viernes, 29 de mayo de 2026

    Aerolíneas: ¿aprenderemos de LAN?


    Opinión |


    Sebastián Piñera

    Después de largas discusiones entre quienes querían estatizar Aerolíneas Argentina y quienes querían fundar una nueva Aerolíneas, libre de deuda, el Congreso se pronunció a favor de la estatización.
    Ahora, la gran pregunta es cómo convertir a Aerolíneas en una empresa rentable. Ni la propiedad estatal, ni la privada, garantizan rentabilidad en el negocio aerocomercial.

    La situación mundial
    Con sólo pensar en los gigantes que han quebrado (Pan American, TWA, Eastern, Swissair) se comprende la dificultad de ese negocio.
    Todo comenzó con la Guerra de Yom Kippur (1973), y una imprevisible consecuencia de aquel conflicto: la alianza de las petroleras occidentales con los países de la OPEP. Eso terminó con el petróleo barato, cuyo precio no se había movido de US$ 1,90 el barril durante años. El embargo petrolero y, luego, la producción administrada, encarecieron los combustibles. Nunca más se volvió a la nafta de aviación barata.
    A eso se sumó la desregulación aérea, que produjo excesos de oferta en algunas rutas (y faltante en otras), a la vez que facilitó el dumping.
    Unas compañías se fundieron… y otras se fusionaron. La unión salvó a KLM, que se asoció con Air France. Y puede salvar a Iberia, que se asociará con British Airways.
    En América latina, la venezolana Viasa fue a parar al cementerio de las líneas aéreas. La brasileña Varig estuvo en terapia intensiva y logró salir, pero disminuida. Subsidiaria de Gol Linhas Aereas Inteligentes, este año Varig dejó de volar a Fráncfort, Roma, Londres, París, Madrid y México.
    La contracara es la chilena LAN.
    ¿Qué podría aprender Aerolíneas de su principal competidora?

    Experiencia chilena
    LAN es privada, pero eso no importa. Una empresa estatal podría y debería imitar las estrategias que han resultado útiles en el caso de la línea chilena.
    Esa línea también estaba al borde del colapso. Ocurrió en 1984. El Estado se hizo cargo entonces de la deuda ($56 millones) y se cobró con 98% de las acciones.
    Estatizada de ese modo, la empresa fue luego objeto de una privatización parcial. La escandinava SAS adquirió 41,2% y el grupo chileno ICAROSAN, 16,6%.
    El Estado permaneció como socio y no hubo, en la sociedad tripartita, acuerdo para poner en marcha un plan estratégico.
    En 1990 LAN estaba otra vez en crisis, y hasta sufrió el embargo de algunas aeronaves.
    Su suerte cambió cuando tomó el control un grupo que conocía la importancia de la carga aérea: el negocio capaz de compensar las inevitables pérdidas del transporte de pasajeros.
    La familia Cueto, dueña de la aerotransportadora Fast Air, diseñó un plan en el que cooperó como socio el grupo Piñera, hoy principal accionista.

    Una estrategia bien definida
    El plan consistió en lo siguiente:
    1- Incorporar Fast Air a LAN.
    2- Comprar Ladeco, la empresa chilena de cabotaje. Esto ocurrió en 1997.
    3- A partir de eso, procurar la rentabilidad mediante el transporte de pasajeros dentro de Chile (un mercado prácticamente cautivo) y el transporte de cargas hemisférico.
    4- Para impulsar el transporte internacional de pasajeros, aliarse con Air Zealand (Nueva Zelanda) y American Airlines (Estados Unidos).
    5- Entrar en otros mercados latinoamericanos, estableciendo subsidiarias.

    Los resultados
    • Hoy LAN tiene 75% del mercado doméstico chileno y 50% del mercado internacional desde Chile.
    • LAN Perú cubre 70% del cabotaje peruano. Une Lima, Arequipa, Cusco, Iquitos, Tacna, Tarapoto, Trujillo, Chiclavo, Juliaca, Piur, Pucallpa, Puerto Maldonado, Cajamarca, Tumbes. Tiene, además, 30% de los vuelos internacionales de Perú. Va a Quito, Guayaquil, Bogotá, Medellín, Caracas, México, Los Angeles, Toronto, Nueva York, París, Madrid, Miami, San Pan Pablo, Buenos Aires y Santiago.
    • LAN Ecuador vuela a Madrid, Nueva York, Miami, Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires. Dentro de Ecuador, cubre las rutas Guayaquil-Quito, Quito-Cuenca, Guayaquil-Cuenca y Guayaquil-Galápagos.
    • LAN Argentina es menor, precisamente por la existencia de Aerolíneas. Con todo, cubre 10% de la demanda doméstica y 10% de la internacional. Dentro del país, aterriza en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, El Calafate, Ushuaia, Río Gallegos, Puerto Iguazú, Salta y San Juan. Desde Buenos Aires, tiene vuelos internacionales a Santiago de Chile, Lima, Punta Cana, Miami y San Pablo.
    • LAN CARGO es líder en transporte aéreo de cargas en América latina. Posee, en el Aeropuerto Internacional de Miami, el centro de distribución de cargas más grandes que una compañía extranjera tenga en todo Estados Unidos. El centro está dividido en dos grandes áreas: Carga General y Carga Perecedera, esta última subdividida en secciones de frío, temperatura controlada y congelados, para la conservación de los diversos tipos de embarques perecederos, tales como pescados, flores y espárragos.
    • LAN tiene otras empresas, dedicadas a servicios como courier o tarjetas de crédito.

