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Por María Florencia Cicatelli
El Ministerio de Educación, en el informe trimestral octubre-diciembre sobre salarios docentes que elabora periódicamente, da cuenta del siguiente dato: en el período 2003-2005 se registraron 200 modificaciones al sueldo docente en las distintas jurisdicciones provinciales, la mitad de las mismas durante el año 2005, confirmando entonces la trascendencia que el tema adquirió.
Por otra parte, no menos trascendente ha sido, y continúa siendo, el debate sobre el perfil y capacidades de los egresados de escuelas medias y su relación con el mundo de trabajo, en otros términos el grado de empleabilidad de los jóvenes en la Argentina. La nueva estructura económica post-devaluación planteó un nuevo escenario de ganadores y perdedores respecto del modelo de la convertibilidad. El dinamismo que adquieren nuevas o tradicionales actividades de los más diversos sectores generó una impronta distinta en la demanda de capacidades laborales, donde el sistema educativo se puso en tela de juicio.
La ley de financiamiento educativo, aprobada hacia finales del año pasado si bien será implementada a partir de 2006, su elaboración, debate y tratamiento parlamentario se registró a lo largo del año 2005, motivo por el cual merece ser considerada en este informe. Esta ley sintetiza en sus objetivos justamente los temas críticos de la educación pública como así también aquellos referidos a la ciencia y tecnología (tema que será objeto de análisis particular como se verá más adelante), a saber:
• Mejorar las condiciones laborales y salariales de los docentes.
• Erradicar el analfabetismo en todo el territorio nacional.
• Fortalecer la educación técnica e incrementar la inversión en infraestructura y equipamiento de las escuelas y centros de formación profesional.
• Incluir en el nivel inicial a 100% de la población de 5 años de edad.
• Garantizar un mínimo de 10 años de escolaridad obligatoria.
• Lograr que, como mínimo, 30% de los alumnos de educación básica tengan acceso a escuelas de jornada extendida o completa.
• Avanzar en la universalización del nivel medio/polimodal.
• Expandir la incorporación de las tecnologías de la información y de la comunicación y extender la enseñanza de una segunda lengua.
• Jerarquizar la investigación científico-tecnológica.
A partir de su puesta en vigencia los recursos destinados al sector seguirán una senda de crecimiento, pasando de representar 4,3% del PBI en 2005, a 6% en el 2010.
El gasto total en esta finalidad, tanto de la Nación como de las provincias, ascendió a $ 22.857 millones el año pasado, mientras que para este año se estima que crezca 26%
El conflicto por los salarios docentes
Se advirtió anteriormente acerca de los innumerables conflictos suscitados durante el año 2005 entre los gobiernos provinciales y los gremios docentes en su lucha por mejorar, entre otros aspectos, el salario de los maestros y profesores de los distintos niveles de la educación inicial, básica y polimodal.
El cuadro que aquí se expone ilustra claramente la evolución de la remuneración bruta, para cuatro cargos testigo cuyo seguimiento y análisis lo realiza la Coordinación de Estudios de Costos del Sistema Educativo, área dependiente del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Los aumentos otorgados tuvieron distintas modalidades asociadas a las posibilidades presupuestarias de cada jurisdicción. Por tanto desde la implementación y/o eliminación de sumas fijas hasta el aumento del salario básico de convenio, pasando por incorporación de adicionales, descongelamiento de la antigüedad, entre otras, fueron las formas en que se atendieron los reclamos. De todos modos y como dato a destacar del año 2005 es la tendencia a otorgar aumentos del salario básico docente.
Los cuadros precedentes arrojan guarismos interesantes de resaltar:
• Catamarca, Río Negro, Tierra del Fuego, Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Misiones y Mendoza dieron incrementos de salarios en alguno de los cargos consignados que superaron 50% durante 2005.
• Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego son las provincias que pagan mayores salarios brutos en los cuatro cargos considerados.
• Mendoza tiene una remuneración de la hora cátedra de docente en nivel polimodal, significativamente mayor que el resto de las jurisdicciones (por ejemplo, $ 175 contra un rango que varía entre 48 y 80 pesos la hora en las restantes).
