lunes, 25 de mayo de 2026

    Todavía hay un abismo grande entre conducta y convicciones

    DOSSIER |

    El informe más reciente del panel intergubernamental sobre cambio climático dice que el calentamiento global conducirá a “cambios en todos los componentes del sistema de agua dulce” y termina afirmando que “el agua y su disponibilidad y calidad serán las mayores presiones sobre las sociedades y el ambiente desde la perspectiva del cambio climático”.
    Ya China e India están reduciendo su crecimiento por limitaciones de agua. Se agotan aguas subterráneas y se reducen los glaciares que alimentan los principales ríos. California está limitando sus retiros de agua para uso agrícola debido a sequías. Francia, Alemania y España tuvieron que cerrar docenas de plantas nucleares por una prolongada ola de calor y poco nivel de agua. Los científicos dicen que el cambio climático fue un factor determinante en todos esos acontecimientos, que tuvieron consecuencias importantes para los negocios.
    En la Argentina, hay un sentimiento ambivalente: de un lado, todo es una exageración de los medios que crean temores infundados. Del otro, hay síntomas evidentes de que se avecina una crisis de provisión de agua. ¿Cómo reacciona el ciudadano de a pie cuando se le pregunta por estos temas?
    Ese fue el objetivo de la encuesta planteada por Mercado a Preguntameonline.com.ar, la herramienta de investigación online de JWT. A una base de datos de suscriptores y lectores de esta publicación se le planteó un corto cuestionario indagando actitudes y reacciones frente a circunstancias cotidianas. Hubo 210 respuestas y la actividad de campo se desarrolló entre la segunda y la tercera semana de julio pasado.
    Se comenzó por una pregunta espontánea: Al pensar en los próximos 20 años, ¿cuáles cree usted que serán los tres principales problemas que enfrentará la humanidad? La escasez de agua acaparó la mayoría de las respuestas, seguida por los problemas energéticos y el cambio climático. Varias de las respuestas están conectadas con el tema general del medio ambiente.
    Luego se indagó sobre los temas que se consideran muy relevantes para el futuro de quienes responden e incluso de sus hijos. El problema de la escasez de agua aparece como el principal conflicto que la humanidad tendrá que enfrentar, y la sensación es que ese futuro es cercano, ya que no sólo tendrán que lidiar con él las generaciones venideras sino que también lo vivirán los mismos encuestados. Muy cerca le sigue “la contaminación de los ambientes naturales”, “los desastres naturales”, y “la escasez de alimentos”. La dimensión ecológica ha calado hondo en la percepción de la gente.
    Cuando se pregunta en qué medida determinadas situaciones son perjudiciales para el entorno, se pone de manifiesto que, si bien hay una conciencia desarrollada por los problemas en torno al agua, cuando se la compara con otras manifestaciones de uso negligente de recursos naturales, las respuestas no son tan coherentes: a veces se lo considera más perjudicial y otras, menos.
    En cuanto al futuro cercano –un horizonte de cinco años–, se inquirió si se percibe que el del agua será un problema muy o nada importante. Casi 75% de las respuestas califica de 7 a 10 puntos (muy importante), y nada menos que 70 respuestas (30% del total) le asignó la calificación máxima de 10 puntos.
    Sobre los hábitos de consumo domiciliario, se percibe que un gran porcentaje de los encuestados elige tomar agua de la canilla. El agua corriente que llega a los hogares es un recurso que se da por descontado y parece haber confianza en su calidad. 43% del total toma agua de la canilla, y otro 40% consume agua embotellada.
    También en el plano doméstico, cuando se pregunta cuántas veces se baña en el día o cuantos minutos dura el baño, 92% dice que se baña una sola vez al día, y 90% afirma que cada baño dura de seis a 10 minutos.
    En el mismo orden de cosas, al lavarse los dientes los encuestados revelan que en 47% de los casos dejan la canilla abierta y el agua corre mientras dura el proceso de limpieza bucal. De modo que si hay mucha conciencia sobre la gravedad del problema, parece haber un divorcio entre conducta y convicciones.

    Preservar el recurso
    Cuando se inquiere de qué manera, con qué medidas se puede lograr preservación de recurso tan vital, casi unánimemente, los encuestados consideran que el problema se soluciona con educación. La mayoría de las propuestas sugeridas (consumo pago y medido, políticas estrictas, y educación obligatoria para el consumo racional) son aceptadas, lo cual muestra una intención que se corresponde con el discurso y la conciencia. La única respuesta negativa, y significativa, es cuando se rechaza la limitación al uso del agua por zonas y franjas horarias.
    Cuando se abordan estos problemas a escala global, los encuestados se inclinan más a pensar en conflictos y dificultades relacionadas con los recursos naturales y menos en cuestiones vinculadas a las desigualdades sociales. El tema está hoy en día más instalado en la agenda global que en otras épocas, a lo que han contribuido recientemente la interminable saga del derrame de petróleo en el Golfo de México, y todo tipo de desastres naturales.
    Otra comprobación interesante: la escasez de agua potable aparece como un problema muy relevante pero abstracto. Hay una gran conciencia acerca del tema, pero los encuestados mantienen hábitos que van en detrimento del consumo cuidadoso del agua (canilla abierta durante el cepillado de dientes y baños de larga duración).
    Se percibe la escasez de agua como un problema que será muy cercano en el tiempo, pero, como hoy los encuestados no están atravesando una experiencia de carencia de agua, no genera la necesidad de modificar las propias conductas. En verdad, el agua se sigue considerando como un recurso a disposición.
    Se percibe que aliviar el problema del agua comenzará a darse a partir de la generación siguiente, la de los hijos de los entrevistados, confiando en que la educación generará nuevos hábitos y conductas más responsables en ellos.

