Por Matías Maciel

Juan Carlos Orozco
Foto: Diego Fasce
A propósito de la Copa Mundial de Fútbol de Alemania y su estatus como partner oficial, Avaya organizó a fines de mayo un encuentro donde dio a conocer en detalle la red de comunicaciones convergentes más grande de la historia de los eventos deportivos: una solución capaz de conectar 12 estadios, 32 equipos de fútbol profesional, 40 mil voluntarios, 100 mil periodistas internacionales registrados, 200 mil acreditaciones y habilitaciones de seguridad, 3,1 millones de espectadores, 30.000 millones de televidentes en todo el mundo y 20 billones de bytes estimados de tráfico de voz y datos.
Sin embargo, aunque el eje temático era el fútbol, Avaya aprovechó la ocasión para presentar una renovada serie de soluciones que ayuda a optimizar los resultados de negocios de las empresas medianas. Dirigidas a organizaciones de entre 100 y 500 empleados, las soluciones extienden las funciones y capacidades del portafolio de aplicaciones de comunicación basadas en telefonía IP e incluyen la simplicidad de uso, implementación, administración y mantenimiento de las empresas medianas que las requieren.
Según Avaya, las nuevas soluciones –Avaya MultiVantage® Express– ofrecen un menor costo de propiedad y además brindan beneficios inmediatos a la vez que permiten una mayor productividad. Las empresas medianas –aseguran– están mejor posicionadas para manejar el riesgo y garantizar la continuidad de sus negocios, ya que contarán con capacidades de movilidad integradas, una confiabilidad líder en la industria y la flexibilidad para soportar futuras necesidades empresariales.
La compañía presentó además un nuevo servidor, con el objetivo de facilitar a las empresas medianas la migración al sistema de telefonía IP. El Avaya S8400 Media Server, un servidor compacto, basado en Linux, actualiza los modelos anteriores a la telefonía IP y procura proteger la inversión del usuario y minimizar las interrupciones al permitir a los clientes retener sus configuraciones, placas madres y teléfonos existentes.
Entre los expertos que participaron de la jornada en el Sheraton Hotel de Buenos Aires, Mercado dialogó con Juan Carlos Orozco, director de servicios para el Caribe y Latinoamérica, y con Marcelo Arias, director de servicios para el Cono Sur, quienes opinaron que las operaciones del último año arrojaron un balance positivo tanto a escala global como local y, al mismo tiempo, se mostraron muy optimistas respecto del potencial de la compañía en los próximos años.
“Cuando se dice que una compañía es global –señala Arias–, significa que todos sus procesos, procedimientos, sistemas de atención, recursos y habilidades son iguales en todas partes del mundo. Y eso es lo que ocurre con Avaya, porque en cada punto donde ofrece atención directa tiene esa capacidad”.
Comunicaciones inteligentes
Por su parte, Orozco –quien inició su carrera con AT&T en México– se preocupa por subrayar el carácter de las comunicaciones inteligentes en el nuevo milenio. “Yo creo que Latinoamérica siempre ha estado muy apegada a los desarrollos tecnológicos de los principales centros económicos. Sin embargo, en nuestros países hay gente a la que le gusta estar al frente de las comunicaciones y de la tecnología en general. Entonces, la posibilidad de migrar a las nuevas tecnologías para hacer negocios con comunicaciones inteligentes es algo que ha ganado gran atención por parte de un buen número de personas, quienes consideran que las inversiones en plataformas convergentes y nuevas soluciones deben estar asociadas a los objetivos de las empresas”, explica.
En el mundo, Avaya Global Services cuenta con cerca de 9 mil expertos en servicios en todo el mundo, soportados por 24 centros de operaciones en redes, 13 centros de asistencia técnica y herramientas patentadas de diseño y gestión. La compañía emplea aproximadamente 20 mil personas, entre los cuales se incluyen 2.500 profesionales de investigación y desarrollo a escala mundial. M
Nuevas reglas de juego
Microsoft y Google, en “hipercompetencia”
Bill Gates definió a Google como “adversario fuerte, capaz de poner a prueba la fuerza de Microsoft”. La rivalidad entre ambas se acentúa y de su desenlace dependen las futuras reglas de juego en tecnología informática.
