viernes, 19 de junio de 2026

    En los negocios, el saber ocupa lugar

    Por Gustavo Baiman


    Virginia Cavalli
    Foto: Diego Fasce

    La secuencia podría ser así: primero disfrutar de una exposición de cuadros de algún pintor argentino prestigioso, después escuchar un buen concierto de jazz, y por último, participar de una instructiva conversación sobre la escuela arquitectónica de los edificios más antiguos de Buenos Aires. Esta escena, que nos remite a la idea de una atractiva salida de fin de semana, en realidad es parte de una jornada de trabajo en una empresa que entiende los efectos positivos que el arte transmite a las personas.
    Es la propuesta de la División de Gestión Cultural de Cavalli Bureau, quien organiza y asesora sobre acontecimientos de estas características para empresas, destinados tanto a sus empleados, directivos y accionistas como, a veces, a clientes y proveedores.
    “Las actividades culturales favorecen el desarrollo de las personas, fomentan la creatividad y ayudan a la comunicación –dice Virginia Cavalli, directora de la división–; creemos que con la integración de las distintas actividades a la estrategia de comunicación de las empresas, van a mejorar los estándares de calidad y producción. La imaginación y la creatividad son dos componentes que cada vez cobran mayor importancia en los negocios y nuestro trabajo es estimular estos dos aspectos”.
    La unidad cuenta con un equipo de profesionales especializados en el mercado cultural y una importante red de relaciones con artistas, pintores, escultores, músicos y galerías que les permiten ofrecer un abanico muy amplio de actividades: cursos de historia del arte y artes comparadas, exposición de obras en espacios públicos y en los lugares de circulación de la empresa, charlas con artistas, concursos internos, apreciación musical, talleres literarios o de lectura, talleres de narración y de teatro, espectáculos y música, concursos y safaris fotográficos, conciertos explicados de música (cámara, jazz, folklore, ópera y tango), organización de coros.
    “Sabemos que en muchas ocasiones dentro de las empresas se desarrollan otro tipo de actividades como torneos de tenis y de fútbol, y yo decía por qué no hacen un concurso de fotografía, o por qué no forman un coro, por ejemplo. Como siempre estuve relacionada con el mundo de las artes, mi experiencia es que todo esto es muy movilizador. La propuesta es ofrecer actividades dentro de las empresas, para la gente que trabaja. Ofrecemos exposiciones de arte adentro de la empresa, pero no solamente en la sala de directorio; la idea es ponerla en los pasillos, en todos lados, llevar el arte donde está la gente, generar diálogo, preguntas, sorpresas”, dice Cavalli.

    Beneficios concretos
    Para las empresas los beneficios no son tan abstractos como parece. Las actividades culturales generan discusiones y propuestas que permiten descubrir personalidades que en otros ámbitos quedan ocultas. Pueden surgir nuevos líderes, y además, se fomenta el crecimiento personal y la autoestima; se generan diálogos e intercambios informales de ideas y opiniones; se rompen las barreras organizacionales entre diferentes niveles: obreros, empleados, directivos y accionistas, y se desarrolla una comunicación muy fluida y positiva.
    “Mientras mejor está la gente, mejor trabaja, mejor se comporta y mejor se relaciona, entonces rinde mucho más y se elevan los estándares de calidad y producción. Si los empleados están contentos, las relaciones cambian; hay gente que se siente más segura y más reconocida. Cuando mejoran las comunicaciones interpersonales mejoran los resultados. Por ejemplo, los talleres de lectura o de teatro pueden lograr ese objetivo y la comunicación intergrupal y los concursos o safaris de fotografía pueden ayudar a mejorar la competitividad individual o grupal. Este es un tipo de actividad que genera opinión y diálogo y promueve la diversidad de ideas”, afirma Cavalli.
    Las actividades se realizan a partir de una propuesta por parte de los organizadores o directamente a pedido de las empresas. La división no sólo ofrece la puesta en marcha del producto artístico o cultural, sino que, además, brinda un asesoramiento para que las actividades estén acorde a las características de las empresas y de los clientes, empleados o directivos a quienes van dirigidos, de manera de poder ofrecer la mejor alternativa posible.
    Por otro lado, también hay muchas alternativas en cuanto a los costos. Estos eventos no son dirigidos sólo a grandes organizaciones que tienen recursos suficientes para destinar a estas actividades. Si bien todos ellos guardan un alto nivel de calidad, se adaptan a las posibilidades de la empresa. Se puede contratar tanto una orquesta para un gran acontecimiento, como a un conferencista o disertante especializado en alguna materia para hablar de una tema puntual para un auditorio mucho menor.
    “Cuando llegamos con nuestra propuesta, la primer respuesta por parte de las empresas es de sorpresa, por lo novedoso, –dice Cavalli– pero a medida que avanzamos en la explicación el entusiasmo crece. Es lo que pasa con el arte en general, las personas le tienen miedo porque creen que hay que saber mucho o creen que no están capacitados, pero cuando se quitan ese miedo y pueden empezar a disfrutarlo la sensación es muy reveladora”.

    Salidas programadas
    Otro de los servicios son las salidas organizadas, propuestas generalmente para los directivos extranjeros de empresas multinacionales o clientes e invitados especiales. Generalmente son visitas a sitios históricos, museos, exposiciones, espectáculos teatrales y de música, que se complementan con explicaciones y debates con guías especializadas en cada tema. Esta modalidad se usa también como complemento de congresos, convenciones y presentaciones de productos.
    “Agasajar a clientes o amigos con un acontecimiento artístico, puede cambiar la imagen de la empresa, mostrar otra actitud, más innovadora y original. Además de hacerles pasar un buen momento a nuestros agasajados, agregamos valor a la salida tradicional de ir a comer a algún lugar, por ejemplo, con una visita al taller de una artista. Es también una muy buena estrategia para fidelizar a los clientes”, dice Cavalli.
    Las expectativas sobre el desarrollo de esta actividad son muy favorables, fundamentalmente porque todavía no hay grandes competidores a la vista. Si bien muchas empresas se relacionan con eventos culturales, auspiciándolos u organizando concursos y premios, usualmente están pensados como actividad externa. El punto diferenciador de la consultora es que las actividades se hacen principalmente para los empleados, y muchas veces dentro del ámbito laboral.
    “Esto no está pensado como una productora de eventos, somos un estudio de negocios que tiene una división nueva que está ofreciendo a las empresas otro tipo de actividad. Tenemos información proveniente de dos vertientes: el manejo interno de las empresas desde el punto de vista de una consultora que se dedica a los negocios y el conocimiento del mundo artístico. Conocemos a los artistas, cómo se mueven, cómo hay que respetarlos. Tengo mucha fe en que esto va a ser un boom, porque es una novedad muy interesante”.
    “Nuestro aporte colabora con que la forma de estar en la empresa, de trabajar, se vaya desestructurando. Éste es un buen momento para esta iniciativa, porque hay una búsqueda en todo lo que se vincula con lo sensible. Hasta hace unos años en una empresa se trabajaba como soldado; ahora, tal vez la gente está más exigida, pero también existe más conocimiento y hay herramientas para poder disfrutar de lo que hacemos”, concluye Cavalli. M