viernes, 17 de abril de 2026

    De la duda al optimismo

    Carta del director

    Es la distancia que media entre los que ven el vaso casi lleno y los que están seguros que está casi vacío. De un lado están alineados los que creen que pasó la peor crisis mundial en más de un siglo y que se avanza firme en la recuperación.
    Del otro, los que están convencidos que estamos frente a un respiro, pero que la crisis no ha terminado y que la tormenta se cierne de modos imprevistos e intensos.
    Ambos grupos de analistas y comentaristas logran un magnífico equilibrio: hay tantos en uno como en otro bando.
    Lo que toda la literatura económica y empresarial detecta con certeza es un cambio de humor sobre el modelo económico existente por más de un siglo. La impresión es que resultará muy difícil para la Eurozona salir de la actual crisis del euro en que se debate y que puede dinamitar la creación institucional que llevó décadas de delicados equilibrios.
    Si bien Estados Unidos se recupera, su decisión de seguir inyectando dólares para reactivar la demanda interna se percibe como una fuente inflacionaria que afectará a todas las economías. Sobre Japón, no hay nada nuevo. Nadie supone que saldrá del estancamiento que lleva bastante más de una década.
    China, en tanto, hace delicados equilibrios. Permite una modesta revaluación de su moneda y acude en ayuda de economías europeas en apuros (acaba de comprar bonos de la deuda de Portugal y de España). Si cae el euro, disminuyen las exportaciones chinas al viejo continente. Por las dudas, la inmensa masa de dólares en su cartera (US$ 2 billones, es decir millones de millones) comienza a invertirse en la compra de activos estratégicos por todo el planeta. Minas y campos agrícolas en África y en Latinoamérica; fábricas y empresas de servicios en Estados Unidos y en Europa.
    En cuanto a los empresarios, es obvio que perciben un cambio de paradigma económico y un desplazamiento de los centros de poder. No ignoran la creciente importancia de las economías emergentes. Una reciente encuesta realizada por McKinsey –precisamente entre empresarios de todas las latitudes– arroja resultados como estos: la gran mayoría espera dentro de los próximos cinco años mayor influencia de Brasil, China e India al par que piensan que se diluye la gravitación económica de Estados Unidos, la Eurozona y de Japón.
    Tres cuartas partes de los consultados que proyectan utilidades en sus actividades en economías emergentes, esperan que aumente el porcentaje de ganancia. Nada menos que 61% dice que los gobiernos de este grupo de países deberían hacer más sencillo invertir en esas economías.
    La coordinación y la ejecución integral de este anuario fue responsabilidad de Osvaldo Cado y de Nicolás Bridger, economistas, consultores económicos y financieros. Con la asistencia de valiosos colaboradores. A todos ellos el agradecimiento de Mercado.