ANÁLISIS | Entrevista
Por Gustavo Baiman

Simon Crean
Foto: Jorge Mezei
Cuando se habla de países con un modelo de desarrollo económico exitoso uno de los ejemplos más recurrentes es Australia. Es una descripción acertada, ya que si bien sus indicadores no llegan a tasas chinas, desde hace por lo menos dos décadas muestran claramente un crecimiento sostenido.
¿Por qué la Argentina ya no iguala a Australia cuando, al menos hasta 1930, la superaba? ¿Qué fundamentos puede tener la comparación, ante el abismo actual entre ambas economías? En todos los indicadores, económicos y sociales, la diferencia actual es inmensa. Una buena explicación se puede encontrar en el archivo de Mercado (1). Otra es la que sigue a continuación.
En su paso por Buenos Aires el ministro de Comercio de Australia, Simon Crean, en una charla con Mercado explicó alguna de las claves del desarrollo de su país.
Para empezar quiso dejar bien en claro el buen presente que están viviendo: “Australia es el único país desarrollado del mundo que pudo evitar la recesión. El empleo está creciendo fuertemente y la tasa de desempleo es sólo de 5%. Se prevé un mayor crecimiento para este año y las presiones inflacionarias están bajo control. Además sigue creciendo la demanda para nuestras exportaciones, especialmente en áreas de recursos primarios”.
–¿Cuáles fueron las medidas que se tomaron para no ser afectados por la crisis y además mantener los índices de crecimiento?
–En mi opinión hay distintos aspectos. Uno de los principales es la velocidad con que implementamos paquetes de estímulos fiscales; un tercio del total se aplicó a fomentar el consumo del sector minorista.
Lo que tuvo mucho éxito porque teníamos implementadas las redes de seguridad social necesarias para que la gente pudiera gastar y no tener que ahorrar. Los otros dos tercios de los paquetes de estímulos fiscales se dirigieron a iniciativas, encaminadas por un lado, a mantener y aumentar el empleo y por el otro, a aumentar la productividad. También hubo una fuerte inversión en educación, investigación e infraestructura.
–Desde hace muchos años se menciona a Australia como un ejemplo de crecimiento y estabilidad, ¿cuáles fueron los principales factores que la ubican en ese escenario?
–Fueron decisiones que tomamos hace más de 20 años y que desde entonces hemos venido aplicándolas progresivamente y de manera consistente. En primer lugar, hicimos ajustes estructurales y tomamos medidas para mejorar nuestra productividad y competitividad, esto nos ha puesto en el lugar de ser una economía muy competitiva. Para una potencia pequeña como Australia no tiene demasiado sentido argumentar a favor de la liberalización del comercio si uno no tiene la competitividad necesaria para aprovechar esos mercados que se abren.
Reformas relevantes
Por otra parte, implementamos reformas como la flotación de la tasa de cambio y la liberalización del mercado laboral. Abrimos nuestra economía, bajamos unilateralmente los aranceles y llegamos a un acuerdo con los sindicatos para una moderación salarial. Estas medidas nos permitieron mantener baja la inflación y tener tasas de interés adecuadas y al mismo tiempo mejorar nuestra productividad.
Los aumentos salariales fueron vinculados a los aumentos de productividad y también invertimos fuertemente en educación y capacitación para elevar la tasa de retención y tener una fuerza laboral mas diversificada.
Otro de los aspectos que venimos aplicando desde hace años es nuestra decisión de tener una mayor interacción con Asia y esto no se refiere sólo a China. Celebramos un tratado de libre comercio con el Asean que es la asociación de 10 países del sudeste asiático. Un acuerdo muy amplio que abarca bienes, servicios de agricultura y también inversiones. Nuestra economía es muy competitiva y en el plano comercial procura aprovechar esa competitividad diversificando su mercado y el contenido de su comercio.
–¿Cómo podría definir o caracterizar el perfil productivo y comercial de su país?
–Diversificamos a través de distintas líneas de producción y servicios. Nuestra fortaleza tradicional está en la agricultura y recursos primarios; es una ventaja relativa que Australia siempre ha tenido, pero la ventaja competitiva en estos sectores también tiene que ver con la eficiencia en la extracción de esos recursos, el desarrollo de los productos y la eficiencia para distribuirlos.
