jueves, 16 de abril de 2026

    La inflación de EE.UU. ha sido subestimada


    Benjamin Bernanke

    En Estados Unidos, algunos creen que el índice de precios al consumidor
    (IPC) y su componente inmobiliario subestiman la inflación real. Un componente
    importante del indicador puede haber sido subestimado en los últimos
    diez años: la vivienda. Desde 1983, el gobierno ha medido su precio no
    siguiendo los valores reales, sino lo que llama “renta imputada del propietario”.
    O sea, el alquiler potencial de la unidad. Este truco técnico hace que
    la vivienda constituya casi un cuarto de todo el IPC.
    Al operarse ese cambio, el gobierno difundió estadísticas indicando
    que el nuevo cálculo no se diferenciaría mucho de los guarismos
    previos. Así ocurrió hasta 1996. Desde entonces, el índice
    del valor vivienda –compilado por una oficina supervisora federal–
    se ha doblado, pero la renta imputada lo ha hecho en menos de un tercio.
    Si el gobierno hubiese computado el IPC empleando precios reales de vivienda
    desde 1996, el índice no habría ascendido 2,5% anual (como se
    sostiene), sino más de 4%. Por lo mismo, el índice básico
    –esa ficción estadigráfica que excluye alimentos, energía
    e hidrocarburos– sería hoy 4,2% anual, no 2,2%.
    Ese mismo juego de números quizá refleje ahora el problema opuesto:
    si el auge de bienes raíces en verdad está cediendo, los alquileres
    deberían empezar a acercarse a los precios reales. Ergo, la inflación
    presunta sería superior a la real, sostienen quienes creen que los precios
    inmobiliarios deben medirse según sus valores de mercado.
    En semejante desbarajuste aritmético, Benjamin Bernanke (Reserva Federal)
    quiere que el público estadounidense gaste y se endeude menos.

    Asia oriental busca su propia moneda común
    En la reunión regional del foro económico mundial, en Tokio, economistas,
    funcionarios y empresarios propusieron una moneda común a Japón,
    China, Surcorea, Hong Kong y Taiwán. Más tarde, podría
    incluir el sudeste asiático.
    A criterio de varios expertos monetarios y financieros, “el nivel de integración
    puede considerarse demasiado bajo, debido a la falta de instrumentos comunes”.
    No obstante, “cualquier modelo viable no debe responder a concepciones
    como las de la Unión Europea ni, mucho menos, Estados Unidos”.
    Algunos estiman que el modelo ruso resulta más factible.
    Pero el debate recién empieza. Por de pronto, los países petroleros
    del sudeste no quieren quedarse afuera. Tampoco Vietnam, cuyo titular de industria
    subrayó: “nuestra apertura a Occidente es más amplia que
    nuestras relaciones con los vecinos”. Por su parte, observadores de Asia
    central y occidental (economías petroleras también) se interesan
    en el tema.

    China: superávit y reservas récord
    Según fuentes oficiales, al promediar el año Beijing tendrá
    US$ 900.000 millones en reservas internacionales. Por otra parte, el saldo en
    balanza comercial marcó un récord mensual en mayo: US$ 13.000
    millones.
    Naturalmente, la segunda estadística levantará polvo en Estados
    Unidos y la Unión Europea. El impresionante avance exportador refleja
    la prosperidad del país, aunque ahora el producto bruto interno ya no
    crezca al rimo de años anteriores. Sea como fuere, volverán a
    arreciar presiones para que Beijing permita una reapreciación del yüan
    más pronunciada “para equilibrar el comercio mundial”, como
    dice alegremente el Fondo Monetario Internacional.
    Tras el superávit anual récord en 2005 (US$ 100.000 millones),
    los cinco primeros meses del año actual suman ya US$ 47.000 millones,
    señala el propio gobierno. Eso puede significar un total anual superior
    a US$ 120.000 millones en 2006. En mayo, las ventas subieron 25%, a US$ 73.000
    millones y las compras 22%, a US$ 60.000 millones.
    Respecto de reservas en divisas y bonos de Tesorería norteamericana,
    a fines de este mes habrán alcanzado US$ 900.000 millones y desplazarán
    del primer puesto a Japón.

    Productos básicos, ¿ascenso o descenso?


    Warren Buffett

    Con los precios de hidrocarburos, metales preciosos y bienes industriales
    en un accidentado auge, algunos piensan que esos mercados se pincharán.
    Así lo creen el megafinancista Warren Buffett y el analista Steven Roach.
    Por el contrario, James Rogers –gestor de fondos de cobertura, o sea especulador
    con derivados– ridiculiza esa opinión.
    Discutiendo el asunto con la revista “Barron’s”, Rogers se
    preguntaba “¿cómo puede alguien decir que ya se ha desarrollado
    una burbuja de insumos, si el azúcar está 80% bajo sus máximos
    o la plata casi 70%?” Claro, ocurre que los alimentos y algunos metales
    preciosos se mueven por carriles diferentes. Aun así, el gurú
    sostiene que “ciertas materias primas recién emergen de la oscuridad
    y, en todo caso, vivimos las primeras fases de un auge. Inclusive los crudos
    deben recorrer bastante para alcanzar los US$ 115 el barril, precio actual del
    récord logrado en 1981”.
    Muy bien, pero ¿cuánto puede durar el avance, aun con altibajos?
    Para Roach, no más allá de este año o el próximo.
    Para Buffett, le restan sólo meses. Rogers, casi un fundamentalista,
    apela a un horizonte histórico: los anteriores ciclos alcistas amplios
    fueron 1906/22, 1933/53 y 1968/82. En cuanto al actual, le quedan catorce años.
    Pocos lo toman en serio.

    UE: luz verde para el ingreso de Turquía
    Superando objeciones aduaneras de Chipre, virtual satélite griego, los
    cancilleres reunidos en Luxemburgo aprobaron el primero entre 35 requisitos
    de ingreso. Fue un acuerdo casi “in extremis”.
    En realidad, el largo, engorroso proceso se inició en octubre de 2005
    y le quedan algunos años. Por entonces, ya estaba en el poder el partido
    de Justicia y Desarrollo (musulmanes moderados) y el primer ministro era –y
    es– Recep Erdögan. Entre los primeros requisitos obligatorios para
    Angora figuran garantías al libre tránsito de bienes, servicios,
    mano de obra y capitales.
    El problema chipriota es espinoso. Por un lado, Angora sigue sosteniendo un
    gobierno separatista turco en el tercio septentrional de la isla. Por el otro,
    ahora deberá abrir sus aeropuertos a vuelos comerciales grecochipriotas,
    algo que involucra a su vez un punto oscuro: aerolíneas que ofrecen escasa
    seguridad y ya han sido objetadas desde Bruselas.