    Un caso sorprendente
    El presidente de LAN es Sebastián Piñera, el que fuera rival de Michelle Bachellet en las últimas elecciones presidenciales y será posiblemente el candidato de la fuerza de derecha Chile con Todos en los próximos comicios.
    Su grupo empresario es el principal accionista de LAN. Pero nada de eso ha impedido que los Gobiernos socialistas se empeñaran en cooperar con el éxito de una empresa que consideran estratégica para el desarrollo de Chile.
    Uno de los aspectos a los cuales se da más importancia es LAN Cargo porque –siendo Chile un país que apuesta a las exportaciones como motor del desarrollo– debe compensar la desventaja de su ubicación geográfica con un transporte ágil: algo que difícilmente lograría adoptando una actitud pasiva, que lo dejara a expensas de las compañías que tuvieran interés en unir comercialmente a Santiago con los principales mercados del mundo.
    Aerolíneas deberá competir con LAN, pero tanto la empresa como los políticos argentinos deberán aprender de esta experiencia chilena. Al otro lado de los Andes, la línea aérea nacional (a pesar de que el Gobierno no tiene acciones en ella, y formalmente no es línea de bandera) recibe las ventajas de una verdadera política de Estado.


    ¿Mundo unipolar? Fin de la ilusión

    Algo es seguro. El conflicto en Georgia es más grave de lo que se imagina. Si alguna vez hubo una pretensión de un mundo unipolar, se terminó. Rusia vuelve con poder militar y energético y está dispuesta a demostrarlo.
    En el tráfago cotidiano de noticias de los cinco continentes, lo que para muchos pareció una escaramuza en el lejano Cáucaso, esconde una enorme significación.
    El Gobierno de Georgia, un estado que surgió independiente luego de la desintegración de la antigua URSS, intentó poner bajo su control dos regiones que en los papeles le pertenecen a ese país, aunque la mayoría de la población es rusa.
    No fue gentil ni delicado el movimiento. Las tropas georgianas entraron especialmente en Ossetia del Sur, bombardearon y arrollaron las defensas locales.
    La estrategia partía del supuesto que los rusos protestarían, harían ruido y se abstendrían de intervenir ante el respaldo occidental al Gobierno invasor. En especial el presunto apoyo estadounidense.
    Pero Moscú, bajo la batuta del ahora primer ministro Vladimir Putin respondió con todo. Arrolló a las fuerzas georgianas y penetró profundamente en el territorio de la república independiente. Hubo un momento en que se temió que la capital y el mismo Gobierno cayeran en manos del ejército ruso.
    Ahora, Rusia continúa con una lenta retirada (todavía falta mucho para que las fuerzas desplegadas vuelvan a sus cuarteles) y decidió reconocer a Ossetia del Sur y a Abjazia (el otro enclave) como naciones independientes, fuera de la órbita de Georgia.
    ¿Cómo sigue esto? ¿Qué conclusiones hay que sacar?
    El conflicto georgiano y la consiguiente confrontación (no tan inesperada como parece) entre Rusia y Occidente, admite al menos tres lecturas:
    1)- Constituye un intento loco de la Casa Blanca por preservar la unipolaridad global que se le está escapando de las manos. Empujó entonces al Galtieri georgiano a una aventura catastrófica abriéndole así la puerta grande a la ascendente potencia militar-energética rusa.
    2)- Constituye una muy hábil maniobra de los rusos que se hicieron los distraídos ante los preparativos militares de Georgia mientras preparaban hasta el último detalle su reingreso fulminante al juego de poder global en un mundo crecientemente despolarizado o multipolar. En este caso la Casa Blanca cayó en la trampa rusa.
    3)- La Casa Blanca utilizó a los georgianos como fusible sabiendo muy bien que Rusia reaccionaría de esa manera (seguramente porque no les quedaba otra salida) y de ese modo recomponía una suerte de disputa Este-Oeste del siglo 21 que renueva vigencia al averiado complejo militar-industrial estadounidense.
    El punto central es que todo eso ocurre en el contexto de una desaceleración económica mundial cuyo centro negativo es la economía de Estados Unidos. Mas allá de las intenciones, reales o presuntas, de la Casa Blanca, el affaire Georgia marca el fin de la unipolaridad (económica, político-militar, etc.).
    Con lo que queda pendiente, para imaginar el futuro cercano, conocer a fondo algo que se descuidó en demasía: ¿qué es Rusia hoy?, ¿cuáles son sus “fortalezas-y-debilidades”? (utilizando la fraseología en boga en los años 1990).