierno.”

    Ricardo Cossio, el actual director de la DGI, tiene un proyecto mas drástico, pero que puede ser el comienzo de la solución a la evasión.

    Cossio quiere establecer (en realidad hace un año presentó la iniciativa y todavía no obtuvo respuesta) un régimen de adhesión voluntaria por el cual se fija una remuneración atractiva para los inspectores, pero a cambio de su estabilidad. “Quienes no se adhieran ya sabemos por que es…”, se reflexiona cerca de Cossio.

    “Lo cierto es que hoy la DGI no controla a nadie”, sentencia Hector Mc Ewan, de Price Waterhouse. Y propone que los profesionales en ciencias económicas se hagan responsables sustitutos del fisco a través de la auditoria fiscal que hacen entre sus clientes.

    Esto los obligaría a redactar un dictamen sobre las cualidades del contribuyente y su capacidad contributiva, liberando a la DGI para actuar sobre la evasión y la economía informal. El punto esta en quien controla a los profesionales. Mc Ewan redondea así su idea: lo pueden hacer los denominados organismos cooperadores (consejos). Un proyecto sobre esa iniciativa esta a consideración del Congreso.

    CONTROL CRUZADO

    Manuel Solanet cree que el mejor sistema es el del control cruzado. “El evasor es una persona que vive bien, posee bienes, realiza consumos, viaja. Si esa información se cruza con el pago de impuestos, resulta sencillo orientar la inspección y hacer detectable al evasor. El solo hecho de que alguien sepa que es fácilmente identificable y que la DGI tiene esa información, permite reducir drásticamente esa practica”, dice.

    Juan Alemann, por último, propone la privatización lisa y llana de la inspección y la computación. La idea es que los inspectores cobren una comisión progresiva sobre el éxito de lo recaudado, prescindiendo cada año del 5/10% de los que menos recauden o se hayan quedado atrás en el ranking. “Con 5.000 inspectores privados, no hay mas empresas que evadan”, asegura el ex secretario de Hacienda. En cuanto al tema informático, la idea es firmar un contrato con una empresa de software para que proceso la información bajo secreto fiscal y con fuerte penalización si se filtra esa información.

    LA HISTORIA DE LA PRESION

    El otro enfoque del problema impositivo es si la presión es alta o no en la Argentina. El gobierno dice que esta en 18% del PBI (año 1990) y la actividad privada la calcula en 25%, niveles ambos bastante inferiores a los que se aplican en otros países. No obstante, lo que observan los especialistas es que 80% de la recaudación descansa en los denominados impuestos indirectos (internos, IVA, etc.) que no gravan los costos empresarios. “Por ello no es una locura decir que la presión es moderada porque no influye sobre la ganancia de las compañías”, reflexiona Jose Katzenstein, asesor del ex secretario de Finanzas Públicas, Raúl Cuello.

    “Lo que ha hecho Cavallo con la modificación en Ganancias y Activos -agrega- fue capitular ante los empresarios que no quieren revelar lo que ganan y lo

    que reparten”.

    La reforma impositiva y el régimen de repatriación de capitales Cavallo-Tacchi se juega, en este contexto, a un alivio de la presión tributaria con la esperanza de que la estabilidad económica (que en apariencia vive hoy el país) se traduzca en una mayor recaudación y reinversión de las ganancias de las empresas en el proceso productivo.

    Los adherentes a la iniciativa oficial dicen que el proyecto efectivamente es reactivante. Mc Ewan sostiene que mejorara la posición de rentabilidad de las compañías y que se percibirá un efecto inmediato sobre el mercado de capitales. “Recién después se podrá apreciar una mayor inversión fabril”, dice. Según este mismo analista, la reforma hará mas baratas las ganancias y las utilidades que se reinvierten, al igual que en Chile, y se eliminaran los quebrantos impositivos que venían de arrastre.

    Los críticos argumentan, en cambio, que se ha cedido demasiado en materia de ingresos y que es remota la posibilidad de lograr el superávit fiscal de US$ 300 millones al mes anunciado por Cavallo. De este lado del mostrador están el Fondo Monetario Internacional y el propio Vitto Tanzi, que ha formulado serios reparos sobre las cualidades de recaudación de la reforma.

    La principal objeción recae sobre las modificaciones al impuesto a las

    ganancias y la eliminación de la 4a. categoría, un tributo aceptado mundialmente como óptimo, que en un contexto de estabilidad hubiera alcanzado mejores rendimientos.

