Por Mariana Scalerandi

Ercole Felippa
Foto: Gabriel Ferreyra

Gerardo Juárez
Foto: Gabriel Ferreyra
El comercio exterior es una pieza clave del crecimiento sustentable de la economía y una alternativa para las empresas que buscan despegarse de los vaivenes del mercado interno. Si bien en los últimos años, principalmente por la competitividad de la moneda, se incrementaron las exportaciones provinciales, aún resta mucho por hacer por parte del Estado y del sector privado.
Córdoba tiene una tradición exportadora (en la década anterior alentada por el sector metalmecánico), que en los últimos años se explicó por el despegue de la actividad agrícola y por la buena performance de empresas emblemáticas como Aceitera General Deheza y Arcor. En 2006, las ventas externas de la provincia ascendieron a US$ 4.794 millones, con un incremento de 8,1% respecto al período anterior; mientras que en toda la etapa post-convertibilidad crecieron 70%, cifra que analizada aisladamente es representativa, pero se ubica levemente por debajo del desempeño del comercio exterior a escala nacional, según advierten desde Fundación Mediterránea.
En tanto, si se compara el comportamiento de otras provincias surge que respecto a 2005 las jurisdicciones que encabezan el ranking de envíos prácticamente no presentaron modificaciones. Buenos Aires continúa en el primer puesto con US$ 17.723 millones, concentrando 38% del total nacional; seguida por Santa Fe con US$ 8.900 millones y Córdoba. En ese sentido, hay que aclarar que un buen porcentaje de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) se producen en la tierra mediterránea, pero al salir a través del puerto de Rosario se registra como una operación santafecina; lo cual quita peso a la actividad en el plano nacional.
“No se observa una mayor inserción de las exportaciones provinciales en el conjunto de las mundiales. Más específicamente, puede decirse que en algunos años incluso las del resto del mundo han crecido a tasas superiores que las de Córdoba. Así es que la provincia continúa aportando hoy sólo 4 de cada US$ 10.000 de comercio internacional a escala mundial”, según la economista María Inés Berniell, de Ieral.
Más allá de eso, lo cierto es que tanto las grandes como las pequeñas y medianas empresas (Pyme) buscan integrarse al mercado mundial para no quedar excluidas. De un tiempo a esta parte, las industrias más chicas se fueron sumando, pero requieren apuntalamiento. Prueba de ello, es que 93% de las firmas que exportan de la Región Centro son Pyme, pero explican 65% de la facturación, a lo que se suma un bajo nivel de supervivencia debido a dificultades para acceder a financiamiento, burocracia estatal, fuertes costos relativos de información de mercados externos entre otros factores.
Dependencia agrícola
El mundo demanda todo tipo de productos, sin embargo los envíos muestran muy alta concentración. Si se analiza el período 2001-2006, el grupo de productos con mejor desempeño fue el de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), cuyo valor de exportaciones se incrementó en 25,4%, sobresaliendo las ventas de material de transporte (+30%) y productos químicos y conexos (+46%), según un análisis de Fundación Mediterránea.
En tanto, las MOA crecieron 11,1%, lo cual se explica por preparados de legumbres, hortalizas y frutas (+51%), carnes (+13%, aún no regían las restricciones para los frigoríficos exportadores), productos lácteos y huevos así como aceites y harinas (+7% cada uno). Los productos primarios tuvieron un buen repunte en 2005, al subir 35%; sin embargo, al año siguiente se revirtió la ecuación al caer 7,4% como consecuencia de la disminución en el valor de la colocación de semillas y frutos oleaginosos. Este comportamiento se revertiría debido a la buena cosecha lograda.
Más allá del despegue de las MOI, las operaciones comerciales continúan sumamente ligadas a los bienes primarios y su procesamiento. De hecho, en 2006, 79% fue de productos primarios y agroindustriales. En ese sentido, Alberto Díaz Cafferata, del Instituto de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), señaló que los seis principales productos que salen de la provincia representan más de 85% del total: residuos y desperdicios de las industrias, semillas y frutos oleaginosos, aceites y grasas, cereales, material de transporte, maquinarias, aparatos y material eléctrico; lo cual pone de manifiesto las bajas posibilidad de diversificar el riesgo frente a fluctuaciones de precios.
En la Argentina, estos bienes representan 41,8% del total exportado y Córdoba exporta alrededor de 22% del total país.
“No es del todo malo la concentración de la exportación en productos en que la provincia tiene ventajas comparativas en su producción. Lo que sí debe lograrse es una mayor concentración en la agroindustria, que adiciona valor a los productos primarios”, dijo la economista del Ieral; al tiempo que agregó que “lo que juega en contra respecto a la concentración de exportaciones de estos productos es, tal vez, la dependencia de los vaivenes de los mercados internacionales, dado que al ser commodities Córdoba no puede ser fijadora de precios y queda más expuesta a los cambios de los precios externos, que vienen a sumarse a los problemas climáticos que puedan presentarse, además de los impactos de la evolución de la economía y la política argentina”.
