miércoles, 27 de mayo de 2026

    El patrón dolar quema las naves

    En lugar del “efecto Warnes” (todo lo que no funciona se dinamita), hay un nuevo plan donde el ingrediente sicológico es determinante.

    Hay algunas circunstancias notables en el lanzamiento del flamante programa económico, el más audaz en mucho tiempo, que bien merecería por ello un nombre perdurable.

    En primer lugar el sigilo que precedió a su lanzamiento. La totalidad del plan era conocida solamente por la computadora que usa Domingo Cavallo, y apenas dos o tres colaboradores del ministro conocían los grandes lineamientos.

    En segundo lugar, pese a la cantidad de indicios que había -visto retrospectivamente- en las noticias generadas por el propio accionar de Economía, ninguno de los augures ni los columnistas económicos (incluyendo a MERCADO, por supuesto) fue capaz de anticipar lo que se estaba gestando. No faltan ahora los que reivindican dotes de predicción basándose en aciertos o coincidencias puntuales. Pero no hay que llamarse a engaño: nadie hizo la radiografía del plan que se estaba gestando.

    En tercer lugar, y como consecuencia de lo anterior, la sorpresa fue tan grande que los que están obligados a interpretar cotidianamente la realidad, se vieron en figurillas. La imaginación e inteligencia de Cavallo merece reconocimiento: los elencos estables no atinaron a definirse. ¿Era bueno o malo; tenía posibilidades o estaba condenado al fracaso? Recién a las 72 horas comenzaron a aparecer interpretaciones más elaboradas, y en muchos casos, es lícito sospechar, inducidas por el libreto del equipo económico.

    Hay que admitir además que Cavallo dispone de un magnífico “inventor de proyectos”, una aceitada maquinaria de sembrar cortinas de humo, que permiti6 plantar diariamente iniciativas para que la prensa -y los “expertos”- tuviera en que ocuparse mientras Cavallo tenla margen para prepara el plato de fondo.

    La usina es tan discreta que no asomó la cabeza, pero todos los caminos conducen a Llach…, el jefe de asesores ministerial.

    También la oposición tardó en reaccionar y ni siquiera pasó la factura política que seguramente el mismo Cavallo aguardaba por prestar quorum para el tratamiento de la ley. Ni exigencias de acuerdo sobre reforma constitucional, ni modificaciones en la Corte Suprema o en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, o cualquiera de los otros temas obvios.

    Si el plan fracasa, dicen los entendidos, será una catástrofe: nada queda por probar.

    En verdad, casi lo mismo pensaban antes de que Cavallo hiciera este anuncio. Los políticos oficialistas sí están claros: si Cavallo fracasa se pierden las elecciones del 8 de septiembre.

    Pero, ¿y si tiene éxito? Muchos creen que también se pierde, porque todo lo ocurrido hasta ahora no es más que un entrenamiento para el ajuste que sobrevendrá, si de verdad no se puede emitir.

    En este pararse al borde del abismo puede estar la fortaleza de Cavallo. Si todos actúan como esta si esta fuera de verdad la última oportunidad, el saludable temor permitiría salir adelante. Pocas veces el componente psicológico de un plan puede ser tan determinante. Vale la pena recordar la escalada informativa del equipo de Cavallo que culminó con la convertibilidad del austral o la dolarización de la economía, como se prefiera. He aquí la impresionante secuencia de información y hechos generados desde la incansable usina del ministerio de Economía:

    * Se eliminaron derechos aduaneros específicos y restricciones pararancelarias. Las rebajas arancelarias entrarán en vigor el 1 de abril. Los aranceles serán de 22, 11 y 0.

    * Cavallo avisó que no cree que el dólar vuelva a subir. Se trabajará con presupuesto de caja. Solo se gastará lo que ingrese.

    * Cavallo dispuso una suba de los encajes bancarios (5%) para absorber 2 billones de australes y tranquilizar los mercados cambiarios (con menos australes será más difícil comprar dólares).

    * No hay cambios en la banda cambiaria. Se usarán bonos de la deuda interna para comprar inmuebles y empresas del estado (los bonos se cotizan a la mitad, por lo cual se podrá comprar por US$ 7 mil millones y bajar la deuda en US$ 14 mil millones).