    “Con esta reforma se esta afectando una renta cautiva de US$ 800 millones que tiene hoy el Estado, por la presunción de una mayor recaudación”, advierten Omar López Grillo y Guillermo Pérez, de Pistrelli, Díaz y Asociados. A ese monto se deben agregar otros US$ 90 millones al mes ( 1.000 millones al año) que se resignan como consecuencia de la eliminación de los impuestos a los sellos, valores, divisas y débitos bancarios.

    EL REASEGURO

    La presión reciente de los técnicos del FMI y las advertencias sobre los riesgos de una menor recaudación, llevaron al equipo de Cavallo a pensar en una suerte de cláusula de reaseguro (reservar al gobierno la facultad de aumentar hasta en 2 puntos la actual tasa general de 16% del IVA, en caso que se vean afectados los ingresos). Si bien esta propuesta fue anunciada oficialmente en un comienzo, debió desestimarse luego debido a una razón muy simple: no era políticamente conveniente que el gobierno apareciera cediendo con tanta facilidad a una “sugerencia” del Fondo.

    “Para recaudar mas es necesario ampliar ganancias a todo tipo de empresas”, dice Alemann. “Gravar a las sociedades se recauda mas que gravando a sus socios y además se obtienen los recursos mas rápido. Los balances cerrados durante este año, por ejemplo, tienen luego hasta cuatro meses de plazo para su presentación, mientras que los individuos recién efectivizan el pago en junio del año siguiente de cerrado el ejercicio.”

    El otro flanco interesante que esta siendo auscultado con atención por los especialistas es el correspondiente al blanqueo de capitales de argentinos en el exterior. Los fondos se podrán repatriar mediante boletas bancarias numeradas y anónimas con una tasa de 2%. Los expertos consultados coinciden en que esta propuesta sigue siendo restrictiva frente a la gran cantidad de empresas con inventarios no declarados y a la necesidad de blanquear 50% de la economía; habría que aplicar -sostienen- un régimen amplio y que no trabe el libre regreso de los capitales. López Grillo se inclina por un régimen con tasa 0, pero con tres condiciones que debe asumir el beneficiario: que declare todo lo que tiene, que invierta en el país y que se comprometa a una correcta conducta fiscal futura.

    Queda claro que el éxito de todo el plan económico de Cavallo descansa (si se puede emplear ese término) en la efectividad de la DGI para terminar con la evasión. Un tema que, hasta hoy, no encontró respuesta.

    De allí que ante este cuadro de situación, en el que ya no se administra la escasez sino la prácticamente falta de recursos (el gobierno se ve obligado a escalonar el pago del medio aguinaldo), es valido un viejo consejo que alguna vez se escuchó en el cuarto piso del Ministerio de Economía, donde funciona la sede de Hacienda:

    “Es rascando un poquito de cada lado, como se consigue poner en orden las cuentas publicas”.-

    Ruben Mattone

    Informes: Raúl Veiga

    Impuestos

    LOS QUE VIENEN, LOS QUE SE MODIFICAN

    Carlos Tacchi explica el blanqueo.

    MERCADO entrevistó al subsecretario de Ingresos Públicos, Carlos Tacchi.

    Estos son sus conceptos:

    – ¿Cual es la meta de recaudación de la reforma?

    – El 15% del PBI. Es decir, unos US$ 19.500 millones, calculando un Producto para el año de 130.000 millones.

    – Sin embargo, el programa sólo tendría éxito si se ataca a fondo la evasión. ¿Qué harán?

    – Se reforzará el sistema informático de la DGI para aplicar la tan anunciada cuenta corriente del contribuyente y se profundizaran las sanciones a los evasores.

    – ¿Cómo?

    – A través del consumidor, quien podrá impulsar el cierre de un comercio si es detectado por un inspector a la salida de un local en el que compró un artículo y no recibió la respectiva boleta. Esta clausura se podrá efectivizar por 3 a 10 días a partir del acta de constatación.

    – ¿Está prevista alguna otra modificación de impuestos?

    -Si. En un esquema de estabilidad económica hay que adecuar la tasa del

    3% de Justicia y la de 2% de la Actuación ante el Tribunal Fiscal; también hay que invitar a las provincias a que eliminen-como en la Capital-el impuesto a los ingresos brutos que pesa sobre las entidades financieras comprendidas en la ley 21.526. Por otra parte, se buscara que las comisiones de los agentes de Bolsa, los costos fijos de cajas de ahorro y cuentas corrientes, comisiones o aranceles por comercialización de cereales, y del mercado inmobiliario, se disminuyan.

    – ¿Cómo sigue el plan impositivo?