Además, tendríamos que destacar la seguridad con la que desarrollamos estas actividades y el cuidado con respecto a los temas ambientales para que sean sustentables. También tenemos la capacidad para tratar temas conflictivos relativos a la administración de las tierras.
Otro punto importante son nuestras exportaciones de servicios y tecnología. Las reformas de las últimas dos décadas hicieron que Australia duplicara su productividad a mediados de la década del 90. En esa etapa estuvimos primeros en el mundo en crecimiento de productividad.
Como Gobierno estamos procurando volver a comprometer recursos hacia aquellas actividades e iniciativas que hicieron que creciera nuestra economía, pero el enfoque hacia el futuro está basado esencialmente en dos pilares: la liberalización comercial e impulsar la competitividad y la productividad.
–Cualquier proyecto por más sólido que sea tiene sus amenazas y debilidades ¿cuáles considera que son las de su país en ambos casos?
–Hay algunas debilidades que son un desafío para el futuro; por ejemplo, una cierta falta de habilidades o capacitaciones. Hay un gran aumento en la demanda de nuestro sector de recursos debido al crecimiento de Asia y en particular a las fuertes inversiones asiáticas en infraestructura, lo que genera potenciales presiones por falta de capacidades, presiones inflacionarias y salariales.
Además está el riesgo de que se produzca una economía de dos velocidades; es decir un área rica en recursos con mucha demanda laboral que le termina quitando personal a otras áreas a las que queremos fomentar y desarrollar. Por ejemplo, se ha dado el caso de maestros que dejaron sus escuelas para ser camioneros en el sector de recursos.
Creo que las presiones salariales son manejables si mantenemos esa vinculación entre los aumentos y la productividad. Otra preocupación para nosotros es no llegar a tener el éxito suficiente en nuestra búsqueda de liberalización comercial y en la apertura de mercados en países donde las preocupaciones por las cuestiones laborales provocan medidas proteccionistas.
–¿Cuál es su percepción sobre los empresarios australianos, qué características tienen?
–Diría que son creativos, prudentemente creativos, sopesan todas las opciones, pero lo que ellos hacen tiene siempre una dimensión de calidad. Quienes tratan con australianos siempre tienen muy buenas experiencias en sus actividades de negocios: son confiables, puntuales y se mantienen dentro de los presupuestos establecidos. La estrategia que tienen es producir bienes y servicios de calidad para atraer constantemente a sus clientes.
Relaciones bilaterales
–¿Cuáles son las ventajas de una sociedad comercial entre la Argentina y Australia?
–La relación bilateral es fuerte y sólida. Tenemos una complementariedad en nuestras economías que puede ser aprovechada como una ventaja si profundizamos nuestras sinergias y fortalezas para cooperar en terceros mercados.
La Argentina puede ser para nosotros una buena vía de acceso a América latina y a la inversa, la Argentina podría aprovechar a Australia como vía de acceso a Asia. Un área posible para desarrollar la relación serían inversiones australianas en el desarrollo de recursos, tenemos mucho para aportar en cuanto a servicios en ese sector. Otra área en que hay oportunidades sería el desarrollo y funcionamiento de infraestructura y servicios en general.
–Australia logró muchos avances en generación de energías limpias y la Argentina tiene mucho potencial para explotar en ese sector ¿Esto no implica una buena oportunidad para ambos países?
–Sí, de hecho hay significativas oportunidades para cooperación en el sector.
Una delegación empresarial australiana del sector de energías limpias estuvo visitando la Argentina.
Hay oportunidades, por ejemplo. en captura y almacenamiento de carbono y en accesos a fuentes de combustibles más limpias como el gas natural. También hay buenas perspectivas en cuanto a energías renovables porque tenemos muy desarrolladas esas tecnologías. Nuestro Gobierno está activamente promoviendo en otros países el uso de energía solar, eólica, térmica y las distintas opciones de biocombustibles.
(1) Ver el: El fascinante caso de “Argentalia”, diciembre de 2005.
https://mercado.com.ar/archivo_nota_revista.php?id_edicion=1053&id=2

