INFORME |
Por Gustavo Baiman

Estaban Basile
Según Crowe Horwath, el contexto del mercado es muy complejo y dinámico. El auditor tiene que tener la preparación suficiente para poder asumir los riesgos y hacer las evaluaciones en el ritmo al que se esté moviendo la operatoria del cliente. Se necesitan equipos de trabajo altamente calificados para entender los negocios y medir los impactos.
“Los mercados están en crisis, entonces, de alguna manera las empresas auditoras se tienen que adaptar y tratar de evaluar los negocios en economías muy complicadas. La globalización hace que todo esté interconectado, es decir que los riesgos, en mayor o menor medida son para todos. Por eso la alternativa es asumir que se trabaja en esas condiciones y la respuesta tiene que estar puesta en los recursos humanos, en incorporar nuevas tecnologías y capacitar a la gente para que trabaje en mercados complejos”, dice Esteban Basile, socio de Crowe Horwath.
Las firmas auditoras también tienen que tener la responsabilidad de entender cómo se incrementan los controles de las empresas y establecer en qué medida los procesos están convalidando los estados financieros. En esta compañía señalan que para cumplir con estos estándares de calidad, además de contar con profesionales con más experiencia, hay que incrementar las horas hombre que requiere una auditoría y por lo tanto es inevitable subir los honorarios.
“Es una pelea constante con los clientes porque nosotros cuidamos la calidad de nuestros profesionales, incrementamos las horas de trabajo y el mercado está pidiendo que se reduzcan los costos. Tiene que ser un entendimiento de ida y vuelta, donde la empresa tiene que darse cuenta de nuestra situación y nosotros de la de ellos. Si esto no lo traslado a precio lo que hago simplemente es reducir ganancia. Manejamos esa variable, a veces tenemos que reducir los márgenes, se comoditiza el precio pero no la calidad”, dice Basile.
Sobre la concentración
En Crowe Horwath, entienden que es lógico que haya una tendencia hacia la concentración. El aumento en la calidad de los servicios y la alta profesionalización de los recursos humanos reduce la oferta de empresas que están en condiciones de alcanzar estos estándares. Para la firma, actualmente no son muchas las empresas que pueden afrontar los nuevos desafíos que se imponen para la profesión.
“Las Big Four y algunas de las empresas que le siguen atrás son las que realmente están en condiciones de garantizar un servicio adecuado. Los que quedan afuera, porque realmente no pueden llegar a ofrecer las soluciones que se necesitan, son los profesionales más chicos, los independientes. Nosotros, por lo que podemos ofrecer, nos consideramos dentro de la concentración en la que quedarán con posibilidad de brindar un servicio de excelencia no más de 15 ó 20 empresas. La verdad es que se concentra el mercado pero desde un poco más abajo de las Big Four. Este servicio queda reducido a gente con capacidad de seguir creciendo continuamente y afrontar cada una de las exigencias de la normativa internacional”, afirma Basile.
En cuanto a las regulaciones, en Crowe Horwath no ven como una solución la intervención de los Gobiernos. Consideran que es muy difícil que un funcionario político pueda estar a la altura de la complejidad del trabajo; tendría que ser la misma profesión a través de sus organizaciones quien lleve adelante un control y dicte las normas sobre la tarea del auditor.
“Los auditores deberíamos pensar que existen lectores de estados financieros que no necesariamente están interpretando correctamente lo que tratamos de decir en nuestros limitados reportes. Creo que hay que ampliar la cabeza de los auditores de tal forma que puedan expresar o explicar de una manera más acorde a las personas que están del otro lado, para que pueda entender qué es lo que estamos tratando de decir. Tenemos que ampliar nuestros reportes; en tres o cuatro párrafos es muy difícil explicar bien las cosas”, concluye Basile.