    -Para fin de año o comienzos del próximo esta prevista la eliminación de

    una gran cantidad de impuestos con destino específico, como por ejemplo,

    aquellos que van a Juntas reguladoras. quedaran exceptuados aquellos en

    que los aportes van a los beneficiarios directos del servicio, como el

    INTA (que tendría que ser privatizado) y el Instituto Nacional de Cinematografía.

    – ¿Que va a pasar con la controvertida reforma al impuesto a las ganancias?

    – Se gravara la utilidad que se distribuye, se dispone o se consume. Se

    incorpora la vieja idea del ministro Cavallo de pasar a gravar en este

    impuesto la renta mundial.

    Los sujetos pasivos del gravamen van a ser empresas en sus cuatro categorías: las que conformen balance comercial, las que no tengan balance comercial, los sujetos domiciliados en Argentina con renta en el exterior y los beneficiarios del exterior por las rentas que reciben en la Argentina. Además se incluye a los profesionales de la cuarta categoría que no trabajen en relación de dependencia.

    – ¿Que se entiende por ganancia distribuida?

    – Es la ganancia que se distribuye, por ejemplo, por dividendos en efectivo o en especie o intereses accionarios a los poseedores de acciones preferidas. En ese caso, todas las sociedades van a pagar el 20%, menos las que cotizan en Bolsa que, por este concepto, van a tributar el 18%.

    – ¿Se elimina o no la cuarta categoría?

    -Si, se elimina la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias de los

    trabajadores en relación de dependencia.

    – ¿Por que se la elimina?

    -Porque la tributación combinada de la carga previsional e impositiva hace que este en 45%, cuando otros sujetos del impuesto a las ganancias como por ejemplo la actividad empresaria que no aporta mas que autónomos, tiene una alicuota de 20%. Se trata de una inequidad.

    – Si está tan bien pensado el esquema del impuesto a las ganancias, ¿por

    qué recibió tantas críticas del FMI?

    – El Fondo Monetario destacó el proyecto como novedoso y único en el mundo y dijo que va a ser copiado por otros países en desarrollo en virtud de la corriente inversora que produce. Lo que criticó el Fondo es la eliminación de la cuarta categoría, en cuanto a que lleva a una caída de recursos que podría afectar el plan de estabilidad. Pero para ello hemos previsto un aumento de la recaudación del IVA a través de una fuerte lucha contra la evasión.

    -,.Habrá modificación en el impuesto a los combustibles?

    -No.

    – ¿Cómo va a ser el blanqueo?

    -Se trata en realidad de una exteriorización de tenencia de bienes y divisas en el exterior. Aquellos fondos depositados en el exterior por argentinos al 19 de abril, podrán ser regularizados durante un periodo de 4 años; los fondos líquidos lo harán a través de su transferencia bancaria y un depósito en Argentina por 90 días y el pago de una alicuota en el primer año de 1%; en el segundo año de 1,5%; en el tercer año de 2% y en el cuarto año de 3%. Para el resto de los bienes, se hará a través de una declaración jurada y el pago del impuesto. Lo novedoso es que como Argentina cambia en el impuesto a las ganancias por el de la renta mundial para sus contribuyentes domiciliados en el país, nos encontramos con que desde la presunta vigencia a partir del 10 de julio van a tener que pagar en boleta anónima y numerada el 0,166% por mes de

    lo que tengan en fondos líquidos y otros bienes. El 0,332% de tratarse de sujetos alcanzados además por el impuesto sobre los activos. Para tener derecho luego a los beneficios de la declaración jurada por los bienes no líquidos y las transferencias por los bienes líquidos, van a tener que acreditar en ambos casos todos los meses el haber pagado esa boleta bancaria. Además, se dispondrá que aquellos inversores pequeños y medianos que dispongan de moneda extranjera en el país hasta el equivalente de US$ 100.000, puedan regularizar su situación, siempre que estuvieran depositados en el sistema financiero institucionalizado entre el l0 de abril y hasta el décimo día corrido desde la fecha de entrada en vigencia de la Ley. Para gozar de este beneficio deberán abonar el impuesto respectivo (1%) y presentar la declaraci6n jurada dentro de los 60 días. Asimismo, deberá quedar depositado el importe a regularizar por un plazo de 180 días.

    – ¿Que hay del efecto recaudador?

    -En el mensaje decimos que no tiene fines recaudatorios, aunque va a traer algo de recaudación. En México tuvo gran impacto en el rubro pagos internacionales de la balanza de pagos y en reservas. El gran objetivo es que los dineros regresen y aquellos que están con carácter permanente en el exterior pasen a tributar en Argentina-

    R.M.