LIBRO BLANCO DE LA RSE | Capítulo IV
Por Gustavo Baiman

Fernando Hofmann
También, desde Kimberly-Clark, aseguran que es imprescindible contar con datos cuantitativos y cualitativos para evaluar los programas que llevan adelante.
En la firma prefieren hablar de sustentabilidad como un modelo de gestión que engloba la visión integral del negocio y la relación con los grupos de interés.
Para Fernando Hofmann, director de Asuntos Legales y Corporativos de Kimberly-Clark Región Austral, la sustentabilidad debe contemplar todos sus públicos y todos sus ámbitos, aportando al bienestar de la comunidad, los empleados, los clientes, los consumidores, los proveedores y el medio ambiente.
“Somos una compañía en la que el compromiso con la responsabilidad social y la sustentabilidad se vive de forma natural, como algo intrínseco a nuestro hacer diario, y eso se refleja en nuestro negocio, y sobre todo en nuestros resultados. Nuestra visión es guiar al mundo en lo esencial para una vida mejor, acompañando a todas las personas a lo largo de las distintas etapas de sus vidas. A través de nuestras marcas estamos presentes en la niñez, adolescencia, juventud, adultez y en la tercera edad”.
–La RSE cada vez cobra más relevancia dentro de las organizaciones, por eso su estrategia general es trazada por las máximas autoridades ¿Cómo es el caso de Kimberly-Clark?
–Dado el valor estratégico de la sustentabilidad para nuestra empresa, contamos desde 2007 con un consejo directivo de asesoramiento de sustentabilidad, conformado por expertos en el tema que tienen la responsabilidad de asesorarnos sobre potenciales riesgos y oportunidades del negocio desde una perspectiva de RSE.
Los programas que realiza la compañía en los distintos lugares del mundo parten de una misión que es mejorar la salud, la higiene y el bienestar de las personas cada día y en todas partes del mundo.
–A la hora de pensar en las acciones, ¿intentan que estén alineadas al negocio de la compañía o se dirigen hacia un público específico?
–Somos conscientes de la importancia que tiene alinear las acciones con nuestro negocio, que es donde podemos brindar nuestra mayor expertise, pero también sabemos que cada lugar tiene sus particularidades, intereses y necesidades puntuales. Por eso, para nosotros es sustancial entablar diálogo con nuestros diferentes públicos y trabajar en pos de lo que necesita cada comunidad.
Consideramos siempre las siete dimensiones de una gestión socialmente responsable que son: Gobierno y sociedad; valores transparencia y gobierno corporativo; comunidad; público interno; proveedores; medio ambiente; consumidores y clientes.
–¿Existe una planificación a mediano y largo plazo a la hora de pensar en las acciones de RSE?
–Para Kimberly-Clark es importante la sustentabilidad de los programas, se valora el desarrollo de iniciativas con diferentes stakeholders de la comunidad, el trabajo en conjunto, y sobre todo, la posibilidad de generar cambios profundos en el largo plazo. Por eso realizamos algunas acciones puntuales, pero siempre buscamos trabajar en acciones que dejen huellas sustanciales en las comunidades.
Los programas que se gestan con una visión sustentable y que se nutren de la articulación de distintos actores que aportan sus conocimientos específicos potencian las posibilidades de acción y logran un progreso constante en las propuestas brindadas.
Los vínculos, no solo entre los aliados, sino también con quienes participan activamente en los proyectos y quienes son beneficiados por ellos, son vitales para lograr que crezcan y se obtengan resultados positivos a largo plazo.
–¿Cuáles son las características más importantes de los programas que lleva adelante la compañía?
–Actualmente Kimberly-Clark Argentina articula sus acciones de responsabilidad social a través de diferentes programas. Los más importantes son “Más comunidad”, que es de relaciones con la comunidad basado en salud, educación y calidad de vida; “Visión 2015”, que apunta a la mejora continua en la gestión del medio ambiente, fomentando la sustentabilidad en los productos y procesos; y “Vivir bien”, dirigido a mejorar la calidad de vida de todos sus empleados bajo cuatro ejes principales: trabajo, esparcimiento, salud física y salud emocional.
También “Integrity Project”, que apunta a los proveedores, que tiene el objetivo de fortalecer el cumplimiento de servicios basados en la ética y en la integridad; y por último “Sumando valores”, un programa de interés social que convoca la buena voluntad de referentes sociales, académicos, empresarios, periodistas y políticos con el objetivo de promover valores en la sociedad.
–Se considera que es muy importante evaluar las acciones de RSE, medirlas y elevar reportes, ¿cómo es este proceso?
–En el caso de esta empresa, nuestro primer reporte de sustentabilidad corresponde a los resultados económicos, sociales y ambientales 2008. Desde entonces hemos continuado elaborando reportes anuales, para los cuales se utilizaron los lineamientos G3 propuestos por Global Reporting Initiative – GRI.
En el último reporte, correspondiente a los resultados de 2010, la compañía alcanzó el nivel de aplicación B y logró la revisión del reporte directamente por parte del GRI. Apostamos a esta iniciativa ya que creemos que es un canal de comunicación con todos nuestros públicos.
Esperamos que el mismo les sea de utilidad para conocer mejor a la empresa que respalda los productos y marcas que eligen diariamente para su cuidado personal, y sea testimonio de nuestro permanente compromiso con la sustentabilidad.
El reporte también nos permite revisar nuestra acción para los próximos años, estableciendo nuevos objetivos y reforzando aquello que nos convierte en una empresa líder en sustentabilidad en la industria y en el país.
–¿Cómo incorporan y van considerando las nuevas tendencias y conceptos en relación a la responsabilidad corporativa?
–Contamos con datos cuantitativos de las acciones que realizamos, pero también nos gusta tener en cuenta los datos cualitativos, no solo porque buscamos generar cambios profundos, sino porque nos encanta conocer a las diferentes personas a las que llegamos.
Nos nutrimos de historias y rostros de personas que cambiaron su calidad de vida gracias al trabajo en conjunto de diferentes actores de la sociedad, y esto es sumamente gratificante.
–¿Cómo impacta hoy en el negocio ser una empresa socialmente responsable?
–Está claro que los programas de responsabilidad social tienen beneficios tangibles e intangibles. Pero es importante destacar que ambos beneficios serán siempre superiores cuando la responsabilidad social y la sustentabilidad estén alineadas con el negocio de la compañía y formen parte de su ADN, abarcando todos los ámbitos y todos sus públicos.
Las acciones de responsabilidad social mejoran la reputación de la compañía y esto a su vez mejora la relación con los diferentes stakeholders. Atrae nuevos inversores, genera bienestar en los empleados, mejora la relación con la comunidad en la que opera, fideliza a los consumidores, genera una buena relación con los proveedores, logra reconocimiento y respeto de otras empresas, el Gobierno y el tercer sector, lo que confluye en generar relaciones y sinergia con todos estos actores.

