sábado, 7 de marzo de 2026

    18 trimestres consecutivos con fuerte crecimiento

    Otra medida de la expansión del producto ocurrida luego de la salida
    de la convertibilidad puede comprobarse si consideramos que desde 2003, el trimestre
    de menor crecimiento fue el segundo trimestre de 2004, con una tasa de 7,1%.

    Si analizamos las componentes de la demanda agregada, al igual que ocurriera
    en 2005, fue la inversión bruta fija el factor más dinámico,
    al crecer 19,5% respecto de 2006, explicada en gran medida por la construcción,
    que fue el componente de mayor crecimiento. A su vez, vale la pena destacar
    que a diferencia de lo ocurrido en los años 90, el incremento de la inversión
    está siendo financiado por mayores tasas de ahorro interno, fundamentalmente
    del sector privado, lo cual permite compensar el menor ahorro público.

    El segundo lugar fue ocupado por el consumo privado, que se expandió
    7,8% y el tercero por el consumo público con 5,6%. El mayor nivel de
    consumo privado puede explicarse por la expansión de la masa salarial,
    (a partir del incremento en los niveles de empleo y salarios), los aumentos
    dispuestos para las jubilaciones y pensiones y la mayor capacidad de endeudamiento.

    A su vez, las expectativas de que estas tendencias se mantengan estimulan el
    sostenimiento del consumo. Con respecto al consumo público, el incremento
    se debe a las mejoras salariales a los empleados públicos nacionales
    y de algunas provincias. Finalmente, vale la pena destacar que la mayor tasa
    de crecimiento de las importaciones con relación a la de las exportaciones
    significó una caída en la tasa de crecimiento de éstas
    de 27,7%. Se espera que para 2007 las ventas al exterior sean impulsadas por
    las manufacturas de origen industrial y agropecuario.
    En la contribución al crecimiento, el consumo privado fue el componente
    de mayor importancia explicando 53% del aumento total. El segundo rubro fue
    la inversión que aportó 39,9% y el tercero el consumo público,
    con 7%.
    Si analizamos el comportamiento de las tasas de crecimiento en las demandas
    de bienes en supermercados y shoppings centers vemos que las mismas
    presentan tasas de variación interanual promedio de 8,8% y 10,8% respectivamente.
    Este crecimiento es explicado por el mayor volumen de ventas y no por el efecto
    precios ya que los índices se relevan a precios constantes. Este mayor
    volumen transado encuentra su paralelo en el incremento en la producción
    de bienes (reflejada por el índice de actividad industrial) y en el incremento
    de los ingresos. El mayor nivel de ingresos y la caída en los niveles
    de pobreza e indigencia, junto con la política de contención de
    precios son los factores que permiten explicar el aumento en las ventas de los
    supermercados. Sin embargo, debe resaltarse que a pesar de dicho aumento todavía
    no ha logrado retornar a los niveles existentes en diciembre 2001. Con respecto
    a los centros de compras, el tipo de cambio subvaluado es en gran medida responsable
    del incremento en el nivel de ventas ya que los turistas suelen realizar sus
    compras en este tipo de establecimientos.

    El consumidor confía
    La bonanza económica que vive el país desde la salida de la convertibilidad
    se ha reflejado en la confianza que muestran los consumidores. En efecto, el
    nivel de optimismo verificado en la población es elevado según
    lo revelan los “Niveles de confianza del consumidor”. Este indicador
    muestra que la población proyecta buenas condiciones en la economía
    futura y espera que su situación personal sea mejor dentro de un año.
    Es de destacar que durante toda su gestión, el Presidente Néstor
    Kirchner contó con un nivel de confianza mayor al existente al momento
    de su asunción.
    Por el lado de la oferta, puede verse que los diferentes indicadores muestran
    una expansión en todos los sectores de la economía. Los mismos
    índices revelan que, durante 2006, tanto la actividad industrial como
    la construcción y los bienes y servicios públicos han conseguido
    niveles récord. A su vez, la construcción para vivienda ha estimulado
    la demanda de bienes industriales como el cemento y las cañerías.
    En cuanto a la evolución del EMI, que se ha incrementado 7,7% respecto
    del año anterior, puede entenderse por el desempeño de la industria
    automotriz, que ha aportado 28% del crecimiento, seguida por los alimentos y
    bebidas (17% del crecimiento total) y luego por el resto de la metalmecánica
    (que explica 11% de la expansión del EMI). Por último, el consumo
    de los servicios públicos, cuyo desempeño puede medirse a partir
    del “Indicador sintético de los servicios públicos”,
    se ha incrementado 20% entre diciembre de 2005 y diciembre de 2006.

    El auge del consumo y su impacto
    El consumo privado ha sido un factor clave para entender el comportamiento expansivo
    del producto en los últimos años. De esta forma, esta variable
    ha explicado de manera creciente el crecimiento de la demanda agregada (43,2%
    en 2003; 46,5% en 2004, 47,8% en 2005 y 53% en 2006). Si bien para 2007 se espera
    una caída en la participación de este componente, lugar que sería
    ocupado por el consumo público debido al año eleccionario, el
    consumo privado seguiría incrementándose el próximo año.
    Así, la relación consumo-PBI seguirá creciendo hasta retornar
    a los valores pre crisis, superiores a 80%.
    La fortaleza del consumo puede apreciarse desde diversos indicadores. En primer
    lugar, el número de patentamientos de autos se incrementó 18,5%
    en los primeros 10 meses de 2006. En segundo lugar, el uso de servicios públicos
    creció 15,8% en igual período. A su vez, el consumo en los shoppings
    centers y en los supermercados se ubicó 15,3% y 9,3% por encima de los
    valores de 2005 respectivamente. Por último, el consumo de electrodomésticos
    se incrementó 48,8% en los primeros 10 meses de 2006.
    De esta forma, el auge del consumo privado, si bien resulta ser un motor del
    crecimiento de la demanda agregada en el corto plazo, puede resultar perjudicial
    en el largo plazo al restar recursos que podrían destinarse a la inversión
    necesaria para mantener los actuales niveles de crecimiento. M