martes, 28 de abril de 2026

    Activo rol para Enarsa, y una “argentinización” de Esso e YPF

    Por Rubén Chorny


    Guillermo Moreno

    La única reestructuración segura que se perfilaría en el gobierno de Cristina Kirchner abarcará la que ha sido el área operativa más complicada en la administración de su esposo: la política energética.
    Al iniciarse 2008, si se concretasen los planes en curso, la gestión presidencial arrancaría con:
    • Una Enarsa revitalizada como empresa estatal testigo para operar en el día a día del mercado las regulaciones que se dicten desde la Secretaría de Energía, más un dato no menor para inferir su estilo: estará encabezada por el actual secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
    • La incorporación del grupo local Petersen con 25% de YPF, lo cual –en teoría– “nacionaliza” una parte de su directorio, con la supuesta incidencia en la exploración y explotación de petróleo y gas, además de la comercialización.
    • Toma de control, a través del grupo allegado de Marcelo Mindlin, de la refinería y estaciones de servicio que puso a la venta Esso en el país.
    De este modo, en una etapa crucial para las inversiones y el abastecimiento de energía, su manejo bajará desde la superestructura del Ministerio de Planificación al propio teatro de operaciones.
    Además de los porcentajes de mercado, el Estado buscará meter baza en dos cuestiones vitales para la estrategia central del gobierno que viene: la fijación de precios de los combustibles y la orientación de las inversiones de riesgo hacia la expansión de las reservas de petróleo y gas. A lo que se agregarán las llamadas telefónicas y acciones intimidatorias de “Lassie” Moreno al resto de los operadores cuando escasee el suministro de energía, sobre todo a partir de los primeros calores de la temporada estival.
    ¿Qué sería de Shell con el archienemigo de su conducción local al frente de la competidora estatal, pletórico de potestad reguladora? ¿Relevará la angloholandesa a todo el directorio o seguirá el camino de Esso?

    La jugada regional
    Se amasa una gran movida regional por el control de las reservas y la producción de hidrocarburos, con la participación excluyente de Venezuela y Brasil.
    La decisión de la Exxon Mobile de salir de los países del Mercosur ha activado las negociaciones de integración entre los gobiernos que lo componen, incluido el de Chávez, que sólo espera el trámite legislativo brasileño para acoplarse al sub-bloque continental. Como aperitivo, logró la aquiescencia de Itamaraty para abrir de una vez el Banco del Sur.
    La sintonía entre Petrobras y Pdvsa abrió la posibilidad de que ambas acepten que Enarsa cobre identidad práctica como compañía estatal argentina y la oportunidad de “nacionalizar” la Esso a través de la compra por parte de un grupo empresario local allegado, como el Pampa Holding, ex Dolphin, de Marcelo Mindlin, asoma inmediata, ya que en el caso del ingreso de Enrique Eskenazi a YPF será un “medio pie” hasta que la española Repsol venda otro 20% de YPF (recordar que Repsol es hoy dueña de 98% de YPF) a multitud de accionistas argentinos a través de la bolsa.
    Pampa Holding así se expandirá de la producción y generación de electricidad a la de combustibles y podrá asociarse en la exploración y explotación de áreas petroleras que caigan en poder de Enarsa. No sólo las de baja recuperación que posee actualmente, sino las que se vayan agregando en la medida –como se espera– en que se revoquen los contratos con compañías que no hayan cumplido con las inversiones comprometidas.
    R.C.