A tal punto Gates toma a Google en serio que, en mayo, resolvió que los gastos de Microsoft para 2007 superen en casi US$ 2.000 millones las estimaciones previas. Gran parte de la suma adicional se usará para hacer frente a compañías que ofrecen servicios y software vía Internet, financiados por publicidad. “Microsoft no precisa eliminar a Google, pero debe achicar una brecha creciente y hacerlo en su propio campo”, señala Richard Sherlund, de Goldman Sachs.
Para ello, tiene que abrirse camino en la Red, donde su rival es líder. “Si no conseguimos hacerlo, estaremos en riesgo”, admite Ray Ozzie, director técnico de Microsoft y –dicen en Silicon Valley– “heredero aparente” de Gates. Ozzie estaba repitiendo su ya famoso mail interno de 2005. Por supuesto, la empresa entra en batalla muy bien pertrechada y hegemónica en software para PC. Entretanto, Google afirma que el nuevo buscador en web de su competidora tenderá a quitarle usuarios y publicidad.
Según Microsoft, esos temores carecen de fundamento y, por el contrario, el Internet Explorer 7 aumenta las opciones para el público (y, claro, los avisadores). Pero, observa Sherlund, “Google tiene ventajas propias y, además, el negocio de servicios por la Red es muy distinto al del software para PC”.
El modelo Internet ofrece búsquedas, correo electrónico, agenda, contactos y hasta procesador Word como prestaciones accesibles a distancia con una computadora o un dispositivo manual fácil de adaptar. Lo que hizo Google fue inventar un servicio, ofrecerlo gratis y, recién después, agregarle avisos –invasivos, sin duda alguna– para tornarlo rentable.
Ese software con avisos, distribuido como servicio web, es una amenaza al modelo de Microsoft. Éste consiste en vender software patentado para PC, al menos en el mercado de usuarios. Por su parte, las empresas hasta ahora no se muestran muy interesadas en software con carga publicitaria como servicio en la Red.
En cuanto a firmas de software más chicas, la estrategia de Google parece tener el mismo efecto competitivo que una vieja práctica de Microsoft: juntar más programas y prestaciones en el sistema operativo Windows (aprovechando su posición dominante, hecho objetado por la Comisión Europea y varios rivales). A criterio de Daniel Sullivan (“Search engine watch”), “en ciertos nichos del negocio, Google inspira un miedo similar al que provocaba Microsoft. Mucha gente cree que ya no podrían lanzar servicios por temor a una subsiguiente interferencia del megabuscador”.
En verdad, “Google ha comprado compañías para tornar gratuitas sus prestaciones, vampirizando los mercados donde competían. Así –subraya en analista– ofrece versiones sin costo del sofware para gráficos SketchUp o Urchin, dos firmas absorbidas”. Hace poco, la empresa ganó una licitación en San Francisco para ofrecer servicios inalámbricos por Internet, esperando capitalizarlos vendiendo avisos en la plaza local. Si le sale bien, afectará a otros proveedores en la Red y a telefónicas móviles.
En este momento, Google encara directamente el mercado clave de Microsoft, tras adquirir Writely, que fabrica un procesador Word basado en la Web. Se ignora hasta dónde llegará esta intromisión, pero Gates teme que el megabuscador se convierta en una especie de sistema operativo dominante en Internet, así como Windows lo es en PC.
Obviamente, Google quiere evitar el riesgo de ser “la Netscape del futuro”, pensando en aquel buscador líder inicial, más tarde pulverizado por Microsoft. “Mucha de la gente que hoy está en Google es veterana de las guerras libradas contra Gates en los años ’90. No han olvidado”, reflexiona John Battelle (“SearchBlog”). Pero lo de esta década parece, como decía Gates, “una hipercompetencia sin cuartel”. M