    * En abril habrá superávit del Tesoro (en marzo hay que pagar al exterior US$ 473 millones, en abril 178 millones y en mayo 224 millones).

    * Se dispuso el cierre preventivo de ramales fundamentales de cuatro ferrocarriles (San Martín, Mitre, Sarmiento y Roca).

    * Si la huelga no se levanta, se mantendrán cerrados hasta su privatización.

    * El ministro denunció un intento de golpe de estado económico, y que se pretendió forzar su renuncia haciendo que el dólar superara el techo de 10.000 australes.

    * Se aspira a un superávit de US$ 100 millones en abril. Recaudación probable en marzo de US$ 740 millones.

    * En los próximos 90 días se privatizará Segba y Gas del Estado.

    * Se creará una empresa de trenes metropolitanos.

    * Eliminaron las retenciones a la producción rural.

    * Se estudia garantizar los depósitos en dólares, para incentivar el crédito.

    * También reducir los impuestos a los automóviles y electrodomésticos para impulsar la oferta.

    * Según el titular del Banco Central, el tipo de cambio en el futuro será definitivamente más bajo. Se aguarda un superávit de US$ 4 mil millones en 1991, la mitad por venta de activos, la mitad por superávit genuino.

    * Promueven inversiones de capitales italianos en el plan de privatización.

    * Rebajarán tarifas de gas y electricidad para la industria.

    * Gravarán la renta de los argentinos en el exterior.

    Adiós al plan Dromi

    GAS: ES BARAJAR DE NUEVO

    Se retornará al criterio de licitación pública nacional e internacional.

    A pesar del vertiginoso ritmo de trabajo y de las renovadas presiones, Domingo Cavallo encontró tiempo para atender un espinoso asunto: la privatización de las redes de distribución de gas.

    Lo resuelto es olvidarse de lo actuado por Roberto Dromi cuando estuvo al frente de Obras Públicas.

    El negocio es grande: Gas del Estado factura anualmente en el orden de US$ 1500 millones. Además complejo: dentro del mismo sistema coexisten las viviendas familiares de barrios, los edificios de departamentos, los pisos residenciales, las casas de fin de semana o de veraneo, las usinas eléctricas,

    1as grandes industrias y los que gozan de tarifa privilegiada (petroquímica, por ejemplo).

    El sistema diseñado por Dromi optó por convalidar la presentación de 21 iniciativas privadas para otras tantas regiones. Desapareció el criterio de licitación pública (para área previamente definidas) y se optó por la aplicación del concurso de Proyectos integrales, sistema que posibilita al autor de la

    iniciativa una suerte de “segunda vuelta” si alguien presenta una oferta mejor que la suya.

    De inmediato surgieron objeciones de peso al criterio escogido (que se alejaba de las recomendaciones de la consultora McKinsey, contratada por el Banco Mundial para asistir al gobierno argentino). En primer lugar, porque la propia ley de Reforma del Estado que ya indicaba que la distribución de gas debía ser concesionada, no admite calificar a las presentaciones privadas como iniciativas sino más bien como manifestación de interés por tomar a su cargo un servicio que el gobierno ya había resuelto concesionar.

    Más serio aún, el establecimiento de 21 áreas en base a fundamentos solamente conocidos por los autores de las iniciativas, introdujo fundadas reservas sobre el eventual funcionamiento físico y tarifario de tal sistema (sería consagrar 21 compradores de Bas en cuenca, con muy disímil poder de

    negociación, y además, 21 tarifas distintas para igual tipo de usuarios).

    La Unión Argentina de la Construcción reclamó la derogación del decreto 48 del pasado 7 de enero, que disponía el llamado a concurso de Proyectos integrales sobre la base de las iniciativas presentadas por las empresas en el marco de la ley de emergencia económica y ley de concesión de obras por peaje.

    En el futuro, seguramente habrá licitación pública nacional e internacional y sobre un número inferior de regiones. Pero además habrá otros cambios. No solamente las empresas de la construcción estarán interesadas en el tema.

    Grupos empresarios provenientes del campo de la industria, del comercio y de los servicios, pujarán en la competencia abandonando el papel de espectadores frente a la ampliación del mercado para las tradicionales empresas de obra pública Naturalmente también los bancos y los operadores

    extranjeros tendrán un papel significativo.