Para no perder la costumbre, Ogilvy & Mather acaba de ganar tres premios “Lápiz de platino”, que se sumaron a otros dieciocho galardones obtenido durante 1990. Esta etapa de éxitos de la agencia, que hasta hace dos años funcionaba como Ortiz, Ogilvy & Mather, coincide con el renovado impulso que le imprimió Horacio Diez desde que se hizo cargo de la presidencia. Su
llegada aportó un nuevo estilo basado en el desafío de crear un clima “excitante”, a partir de una premisa: “Ser una fábrica de ideas y soluciones en el área de comunicación y no simplemente una empresa de servicios”.
Diez afirma que es un vicio de los argentinos cargar los buenos resultados en la cuenta de la casualidad. El, en cambio, al hablar de los premios obtenidos, de los clientes que se mantienen en la agencia (hay algunos que están desde principios de la década del ´30) y de los que llegan nuevos, pone el acento en el esfuerzo y la determinación, “tanto personal como de todo el equipo que trabaja conmigo”, aclara.
Los tiempos cambian y los proyectos deben estar a la altura de las transformaciones para competir en mercados cada vez más exigentes. Por eso, ningún detalle se escapó cuando se replanteó la estructura de la agencia. “Como no es lo mismo trabajar en un galpón que en un lugar rodeado de árboles”, Diez buscó un ámbito emocional adecuado “donde elaborar ideas y desarrollar las mejores oportunidades para el cliente”. Una vez que O. &. M. se convirtió en un lugar “lo más estimulante posible, desde el punto de vista estético”, quedó por resolver el tema humano.
“Tradicionalmente las agencias están estructuradas como feudos. El presidente es una especie de rey, al que se le pide audiencia y el cliente no obtiene respuestas rápidas ni soluciones en el momento que lo precisa”, apuntó Diez. Por esa razón, incorporó al directorio de la compañía a los directores creativos. De esta manera, se formaron “unidades comando, autónomas, en síntesis, una suma de agencias que se complementan”.
“Nuestra filosofía -dice Diez- es trabajar como profesionales que piensan, acompañan y conocen, y no como creadores por encargo”.
A su vez, Jorge Heymman, joven director creativo, avala la opinión de su colega y se apura a comentar que en la agencia no hay horarios ni días de trabajo. “El mejor halago que podemos hacerle a un cliente no es decir que sí a todas sus propuestas, ni preparar almuerzos en lugares caros. Nuestro objetivo es resolver sus problemas, asesorarlo y comprobar que obtiene resultados. En
ese momento nuestro trabajo está cumplico”, concluye Heymman.
Tras la entrega de los “Lápiz de platino”, los publicistas de Ogilvy & Mather volvieron a casa con tres premios obtenidos por los rubros “Mejor banda musical original” (American Express), “Mejor aviso gráfico en blanco y negro “y ” Mejor comercial” (Fundación Vida Silvestre). En este sentido, si bien
los creativos no trabajan por los premios, el hecho de obtenerlos sirve de estímulo. Susy Palacios explicó que “a la hora de crear no se piensa en los galardones, pero están ahí”.
En el rubro “Mejor banda musical original”, se premió a la pieza que compuso Leo Sujatovich, para la campaña de American Express, a través de tres películas que muestran situaciones de consumo. Susy Palacios comentó: “La calidad de los avisos fue elogiada desde el comienzo. En cambio la música había recibido muchas objeciones. Finalmente fue la que se llevó el galardón”.
En los otros dos rubros premiados -“Gráfica en blanco y negro” y “Comercial”-, según los propios responsables de la agencia, “no se apuntó sólo a la calidad, sino también al mensaje de los avisos”. Esto es porque pertenecen a la campaña que desarrolla la Fundación Vida Silvestre, “para hacer tomar conciencia a la gente de la responsabilidad en la conservación del medio ambiente”, observó Jorge Heymman, su director creativo.
En el caso de “Gráfica” se llevó los laureles un aviso en el que se muestran cinco especies de animales en peligro de extinción, con un texto que agrega: “Usted no es el único argentino con problemas”. “Esa frase fue muy cuestionada, comentó Heymman, nos decían que no podíamos recordarle a la gente que las cosas no están bien. Pero el impacto que causó fue impresionante”.
El comercial premiado, “Manos”, muestra con sombras chinas distintos animales y el mensaje final es que la mano que puede destruir es la misma que puede ayudar. “Tiene una concepción para nada festivalera, sin embargo, ya es finalista para el Clio.
El mérito de esta campaña no está sólo en los premios, sino también en el compromiso que pusieron los que participaron. En total, este emprendimiento de Vida Silvestre costó algo más de US$ 10.000, cuando en realidad los costos reales estarían por encima del millón, si la agencia, los creativos y los medios hubieran cobrado sus honorarios, incluyendo los espacios de publicidad.
El “Lapiz de Platino”.
El “Lápiz de platino” es el premio con el que se reconoce la mejor publicidad a través de un certamen del que participan agencias de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.
El galardón fue creado hace 8 años por Jerry Goldenberg y hoy, su hijo, Roberto, director de Editorial Dossier, sigue siendo el entusiasta continuador de esta iniciativa con la aspiración de convertirla en un clásico sudamericano.
Además del premio al comercial “Manos”, de la Fundación Vida Silvestre, en la última final se premió en gráfica color a “Del lado del corazón” de FSD/Young & Rubicam para Gatic-Adidas. En radio, la pieza elegida fue “Cierto-adivina, flamenco”, realizada por David Ratto/BBDO para Cía. Química, mientras que “Escarabajo”, de Lar Sound y Music/David Ratto/BBDO para Autolatina
Argentina, ocupó el primer lugar en jingles.