En ese sentido, consideró que para crear bienes con ventajas comparativas y mayor valor agregado hace falta tiempo, inversiones y consistencia intertemporal de las políticas llevadas adelante en la región; pero sin quitarle atención al tratar de explotar al máximo las ventajas naturales de la región y agregarle valor a los productos del sector agrícola.
Empresarios consultados coincidieron en afirmar su preocupación por la escasa presencia de las MOI. “El objetivo supremo es lograr que la corriente exportadora surja de las pequeñas y medianas empresas (Pyme) y con el mayor valor agregado. El mundo demanda productos terminados si son competitivos en precio y calidad, pero es más fácil llenar la bodega de un barco con soja que elaborar productos con la oleaginosa, por ejemplo. Si se encuentra una estrategia con políticas acertadas todo va a ir cambiando”, señaló Gerardo Juárez, titular de la Agencia ProCórdoba.
Ercole Felippa, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (Cacec) y de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina, sostuvo que los productos industriales mantienen su participación histórica y que Córdoba tiene un potencial –en gran parte de la mano del complejo autopartista– para crecer en este sector. También el sector tecnológico juega un papel importante para generar ese cambio. “No se puede producir con producciones masivas, sino que hay que realizar desarrollos especiales”, agregó el empresario.
Giro de destinos
En los últimos años, el liderazgo fue cambiando. Después de una “Brasil-dependencia” en la década de los 90, se dio un giro importante y en cierta forma preocupante. China, que encabezó el listado de países en 2006, explicó 16,5% de las nuevas exportaciones, seguida por Venezuela. Justamente, en el período 2002-2006, fue ese el país latinoamericano que más creció en el consumo de productos made in Córdoba; lo cual se explica por el crecimiento bolivariano y los acuerdos comerciales alcanzados en el marco de una buena relación política-institucional entre la Argentina-Venezuela. Sólo por mencionar un ejemplo, las empresas de agromáquinas colocarán productos por más de US$ 40 millones. Ahora, ¿se sostendría el movimiento sin los acuerdos? El tiempo dará la respuesta.
Los Países Bajos, con 6,7% se ubicaron en tercer lugar; India, con 6,4% el cuarto; luego Chile con 6,2%, seguido de Polonia (5,4%) y Brasil (5%). En el plano regional, Brasil se ubicó en la tercera posición, “lo cual sorprende ya que se trata de un mercado considerablemente superior al de los otros países mencionados, se encuentra en el marco de un acuerdo de libre comercio –aunque con algunas excepciones– y su moneda se ha apreciado en forma importante respecto del peso argentino”, comentaron desde Fundación Mediterránea.
Desafíos
El potencial exportador de la provincia va mucho más allá de los productos primarios y MOA, pero se requieren incentivos de distinta índole y en esto, el Gobierno nacional tiene una gran tarea por hacer. “Hago los mayores esfuerzos puertas adentro, pero cuando cruzo el portón de la fábrica, y me encuentro con que no hay caminos, los costos logísticos son elevados y existen trabas burocráticas, la competitividad lograda se pierde”, se queja un empresario local que tiene más de una década de experiencia en la actividad.
“Indudablemente que falta infraestructura adecuada, ya que no está acorde a los niveles de crecimiento económico. Por ejemplo, los cortes de energía están afectando al comercio exterior no sólo por incumplimientos contractuales sino por la imagen que se transmite”, señaló Felippa.
Otro de los escollos es el sistema financiero, el cual debe responder a un sesgo exportador y productivo ya sea para poder concretar la operación o para profundizar la inversión tecnológica a fin de mejorar la calidad de los productos.
“Considero que hay que hablar de competitividad sistemática, que tiene que ver con políticas del Estado y cuestiones empresarias como capacitación, inversiones en tecnología”, consideró el titular de Cacec y titular de la láctea Manfrey.
“Las proyecciones del comercio exterior provincial continúan siendo alentadoras. En particular tanto en precios como en cantidad tendremos un muy buen año agrícola, lo cual da lugar a un aumento relevante de los saldos exportables de la región, dada la alta concentración de las exportaciones al rededor de estos bienes. En materia de precios, la próxima década será de bonanza, según los analistas internacionales que mantienen altos los precios esperados de los principales productos agrícolas y agroindustriales. Por otro lado, se espera una importante recuperación del sector automotor que podría en poco tiempo ganar el importante lugar que ocupaba como dentro de las exportaciones cordobesas”, concluyó Berniell. M
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Gerardo Juárez, presidente de ProCórdoba Impulsar una conciencia exportadora La Agencia ProCórdoba es un ente creado por la gestión del gobernador José Manuel de la Sota, bajo el formato de sociedad de economía mixta cuyas acciones se reparten entre el Estado provincial –el porcentaje mayoritario– y el sector privado. Es, por ahora, la única experiencia de este tipo en el país. –¿Cuál es la valoración de la participación en las misiones comerciales? –También realizaron acciones como Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), ¿cómo evalúa los resultados? |


