INFORME |
Informe realizado por Gustavo Baiman

Alberto Schiuma
Alberto Schiuma, director de Certificación en IRAM, afirma que las certificaciones siguen siendo objetivos primarios dentro de las grandes empresas y Pyme porque está comprobado el retorno de la inversión destinada a la implementación y mantenimiento del sistema de gestión certificado. "Los beneficios económicos son medibles. Además las certificaciones aportan fuerza competitiva en el mercado a partir de que una organización certificada en ISO 9001 produce bienes y servicios de calidad asegurada para satisfacer las expectativas de los clientes, a costo menor y con sus procesos controlados".
–¿Cuáles son los nuevos temas en la agenda de las empresas certificadoras, qué tendencias puede marcar?
–Mientras surjan necesidades siempre va a haber espacio dentro de la agenda de certificaciones para nuevos estudios. Y las necesidades crecen y se renuevan en forma constante. Actualmente, hay más de 300 normas con proyecto de estudio y más de 800 concretamente en estudio.
Diversos comités de IRAM trabajan a escala nacional y con participación internacional en organismos como ISO, IEC, COPANT, Mercosur, entre otros. Hoy en día, la energía ocupa un lugar prioritario en el estudio de normas para aportar a la eficiencia del sector. También abarca gran parte de la temática en normalización la sostenibilidad de las actividades productivas. Por otra parte, dada la actual preocupación en la sociedad por el cuidado del medio ambiente, es de preveer un crecimiento en las certificaciones según la norma ISO 14000.
–¿Considera que la certificación es un tema que ya está totalmente resuelto y aprobado por los empresarios argentinos o todavía hay dudas?
–Cada vez más empresarios eligen la certificación como punto de partida para cumplir con las expectativas de sus clientes y mejorar continuamente sus procesos para mantener ese compromiso con la calidad del servicio o producto.
El camino de la certificación es tan infinito como productos y servicios existen y surjan a futuro, por lo que todos los países que aportamos a este objetivo siempre estamos en carrera.
Asimismo, las organizaciones toman cada vez mayor conciencia de la eficacia de los sistemas de gestión certificados. Muchas veces exigen a sus propios proveedores que adopten también una certificación. En nuestro país, anualmente se certifican en calidad alrededor de 400 empresas y una cantidad similar elige renovar su compromiso.
–¿Cómo valora y evalúa actualmente el consumidor la calidad de un producto o de un servicio?
–El consumidor sabe que es él quien determina la calidad de un servicio o producto. Mide la calidad de una prestación en base al cumplimiento de sus expectativas, relacionado con la buena atención, rapidez en la solución a sus requerimientos y buena predisposición.
El valor económico no suele encabezar la lista de prioridades al momento de elegir por una u otra organización de igual rubro. La gran mayoría de los consumidores no posee el conocimiento técnico de las normas de calidad.
–¿Cuáles son los principales objetivos a que apuntan las empresas a la hora de elegir una certificación?
–Principalmente se busca mayor eficiencia y productividad, reducción de costos, satisfacción de los clientes, organización interna del personal a partir del compromiso, mejoramiento en el control y planificación de los procesos, posicionamiento en el mercado como consecuencia de una mayor competitividad e innovación en las herramientas de relaciones publicas, marketing y publicidad que acorta las distancias con los públicos.
Por otra parte, hay que señalar que la implementación de normas se fue simplificando a partir de la tarea de consultoras especializadas que guían a la empresa en su camino hacia la certificación. Además, en los últimos años los múltiples programas que subsidian gran parte de los costos promueven el acceso a la certificación disminuyendo su inversión.