    La gama de soluciones
    Aunque todavía la escasez de agua no es un problema sustancial en todos los países, muchos ya sienten sus efectos y hay que reconocer la existencia del problema. Hay varias medidas que serían convenientes para preservar y conservar el agua.
    Una solución posible es el uso de la tecnología de des-salinización. Este sistema consiste en filtrar agua salada a través de membranas mediante electro-diálisis y ósmosis revertida. Este procedimiento funcionó para muchos países en África del norte y Medio Oriente. Con este sistema, esas naciones actualmente están produciendo unos 6.000 millones de galones de agua usable por día. Estados Unidos tiene un total de alrededor de 1.200 plantas desalinizadoras, la mayoría de las cuales están en comunidades medianas. Recientemente, la des-salinización se ha simplificado para áreas metropolitanas y los sistemas de ósmosis revertida han logrado grandes mejoras.
    A pesar de esas mejoras, sólo 2,3% del agua usada que se genera en las municipalidades es actualmente reciclado y vuelto a usar. Esas innovaciones también son económicas. Si el condado de Los Ángeles usara agua recuperada en lugar de enviar el agua al condado, US$ 26 millones se ahorrarían en costos de cañerías solamente. Globalmente, implementar sistemas simples de reciclado y filtrado sería una tarea relativamente fácil que lograría notables beneficios. Hacer esos avances globales sería un paso hacia la reducción de la escasez de agua.
    Luego están las soluciones en pequeña escala, comenzando con pequeñas mejoras en el hogar de cada uno. Una solución es desarrollar e imponer calefones más eficientes. En casas viejas con mal sistema de aislamiento, el tiempo necesario para calentar el agua de una canilla o ducha puede llegar a ser bastante largo. Con cañerías precalentadas y mejor aislamiento en todo el sistema, esa agua desperdiciada ya no sería un tema porque el agua caliente saldría inmediatamente de la canilla. Si esta mejora fuera impuesta desde arriba por el Gobierno y apoyada financieramente allí donde sea necesario, bajarían los costos de calefacción. Especialmente en las casas viejas, los costos de calefacción suelen ser muy altos, especialmente en los crudos meses del invierno. Si esta idea pudiera publicitarse entre dueños de casa sería un minúsculo progreso, pero igualmente contribuiría a impedir que el problema se vuelva inmenso.

    Riesgos específicos
    Existen riesgos especiales para sectores industriales con uso intensivo de agua.
    En alta tecnología: 11 de las 14 fábricas de semiconductores más grandes del mundo están en la región Asia Pacífico, donde la baja calidad del agua implica serios riesgos para las firmas que necesitan gran cantidad de agua ultra limpia. Sólo Intel y Texas Instrumentos usaron 11.000 millones de galones de agua para hacer chips de silicio en 2007.
    En bebidas, las embotelladoras de Coca-Cola y PepsiCo perdieron sus licencias en algunos lugares de India por problemas relacionados con escasez de agua y todas las grandes firmas de bebidas soportan gran oposición pública. La oposición se extiende también al agua embotellada.
    En agricultura: la reducida disponibilidad de agua ya está afectando los precios de los alimentos, como lo muestra el gran aumento del año pasado en el precio internacional del arroz disparado por la sequía en Australia. Alrededor de 70% del agua que se usa en el mundo es para agricultura.
    Medidas que las empresas deberían tomar para hacer frente a los peligros de falta de agua:
    1. Medir la huella de agua de la compañía (o sea, uso y descarte de agua) a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo proveedores y uso del producto.
    2. Evaluar los riesgos físicos, regulatorios y de reputación asociados a la huella de agua y alinear la evaluación con las evaluaciones de riesgo climático y energético de la compañía.
    3. Integrar los temas de agua en la planificación estratégica de la compañía y estructuras de gobernanza.
    4. Comprometer a los principales stakeholders (o sea, comunidades locales, organizaciones no gubernamentales, organismos oficiales, proveedores y empleados) como parte de la evaluación del riesgo, planificación de largo plazo y actividades de implementación.
    5. Revelar y comunicar desempeño acuífero y riesgos asociados.
    Además, los inversionistas deberían tomar las siguientes medidas para mejorar la comprensión de los riesgos que corren sus compañías:
    1. Evaluar, en forma independiente, la exposición de su compañía al riesgo del agua.
    2. Exigir de la compañía información relevante sobre uso de agua.
    3. Instar a las compañías a incorporar temas de agua a sus estrategias por cambio climático.
    4. Destacar el costado de oportunidad de negocios en el tema del agua.

    Otra solución al problema, que ataca un aspecto diferente de la escasez de agua, es lograr nuevos tratados multinacionales para especificar la forma de compartir el agua. Actualmente hay muchos tratados sobre el tema, pero ninguno logra una distribución adecuada. Son tratados ineficientes que además provocan aprensión entre las naciones. Las disputas sobre recursos de agua compartidos muchas veces generaron violencia y hasta tensión internacional. Actualmente, las divisorias de aguas de 261 ríos más grandes del mundo son compartidas por dos o más países.
    Esos reclamos superpuestos provocan disputas, especialmente en años recientes los nuevos tratados tratarían de eliminar la distribución para que las áreas con muchos recursos de agua no puedan acapararlos. En cambio, el tratado distribuiría el agua según la aridez y necesidad de la región para asegurar distribución adecuada. Un nuevo tratado multinacional sería extremadamente beneficioso para resolver disputas sobre el tema además de reducir tensión y animosidad entre las naciones.
    En definitiva, más de una solución es necesaria para reducir o revolver la escasez que enfrenta el mundo actual. Cualquier acción, sea mejorar el aislamiento de los sistemas de calentamiento del agua hogareña o componer tratados multinacionales, es importante y debe ser tomado en cuenta.