• Tierra del Fuego otorga una alta valorización del salario de director tanto en nivel EGB como polimodal.
Las desigualdades de salarios para un mismo cargo son manifiestas y constituyen una preocupación de las autoridades nacionales de la cartera educativa, al punto que en el año 1999 se crea en Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID-Ley 25.053), el cual a pesar de sus vaivenes en cuanto a los retrasos en su efectividad, trató de compensar estas diferencias y fue ratificado en su vigencia en dos instancias: agosto de 2004 a través de la ley 25.919 y recientemente en la ley de financiamiento educativo. La suma fija que entrega el FONID pasó de $ 60 a $ 110 en 2005. Por otra parte, existe la garantía de $ 700 del salario de bolsillo para el maestro de grado sin antigüedad que comenzó a implementarse a partir de marzo del año pasado, también con fondos transferidos desde el gobierno nacional.
Estos aportes adicionales han permitido en varias provincias que el salario de bolsillo del maestro de grado, especialmente sin antigüedad, pueda alcanzar para cubrir la canasta básica total que calcula el INDEC. Así, a diciembre de 2005 los salarios de bolsillo correspondientes a 80% de las jurisdicciones alcanzaban o superaban el valor de la canasta, de acuerdo al Informe Trimestral Octubre-Diciembre 2005 Indicativo de Salario Docente que elabora el organismo ya mencionado.
Las perspectivas para 2006 en materia de conflictos por reclamos salariales no parecen diferenciarse demasiado de lo ocurrido durante el año pasado a la luz de los nuevos planteos expuestos por los gremios más representativos en cada provincia en los albores de la iniciación de este ciclo lectivo.
Las nuevas capacidades laborales
Un trabajo elaborado entre 2004 y 2005 por abeceb.com permite acercar conclusiones sobre esta problemática de las nuevas demandas de capacidades laborales por parte del sector privado y los inconvenientes para reclutar personal con el perfil requerido.
En primer término, se observa que existe un umbral de habilidades mínimas requeridas para obtener un empleo en la actualidad, mucho más exigente que el solicitado en décadas anteriores, con la particularidad de que es demandado no sólo para puestos calificados sino también para puestos de trabajo sencillos –sobre todo en el sector comercio y servicios–. Este umbral, que puede considerarse común tanto para emplearse en la industria, el comercio y el sector de servicios, incluye ser egresado de escuela media –con o sin orientación específica– y poseer conocimientos de informática, ya sea manejo de software básico –para puestos administrativos o comerciales, por ejemplo–, manejo de programas específicos para determinadas áreas de las empresas o conocimiento de operaciones para control de maquinarias de gran escala. Un aspecto muy valorado para la mayoría de los puestos, que se agregaría a este cúmulo de condiciones que mejoran la empleabilidad, es la experiencia en tareas similares o en organizaciones del mismo ramo de actividad.
En segundo lugar, el reposicionamiento a que se ha hecho referencia en esta nota, de los sectores de la economía beneficiados por el nuevo modelo post-devaluación, ha dejado en evidencia que las empresas de los sectores más dinámicos enfrentan serias dificultades al momento de reclutar personal con ciertas habilidades y competencias, impactando directamente sobre su desarrollo y crecimiento. Así, las mayores dificultades se presentan en las búsquedas de perfiles técnicos con especialidades bien definidas.
Las razones parecen asociarse por un lado, a la baja actividad registrada en la década pasada en ciertos sectores de la industria tradicional (como metalmecánica, textil, cuero y marroquinería, entre otros), lo cual hizo que muchas especialidades y oficios se perdieran. Asimismo, a partir del proceso de reconversión productiva-tecnológica por el que transitaron varios sectores industriales durante los años ’90 –y que acarreó en muchos casos una reducción de sus planteles– muchos trabajadores desocupados no quedaron en condiciones de responder a las exigencias actuales del mercado en materia de calificaciones configurando una clara restricción para su reinserción en el mercado de trabajo.
