sábado, 18 de abril de 2026

    Independencia y calidad de servicios

    INFORME |

    Por Gustavo Baiman


    Norberto Bruschi

    En Bertora & Asociados, asumen que luego de la última crisis financiera internacional las auditoras perdieron algo de credibilidad y señalan que ahora el debate está puesto en ver cómo se recupera la confianza. Los puntos principales que la compañía discute son los que plantea gran parte del sector, como la concentración y las regulaciones.
    “Nosotros nos replanteamos algunas cosas en relación a la tarea del auditor y los controles; si habría que regular la actividad más o menos. Pensamos que podría haber un organismo profesional que hiciera una revisión del control de calidad sobre los estudios que prestan servicios a determinadas empresas”, dice Norberto Bruschi, socio de Bertora & Asociados.
    Otro tema que subrayan en esta firma es el grado de independencia que tiene que tener la empresa auditora con respecto a su cliente. Si bien existe una relación comercial entre ambas partes, es necesario establecer límites bien definidos sobre el rol que tiene que cumplir el auditor. La calidad de los servicios está relacionada con una actitud de integridad, combinada con el profesionalismo de los recursos humanos.
    “Las grandes auditoras antes eran ocho, después pasaron a ser seis, después cinco y ahora son cuatro. ¿Qué pasa si sobreviene algún problema importante y otra de esas sociedades desaparece? Tendría que analizarse la posibilidad de que convivan estas asociaciones internacionales con empresas locales de menor escala. Esto es un tema que se está analizando en Europa; buscan la posibilidad de que haya un mecanismo de doble auditoría. Sería, por ejemplo, una de las Big Four en consorcio con organizaciones locales. Para un mercado que está un poco susceptible tal vez esta modalidad le dé más confianza. El tema es que habría que normar cómo es esa relación cuando las dos firmas auditoras no se ponen de acuerdo en algún punto. Tiene sus complicaciones, pero me parece que este es un buen camino”, dice Bruschi.

    Hasta dónde se llega
    También es importante para la compañía hacer un poco más de docencia para establecer hasta dónde llega el trabajo y la responsabilidad del auditor. Afirman que a veces el mercado piensa que el auditor tiene que llegar a lugares que van más allá de lo que indican las normas profesionales y que el auditor no ve 100% de las operaciones como para poder opinar sobre la totalidad del balance.
    “Hasta hace algunos años, la auditoría era un trabajo de pruebas sustantivas, que consistía en hacer exámenes sobre la documentación de respaldo de los saldos al cierre de los balances. Luego se empezó a analizar el tema de los riesgos y el control interno de las compañías. En este punto hay toda una tarea previa muy importante: análisis de la compañía, circuitos internos, etcétera. Si se dan ciertas pautas y los controles son adecuados, el auditor puede disminuir el alcance de sus pruebas sustantivas porque descansa en ese control, es decir en los procesos más que en el resultado final de la documentación al cierre del ejercicio”, dice Bruschi.
    Sobre este tema, en algunos países europeos están pensando en volver a poner el foco solo en las pruebas sustantivas con la documentación de respaldo y alejarse del análisis minucioso de todo lo que tenga que ver con el control interno y los procesos. Para Bertora, esta iniciativa tiene que ver con que a veces no son muy claros los límites cuando la misma auditoría hace los controles, analiza los procesos y después se descansa en los controles que el mismo profesional realiza. Tendrían que estar separados el análisis de los procesos y la evaluación de los resultados.
    “Hay dos convergencias para resaltar y que van a ayudar a recuperar la confianza en las empresas auditoras, por un lado, las normas internacionales de información financiera, que son normas contables globalizadas para que las entienda cualquier inversor, y por el otro, las normas internacionales de la auditoría, que sirven para homogenizar las prácticas y los procesos del auditor. La idea es que todo el mundo tenga el mismo cuerpo normativo”, concluye Bruschi.