VIDA PRIVADA | Relax
Por Andrea Miranda
A mediados de año, el peso de la rutina y la necesidad de cambiar de aire se hacen sentir. La posibilidad de tomarse unos días para salir de la ciudad se despliega como un oasis en medio del desierto.
Ricardo Roza, presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo y vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo, explica que además de promover “las bellezas naturales y un inmenso patrimonio cultural en el país, el turismo debe hacer partícipe al turista de una sensación”.
Destinos en clave invernal
“Hoy, el turismo es básicamente temático”, analiza Roza, lo que significa que “la decisión de viajar hacia un destino está vinculada a la posibilidad de desarrollar actividades específicas: deportivas, culturales, de bienestar personal”. Y piensa que se necesita “un mínimo de días para desarrollar estas actividades, fundamentalmente aquellas que necesitan de un período de adaptación como el golf, el polo o el trekking”.
El agente de viajes reconoce que “en vacaciones de invierno, la estrella es la nieve”, pero también destaca destinos como el norte argentino que “crece día a día” y el turismo termal, alternativa para los viajes familiares. En el segmento termal, “se ha posicionado muy bien Entre Ríos, con una gran oferta, como así también Carhué y las termas marinas en la provincia de Buenos Aires, sin olvidarnos de las termas de Río Hondo, en Santiago del Estero”, afirma.
Roza sostiene que en épocas de crisis como la actual hay una “tendencia a reducir los días de permanencia y elegir alternativas que permitan el pronto regreso al lugar de origen”. Por eso, “cuando contamos con pocos días, es preferible una escapada a poca distancia de nuestro lugar de residencia, para asegurarnos el máximo aprovechamiento de la estadía”.
Entre Ríos: termas y turismo rural
Entre Ríos, la provincia con más complejos termales en el país –con variedad de temperaturas y características exclusivas–, recibe a los visitantes con una amplia oferta que incluye “desde el placer de los spa hasta la diversión en los parques acuáticos o en la pileta de olas”.
“El de Federación es el primer parque hidrotermal de la Mesopotamia Argentina. Su entorno natural y su tranquilidad son ideales para quienes quieren aprovechar su descanso al máximo con el cálido placer de las aguas termales. Cuenta con 12 piscinas y un spa”, promociona la Casa de la Provincia. Dentro de las otras opciones, las más cercanas a Capital Federal son en Gualeguaychú (a 240 kilómetros) y en Colón (a 300 km). Concordia, Chajarí, San José, Villa Elisa, La Paz y María Grande también invitan a conocer sus aguas termales.
En cambio, si el deseo tiene que ver con el descanso en el campo, Entre Ríos se luce con turismo rural: sus estancias antiguas con instalaciones acondicionadas, se disfrutan gracias a “la hospitalidad de la gente, los espectáculos de la destreza en el manejo de los animales, de la siembra, la cosecha, la ordeñada, el amasado, la yerra, la jineteada y una guitarreada junto al fogón”. También se puede optar por actividades recreativas como la pesca, la caza, y la observación y exploración de flora y fauna autóctona.

Mendoza: bodegas, termas y esquí
Mendoza se promociona como “un destino para disfrutar las cuatro estaciones del año: montaña, agua y verde en verano; bosques dorados en otoño; nieve en invierno; y sol en primavera”. En este provincia se desarrollan “todo tipo de actividades: turismo de aventura, cabalgatas, trekking, 4×4, parapente, esquí, rafting, doki, catamarán, deslizadores, kayak, mountain bike”.
Una de las atracciones turísticas más famosas –a esacala nacional e internacional–, es el recorrido por las rutas vitivinícolas, conocida como “Caminos del vino”, que invita a un viaje por las cuatro regiones de la provincia, probando sus vinos y disfrutando la belleza de sus paisajes.
Dueños del Aconcagua, la montaña más alta de la Argentina, tienen otro atractivo indiscutido en esta época: las montañas para la práctica de esquí y otras actividades en la nieve. Entre ellas se destacan Penitentes, Vallecitos y el Valle de las Leñas, con grandes pistas de esquí y una oferta de actividades adecuadas para toda la familia.
Otro lugar ideal para visitar, si uno tiene algunos días para el relax, son las termas de Cacheuta, que en medio de un paisaje ideal para el ocio, ofrece los beneficios de las fuentes termales y vertientes (de 38º a 52º) que se alternan con manantiales fríos de agua mineral.

Neuquén: nieve y termas
De junio a septiembre, la actividad turística de la provincia de Neuquén se centra en la nieve. Sus tres centros de ski: Cerro Chapelco, Cerro Bayo y Cerro Caviahue, y dos parques de nieve, Wyle y Batea Mahuida, reciben a los visitantes que se acercan para practicar ski, snowboard, caminatas en raquetas de nieve y paseos en trineos de nieve.
Rodeado de bosques y con una vista privilegiada del Lago Nahuel Huapi, en Villa La Angostura, se impone el cerro Bayo que ofrece posibilidades para esquiadores principiantes y expertos y para snowboarders. En la base del cerro hay un jardín de nieve y guardería para niños de un mes hasta seis años, que también brinda los primeros conocimientos para deslizarse en la nieve a chicos de tres a cinco años. Los expertos pueden tomar clínicas de esquí fuera de pista en sectores de nieve honda.
Cerca de San Martín de los Andes, el centro invernal Chapelco es bendecido por su imponente marco natural: un milenario bosque de lengas que acompaña el trazado de muchas de sus pistas. Los aficionados al snowboard, destacan desde la provincia, tienen “un sector exclusivo con saltos, bumps y barandas para probar y perfeccionar las cuatro modalidades: half pipe, slalom paralelo, fun park y big air”.
Al noroeste de la provincia, el centro de esquí Caviahue permite combinar el deporte invernal con el cuidado de la salud y la belleza en las termas de Copahue.

Salta: La Puna y los vinos
El Ministerio de Cultura y Turismo de Salta sugiere disfrutar de “las maravillas que ofrece La Puna: salares, volcanes, estepas, lagunas azules y (el avistaje de) vicuñas”. Y promocionan que en localidades como San Antonio de los Cobres y Tolar Grande se conservan costumbres ancestrales que se reflejan en manifestaciones culturales como la Pachamama. Los “safaris fotográficos” prometen “imágenes de antología”; uno de los puntos imperdibles es en Salinas Grandes al atardecer, cuando un juego visual entre la sal y el sol funde la línea del horizonte.
Otro atractivo son los Valles Calchaquíes, que con paisajes repletos de colores dan marco a los viñedos y bodegas salteños. La altitud de la zona “es uno de los factores más influyentes en la alta calidad de estos vinos (son los viñedos ubicados a mayor altura sobre el nivel del mar en el mundo)”. La localidad de Cafayate concentra “70% de los viñedos de todo el Valle Calchaquí, cuya variedad típica es el torrontés” que hizo trascender a esta ciudad.
Salta también cuenta con aguas termales que fluyen en Rosario de la Frontera (a 175 kilómetros al sur de Salta capital), desde profundidades que llegan a 4.000 metros. Estas aguas son aconsejadas para que “personas de todas las edades complementen sus tratamientos médicos para el reuma, enfermedades biliares y digestivas, ciáticas, enfermedades de la piel, arteriosclerosis, vías respiratorias, estrés”.

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Más información Entre Ríos: http://www.turismo.entrerios.gov.ar/ |