Por otro lado, la ley federal de educación implementaba en la década pasada, opacó el papel de las escuelas técnicas, a lo que deben sumarse en los últimos años los problemas asociados con la dotación de infraestructura adecuada de estas escuelas para desarrollar sus actividades y lograr la formación de alumnos con las habilidades mínimas requeridas en la actualidad.
Haciendo un análisis intrasectorial, se observa que la situación de cada sector de la economía difiere con relación a los potenciales problemas que registran en el reclutamiento de mano de obra.
En este sentido, en el sector comercio no se observan grandes inconvenientes en el reclutamiento de personal, a pesar de registrarse ese umbral mínimo de habilidades bastante exigente, dadas las tareas asociadas a los puestos en cuestión. Este sector constituye un claro ejemplo de las “ventajas” que presenta la demanda laboral en contexto de desempleo estructural y devaluación de credenciales educativas.
El sector servicios, que incluyó en el estudio las actividades de telefonía, software y servicios informáticos, Internet, call y contact centers, ha registrado un dinamismo pos devaluación muy importante y debido a las nuevas oportunidades que se han generado en este renovado escenario, el sector se ha convertido en un gran demandante de empleo, el cual requiere, en muchos casos, nuevas capacidades y habilidades. Concretamente los principales problemas en el reclutamiento se encuentra en el sub-sector de software, dado que el mismo viene creciendo a tasas muy significativas generando una gran demanda de puestos que la oferta no puede cubrir.
En el sector industrial, se presentan grandes dificultades en el reclutamiento de personal calificado, sobre todo para el área de producción y asociada a ciertos “oficios”, muy demandados en esta nueva lógica productiva que se plantea post crisis del año 2001.
En el cuadro de la derecha se presentan los sectores de la economía que han cobrado impulso en este nuevo escenario y que presentan serias dificultades en el reclutamiento de recursos humanos, indicando los puestos con mayor dificultad para ser cubiertos.
A partir de lo expuesto, el interrogante que se plantea es si el sistema educativo argentino podrá en lo sucesivo dar respuesta a la nueva demanda de calificaciones laborales. Al respecto se puede afirmar que la educación por propia naturaleza debe mirar un horizonte de largo plazo y no puede, ni debe, seguir cada uno de los cambios que se desarrollan en el mundo del trabajo. Pero los expertos coinciden en que “…sí debe proporcionar capacidades básicas, en términos de valores, conocimientos y habilidades que permitan adaptarse y hacer un aprendizaje de los cambios que se vienen…” 1.
Por su parte, se observan iniciativas tanto desde el sector público como el privado, tendientes a revertir esta situación. En este sentido las autoridades educativas nacionales y provinciales, se encuentran evaluando e implementando cambios a partir, justamente de los problemas vinculados básicamente a las deficiencias en los saberes y habilidades mínimas que deben adquirir los egresados de la educación formal en los distintos niveles. Asimismo, el ministerio de Trabajo está llevando adelante el Plan Integral de Capacitación y Promoción del Empleo “Más y Mejor Trabajo”, programa sectorial en el que participan el gobierno, el empresariado y organizaciones gremiales, que tiene un fuerte componente de capacitación con una meta de inserción laboral que deben cumplir los empresarios.
El sector privado también ha iniciado acciones en este sentido, concretadas a través de las empresas o por medio de las cámaras que respectivas. Es así que se observan programas de capacitación en ciertos oficios, cursos de entrenamiento específicos y, algunas cámaras empresariales se encuentran realizando una suerte de padrinazgo a escuelas técnicas, con el objeto de colaborar en la provisión y compra de materiales.
Resta esperar para ver si los esfuerzos públicos y privados logran plasmarse en un mejor vínculo entre el mundo del trabajo y el de la educación, fortaleciendo las condiciones de empleabilidad de la población. Las iniciativas desde la esfera oficial tanto en el nivel nacional como en las provincias, presentan una tendencia a revertir esta problemática revisando el modelo que implementó la ley federal de educación en sus aspectos más críticos: rol y currículas de escuelas técnicas y reforma de la educación general básica (EGB). M
1- (María Antonia Gallart, en Entrevista a María Antonia Gallart y Claudia Jacinto, IIPE-Buenos Aires, octubre de 2003).

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